jueves, 4 de febrero de 2016

Ai Weiwei prepara un Monumento a los Refugiados

El disidente chino ha instalado su taller en Berlín
Mientras que una exposición de sus obras monumentales -Er Xi (Espacio de juegos)-estará abierta hasta el 20 de febrero de 2016 en el Bon Marché de París, el artista chino Ai Weiwei sigue preparando el proyecto de levantar un monumento-homenaje a los inmigrantes y refugiados que llegan a Europa cruzando el Mediterráneo, y en no pocas ocasiones se dejan la vida en el empeño. Para recordarlo, ha publicado en las redes sociales una fotografía suya, tirado en una playa y reproduciendo la trágica postura del pequeño refugiado sirio Aylan ahogado cuando, en septiembre de 2015, su imagen fue portada de una gran mayoría de las publicaciones internacionales.

Publicada en el Washington Post, la fotografía de Ai Weiwei fue tomada por el fotógrafo indio Rohit Chawla en la isla de Lesbos, informa la página web del canal internacional France 24. Mientras las redes sociales se llenaban de comentarios en contra de la imagen -considerándola en el mejor de los casos una torpeza- el artista chino ha dicho que con la fotografía pretende recordar a la opinión pública que muchos migrantes continúan muriendo a diario en el Mediterráneo.

Para su proyecto de homenaje Ai Weiwei está recogiendo miles de chalecos salvavidas abandonados por los migrantes en Lesbos con los que piensa crear en Berlín “una obra dedicada a este éxodo y sus muertos”, según han anunciado portavoces de la alcaldía de la isla, convertida en la primera puerta de entrada a Europa, que “ha donado 14.000 chalecos salvavidas” al artista. Según el comunicado de la alcaldía, “el objetivo del monumento es movilizar a la comunidad internacional en contra de los crímenes que diariamente cometen los traficantes de personas en el mar Egeo, entre Turquía y Grecia”. Los chalecos salvavidas de esas personas que huyen de las guerras y el hambre se han convertido “en un símbolo del éxodo y sus peligros”: la mayor parte son falsificaciones confeccionadas en Turquía que no ofrecen ninguna protección en caso de que se produzca una caída al mar.

La carrera de un disidente

Ai Weiwei, nacido en 1957 en Pekín, hijo de un intelectual purgado durante la revolución cultural de Mao, es un artista multifacético -escultor, pintor, fotógrafo, cineasta, arquitecto (autor del célebre estadio nacional Nido de Pájaro de los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín), comisario de exposiciones, bloguero, conocido disidente desde sus años de estudiante y uno de los pilares de los movimientos vanguardistas chinos surgidos a finales de los años 1970. En 1981 abandonó el país para estudiar diseño en Pennsylvania, Berkeley y la Parsons School de Nueva York. En 1989, efectuó una huelga de hambre en solidaridad con los estudiantes masacrados en la Plaza de Tiananmen. Cino años más tarde, regresó a Pekín y fotografió a la que luego sería su esposa, Lu Qing, quitándose la falda en la mítica plaza.

En 1999 participó en la Bienal de Venecia. En 2009, tras el terremoto de Sichuán, investigó sobre la corrupción del gobierno y publicó en Internet varios artículos documentados sobre los pésimos materiales empleados en la construcción de viviendas y escuelas, además de una lista con los nombres de todos los colegiales muertos. Las autoridades de Pekín clausuraron su blog. Poco después, presentaba una exposición en Munich, titulada So Sorry: ante la fachada del edificio que la albergaba montó la instalación Remembering, con 9.000 carteras de los alumnos muertos.

El 3 de abril de 2011 Ai Weiwei fue acusado de evasión fiscal, detenido, privado del pasaporte y encarcelado durante 81 días. Hace solo unos meses, en 2015, le fue restituido el pasaporte: Ai Weiwei ha aprovechado la ocasión para abandonar el país e instalar su taller en Berlín.

En la exposición de París están “los sueños y las quimeras” del artista, varias instalaciones monumentales en torno al tema de la infancia: estructuras de bambú, dragones en tres dimensiones y cometas, muchas cometas, realizadas en bambú y papel de seda. Para su realización se ha inspirado en el Shanhajing, el Libro de los Montes y los Mares, un puñado de cuentos y leyendas populares que se cuentan a los niños en China desde hace más de 2.000 años.


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