miércoles, 13 de enero de 2016

La chica danesa, amor, art decó y cambio de sexo

“Solo he querido a unas pocas personas en mi vida y tu eres dos de ellas”. I've only liked a handful of people in my life, and you've been two of them. (Hans Axgil, amigo de Einar y amante de Gerda).


La chica danesa repasa la notable historia de amor de Gerda y Einar Wegener (más tarde Lilí Elbe), la artista danesa que fue la primera persona que se sometió a una operación de cambio de sexo, en 1930. Basada en la novela del mismo título de David Ebershoff, la realización es de Tom Hooper (El discurso del rey, Los miserables) y está protagonizada por el británico Eddie Redmayne (La teoría del todo) y la sueca Alicia Vikander (Ex Machina).

Tras conseguir el Oscar 2015 al mejor actor por su interpretación del científico Stephen Hawking en Una maravillosa historia del tiempo, el joven actor británico Eddie Redmayne (34 años) se presta a otra sorprendente transformación en La chica danesa. Esta vez cambia de sexo, empieza la película como el pintor paisajista danés Einar Wegener y la termina falleciendo como la joven Lili Elbe tras haberse sometido a dos operaciones quirúrgicas pioneras en su época, la primera para efectuar una ablación de los genitales masculinos, que fue un éxito, y la segunda para una reconstrucción de vagina, que terminó poniendo fin a su vida justamente en el momento en que empezaba a sentirse a gusto con su cuerpo y soñaba un futuro, quizá excesivo. El resultado es un hermoso biopic, una biografía llena de amor en unos años en que las cosas empezaban a cambiar en esta parte del mundo, las mujeres conseguían sus primeros triunfos en la lucha por ocupar su lugar en el entramado social y Europa -Londres, París, Berlín…-era el centro del mundo del arte, generando nuevas formas de vida y una estética muy especial, elegante y refinada, que en la película aparece en los interiores de las viviendas, los clubs, los restaurantes, las galerías… y en la evolución de la moda, especialmente femenina pero también la de los hombres.

En el matrimonio formado por la encantadora y bellísima pareja de pintores Gerda y Einar Wegener los sentimientos y la realidad empiezan a transformarse cuando la mujer consigue que un marchante se interese por una serie que ha pintado con una única protagonista. Los críticos y los asistentes a la inauguración preguntan por la modelo y Gerda dice que no ha acudido, solo que no es cierto: la modelo está en la sala como marido de la artista: ha sido Einar quien ha posado para los cuadros y asiste a la fiesta escondido tras una escalera. El cuerpo de Einar es el de un hombre pero al verse en los cuadros de Gerda ha descubierto su auténtico yo. A partir de aquí la historia de la pareja es la de un amor solidario que lo resiste todo.

Aunque el mayor peso de la narración recae sobre el actor masculino, y su paulatina transformación en la mujer que llevaba dentro desde su nacimiento (ya en la adolescencia se había sentido inclinado por otros hombres, y especialmente por su mejor amigo Hans), no hay que desdeñar la interpretación de Alicia Vikander, como la compañera más leal que pueda soñarse, la que a su pesar empuja al marido –del que está profundamente enamorada- a encontrar su auténtica identidad, la que le acompaña a “aprender a ser Lilí” –en un proceso de cambio al que acompaña la brillante estética de la película- incluso cuando sucesivos especialistas médicos le diagnostican primero “homosexualidad”, como enfermedad que puede intentar curarse, y posteriormente “esquizofrenia”, porque es dos personas en una. Evidentemente, en aquellos años de la primera mitad del siglo XX a la medicina le quedaban por dar grandes pasos en los campos de la psicología y la psiquiatría, y a la sociedad aceptar que, en cuestión de géneros, no todo estaba escrito.

 




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