miércoles, 1 de febrero de 2017

Melanie. The girl with all the gifts, cine de horror que asusta poco

Otra historia de zombis con el añadido de que, en este caso, los zombis son niños desastrados y polvorientos que cuando sienten que hay sangre cerca empiezan a chocar sus mandíbulas en un desagradable concierto. En ese mundo de pequeños adolescentes con el cerebro medio muerto a causa de virus o bacterias, no está muy claro, y los rostros cubiertos por una costra de suciedad, Melanie tiene un cerebro en buenas condiciones en el relato dirigido por el hasta ahora realizador de televisión Colm McCarthy e interpretado por Glenn Close (“Las relaciones peligrosas”, “Albert Nobbs”), en el papel de la científica sin piedad, Gemma Arterton (“Gemma Bovery”, “Hansel& Gretel: Witch Hunters”) como una profesora sentimental y la debutante Sennia Nanua, que es la zombi Melanie, una niña de 10 años en cuyo cerebro podría encontrarse justamente la clave para salvar el mundo.

Pero Melanie no es una excepción; un pequeño grupo de niños como ella, inmunes al terrible virus que está diezmando a la población, está detenido en un campo militar de la Inglaterra rural. Aunque también ellos se alimentan de carne humana, aún conservan sentimientos, y son objeto de la investigación de una bióloga, que quiere encontrar la vacuna capaz de salvar a la especie humana. Cuando las hordas de zombis hambrientos atacan la base, el pequeño grupo emprende una odisea por un Londres en ruinas donde Melanie se convierte en la guía...

Basada en una idea del escritor de ciencia ficción Mike Carey, “Melanie” es una película post-apocalíptica, de horror, dramática, fría, gris en la forma y en el fondo, con las banalidades habituales del género, previsible, con una banda sonora repetitiva que no consigue mantener el suspense, los pequeños desafortunados no dan miedo y el ambiente creado, gris y sucio, acaba por fatigar. Está claro que “las de zombis” no son lo mío.

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