viernes, 13 de febrero de 2015

Dominique Strauss-Khan, el hombre que faltó a su cita con el destino



En París se está juzgando estos días a Dominique Strauss-Khan (DSK para los amigos y la prensa francesa), profesor de Economía en Paris-X-Nanterre, exdiputado socialista, exalcalde de Sarcelles, exministro de Comercio y de Economía y Finanzas y antiguo director general del Fondo Monetario Internacional, pillado in fraganti en el Sofitel de Manhattan, el 14 de mayo de 2011, agrediendo sexualmente a la camarera guineana Nafisatou Diallo.

Hay que decir también que, en puridad, DSK es en parte responsable de que Françoise Hollande ocupe la presidencia de Francia. En mayo de 2011, cuando las cámaras del hotel neoyorquino le grabaron desnudo, medio envuelto en el albornoz y metiendo mano a la camarera negra, DSK era “el tapado” que el Partido Socialista (PS) francés guardaba para las presidenciales del año siguiente. El mutis del político “salido”, esposado y custodiado por dos policías camino de la comisaría, y más tarde de los juzgados, alzó al estrellato a este Hollande, 60 años, que también lleva ya protagonizados, en sus dos años largos de presidencia y muy a pesar suyo, un par de líos de faldas (su ex compañera, Valerie Trierweiler, a la que cometió la imprudencia de designar “primera dama” y se lo creyó, ha escrito un libro donde le pone de hoja de perejil; el semanario amarillo Closer le pilló saliendo muy de mañana, en moto y con la cara escondida en el casco, de un apartamento prestado donde había pasado la noche en compañía de la actriz Julie Gayet, 42 años, a la que aquí hemos visto recientemente en la película Quai d’Orsay ).

Al señor Strauss-Khan no se le juzga ahora por los acontecimientos de Manhattan, ni tampoco por dejar al PS con el culo al aire (en este contexto, hay que advertir que se trata solo de una expresión al uso). Lo del hotel de Nueva York se resolvió por la vía civil, una vez fracasada la penal, a favor de la camarera –a quien por cierto los medios franceses no siempre han tratado como se debía; hay quien ha llegado a hablar del “cuento de hadas” que ha vivido: por lo visto alguien piensa que ser pobre, emigrante, madre soltera y negra en un país que a diario da muestras de racismo y xenofobia es equivalente a que el príncipe te despierte con un beso en mitad del bosque y te lleve a palacio a la grupa de su caballo blanco-, quien con la indemnización del millón de dólares que recibió de DSK como compensación (después de que sus abogados se quedaran con un tercio) se ha comprado un local en el Bronx, “Amina Restaurant”, donde sirve comida “africana, americana y española”, abierto desde el mes de mayo de 2014 los siete días de la semana, a partir de las cinco de la mañana y hasta las 3 de la madrugada, situado junto a una mezquita y frente una iglesia pentecostalista.

Detenido y en arresto domiciliario DSK en la exclusiva zona de Tribeca, en un apartamento que tuvo que comprar su riquísima y muy digna mujer de entonces porque nadie quería alquilarles una vivienda , el PS, huérfano de repente, echó mano de su entonces secretario general, Françoise Hollande, para disputar la presidencia a Nicolas Sarkozy; y la ganó pese al desgaste que supuso todo el “caso DSK” y los pocos mimbres con que se adornaba entonces Hollande, un político que es cualquier cosa menos carismático.

Al señor Strauss-Khan se le está juzgando por una serie de noches locas –“de orgía y desenfreno”- en hoteles de Washington y Lille, y en un apartamento que alquilaba en París, en la rue Iena (distrito 7), cuando todavía vivía con su entonces mujer Anne Sinclair -multimillonaria por familia, presentadora de televisión y periodista, oficio al que ha regresado tras el divorcio, dirige la edición francesa del Huffington Post- en un lujosísimo piso de varios cientos de metros cuadrados en el muy exclusivo rincón parisino de la Place des Vosges, donde los portales blindados dan entrada a las joyerías más caras del planeta. El cargo es “proxenetismo en reunión agravado”.

En este proceso -el primero en el que comparece un “cliente” de prostitutas (que el delincuente sea el cliente es la reivindicación que mantienen distintos colectivos franceses, incluidos algunos de las propias profesionales del sexo, como les gusta llamarse) y en el que, en sentido más amplio, es la prostitución la que está sentada en el banquillo-, los jueces intentan probar la participación de DSK en la organización de esas veladas, el imputado se defiende argumentando que ignoraba que las mujeres que asistían a ellas fueran prostitutas y los testigos de cargo y de la defensa se reparten casi por igual entre “acompañantes”, que declaran que todo estaba muy clarito, y un puñado de joyas de la delincuencia sexual y el hampa internacional de la trata de blancas de alto standing, entre los que se encuentran el francés Dominique Alderweireld, alias “Dodo la Saumure”, propietario de varios prostíbulos en Bélgica, su compañera Béatrice Legrain, el encargado de relaciones públicas del Hotel Carlton de Lille, René Kojfer y David Roquet, antiguo director de una filial del grupo de empresas constructoras BTP Eiffage, que al parecer disfrutaba pagando este tipo de “caprichos” a DSK; todos ellos, presuntamente de momento, organizaron las “fiestas”, participaron en ellas y aportaron “chicas” para hacer compañía, dar color y efectuar prestaciones sexuales (entre las descritas por las propias prostitutas a la policía se encuentra “una escabechina (carnage) con un montón de colchones en el suelo”). Las declaraciones de los testigos han coincidido en asegurar que las veladas tenían lugar “en función de las posibilidades de la agenda de DSK”.

Ha sido uno de los procesos más esperados durante tres años en Francia, no exento de morbo por la figura del principal acusado a quien algún magistrado ha definido como “el rey de las fiestas con prostitutas”, en el que se mezclan proxenetismo, abuso de bienes sociales y estafa a nivel internacional, y en el que comparecen 14 acusados representados por 21 abogados. De él, DSK puede salir disparado a la cárcel con una condena de 10 años y multa de millón y medio de euros, o puede salir absuelto si se considera que los hechos forman parte de la privacidad, suya y de las prostitutas. Precisamente a causa de las dudas que existen acerca del final de la historia, una de las características de este juicio es que, a la hora de informar, los periodistas dudan sobre la pertinencia de algunas de las palabras que emplean para explicar hechos bastante infrecuentes, como los que se juzgan; así que han optado por revisitar a un clásico, el Marqués de Sade, y aderezar sus crónicas con expresiones como “noches libertinas”, “orgía” o “garçonnière”, y por titubear cuando toca hablar de “sodomía”.

Independientemente de cual sea el resultado del juicio, que se conocerá a principios de marzo de 2015, la sociedad ya ha juzgado a DSK no por unos supuestos hechos delictivos (delictivos a todas luces), sino por un comportamiento “moral” que mayoritariamente se considera “inmoral”, aunque él preferiría que la sociedad viera como “amoral” su incuestionable adicción al sexo. Y sea cual sea la sentencia, está claro que el señor Staruss-Khan, 65 años, hijo de una periodista tunecina y un jurista judío y miembro del Gran Oriente de la masonería francesa, no cumplirá diez años de cárcel. Habrá recursos, buena conducta y otras eximentes.

¿Quién es Dominique Strauss-Khan?

Jugador de ajedrez y apasionado del sky y rugby, Dominique Strauss-Khan pasó a formar parte del club de los poderosos de occidente en noviembre de 2007 cuando fue elegido para dirigir el Fondo Monetario Internacional; y estaba llamado a competir con Nicolas Sarkozy en las presidenciales de 2012 cuando las acusaciones de una camarera de Manhattan destrozaron su imagen. Detenido, acusado de 7 cargos, entre ellos intento de violación y secuestro, le podían condenar a 70 años de cárcel en Estados Unidos cuando dimitió de su cargo en el FMI, y el juez sobreseyó la causa penal.

Su detención, transmitida en directo por las cámaras de todo el mundo, provocó un seísmo en la clase política francesa, y en particular en el Partido Socialista donde era “el candidato no declarado” desde hacía meses y donde, desde 1976, año de su ingreso, se había forjado un amplio curriculum político: diputado, Ministro de Industria y Comercio Exterior, alcalde de Secelles, consejero regional de Île-de-France, de nuevo diputado, Ministro de Finanzas e Industria y pieza clave del gobierno socialista de Lionel Jospin (1997/1999). En abril de 2002 pidió el voto para Jacques Chirac, que en la segunda vuelta electoral se enfrentaba al ultraderechista Le Pen. Europeo convencido, fue uno de los negociadores del paso de las monedas nacionales al euro común. En 2007 se presentó a unas primarias, que ganó Ségolène Royal. Fue entonces cuando gestionó su salto al FMI.

DSK es diplomado por la Alta Escuela de Estudios Comerciales de París (HEC) y el Instituto de Estudios Políticos de Paris (IEP), está Licenciado en Derecho Público, es Doctor en Ciencias Económicas y profesor de esta especialidad en la Universidad Paris-X-Nanterre. Habla perfectamente inglés y alemán y tiene nociones de castellano e italiano. Tras el escándalo en Nueva York y el divorcio ha fijado su residencia en París, donde se le ve frecuentemente en compañía de una alta ejecutiva del holding público France Televisions, ha creado un gabinete de consulting, ha asesorado en temas de inversiones a distintos países, entre ellos Marruecos y Serbia, e incluso creó un fondo de inversiones, LSK& Partners, que no ha ido demasiado bien (una de las filiales, Assya Asset Management, quebró) en el que tenía como socio a un tal Thierry Leyne, banquero franco-israelí de 48 años que se suicidó el 23 de octubre de 2014, lanzándose al vacío desde la ventana de una torre en Tel Aviv.

Antes, en agosto de 2013, el digital de referencia de la izquierda francesa Rue 89 titulaba “Reconversión en oro” un artículo, firmado por el periodista François Krug, acerca de cómo un presunto y más que probable acosador sexual había hecho de sus vicios virtud y creado una sociedad de consulting personal -con el significativo nombre de Parnasse y sede social en el bohemio barrio parisino de Montparnasse, donde DSK tiene alquilada una vivienda triplex- para gestionar su propio potencial recuperando, y multiplicando en lo posible, los millones (en dólares) gastados en pagar a algunas de sus siempre presuntas víctimas, y en cuyos estatutos se lee que la actividad de la empresa consiste en dar “consejos, conferencias, información en los terrenos económico, social, inmobiliario y político, tanto en Francia como en el extranjero”. Con el resultado de que DSK, el hombre que cambio un trono (*) por 9 minutos de sexo rápido y a la larga nada satisfactorio, conseguía alrededor de 200.000 euros mensuales a base de aconsejar a bancos estatales de países emergentes (China, Sudán, etc.) y pronunciar lujosas conferencias para públicos muy selectos (según un documento del Tribunal de Comercio de París, la sociedad Parnasse declaró en el último trimestre de 2012 una cifra de negocios de 636.000€, con un beneficio de 216.000€).


(*) Siempre mantengo que la francesa es la más monárquica de todas las Repúblicas conocidas.

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