miércoles, 28 de septiembre de 2016

ELLE de Paul Verhoeven: sexo, violencia y juegos de vídeo


“…Una película muy negra y muy divertida, una película realmente retorcida y realmente loca…” (Cahiers de Cinéma)

Con un tema ciertamente provocador, el asalto y violación de la protagonista, en su casa, por un intruso, “Elle”, la última película de Paul Verhoeven (holandés procedente de la vanguardia de los años ’70, “Turkish elices”, “Robocop”, “Instinto básico”, “Showgirls”), es una sátira social ambigua y por momentos incómoda, protagonizada por la inclasificable Isabelle Huppert (ya sexagenaria, la semana pasada la vimos brillar en “El porvenir”; en 2001, deslumbrante en “La pianista” del alemán Michael Haneke) de nuevo dueña absoluta de la escena, de nuevo la mejor, lo que ya empieza a ser una reiteración, en una película de sexo y violencia electrizante, amoral y tóxica, no apta para estómagos delicados (http://periodistas-es.com/cannes-2016-posible-palmares-70823).

Michéle, una parisina directora de una empresa de videojuegos, vive sola en una casa de las afueras, donde sufre el asalto de un encapuchado, que la fuerza y la viola. Fuerte y determinada, decidida a averiguar por su cuenta quién ha sido, Michèle, que se mueve en un océano de ambigüedades, en ningún momento pierde el control: no cambia su vida, no presenta denuncia, se limita a hacerse examinar por un facultativo y dormir con un arma bajo la almohada; cuando lo cuenta, corta rápido los comentarios de sus amigos. Inquebrantable, autoritaria en la empresa (lo mismo que en las relaciones con su ex marido bohemio, un hijo adulto e inmaduro, un amante irregular y una madre caprichosa), aunque afectada físicamente no parece ocurrirle lo mismo en el aspecto mental. Lo que para ser completamente sinceros llega un momento en que molesta y ya no sabemos si la violación ha ocurrido de verdad o es una fantasía del personaje; mucho más cuando la vemos intentando provocar la vuelta de su agresor.

Adaptación de la novela “Oh…”, de Philippe Dijan (Prix Interallié 2012), la historia comienza con un primer plano del ojo verde de un gato que asiste impasible a la violación de su ama. Lo mismo que el gato, a la heroína le cuesta reaccionar ante lo inesperado. Inmediatamente después de la violación encarga sushi por teléfono. Poco después, se mete en una relación sado-maso con su vecino. “La película indaga acerca de la delgada fronteras que separa la inocencia de la culpabilidad y la normalidad de la locura (…) Elle es suspense al estilo estadounidense, neo-hitchcokiano, en el que planea la duda sobre la identidad del violador y la probabilidad de otra agresión” (Louis Guichard, Télérama)

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