jueves, 3 de noviembre de 2016

"One Piece Gold", excelente cine de animación para fans del Manga


One Piece Gold es la decimotercera adaptación cinematográfica de la serie de mangas One Piece, que narra las aventuras del capitán Monkey D. Luffy y su tripulación de piratas, creada por Eiichirō Oda en 1997. Se trata del manga más vendido en Japón, y en el resto del mundo.

Para empezar, excelente película de animación para adultos, aunque sin duda habrá menores, fans del manga, que soporten sin dificultad las dos horas exactas que dura la proyección. Mayores y menores seguidores de Oda se van a quedar encantados.

En One Pice Gold, Luffy y el resto de piratas de Sombrero de Paja, avistan una embarcación dorada cuajada de luces de neón, tan grande como una ciudad, reconocida como un país independiente por el Gobierno Mundial y convertida en el mayor centro de entretenimiento del mundo, llamado Grantesoro, inspirado innegablemente en Las Vegas y sus casinos. En este caso, el rey del Casino, Gildo Tesoro, es un excéntrico millonario que posee el 20% del capital mundial, gracias a lo que pierden en las muchas diversiones de su ciudad marinos y millonarios, que acuden al llamamiento de las luces titilantes que anuncian premios increíbles y espectáculos fastuosos, y uno de los mayores enemigos que Luffy ha encontrado en su interminable búsqueda de la legendaria One Piece. La tripulación de Sombrero de Paja, siempre persiguiéndola, llega al santuario inexpugnable de Grantesoro y acaba por descubrir la terrorífica cara oculta de la ciudad. Deberán jugarse la vida varias veces para intentar escapar de lo que es una trampa, muchas veces mortal, para personajes muy ricos y aburridos, ávidos de conseguir la mayor cantidad de oro posible.

One Piece Gold es un OAV (Original Animation Video, según el Lexico Manga) que destaca por su calidad entre todas las demás manifestaciones de este fenómeno cultural de grandes masas, basado en la obra de Eiichiro Oda, que arrasa en todo el mundo desde 1997 y ya se acerca a los 800 episodios, recogidos en 82 volúmenes, de momento. Aunque, conviene advertir, la película es para “avisados”, hay que saber algo anterior de Sobrero de Paja, haber visto antes al capitán Luffy, para entender que su aspiración es convertirse en el rey de los piratas, etc. Si no se conoce nada de esta pandilla de marineros excéntricos, más vale empezar leyendo uno de los comics de la serie.

Digamos que la moraleja del cuento es una denuncia de la codicia y la avidez por el dinero, y su vacuidad, y un mensaje positivo que tiene que ver con la amistad, la humildad (y un punto con la resignación) de los chicos que siguen a Sombrero de Paja en su barco nodriza, con el que surcan los mares desde hace 800 episodios.

“One Piece Gold en el cine es un placer que no debe uno negarse…un indispensable para este final del año en las salas oscuras que a falta de desarrollar realmente el universo del comic original lo usa a la perfección para tejer una historia cautivadora y atiborrada de grandes momentos. Estamos ante un claro ejemplo de OAV realizado muy en serio; de hecho, la presencia del “mangaka” Eiichiro Oda, especialmente en el diseño (magnífico) de nuevos personajes, nos lo garantiza. One Piece Gold ofrece exactamente lo que se espera (…) una película que no deben perderse quienes siguen las aventuras de estos piratas fuera de la norma…” (Mickaël Barbato, culturellementvôtre. fr)

Realizada por Hiroaki Miyamoto, One Piece Gold es el decimotercer largometraje de la serie supervisado y “certificado” por el autor, Eiichiro Oda. El realizador, el director de animación, Masayuki Sato y el productor, Hiroyuki Sakurada, han participado en el XXII Salón del Manga, celebrado en Barcelona del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2016.

martes, 1 de noviembre de 2016

Desahucios: en Francia comienza la tregua invernal


Con todos sus defectos, que cada vez la acercan más a los demás países “del sur” de esta Europa que camina a pasos agigantados hacia su suicidio mientras asiste casi impasible al vertiginoso ascenso de las ultraderechas, la muy monárquica República Francesa conserva todavía algunas tradiciones encomiables, entre ellas la férrea defensa de los derechos fundamentales y universales, que la hacen seguir siendo envidiable. Como, por poner un ejemplo del día, la tregua invernal.

La tregua invernal, que comienza hoy, 1 de noviembre -día de visitar cementerios, a ambos lados de los Pirineos, y de recordar con nostalgia a los amigos muertos- y llega hasta el 15 de marzo, significa que no se puede expulsar a nadie de su vivienda en ese tiempo. Aunque no pueda pagar el alquiler, aunque se lleve a matar con su casero, aunque el propietario tenga una hija que ha decidido casarse y “necesita el piso”. Nunca, en ningún caso, se puede arrojar a una familia al frío invernal.

Decir nunca es faltar a la verdad. Hay algunas excepciones, como el caso de los okupas. Pero esa es otra historia.

¡Tenemos tanto que aprender de los vecinos!

La medida se instauró por primera vez mediante la ley del 4 de diciembre de 1956, que suspendía “cualquier medida de expulsión no ejecutada el 1 de diciembre de cada año, hasta el 15 de marzo del siguiente”. La tregua se prolongó hasta el 31 de marzo con la Ley de acceso a la vivienda y un urbanismo renovado (ALUR) en 2014. Desde 2008, en caso de impagado “no se puede cortar a nadie el suministro de gas, electricidad o calor” durante el período invernal.

La tregua invernal fue impulsada de nuevo por la hoy alcaldesa de Lille, Martine Aubry (que, curiosamente, conserva el apellido de su primer marido a pesar de llevar desde 2004 casada con el segundo), a finales de los años ’90 del siglo pasado. En 2003 creó la Fundación Actuar contra la exclusión (FACE), con el apoyo de 15 empresas, para ayudar a las personas en situación más precaria. Hoy la apoyan más de 3.500 empresas. Cuando, convertida en Ministra del Empleo y la Solidaridad en 1997, abandonó la presidencia de la Fundación presentó al Consejo de Ministros el Programa de lucha contra la expulsión que, convertido en ley, fue aprobada el 29 de julio de 1998.

Hasta aquí la media botella llena. La parte vacía es que los desahucios tampoco en Francia dejan de crecer, aunque estén agrupados en los siete meses restantes del año, y lo han hecho a un ritmo del 4% en los primeros catorce años del siglo XXI. Además se han producido ya desalojos por deudas inferiores a mil euros, porque lo que cuenta no es la cantidad sino el tiempo, y tres meses de impago son suficientes. En 2015 se llevaron a cabo 14.363 expulsiones con intervención policial, lo que representa un salto del 24% en la estadística.

Según la Fundación del Abbé Pierre, que estima en tres millones y medio las que viven en alojamientos precarios en Francia, las más afectadas son las familias monoparentales y las personas mayores solas. Según Christophe Robert, portavoz de la Fundación, esta situación es “una rotonda sin salidas”: a las personas que carecen de vivienda no se les ofrece ninguna solución duradera. “Lo que ocurre es que en invierno la opinión pública es más sensible, pero si vemos las estadísticas comprobamos que, en invierno como en verano, muere en la calle el mismo número de personas”. En realidad, la tregua invernal es, nada más y nada menos, un respiro de cinco meses para las personas en situación más precaria. “Estas cifras alarmantes son la consecuencia del aumento de los precios de la vivienda privada, aunque también en la vivienda social”

Los casos particulares a los que no se aplica la ley de la tregua invernal son los del “cónyuge violento”, el okupa por decisión judicial o quienes tienen alquiladas “viviendas para estudiantes”. También se puede llevar a cabo el desalojo siempre que a la familia se le garantice “un realojo en condiciones que respeten su unidad y sus necesidades”.

José Couso: ellos ponen las guerras y nosotros los muertos


En el sentido más metafórico, aquí nos apuntamos a un bombardeo; pero también en el más literal. Recuerden si no cuando el hoy “conferenciante” Aznar decidió sumarse a la intervención en Irak.

La guerra, y sus bombas, la ponían Bush, Blair, el español y un convidado de piedra portugués; y los muertos, como siempre, los poníamos nosotros, la gente de a pie, las personas “ordinarias”.

Como caso ejemplar el de José Couso, asesinado por un misil estadounidense, por “fuego amigo”, el 8 de abril de 2003, cuando desde un tanque M1 Abrams dispararon al Hotel Palestine de Bagdad, donde se encontraban la mayoría de los corresponsales y enviados especiales a la guerra. José Couso, cámara freelance que trabajaba para el canal español (y de Berlusconi) Tele 5, estaba grabando en el piso 14 del edificio cuando llegó el bombazo, y resultó gravemente herido; poco después, falleció en el hospital mientras le operaban.

Ahora, 13 años después del asesinato, tras múltiples denuncias y varios jueces instructores, y agotados todos los recursos judiciales, el Tribunal Supremo ha confirmado, el 28 de octubre de 2016, el sobreseimiento del “caso Couso”, al tiempo que califica de “lamentable la escasa colaboración” judicial prestada por la Administración estadounidense para esclarecer los hechos. También ha rechazado presentar cuestión de inconstitucionalidad contra la última reforma de la justicia universal, una más de las perlas que nos deja el primer gobierno del más que conservador Mariano Rajoy y que piensa prolongar en este segundo mandato apenas iniciado, porque ya ha explicado que se sube al sitial con todo lo anterior, y “si acaso, alguna reforma sensata” para ir dando carnaza a quienes le han votado y, sobre todo, a quienes han pasado por la vergüenza de la abstención ignominiosa. (Inútil decir que el baremo de la sensatez está en sus manos, como todo lo demás).

Lo que ha hecho el Supremo ha sido desestimar los recursos de la familia Couso y la Asociación Libre de Abogados contra el auto de la Audiencia Nacional, de 25 de noviembre de 2015, que rechazaba plantear dicha cuestión de inconstitucionalidad, así como la conclusión del sumario y el sobreseimiento de la causa. A la familia le queda todavía el recurso al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

La reforma de la Ley de Justicia Universal, aprobada por el rodillo parlamentario del PP en 2014 acabó con la posibilidad de perseguir judicialmente en España delitos internacionales, como crímenes de guerra cometidos contra españoles en el extranjero, que es justamente el caso de José Couso cuya familia -madre, mujer, hijos, hermanos-, a través del portavoz David Couso, se ha mostrado “sorprendida de que la noticia del sobreseimiento llegue justamente el día de la investidura del presidente Rajoy”. Yo también me sorprendo, como me sorprendo cada día con los acontecimientos impagables que nos sirve la actualidad patria, y con las idas y venidas de algunos colegas.

La modificación de la Ley se llevó a cabo ignorando las voces autorizadas que denunciaban una vulneración de las convenciones de Ginebra y el Derecho Internacional Humanitario. En las filtraciones de documentos diplomáticos de Estados Unidos, publicada en el portal de Wikileaks a partir del 28 de noviembre de 2010, aparecen cables de la embajada estadounidense en Madrid que revelan las presiones del entonces embajador, Eduardo Aguirre, sobre la investigación del asesinato de José Couso. Hasta la fecha, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha mantenido que los tribunales españoles carecen de jurisdicción por tratarse de un acto de guerra llevado a cabo en territorio iraquí. Como respuesta a una Comisión Rogatoria enviada por el juez Santiago Pedraz, la Administración Obama respondió con una investigación interna realizada por la Jurisdicción militar que confirmaba la muerte de Couso como consecuencia del disparo del carro de combate pero no apreciaba responsabilidad penal alguna en quienes actuaron dentro del vehículo. A pesar de haber tres militares estadounidenses procesados, la nueva legislación española vino a dar carpetazo al proceso. Carpetazo que ahora es casi definitivo.

En diciembre de 2010, Javier Couso denunció ante la Fiscalía de Madrid a los miembros del gobierno, la fiscalía y la judicatura que, a la vista de los documentos filtrados, maniobraron para que no prosperaran las demandas de investigación y las denuncias presentadas ante la Audiencia Nacional, lo que le parecía “ser indicativo de la existencia de una conspiración o concierto delictivo entre funcionarios de la Administración y altos cargos españoles, por una parte, y funcionarios de una embajada extranjera, por otra”. Denuncia que, como no podía esperarse otra cosa, fue archivada “por carecer de fundamento”. El “fundamento” también es algo que depende de quién lo aprecie.

Trece años después del asesinato de José Couso, la familia mantiene alto el pabellón y se empeña en un nuevo recurso mientras los compañeros y amigos no han dejado de concentrarse para protestar ante la Embajada de EEUU en cada triste aniversario.

Blair Witch: siempre volvemos a la casa encantada


Blair Witch, el regreso de la bruja, dirigida por Adam Wingard (“Tú eres el siguiente”, “The Guest”, “V/H/S”), está protagonizada por un reparto de jóvenes más bien desconocidos y procedentes de series televisivas encabezado por James Allen McCune (“Shameless”, “The Walking Dead”), Corbin Reid (“Disney Star Darlings”), Brandon Scott (“¡Rompe Ralph!”, “Anatomía de Grey”) Callie Hernandez (“La La Land”, “Alien: Covenant”), Wes Robinson (“State of Affairs”) y Valorie Curry (“The Following”, “Veronica Mars”).

James y un grupo de amigos deciden aventurarse en el bosque de Black Hills, en Maryland, para intentar averiguar algo sobre la desaparición de su hermana, ocurrida veinte años atrás y que mucha gente relaciona con la leyenda de Blair Witch. Dos lugareños se ofrecen a guiarles por el bosque sinuoso y sombrío. A medida que avanza la noche sobre el grupo se cierne una presencia amenazadora que les hace comprender que la leyenda es real y más terrorífica de lo que podían imaginar…

Película secuela de Blair Witch Proyect, realizada 17 años después de la primera y autentica ducha fría para unos seguidores -muchos, a juzgar por lo que dan de sí los comentarios en las redes sociales, aunque muy probablemente faltos de una cultura de lo que fue el cine de horror- a quienes los 90 minutos que dura la película se les van a hacer infinitamente largos, porque, falto de audacia innovadora, “más que un remake parece una parodia” (Alexandre, Les Inrockuptibles). Y no asusta nada.

Explotando hasta la saciedad el procedimiento de la cámara al hombro y corriendo, al que ha añadido las minicámaras sujetas a las orejas de los protagonistas, e incluso una cámara instalada en un dron, el resultado es muy decepcionante ya que, a medida que avanza la acción -que no es tal, tan solo unos rostros apenas entrevistos, huesos que se rompen solos, cortinas que se agitan, muchos gritos y una explícita presencia maléfica- se va perdiendo el espíritu del proyecto inicial. Nada de todo esto consigue el terror de “los inquietantes árboles de la primera entrega de la saga” y sí un sentimiento frustrante en el espectador que esperaba algo más.

“Adam Wingard ha hecho una continuación perezosa e inoperante de la terrorífica película de 1999” (Olivier Lamm, Libération). Inoperante incluso hasta en el guión que estira, exagera y parodia el de su ancestro y, sobre todo, olvida los fundamentos del cine de terror: mostrar poco y sugerir mucho. “Moderna, la película adopta nuevas tecnologías, como la cámara-dron, y revela la obsesión actual del cine de terror estadounidense: incluso en el fondo del bosque acabamos volviendo siempre a la casa encantada”. Nicolas Didier, Télérama).

Turquia : detenido el redactor jefe del diario de oposición « Cumhuriyet »


La policía turca ha detenido al redactor jede del diario de oposición Cumhuriyet, Murat Sabuncu, y ha registrado las viviendas de algunos dirigentes y redactores del periódico, según han anunciado este lunes, 31 de octubre de 2016, la agencia progubernamental Anadolu y la página web del diario. Por su parte, el canal CNN Turk ha asegurado que existen órdenes de detención contra 13 periodistas y directivos de la publicación.

La policía busca a Akin Atalay, presidente del directorio del periódico, y al periodista Guray Oz, según Anadolu, aunque según el diario Oz ya está detenido. El diario progubernamental Daily Sabah asegura que las operaciones contra Cumhuriyet se llevan a cabo en el marco de una investigación sobre las actividades de Fethullah Gülen, predicador exiliado en Estados Unidos acusado de dirigir el fallido golpe de estado de julio pasado.

Tras aquel intento de derrocar al presidente Erdogan, se ha producido la detención de decenas de periodistas y el cierre de centenares de medios de comunicación turcos. Dos periodistas de Cumhuriyet, Can Dündar y Erdem Gül fueron condenados a cinco años y diez meses de cárcel, en mayo de 2016, por “divulgar secretos de Estado”. Ambos han apelado pero tienen también abierta otra causa por “relación con una empresa terrorista”. Se les acusa de publicar artículos y un vídeo en el que se mostraba una operación de venta de armas a los rebeldes sirios, efectuada por los servicios secretos turcos en 2014.

Can Dündar, que era el anterior redactor jede de Cumhuriyet, dimitió el 15 de agosto anunciando que no piensa acudir a la vista del proceso de apelación: “Ahora no nos estamos enfrentando a la justicia, sino al gobierno”, dijo al anunciar su decisión. “Confiar en este poder equivale a poner la cabeza bajo la guillotina”.