viernes, 21 de junio de 2013

Lawrence Anyways, sobre la transexualidad y el amor




La pareja formada por Lawrence y Fred tiene el proyecto, siempre aplazado, de ir a pasar unos días de descanso en una isla canadiense. Hasta que comprendemos que la isla es Lawrence, un personaje salido del lote de los hombres y las mujeres únicos en su género. Una isla es algo hermoso, dice Dolan. Una isla es algo magnífico”. (Frédéric Strauss)

Tres años después de debutar en Cannes (Quincena de Realizadores) con su primera película, J'ai tué ma mère (He matado a mi madre), Xavier Dolan, el “enfant terrible” actor, guionista y director canadiense (de Québec), de 24 años, regresó a la madre de todos los festivales en 2012 con Laurence anyways, su tercera obra (la segunda, en 2010, fue Amores imaginarios). El filme se proyectó en la sección “Una cierta mirada”, donde la protagonista Suzanne Clément se alzó con el Premio a la Mejor Interpretación; además, consiguió la Queer Palm, premio especial concedido a la mejor película LGBT y ese mismo año el César del cine francés a la mejor película extranjera.

Laurence anyways – interpretada con inteligencia y el pudor necesarios por Melvil Poupaud, Suzanne Clément, Nathalie Baye, Monia Chokri y Susan Almgren-analiza los problemas de un hombre que desea cambiar de sexo y los retos que deberá afrontar durante toda la transformación. Es también la historia de un amor imposible. En Montreal, en los primeros años ’90, Lawrence, profesor de literatura, en su 30 cumpleaños y ante el estupor de amigos, familia y novia, anuncia su intención de transformarse en mujer. Lawrence quiere ser “como una mujer” en todo, pero ni se va a operar ni tampoco es homosexual; en su nueva personalidad le siguen gustando las mujeres y quiere continuar la vida que ha llevado hasta entonces viviendo en pareja con la realizadora Fred (de Frederika), de la que sigue enamorado. El siguiente curso Lawrence dará clases metido en la piel y la estética de una mujer,  inaugurando una nueva y peligrosa vida en la que el peso del estigma social, el rechazo familiar y la incompatibilidad de la pareja acabarán dinamitando su hasta entonces cómoda y tranquila existencia.

Lawrence anyways – que se estrena en los cines españoles el 21 de junio de 2013- es el relato de una epopeya personal en una película muy personal y muy madura, sobre todo si tenemos en cuenta la edad del realizador, con escenas que recuerdan el cine más clásico del Hollywood intemporal, momentos que parecen casi de documental e instantes de enorme poesía, hasta conformar con todo un enorme puzle que muestra, paso a paso, la construcción de una nueva vida. “A todos los niveles –ha escrito Frédéric Strauss en Télérama- Laurence anyways es una película sobre el valor. Un valor que más que una cualidad moral es una suerte de nervio, de grandeza. Y una voluntad de honestidad con uno mismo no solamente en el personaje de Lawrence sino también, y casi con la misma fuerza, en el de Fred. La que tiene el valor de querer entender y aceptar lo increíble, y después el valor de decir que no puede entenderlo”.

Estamos ante una gran película militante, de defensa de la diferencia y respeto del otro. “Un fresco sentimental que recorre doce años de la vida de un hombre determiando a cambiar de sexo sin cambiar de vida” (CineObs). Un filme brillante, moderno y de una belleza casi insultante escrito con humor sarcástico, financiado en parte por los fans de Xavier Dolan a través de una sociedad virtual llamada Touscoprod, y de un “lirismo pop que remezcla Musset y Duran Duran, las bellas Artes y la estética de finales de los años 1980… en el fondo, la transexualidad no es más que un pretexto para contar la marginalidad de la pasión amorosa”. Una de las películas imprescindibles de la temporada (que, la verdad, tampoco son tantas) y la comprobación de que podemos empezar a hablar de un “estilo Dolan”.


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