lunes, 15 de abril de 2019

Wikileaks/Julian Assange: Detener al mensajero

Assange saliendo de la embajada

Detenido el 11 de abril de 2019 por la policía británica, Julian Assange, periodista australiano fundador de Wikileaks y uno de los personajes más controvertidos de nuestra época, llevaba desde 2012 – seis años, nueve meses y veintidós días- recluido en la Embajada de Ecuador en Londres, víctima de presiones geopolíticas que han terminado por forzar esa escena que hemos visto en todos los informativos televisados: la de un hombre de 47 años, prematuramente envejecido, arrastrado por la policía hasta un coche que le conduciría a los calabozos.
La detención se ha llevado a cabo en base a una violación de su libertad condicional en Suecia, donde estuvo acusado de abusar sexualmente de dos mujeres (un episodio poco y mal explicado, que finalmente la justicia sueca sobreseyó) y, ya puestos, de una demanda de extradición de la justicia estadounidense que le considera una “grave amenaza para la seguridad del país” desde que en 2012 Wikileaks publicara cientos de miles de despachos diplomáticos y secretos de defensa, cuyas revelaciones más explosivas de graves exacciones militares tenían que ver con las operaciones del ejército estadounidense en Irak y Afganistán, pero también “espionaje industrial en Estados Unidos, cuentas secretas en las Islas caimán, una comunicación secreta del Departamento de Estado calificando la dictadura del presidente tunecino Aine El-Abidine Ben Alí de ‘régimen esclerótico’  (…) pero lo que la izquierda perdona menos a Assange es la publicación de los correos pirateados de la campaña de Hillary Clinton (…) El encarnizamiento de las autoridades estadounidenses contra Assange se ha visto animado por la cobardía de los periodistas que le han abandonado a su suerte, e incluso se han deleitado con su infortunio. Así, Christopher Matthews,  presentador vedette del canal MSNBC, antiguo cacique del Partido Demócrata, no dudó en sugerir que los servicios secretos de Estados Unidos deberían ‘actuar a la israelí y secuestrar a Assange…” (Serge Halimi, “Pour Assange”, Le Monde diplomatique)
Se trataba de documentos ultrasecretos facilitados por el analista del ejército Bradley Manning, que posteriormente cambió de sexo adoptando el nombre de Chelsea, condenado en 2013 por un tribunal militar a 35 años de cárcel e indultado por el presidente Barack Obama pocos días antes de hacer el traspaso de poderes al actual inquilino de la Casa Blanca.

En marzo de 2018, un gran jurado encargado de reunir toda la información posible sobre las actividades de Assange, decidió cambiar la orden de extradición de “piratería informática” y “difusión de documentos ultrasecretos” por la de “asociación de malhechores con vistas a una piratería informática”, lo que al final le llevaría a una condena máxima de 5 años de cárcel, según la información de Joël Chatreau del canal internacional Euronews.

La intervención de la policía británica, sacando a rastras a Julian Assange de la Embajada de Ecuador en Londres –cuando siempre se dijo que le detendría en el momento en que pusiera un pie en la calle- ha vuelto a poner sobre la mesa  “el caso Wikileaks”, la saga geopolítica-judicial que ya ha cumplido una década.
A finales de 2010 la justicia sueca emitió una orden de detención contra Assange para que respondiera de las acusaciones de agresión sexual, formuladas por dos mujeres; agresiones que él desmintió, y el juez sueco solicitó su extradición. Cuando el 19 de junio de 2012 se refugió en el edificio de Hans Crescent número 3, donde está ubicada la embajada de Ecuador en el Reino Unido, aceptando el asilo político y el refugio que le ofrecía el entonces presidente de Ecuador Rafael Correa, Assange se encontraba en libertad condicional.  Puede que hubiera acudido a testificar a Estocolmo –de hecho, ahora se ha mostrado dispuesto a colaborar con la justicia sueca que pretende reabrir el asunto-  si no temiera que el  paso por Suecia iba a ser el preludio de una futura extradición a Estados Unidos, donde un Gran Jurado estaba deseando juzgarle, en aquel momento por « piratería” y “traición”.
Después, ya en noviembre de 2016, la físcalía sueca le interrogaría en su refugio londinense, cuando tres de las denuncias habían prescrito y la última, por “violación menos grave” (la mujer acusaba a Assange de una relación sexual, cuando ella estaba dormida, sin preservativo; él mantenía que fue consentida), fue sobreseída en mayo de 2017. Aunque nada de esto mejoraría la situación de un hombre cuya salud empezaba a acusar el deterioro causado por los años de internamiento (hemos podido comprobarlo al verle salir de la embajada, al ver a unos bobbys arrastrando a un hombre casi anciano).
La justicia británica rechazó el recurso de los abogados de Assange y al mismo tiempo se degradaron las relaciones entre el australiano y el nuevo presidente de Ecuador, Lenin Moreno, que sin embargo le ha concedido la nacionalidad ecuatoriana hace unos meses y que ahora, en una entrevista publicada el 14 de abril de 2019 en el diario británico The Guardian,  para justificar su decisión de retirarle el asilo político le acusa de haber intentado crear “un centro de espionaje” en la embajada: una actividad, dice , “que viola las condiciones del asilo”.
Por si fuera poco, y para abundar en los motivos, ha denunciado también la actitud “absolutamente reprensible y escandalosa” de Julian Assange en la embajada y su “inapropiado comportamiento en materia de higiene”, sugiriendo que podría haber manchado las paredes con excrementos, lo que inmediatamente ha desmentido la abogada del australiano, Jennifer Robindon, en el canal Sky News.
En cualquier caso, la principal amenaza sigue procediendo de Washington, Scotland Yard ha confirmado que sigue vigente la demanda de extradición formulada por Estados Unidos, donde incluso muchos de los que le apoyaron en un primer momento le acusan de haber publicado, durante la campaña presidencial de 2016, cantidades ingentes de correos procedentes del campo demócrata, que actuaron en contra de Hillary Clinton.
Y, en cuanto al ultraconservador presidente Trump, que durante la campaña llegó a proclamar « Adoro Wikileaks » en un mitin, ha cambiado de tono tras la publicación de documentos secretos de la CIA. En abril de 2017, el entonces director de la agencia de inteligencia  y hoy Secretario de Estado Mike Pompeo, calificó a Wikileaks de « servicio de inteligencia hostil no estatal, apoyado frecuentemente por actores estatales como Rusia”.

Según la última inculpación estadounidense, conocida el mismo día de la detención en Londres de Julian Assange, está acusado de “complot con el objetivo de cometer una intrusión informática” y “piratería informática”, que puede acarrearle hasta cinco años de cárcel, por su colaboración en 2010 con la antigua analista del ejército Chelsea Manning –quien por cierto se encuentra otra vez entre rejas por negarse a testimoniar contra Assange en un Gran Jurado de Virginia en marzo de 2019- con la intención de “piratear una red informática secreta del Pentágono”. Según los investigadores judiciales, Assange habría ayudado a Manning a conseguir una contraseña de los servidores del Departamento de Defensa para acceder a miles de documentos clasificados, entre ellos vídeos de las guerras en Afganistán e Irak.  El acta de acusación precisa también que Assange habría “animado a Manning a encontrar más informaciones”.

La interpretación que los especialistas dan al hecho de que Julian Assange sea acusado ahora de piratería, en lugar de publicación de informaciones clasificadas, es que el departamento de Justicia evita así enfrentarse directamente a la libertad de expresión y de prensa, garantizadas por la Primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos.



Ai Weiwei expone los retratos en Lego de los estudiantes desaparecidos en México en 2014

Ai Weiwei con los retratos de los estudiantes  mexicanos desaparecidos

Después de « Human Flow », el documental que en 2017 recorría 23 países para mostrarnos los campamentos de inmigrantes y refugiados víctimas de persecuciones, conflictos y el cambio climático en el mundo, el artista chino Ai Weiwei ha inaugurado el 11 de abril de 2019 una exposición con los retratos en Lego  de los 43 estudiantes secuestrados y presumiblemente asesinados en 2014 en México, cuando se disponían a participar en una manifestación. 

La obra, que lleva el título « Restablecer memorias », forma parte de una exposición de Ai Weiwei en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de México. Los retratos, de múltiples colores estilo « pop art » se exponen  encima de una cronología sacada de la prensa de la época que cuenta el drama de la desaparición de los estudiantes, alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el sur del país. 

En la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando el grupo de estudiantes se dirigía a participar en una manifestación en la capital, fueron atacados por la policía corrupta de la ciudad de Iguala. A partir de ese momento no ha vuelto a saberse nada de los 43 estudiantes. El 27 de enero de 2015, el fiscal general presentó una versión de los hechos que sugería que los estudiantes fueron entregados a unos narcotraficantes, que les mataron e incineraron sus cuerpos en un vertedero. El 6 de septiembre del mismo año, un equipo de expertos internacionales independientes, enviados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,  que había estudiado « la escena del crimen » desmintió la versión oficial, y pidió a las autoridades mexicanas que reabrieran la investigación; pero el gobierno de Enrique Peña Nieto consideró el caso cerrado y puso fin al mandato de los expertos.

En el acto de la inauguración, Ai Weiwei reflexionaba en voz alta ante los periodistas: “Olvida al artista, yo soy un ser humano como vosotros, y si te enteras de que alguien sufre, de que el hijo del vecino no ha vuelto jamás, que han pasado cuatro años y el gobierno no ha llegado a ninguna conclusión, entonces te pregunta qué tipo de gobierno es. ¿En qué sociedad vivimos?”

No es la primera vez que crea sus obras con Lego Ai Weiwei, artista disidente chino de 63 años hijo de un poeta víctima de la « revolución cultural » de Mao Zedong, autor del estadio « Nido de pájaro » de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2010 y detenido en 2011 acusado falsamente de problemas fiscales, quien ha precisado que «Lego le parece un medio de comunicación democrático: “Todo el mundo puede utilizarlo, todos los reconocen, es muy eficaz y me encanta la impresión de pixel que da”.


viernes, 12 de abril de 2019

“A la vuelta de la esquina”, amor y fraternidad en el supermercado


« Después de todo, se puede ser feliz en una catedral del consumo. Un cuento de hadas moderno, magistral y optimista” (François Forestier – NouvelObs)


Un hermoso y original drama intimista alemán situado en un decorado poco habitual: las enormes estanterías donde el gran hipermercado tiene almacenados todos los productos que deben irse reponiendo a medida que los agotan los clientes.

Un relato romántico dividido en tres grandes capítulos que tratan sobre la vida de tres empleados, tres historias de dimensiones emocionantes que evolucionan al ritmo que marcan los palés y las carretillas elevadoras que se trasladan incansablemente por los pasillos de ese laberinto desconocido, en el que se mueve una comunidad de trabajadores solidarios que ni siquiera adivinamos que existen.

El introvertido y solitario Christian (Franz Rogowski, “Transit”) empieza a trabajar en un gran hipermercado de Dresde. Bruno (Peter Kürth, “Babylon Berlin”), jefe de la división de bebidas, le toma bajo su protección y le enseña el oficio. En el pasillo de los dulces conoce a Marion (Sandra Hüller, “Toni Erdmann”), de la que se enamora. Se encuentran en la máquina del café y en cada encuentro crecen los sentimientos de Christian acabando por ser su único aliciente ya que pasa la jornada subiendo y bajando cajones de botellas, siempre bajo la incómoda luz de interminables neones que alumbran gigantescos pasillos de inalcanzables estanterías. Pero Marion está casada y un día no acude al trabajo…

Tercer largometraje dirigido por Thomas Stuber (“Herbert”, “Teenage Angst”), “A la vuelta de la esquina” –basada en un relato breve escrito por Clemens Meyer- se apoya en la química que se va generando entre todos los protagonistas de esta historia de la vida misma, que han sido ciudadanos de dos Alemanias bien distintas y están llenos de recuerdos y nostalgias, y sobre todo en la pareja formada por Sandra Hüller /Franz Rogowski quienes, he leído en una publicación francesa, “son la pareja de actores de moda en la cinematografía alemana”. No me extraña: en mitad de ese universo geométrico formado por barras verticales y estantes horizontales con los que se ha compuesto esta hermosa producción, ellos son capaces de generar ternura, emoción e incluso algunas moderadas dosis de felicidad. Lo que decía: como la vida misma.


jueves, 11 de abril de 2019

Londres: una exposición homenaje a Mary Quant, la inventora de la minifalda

Escaparate de Bazaar, Kings Road 1961

Cuando han pasado más de sesenta años de la aparición de la « minifalda », una exposición en Londres, en el Victoria and Albert Museum,  celebra a su creadora, Mary Quant, una jovencísima diseñadora de 20 años que en 1955 empezó a fabricar ropa, accesorios y productos cosméticos para consumo de unas adolescentes que diez años más tarde iban a ser las protagonistas de la “revolución” de los "Swinging Sixties".  La personalidad y el estilo de Mary Quant la convirtieron –durante las dos décadas que van de 1955 a 1975- en una de las creadoras de moda más célebres del Reino Unido.

Gran parte del centenar de modelos expuestos, hasta febrero del año 2020, han sido donados por mujeres que los usaron y que, en escritos que acompañan a los modelos expuestos, comparten con los visitantes algunas anécdotas relacionadas con esa ropa. Como ejemplo, un impermeable rojo vivo con cuello blanco, fabricado en 1966, que han usado dos generaciones de la aristocrática familia de Lady Michaelle St. Vincent.

Nacida en Londres en 1934, Mary Quant empezó a trabajar en la moda con quien después sería su marido, Alexander Plunket Greene. En 1955 abrieron la primera boutique, “Bazaar”, en Kings Road, en el barrio de Chelsea, convertido en el centro de la vida artística e intelectual londinense. La tienda y el restaurante en la planta baja se convirtieron en un punto de reunión de aristas jóvenes. En sus paredes, había constancia del paso por el establecimiento de actrices omo Audrey Hepburn o Brigitte Bardot, y músicos como los Beatles y los Rolling Stones. "Los tipos del sombrero bombín golpeaban en nuestros escaparates con sus paraguas gritando « inmoral » al ver nuestras minifaldas sobre las medias de colores », ha escrito en su autobiografía publicada en 2012.

"Mary Quant tuvo un papel determinante en la identidad de la moda británica en el mundo, e hizo de Londres un centro internacional de la moda callejera », ha dicho  Tristram Hunt, director del museo Victoria & Alberto, al digital Culturebox. Para Jenny Lister, conservadora de la muestra,  « dus creaciones, voluntariamente andróginas, estaban pensadas para ser confortables y liberar físicamente a las mujeres, que cada vez trabajaban más. Su obra muestra como la moda puede incluso provocar los cambios sociales”. 
A partir de 1958 la ropa firmada por Mary Quant tenía las faldas cada vez más cortas lo que, según ella, “permitía a las mujeres correr detrás del autobús”. La minifalda acabó convirtiéndose en la referencia de la moda de los años “sesenta”. En este punto hay que recordar que, al mismo tiempo y sin que hasta la fecha sea posible saber realmente quien fue el primero que tuvo la idea, al otro lado del Canal de la Mancha, en París, era otro diseñador, André Courrèges, quien reclamaba la paternidad de la “minifalda”.

En 1961 Mary Quant abrió un segundo “Bazaar” en el barrio de Knightsbridge, y poco después, tras crear la “micro-minifalda” (que mis amigos madrileños de entonces definían como un “cinturón ancho”) comenzó a exportar el “London Look” a otros países europeos y a Estados Unidos, lo que le obligó a poner en pie todo un grupo comercial de producción y distribución que sin duda le proporcionó grandes beneficios económicos pero le hizo perder gran parte del encanto de sus primeras creaciones.

Tras bautizar con su nombre distintos productos de maquillaje, y lanzar al mercado el “impermeable de plástico” y el short (“hot pants”), que fue su última creación de moda, se centró en los productos de maquillaje y en el diseño de objetos para la casa. En 1988 Mary Quant firmó el diseño de dos mil vehículos “Mini 1000”, con asientos rayados en blanco y negro, cuadro de mandos y cinturones de seguridad en rojo y faros, manivelas y parachoques en gris mate. Tanto los asientos, como el volante, llevan la firma de la diseñadora.

En 2000, la firma Mary Quant fue comprada por una empresa japonesa, país en el que existen dos ce tenares de boutiques que llevan su nombre.





miércoles, 10 de abril de 2019

"Dobles vidas" de Olivier Assayas, pequeña reflexión sobre la era virtual


« Con el pretexto de conversaciones chics entre amigos intelectuales, Olivier Assayas nos da su punto de vista sobre el porvenir del libro, internet, la televisión, las series, la política y todo lo que puede transitar por la barra de un café parisino…¿Como será el futuro del libro de papel y del libro digital?, se pregunta (es el tema principal). Jean Claude Carrière y Umberto Eco ya disertaron sobre este asunto en « No esperéis desembarazaros de los libros »… Hace 10 años » (Crítica de un espectador francés publicada en el digital AlloCine)

En efecto, tal y como dice la publicidad, “la película “Dobles vidas” de Olivier Assayas (“Paris je t’aime”, “La hora de verano”, “Personal shopper”, Premio al Mejor Director en el Festival de Cannes 2016), es una “comedia a lo Woody Allen”: como ocurría sobre todo en las primeras producciones del más neoyorquino de los realizadores estadounidenses, los protagonistas –Juliette Binoche, Guillaume Canet, Vincent Macaigne, Nora Hamzawi y Christa Théret-, un grupo de personas que trabajan en el mundo editorial relacionadas personal y profesionalmente, pasan juntos una gran parte del tiempo y casi siempre hablando: hablando sin parar, discutiendo, enviándose mensajes subliminales… Todo perfectamente normal. Cualquiera que tenga amigos parisinos sabe como son esas cenas interminables.

En este caso, Alain (Guillaume Canet, “Cezane y yo”, “El gran baño”, “Rock’n’Roll”) es un editor parisino con muchísimas contradicciones: ama a su mujer Selena (Juliette Binoche, Oscar 1996 por “El paciente inglés”, “Chocolat”, “Tres colores, Azul”) pero tiene un lío con su joven asesora  de edición digital, odia el último libro de su amigo Léonard (Vincent Macaigne, “La batalla de Solferino”, “La chica del 14 de julio”, “Eden”) –quien vive con Valérie (Nora Hamzawi, “La chica del 14 de julio”, “La ex de mi vida”), que trabaja como asesora de un político- pero lo publica, siente pasión por las ediciones antiguas pero no se separa de su lector de eBooks... A su vez, Selena se siente estancada como actriz en una exitosa serie de televisión pero es incapaz de dejarlo, al igual que su "affaire" con Léonard.

Todos los personajes, parisinos y burgueses (“bobos narcissiques”), pontifican sobre la forma en que las redes de internet y el mundo virtual están transformando nuestras vidas. Las dos horas de proyección son una única e ininterrumpida reflexión sobre los pros y los contras de esta tercera revolución industrial que ya se ha adueñado de todos nosotros. Al tiempo que sus relaciones se complican nos vamos enterando, poco a poco, de sus “dobles vidas » mientras escuchamos banalidades como « las nuevas generaciones han crecido con los ordenadores » o « los tuits son los haikus de hoy en día » , lo que convierte a esta comedia sentimental en la caricatura de un universo de « modernos », a partir de los cuales podemos plantear cualquier materia que se preste a la reflexión porque la llegada de internet ha cambiado sus coordenadas (muy tangencialmente, uno de los personajes apunta la pérdida de puestos de trabajo que supone, pero nadie se para a hablar sobre ello).

A partir de un proyecto sobre un editor, acariciado durante mucho tiempo por el realizador Assayas, “Dobles vidas” se fue construyendo como « una películas de ideas –dijo a la Agencia France-Presse cuando se presento en el Festival de Cannes- que evoca el tipo de diálogos, discursos, dudas, y cuestionamientos que podemos hacernos en torno a la evolución del mundo contemporáneo”.  Assayas, que en su anterior película –« Personal shopper »- había tratado la soledad contemporánea en un mundo en los que SMS y los wasaps invaden nuestra vida, y se han convertido sin quererlo en la forma preferida de comunicación de mucha gente, sigue por el camino emprendido en busca de respuestas a los cambios que plantean las modernas comunicaciones, que afectan a toda nuestra manera de vivir y de mirar el mundo.
“Dobles vidas” plantea un tema sin duda interesante pero el excesivo individualismo de los personajes le resta lo que pudiera tener de emoción. Es también el vodevil satírico de ese pequeño mundo “arrogante, egoísta, cínico y falsamente intelectual”, que se mira el ombligo en la época de los e-books, los blogs y los tuits y que a través de sus historias de amor denuncian el elitismo que frecuentemente practican esos “artistas” famosos que desconocen absolutamente en qué consiste el mundo que les rodea.




domingo, 7 de abril de 2019

SEIS MESES DEL ASESINATO DE JAMAL KHASHOGGI : SIGUE SIN HACERSE JUSTICIA

Jamal Khashoggi

« Seis meses después de la sórdida ejecución del periodista  Jamal Khashoggi, asesinado el 2 de octubre de 2018 en el consulado de Arabia Saudí en  Estambul, donde entró para buscar un documento que necesitaba para contraer matrimonio, es evidente que las autoridades saudíes intentan barrer el asunto », escribe Amnistía Internacional (AI) en un comunicado publicado con fecha 4 de abril.

A lo largo de todo el tiempo transcurrido desde entonces, “en ningún momento se ha apreciado, a nivel internacional, el más mínimo gesto real “de pedir justicia” o recordar “la obligación de rendir cuentas” por el asesinato de Khashoggi.  “La cooperación comercial, especialmente en lo relativo a la venta de armas,  que los distintos gobiernos extranjeros mantienen con Arabia Saudí parece más importante qu hacer justicia”.

AI afirma que el proceso que las autoridades saudíes han abierto contra 11 sospechosos de haber participado, de una manera u otra, en el asesinato de Khashoggi, “carece de credibilidad y transparencia. Es escandaloso saber que algunos países, cuyos representantes diplomáticos están asistiendo al juicio de esos presuntos responsables, para algunos de los cuales la fiscalía ha pedido pena de muerte, han preferido callar sus preocupaciones acerca de la equidad del procedimiento”.

Al contrario de lo que ocurre con esos representantes extranjeros, ni los organismos independientes de vigilancia, ni las ONG’s ni los medios de comunicación, están autorizados a asistir a un proceso que se celebra a puerta cerrada. Y, « en esas condiciones –subraya AI- la presencia de los diplomáticos corre el peligro de ser utilizada para legitimarlo ».

Para AI, la única forma de evitar que el caso acabe « ahogado », es poner en marcha « una investigación internacional, independiente e imparcial” que, al menos de momento, ningún país parece dispuesto a protagonizar. La organización humanitaria termina recordando que Arabia Saudí tiene un balance “deplorable” en materia de derechos humanos y que en ese país nadie pude expresar libremente sus opiniones “sin temor a ser víctima de ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias u otras flagrantes violaciones de sus derechos fundamentales”.


De nuevo, rumores de expulsión para Julian Assange

Julian Assange en el balcón de la embajada ecuatoriana en Londres

Citando una fuente ecuatoriana « situada muy arriba », el sitio de Wikileaks ha publicado el 5 de mayo de 2019 que su fundador, Julian Assange, podría tener las horas contadas en la embajada de Ecuador en Londres, donde lleva seis años refugiado para evitar ser deportado a Estados Unidos donde le esperan para juzgarle por traidor, entre otros cargos.

Una información que han difundido todas las grandes agencias y canales internacionales que, sin embargo, ha desmentido el presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, actualmente acusado de corrupción en el digital INApapers, a raíz de la publicación de conversaciones de su esposa y su hermano y de una denuncia previa del anterior presidente ecuatoriano, Rafael Correa.

La justicia estadounidense persigue a Julian Assange -periodista australiano de 47 años que figura en la lista de “las personas más buscadas”-  desde 2010 cuando Wikileaks empezó a publicar los millones de documentos relativos a la actuación de las tropas de Estados Unidos en Irak proporcionados por Chelsea Manning (entonces Bradley Edward Manning, quien fue condenado a 35 años de cárcel e insultado por Barack Obama en enero de 2017, pocos días antes del traspaso de poderes a Donald Trump), en aplicación de la Ley de Espionaje de 1917. Al mismo tiempo, otras agencias gubernamentales, entre ellas el FBI, iniciaron sus propias investigaciones sobre Assange: documentos publicados en 2014 confirmaban que las investigaciones seguían “activas y permanentes”.

Por otra parte, contra Assange sigue existiendo una orden de detención británica, relativa a una denuncia por violación de dos mujeres en Suecia, que ha sido sobreseída por la justicia sueca pero que al no haber sido retirada impide que Assange pueda poner un pie fuera de la embajada de Ecuador, porque sería inmediatamente detenido.

Una información publicada este 6 de abril en la página web del canal Radio Canadá, responsabiliza al gobierno ecuatoriano de los rumores acerca de la suerte que espera a Julian Assange en los próximos días, y que todavía no ha decidido, y lo contrapone con lo publicado en Wikileaks, que el 4 de abril aseguró haber obtenido, de dos fuentes distintas, la confirmación de la expulsión y subsiguiente detención de su fundador., lo que relaciona directamente con los documentos publicados en INApapers

 La misma fuente informa de una concentración de manifestantes ante el edificio de la Embajada de Ecuador donde Assange está refugiado desde agosto de 2012