viernes, 7 de noviembre de 2014

Los niños del cura, fundamentalismo católico y condones que fallan



Los niños del cura, comedia dramática y sátira acerba croata dirigida por el cineasta Viktor Bresan (How the World Started on My Island, Marshall Tito's Spìrit), es una película fallida. Con una primera parte realmente genial en clave de comedia y crítica social, y del peso de una religión fundamentalista (en este caso la católica, que se opone a que se enseñe educación sexual en las escuelas) en la pequeña comunidad de una isla dálmata perdida en el Adriático, va perdiendo fuerza a medida que avanza la trama y acaba en un melodrama realmente exagerado e innecesarip.

Con alrededor de treinta años, el cura Don Fabián llega a su nueva parroquia en una magnífica isla, para sustituir al párroco que se jubila. Llevado por sus principios, y para resolver la escasez de natalidad en la isla, el joven cura Don Fabián decide primero perforar los condones con la complicidad del kioskero que los vende en la plaza, y después aliarse con el farmacéutico para que en lugar de anticonceptivos venda placebos a las mujeres. Hasta aquí todo perfecto. Lo malo son las consecuencias que estas decisiones provocan: matrimonios forzosos, nacimientos no deseados, niños abandonados en los portales, embarazadas que se esconden y quieren suicidarse…En este momento la comedia del absurdo se transforma en ironía sardónica y el espectador empieza a sentirse abrumado por la concatenación de tanto “suceso”.

Adaptación de una obra de teatro, la película ha tenido un enorme éxito en su país (hasta el punto de ser el tercer gran éxito de taquilla desde la independencia de Croacia) y ha conseguidos aplausos fervientes en el prestigioso festival checo de Karlovy Vary.


jueves, 6 de noviembre de 2014

Iniciativa ciudadana europea contra la violencia policial

La asociación Abogados Europeos Democráticos (AED) ha lanzado una iniciativa ciudadana dirigida a la Comisión Europea y a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo para establecer la obligación general de la identificación en los uniformes de todas las fuerzas de policía y para que los agentes queden obligados a identificarse a instancia de un ciudadano.

La AED lanza esta iniciativa considerando que no existe legislación europea en materia de identificación de los agentes de las fuerzas de policía, y además:

§     Considerando que la situación creada por el aumento de protesta social y política ha llevado a las autoridades de los estados miembros a recurrir a una represión –de carácter a menudo más violenta de lo permitido por la ley- de las manifestaciones de descontento social, mientras que se intenta obtener la impunidad de las acciones de los agentes de policía por la falta de identificación visible en sus uniformes.

§     Considerando que es necesario luchar contra la criminalidad en el seno de las fuerzas de policía y de sus responsables administrativos y políticos.


§     Considerando que no existe en la mayor parte de las legislaciones internas la posibilidad de sanción de los responsables de la ausencia de identificación en los uniformes de policía aunque la ley del país imponga esta identificación. Considerando que la obligación de identificación tiene como objetivo evitar la impunidad de las acciones policiales contrarias al libre ejercicio de los derechos fundamentales de los ciudadanos de la Unión –contenidos en la Carta, los tratados y las convenciones– como el derecho de reunión, de manifestación, de libre circulación en total seguridad sin violación de derechos.

§     Considerando que la ausencia o insuficiencia de definición de actos materiales y de sus límites son una violación del principio de legalidad en materia penal que exige que toda infracción sea definida con precisión suficiente para que se puede saber en el momento de adoptar un comportamiento si es punible o no.


Vista, asimismo, la necesidad de obtener la más amplia seguridad pública para el ejercicio ciudadano de los derechos fundamentales y:

§     Vistas las diferentes legislaciones de los estados miembros de la unión.

§     Visto que los diferentes estados miembros no siguen las obligaciones impuestas en sus propias leyes que obligan a una identificación visible en todos los uniformes de policía.


§     Visto que algunos estados anuncian la adopción de medidas en esta materia que no desembocan en medidas concretas.

§     Vista la resolución del Parlamento Europeo del 12 de diciembre 2012 sobre la situación de los derechos fundamentales de la Unión Europea (2010 – 2011) y especificamente la recomendación general n° 192 “manifiesta su preocupación por aquellos casos en los que la policía de la UE recurre a una fuerza desproporcionada en actos públicos y manifestaciones; pide a los Estados miembros que velen por el fortalecimiento de la supervisión democrática y judicial de las fuerzas del orden y su personal, que garanticen la rendición de cuentas y que eliminen la impunidad en Europa, en particular frente al uso desproporcionado de la fuerza o cuando se cometen actos de tortura o tratos inhumanos o degradantes; pide a los Estados miembros que garanticen que el personal de policía lleva un número de identificación”.


Asimismo, la AED pide al Comisario Europeo, la Comisión Europea y a la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo iniciar los procedimientos y debates necesarios para adoptar una directiva o una decisión marco en esta materia para dar una respuesta al problema de la identificación visible de los agentes de policía y así evitar la infracción de derechos fundamentales, salvaguardar los derechos de la defensa, la independencia del poder judicial y su rol de control, con el objetivo de desterrar del cotidiano la impunidad de las acciones delictivas de las fuerzas de policía y de sus responsables administrativos y políticos según los siguientes criterios:

I.                        Obligación general de identificación en los uniformes de todas las fuerzas de policía.

II.                        Visibilidad simple y clara de las identificaciones, fijando sus dimensiones y parámetros.

III.                        Establecimiento de la obligación de todo agente de policía de identificarse a instancia de un ciudadano.

IV.                        Sistema claro de sanciones a los contraventores de la ley.

Firmar la petición en: http://www.police-identification-europe.org/index.php/es/peticion

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Blue Lips, una de gente buena con Sanfermín al fondo




Seis historias que tienen como marco los Sanfermines, dirigidas por seis directores: cinco de ellos - Daniela De Carlo, Julieta Lima, Gustavo Lipzstein, Antonello Novellino y Ricardo Nobuo Shima- se conocieron estudiando cine en Los Ángeles y escogieron al sexto, el valenciano Nacho Ruipérez, en un concurso por internet.

Seis personajes procedentes de seis ciudades distintas –Río de Janeiro, Los Angeles, Honolulu, Buenos Aires, Roma y Pamplona- salen de su rutina habitual para recalar en Pamplona, por diferentes motivos, precisamente en los días de sus fiestas patronales, cuando las calles se convierten en un espectáculo con más de un millón de personas y unos cuantos grupos de toros como protagonistas, todos corriendo por sus calles angostas. Está la joven argentina enferma (Malena, no podía llamarse de otra manera, no se especifica el mal que le aqueja), de familia acaudalada que la envía a la clínica universitaria, famosa en el mundo entero en el tratamiento de algunas enfermedades graves; están el reportero estadounidense, el fotógrafo italiano, la hawaiana campeona de Hula la ex estrella del fútbol brasileño que rueda un spot aprovechando el “marco incomparable”, y la viuda pamplonica.

Todos– Oliver, Malena, Guido, Vittorio, Sagrario y Kalani- esconden un drama interior; cuando se cruzan, de a dos e incluso de a tres, se tienden una mano y se ayudan a remontar los conflictos internos. Los labios azules –un título bastante cogido por los pelos- son los labios manchados de vino tinto de Sagrario, la viuda que ahora alquila su piso y sobre todo sus balcones en la mundialmente célebre calle Estafeta.

Nada nuevo bajo el sol, todo bastante predecible, quizá otro montaje habría combinado mejor las mini-historias y habría conseguido un resultado más apreciable. Y ahora, la herejía: yo odio los festejos multitudinarios, en especial cuando se grita continuamente, se come y se bebe sin solución de continuidad y el alba les sorprende tirados por las aceras y las escalinatas de los monumentos públicos. No fui capaz de disfrutar ni un minuto de los Sanfermines, aquella vez que me enviaron a hacer un reportaje del desenfreno, y no he sido capaz de entretenerme con esta película.