domingo, 27 de abril de 2014

The Lunchbox, melancólica comedia india salpicada de humor




Los caminos de la seducción son imprevisibles

En esta semana en que comienza mayo de 2014, y justamente porque el jueves se celebra en todo el mundo la Fiesta del Trabajo y el viernes Madrid recuerda con fiestas el levantamiento de su pueblo contra el invasor francés (1808) y el comienzo de la conocida como Guerra de la Independencia, los estrenos cinematográficos se adelantan del tradicional viernes al miércoles. Por tanto, The Lunchbox, igual que otra media docena de películas, algunas francamente recomendables, llegan a nuestras pantallas el 30 de abril.

Sencillo y eficaz, The Lunchbox, la caja del almuerzo, primer largometraje del indio Ritesh Batra autor hasta ahora de documentales, es la entrañable historia de una relación sentimental nacida de un error. Un fallo en el muy eficaz servicio de reparto de las cajas que contienen el almuerzo de los trabajadores de Bombay, pone en relación a una joven ama de casa con un contable a punto de jubilarse. Las “lunchboxes” no son elementos del folklore indio sino una forma de organización doméstica. Cada día, decenas de miles de mujeres preparan en hogares y restaurantes familiares la comida que los dabbawallahs (repartidores) llevarán, en cajitas apiladas, caliente y a la hora exacta en que la ciudad se para el almuerzo cotidiano, a otros tantos empleados y funcionarios de la ciudad. El trabajo de entrega y recogida de las cajas ocupa a no menos de 5.000 ciudadanos de Bombay diariamente y es un modelo de organización en el que se cometen muy pocos errores: uno entre un millón, según estudios de la Universidad de Harvard. (Dominique Widemann, L’Humanité).

La mujer, que se siente abandonada por su marido, intenta reconquistarlo preparando los mejores almuerzos imaginables y cada tarde, se sorprende cuando él, al regresar, no se los elogia. Por su parte, el hombre solitario y en el declive de la vida, comprende enseguida que se trata de un error y sabe que también ella se ha dado porque ha deslizado una nota que es el principio de una correspondencia “clandestina”. Sin llegar a conocerse, una serie de notas intercambiadas junto con el paquete de la comida, llevan al hombre a inventarse una historia de pareja.

La peripecia de esta comedia romántica, sentimental y encantadora, salpicada con algunos momentos de un humor muy personal, que cuenta con dos protagonistas entrañables, es como la botella que el náufrago lanza al mar embravecido con la secreta esperanza que de facilite su salvación, y tiene de fondo la clase popular de un país, India, en plena evolución económica y sociológica, en franca carrera hacia la modernidad, pero donde todavía persisten muchas tradiciones y no pocas nostalgias (la tía/vecina del piso de arriba es un buen ejemplar).

Algunos críticos internacionales han querido ver en The Lunchbox una decidida ruptura del realizador Ritesh Batra con el cine comercial, dulzón y adornado con lentejuelas centelleantes de Bollywood. Muy lejos de esa industria, y localizada en el ambiente de la clase media de Bombay, la película muestra los contrastes entre esa modernidad que está alcanzando a gran velocidad y los vestigios de antiguas formas de vida puntuadas por canciones y series de televisión completamente pasadas de moda.





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