martes, 24 de febrero de 2026

“Hasta la montaña”, afinada sinfonía pastoril

 


Estamos ante una de esas veces en que usar el término naïf no es peyorativo, todo lo contrario. “Hasta la montaña”  (“Bergers”), elegida Mejor película canadiense en el Festival de Cine de Toronto (1), quinto largometraje de ficción de la realizadora canadiense Sophie Deraspe (“A Gay Girl in Damascus”, “Antígona”, “Le profil Amina”), es naïf en la dosis justa: una oda sincera, una declaración de amor a la vida rural que reivindica el imprescindible trabajo de los pastores -“invisibles” en la majestuosidad de las montañas y los prados- que siguen ejerciendo un oficio secular “maltratado por la política (los políticos), las alteraciones climáticas y el lobo”, el peor de todos los posibles enemigos de un rebaño de idílicas ovejitas.

 

“Hasta la montaña” , película naturalista está basada en “D’ou viens tu, berger?”, novela autobiográfica del escritor canadiense Mathyas Lefebure, sobre sus vivencias en la montaña francesa.   Más allá del relato individual,  conecta con prácticas tradicionales aún vivas en muchas regiones de Europa. La trashumancia, reconocida como patrimonio cultural inmaterial, se convierte aquí en símbolo de resistencia, belleza y compromiso con la tierra. Félix-Antoine Duval (« Saint-Narcisse) y Solène Rigot (« La confession », « Lulu femme nue ») interpretan al pastor idealista y su compañera en la aventura.
 

Rodada en los Alpes franceses, “Hasta la montaña” (2)  habla del regreso a la naturaleza y la búsqueda del sentido de la existencia, narrando el viaje de transformación de dos jóvenes que abandonan la ciudad para entregarse a la vida en el campo y al rito milenario de la trashumancia, aprendiendo el oficio de pastor, con enormes rebaños de ovejas. Un retrato íntimo del esfuerzo, la conexión con los animales y el redescubrimiento del tiempo, la naturaleza y el silencio, lo mismo que una llamada de atención sobre las dificultades que tienen que enfrentar cada día los pequeños y medianos ganaderos, siempre a merced de la fatalidad del clima y de las enfermedades de los rebaños.

Mathyas, canadiense de Montreal, ha dejado atrás su familia y su trabajo de pu
blicista para realizar el sueño de convertirse en pastor. Instalado en un hotel de Arles, tras comprarse unos cuantos libros que hablan del oficio, y también una navaja de pastor, se presenta ante un grupo de ganaderos locales diciendo que busca un trabajo “de pastor” consiguiendo, con su entusiasmo, que uno de ellos decida darle su primera oportunidad. Trasladado a una cabaña, va aprendiendo el oficio mientras se prepara para poder escribir un día su propio “manual del pastor”.

 

Vigilar a los animales, cuidar de ellos, acompañarles en su transhumancia, son cosas que pueden parecernos bucólicas. Pero la primera experiencia de Mathyas no es tan romántica como imaginaba. Ni tampoco la segunda, con un tal Ahmed que en realidad odia a las ovejas. La dureza y la complejidad del trabajo se encargan de terminar con algunos de los ideales. Sin embargo, la llegada de Elise, una joven funcionaria francesa a la que conoció cuando fue a solicitar el permiso de trabajo,  que también ha decidido abandonar su trabajo en la ciudad, da un nuevo giro a su existencia y juntos emprenden un viaje a través de las montañas, custodiando un rebaño de ovejas, iniciando una nueva forma de vida incorporándose a “la tradición milenaria de los desplazamientos nómadas con los rebaños” (de una entrevista con la realizadora en la que explica que ha querido dar “al material del libro el tratamiento de un cuento”).

 

Para el rodaje de este emotivo drama pastoril  la directora ha contado con la participación de muchos habitantes locales, pastores y agricultores que ven reflejados con sumo respeto sus miedos y reivindicaciones.  “Rodar esta película fue -confiesa Deraspe- una forma de respirar hondo. De reconectar con lo esencial. Y quise que la cámara también respirara al ritmo de la montaña y del rebaño”.

 

(1) Aprovecho para decir que en Canadá se hace un buen cine, a veces incluso excelente, y que –huyendo de generalizaciones porque también lo hay malo y regular- es una pena que nuestros distribuidores solo nos den oportunidad de ver el “buen  cine canadiense” una vez avalado por el aplauso de la crítica de otros países europeos (francesa y británica especialmente). 



 



 

 

 

domingo, 22 de febrero de 2026

"Los miserables. El origen" de Eric Besnard: enésima vuelta de tuerca al clásico francés más versionado

 

 

 

« No funciona nada en este ejercicio teatral que raya en lo minimalista, al estilo del cine de autor radical. Las escenas de la colonia penal, excesivamente estilizadas, rozan el ridículo. Pero sobre todo, el excelente grupo de actores que siempre hemos conocido por su moderación, se encuentra completamente desordenado». (Paris Match)

 


 “Los miserables. El origen” ("Jean Valjean"), película escrita y dirigida por Éric Besnard ("La Primera Escuela", "Delicioso", "Pastel de Pera con Lavanda") narra la historia de Jean Valjean antes de convertirse en el héroe de la célebre novela de Víctor Hugo, protagonizada por Grégory Gadebois ("Delicioso", La Primera Escuela", "Las cosas sencillas") como Jean Valjean, y Bernard Campan ("Mentes maravillosas", "Una bolsa de canicas"); Alexandra Lamy ("La Primera Escuela", "Sobre ruedas"), Isabelle Carré ("Delicioso").

 

“Antes de que hubiera un héroe hubo un hombre…Un miserable”. Recreando las 150 primeras páginas de la novela “Los miserables”, en una adaptación que muchos críticos  han   calificado de “demasiado escolar” (Télérama), “Los miserables. El origen”  (1) recrea el momento en que Jean Valjean abandona el presidio tras cumplir una larga condena por el robo de un pan –un Jean Valjean roto, rechazado por todos, consumido por el odio, errante sin objetivo que encuentra todas las puertas cerradas- y tiene que enfrentarse a una sociedad que le rechaza y le empuja a seguir siendo lo que parece destinado a ser: un hombre miserable. 

 

 Solo y sin rumbo, en su camino aparecen el obispo Myriel, su hermana y su fiel sirvienta, quienes le ofrecen confianza y buenos sentimientos,  algo que nadie más le ha ofrecido  hasta entonces, y que le cuesta comprender. Valjean tendrá que decidir si acepta la  oportunidad  que se le ofrece y utiliza el dinero de la venta de los objetos robados al obispo para convertirse en un “hombre bueno”, o si continúa viviendo marcado por el resentimiento y la exclusión. El encuentro entre los dos personajes es toda una lección de ética que destaca “la importancia de los arquetipos y los dilemas morales, un apasionado discurso sociopolítico, la denuncia de la injusticia y la celebración de una mano tendida para revertir un destino (...)Aferrándose al arco narrativo de la redención, el director se inspira en los códigos de las películas del oeste para poner de relieve la dualidad que habita en el héroe” (ledevoir.com)

 

El destino quiere que en cada generación de cineastas al menos un realizador (2)  sienta la necesidad de contarnos todas, o alguna de la peripecias que jalonan la vida de Jean Valjean (3), mítico personaje con un pie en la ficción y otro en la realidad que, nacido en el lado equivocado de la historia,  arrastra los estragos que le ha causado la vida en la novela “Los miserables”, obra-cumbre de la literatura gala escrita por Victor Hugo, poeta, dramaturgo, novelista y dibujante-romántico francés, que la literatura universal considera el más importante de los escritores en lengua francesa.
 
 Ahora, cuando el realizador francés Fred Cavayé anuncia que prepara otra adaptación para este mismo 2026, la versión de Eric Besnard, voluntariamente austera y centrada en una única noche, la que Valjean disfruta de la hospitalidad del obispo y da comienzo a la redención del personaje, peca de lentitud, de didactismo y de falta de tensión dramática, con el resultado de “rozar la caricatura en cada segundo con su voz en off omnipresente, su gama de colores voluntariamente grisácea y sus flashback intempestivos, dando al conjunto el mal sabor de una película de televisión en la hora de la siesta” (abusde cine.com). 

 

 

(1) “Los miserables. El origen” estará en la cartelera madrileña a partir del viernes 27 de febrero de 2026.

(2) Los actores que, en el cine y en la televisión,  se han metido en la piel de Jean Valjean superan las dos decenas: desde el primero, Maurice Costello, protagonista en 1909 de la versión muda firmada por el productor y director anglo-estadounidense James Stuart Blackton, hasta este último que ha versionado Eric Besnard e interpreta Grégory Gaudebois, a los que hay que agregar los actores Henry Krauss (1912), William Farnum (1917), Gabriel Gabrio (1925), Harry Baur (1934), Freduich March (1935), Gino Cervi (1948), Michael Rennie (1952), Jean Gabin (1958), Jean Chrevrier (1961), Georges Gèret (1972), Richard Jordan (1978), Lino Ventura (1982), Bernard Würinger (solo voz, versión animada1992), Jean-Paul Belmondo (1995, verión de Claude Lelouch que trasladó la acción a la Segunda Guerra mundial), Liam Neeson (1998), Gérard Depardieu (2000), Hugh Jackman (2012 y Dominic West (2018)

(3) Jean Valjean es el personaje central de las diferentes historias del fresco social de « Los miserables » de Victoir Hugo. Su perfil psicológico cambia con el paso del tiempo y las personas que conoce, lo que constituye “la prueba de la bondad universal y de la capacidad de mejorar que poseen los seres humanos” (Wikipedia). Nació en 1769 en una familia de campesinos pobres en la que todos  llevaban el mismo nombre:  Su padre, Jean,  era podador y murió al caerse de un árbol. Su madre, Jeanne, murió de las consecuencias de una “fiebre de leche” mal curada. De su educación se ocupó su hermana Jeanne.  A la muerte de su cuñado, fue él quien tuvo que encargarse de alimentar a una familia que contaba con los siete hijos de su hermana (entre uno y ocho años). Sin saber leer ni escribir, ganaba 18 francos diarios en la temporada de la poda; el resto del año se empleaba como sirviente o encargado de los bueyes en las granjas

Cuando tenía 26 años y la familia Valjean estaba pasando hambre a causa de la falta de trabajo en invierno, Jean  rompió el escaparate de una panadería y cogió una hogaza de pan. El panadero le persiguió y consiguió detenerle, a pesar de que había tirado el pan. Le condenaron a cinco años de presidio que cumplió con el número 24601. Diferentes intentos de fuga prolongaron la condena hasta diecinueve años.

El último capítulo de “Los miserables” de Victor Hugo relata la inhumación de Jean Valjean en el cementerio parisino del Père-Lachaise, en una tumba sin nombre y apartada de las demás, “cerca de la fosa común, lejos del barrio elegante de esta ciudad de sepulcros, lejos de todas esas tumbas de fantasía que exponían ante la eternidad las horribles modas de la muerte, en un ángulo desierto, a lo largo de un viejo muro, hay una piedra completamente desnuda..En ella no figura ningún nombre …” (Los miserables, Parte V, Libro IX, Capítulo 6: La hierba esconde y la lluvia borra).Tan solo, hace ya muchos años, una mano escribió con lápiz estos cuatro versos que poco a poco se fueron volviendo ilegibles, a causa de la lluvia y el polvo, y que probablemente hoy se han borrado totalmente:

“Duerme. Aunque el destino le fue muy extraño,

Vivió. Murió cuando ya no tenía a su ángel;

La cosa simplemente sucedió por sí misma,

Como la noche se hace cuando el día pasa »

 

En 1840, Victor Hugo asistió a la detención de un hombre que había robado un pan. Le conmovió profundamente ver a aquel pobre hombre que iba descalzo en invierno.





Berlinale 2026 : Oso de Oro para « Yellow Letters » de Ilker Catak, un manifiesto contra el autoritarismo


En una sesión de clausura particularmente agitada a cuenta de la invasión israelí de la franja de Gaza, el jurado presidido por el realizador alemán Wim Wenders (1) ha entregado este 22 de febrero de 2026 el Oso de Oro, máximo galardón de la 76 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (la Berlinale), al realizador alemán Ilker Catak, hijo de inmigrantes turcos, por su película “Yellow Letters”, un manifiesto contra el autoritarismo y la censura de los artistas.

 

La Berlinale, que ya empezó muy criticada a cuenta de  las declaraciones “brutalmente apolíticas” (Libération) de Wim Wenders,  su presidente del jurado: “nosotros tenemos que estar al margen de la política”, dijo en el discurso de bienvenida el pasado 12 de febrero poniendo una vez más de manifiesto “la repugnancia del festival a hacerse eco de la cuestión palestina, en un contexto alemán por definición pro-israelí” (id.), ha mantenido la tensión inicial hasta el último día.

 

« La Berlinale ha estado emocionalmente muy cargada –ha reconocido Tricia Tuttle, la directora del festival, en la ceremonia de clausura, haciéndose eco de las polémicas y acusaciones de censura que se han producido a lo largo de todo el festival “tradicionalmente muy político”, lo que han recordado algunos de los cineastas presentes acusando a los organizadores de censurar “a quienes se oponen al genocidio, actualmente en curso, perpetrado por Israel contra los palestinos de Gaza.

Quién sabe si arrepentido de sus palabras, o para evitar llegar más lejos, el propio Wim Wenders intentó quitar hierro : « El lenguaje del cine es empático. El lenguaje de las redes sociales es eficaz", dijo para después aplaudir el ardor militante de los contestatarios: "Hacéis un trabajo valiente y necesario”.  

Abundando en la protesta, una carta abierta del martes 17 de febrero, impulsada por el colectivo Film Workers for Palestine y firmada por más de ochenta realizadores y actores –entre otros Javier Bardem, Tilda Swinton y Adam McKay- denunciaba « el silencio » de la Berlinale sobre « el genocidio de los palestinos » y acusaba al festival de implicación en “la censura de srtistas que se oponen al genocidio perpetrado por Israel contra los palestinos de Gaza”. Unas acusaciones contestadas por la directora Tricia Turttle en varias entrevistas como « inexactas que no se basan en ninguna prueba », y ratificadas en un comunicado donde hacía un llamamiento a “mantener la cabeza fría” en un momento “que no es bueno para el festival”, y aseguraba que la polémica iba a impedir apreciar los valores de las 22 películas seleccionadas para competir oficialmente.

 

En este ambiente enrarecido, el realizador alemán de origen turco Ilker Catac ha recibido el Oso de Oro por la película “Yellow Letters”, rodada en lengua turca en Alemania, que cuenta los problemas de un director turco y su mujer, actriz, a quienes prohíben trabajar a causa de sus opiniones políticas. Las calles de Berlín y Hamburgo han simulado, en el rodaje, ser las de Ankara y Estambul.

 

Poco antes, el realizador sirio-palestino Abdullah Al-Khatib, recompensado con el premio de la sección Perspectivas por la película « Crónicas de los años del asedio », acusó al gobierno alemán de “complicidad” con el genocidio cometido por Israel en Gaza, unas palabras acogidas con gritos simultáneos  de apoyo y reprobación, reflejo de las tensiones que han marcado la Berlinale de 2026.

Ganador del Gran Premio del Jurado -equivalente al segundo premio- por la película « Salvation », el realizador turco Emir Alper ha leído un mensaje de solidaridad con los palestinos de Gaza , firmado por « el pueblo de Irán que sufre bajo la tiranía y los kurdos de Rojava » : « No estáis solos », ha dicho recordando a los opositores turcos encarcelados, entre ellos Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul. “Salvation”, inspirada en hechos reales, cuenta la historia de la caída en la violencia de un pueblo remoto de Turquía.

La actriz alemana Sandra Huller ha recibido el Oso de Plata a la mejor interpretación (galardón que pueden ganar hombres o mujeres indistintamente) por su papel en la película “Rose”, dirigida por el actor y director de castings austriaco Markus Schleinzer. Se trata de un drama, filmado en blanco y negro, en  el que interpreta a una mujer que se hace pasar por un hombre para escapar al patriarcado de una pequeña comunidad rural alemana del siglo XVII.  

La 76 edición de la Berlinale, que se ha celebrado del 12 al 22 de febrero 2026, se inauguró con la proyección del drama afgano “No Good Men”, tercer largometraje de la realizadora Shahrbanoo Sadat, que sucede la víspera de la ofensiva talibán de 2021 y cuenta la historia de una camarógrafa de televisión desilusionada porque no encuentra novios interesantes en la sociedad “profundamente patriarcal” de su país.

La Berlinale –considerado uno de los tres festivales internacionales “más políticos”, con Cannes y Venecia- no ha permanecido ajena a lo que está ocurriendo en Irán, en plena represión de las  revueltas populares –donde según observadores internacionales se han producido miles de muertes mayoritariamente de civiles- y bajo las constantes  amenazas de intervencionismo estadounidense. La represión estatal es el hilo conductor de la película « Roya » de la realizadora  Mahnaz Mohammadi, que sondea el traumatismo de una presa política tras su estancia en la tristemente célebre cárcel de Evin, en Teherán: “No es algo que pertenezca al pasado, es algo que cambia tu vida y tu percepción, que lo cambia todo”

En el cortometraje documental “Los frutos de la desesperación » el cineasta  Nima Nassaj reporoduce su experiencia de la “guerra de los doce días de junio”, entre Israel e Irán en 2025. Como muchos habitantes de Teherán, se refugió con su familia en un pueblo cercano a la capital; su película refleja la impotencia de las gentes ordinarias ante los “momentos de crisis”, en un mundo cada vez más imprevisible.

Con « Week-end cesariano », de Mohammad Shirvani, una descripción « intensa, salvaje y filosófica » de la sociedad iraní contemporánea, su realizador quiere escapar a la tendencia occidental de ofrecer « una imagen orientalista y exótica de Irán (…) En el transcurso de los cuarenta y siete años de República Islámica todos los iraníes han aprendido a llevar una doble vida ». Su película habla de « la vida subterránea de la juventud iraní de clase media ».

En Berlín también se ha escuchado la voz del realizador Jafar Panahi, -Palma de Oro en Cannes por « Un simple accidente » que también compite en los próximos Oscar- denunciando la represión de la contestación de enero de 2026 que, según organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, ha causado al menos siete mil muertos: “Se ha cometió un crimen inimaginable. Ha tenido lugar una masacre. Ni siquiera dejan que las personas puedan pasar el duelo de sus familiares”. Jafar Panahi continua la promoción de su película en Europa y América, sin regresar a su país donde le espera “un año de cárcel por actividades de propaganda”.

Berlinale palmarés:

Oso de Oro :Yellow Letters de İlker Çatak

Gran Premio del Jurado: Emin Alper por Kurtuluş (Salvation)

Premio del Jurado : Queen at sea de Lance Hammer

Oso de plata de la mejor realización: Grant Gee por Everybody Digs Bill Evans

Odo de Plata de la mejor actuación : Sandra Hüller en Rose de Markus Schleinzer

Oso de Plata al mejor secundario: Anna Calder-Marshall y Tom Courtenay en Queen at sea de Lance Hammer

Odo de Plata al mejor guión: Nina Roza de Geneviève Dulude-De Celles

Oso de Plata a la mejor contribución artística: Yo (Love Is a Rebellious Bird) de Anna Fitch y Banker White

 

Perspectivas

Mejor primer largometraje (premio de 50.0000 €): Chroniques de los años de asedio de Abdallah Alkhatib

 

(1) Wim Wenders presidió el jurado del Festival de Cannes en 1989 y en 2008 la Mostra Internazionale del cinema di Venezia, el veterano de los festivales de cine creado en 1932.




miércoles, 18 de febrero de 2026

« Greenland 2 » : sobrevivir no es suficiente


 


 

aunque el coronavirus no fue el fin del mundo, ni mucho menos, la visión de la humanidad enfrentada en Groenlandia a un flagelo brutal e imprevisto inevitablemente establece en la mente del espectador (que vuelve a usar  mascarilla) paralelismos con la realidad. Desafortunadamente, el milagro no es completo: las dos horas de Groenlandia son irregulares, y cuanto más se acerca a su conclusión, más problemas de ritmo sufre la película (…). Quienes hayan pagado por un festival de destrucción non-stop se sentirán un poco decepcionados”. (Le Point )

 

 

 


El número 2 que figura en el título de “Greenland 2” (estrenado en otros países europeos como “Greenland, migración”), nos prepara para presenciar el nuevo thriller post-apocalíptico dirigido por Ric Roman Waugh  y protagonizado por Gerard Butler (“300”; “Juego de Ladrones”), uno de los mejor dotados de la “galaxia de los musculosos de Hollywood”,  Morena Baccarin (“Deadpool”,  “Serenity”),   de nuevo en la piel de John y Allison Garrity. quienes con su hijo Nathan, interpretado por Roman Griffin Davis (“Jojo Rabbit”, “La larga marcha”),  tendrán que enfrentarse a un mundo completamente devastado por las consecuencias del impacto de un cometa.

 

Esta vez todo comienza en Groenlandia, en medio de una tormenta tóxica seguida casi inmediatamente por un terremoto y un tsunami, mientras Trump reflexiona sobre la manera de “comprar” Groenlandia, que considera “una prioridad de seguridad nacional”. Todo lo cual aporta un mayor interés a este « Greenland  2 » (o Greenlan migración), en el que un puñado de humanos confinados en el Artico da continuidad a lo que fue el número 1 de la saga (“Greenland, el último refugio”),  un  modesto thriller apocalíptico de serie B llegado en 2020 en plena epidemia de Covid-19 cuando “ver que el cielo caía sobre nuestras cabezas tenía algo de síndrome de la época”. 

Han pasado cinco años desde que el cometa Clarke se estrelló contra la tierra, reduciéndola a ruinas. Magullada pero valiente, la familia Garrity, que entonces  escapado al fin del mundo seleccionada para formar parte de los elegidos a refugiarse en un bunker requisado en secreto por las autoridades, ahora tiene que abandonar la seguridad de su bunker en Groenlandia , iniciando un periplo para sobrevivir y encontrar un nuevo hogar en un mundo devastado. Cuando habían conseguido un pepel privilegiado en su bunker, Alisson y John pierden todo de nuevo y pasan a engrosar el mundo de la gente ordinaria lo mismo que Nathan, el niño que se ha convertido en un adolescente

 

Con un presupuesto reducido, “Greenland 2’ no tiene “ni los medios ni la locura de sus predecesores (…) De hecho, ha optado por el caos humano frente a las grandes demostraciones pirotécnicas, por lo ordinario frente a lo extraordinario”. (ecranlarge.com). Un súper-papá en lugar de un súper-héroe.  

 

Butler, que es también productor de esta blockbuster de palomitas que narra  un desastre de proporciones bíblicas, es el padre « normal » dispuesto a hacer todo cuanto sea necesario para salvar a su familia  en un relato que, salvando la distancia de contar con un  presupuesto visiblemente menor, no puede permitirse “el lujo de las escenas de destrucción masiva” de sus antecesoras: nada de tsunami vertiginoso, nada de slalom entre rascacielos pulverizados (…) nada de presidente estadounidense ni de gabinete  de crisis en un enorme salón lleno de pantallas” que escudriñan todo el globo terráqueo mientras se acaba el mundo.

 

Aunque antes, durante el calvario hacia la salvación, la familia Garrity tendrá que experimentar en primera persona los horrores de una civilización que se desintegra: las maldiciones de los vecinos abandonaos a su suerte, la insolidaridad de los  aprovechados que saquean los supermercados, la angustiosa huida por carretera… Nada necesariamente inédito en el cine excepto que –a través de la dirección de actores y una ejemplar sobriedad- el film transmite visceralmente la impresión de apocalipsis y nos implica emocionalmente … » ( https://thepopmovement.org)

 

“Greenland 2” es un divertimento simple (…) no será el blockbuster del año, mi marcará un hito en la historia de las películas catastróficas, pero es un divertimento honesto” (abusdecine.com), una fotografía bastante convincente de la cada vez más desolada belleza de nuestro envejecido mundo.

 

 

 

(1) “Greenland 2” –que yo recomiendo solo para incondicionales del género (lo que no es poco)- se estrena en Madrid el viernes 20 de febrero de 2026.




domingo, 15 de febrero de 2026

Alexei Navalny murió « envenenado » según la investigación efectuada por cinco países europeos

Una foto de Navalny rodeada de velas y luces

El opositor ruso Alexei Navalny, fallecido mientras cumplía condena en una colonia penitenciaria el 16 de febrero de 2024, fue envenenado por Rusia con lepibatidina, una toxina que se extrae de una “rana-dardo” originaria de Ecuador, según ha revelado este sábado, 14 de febrero de 2026, su viuda Yulia Navalnaya coincidiendo con la Conferencia sobre la seguridad que se está celebrando en Munich.

  El envenenamiento de Navalny ha dejado de ser presunto: lo han confirmado los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia y Países Bajos de acuerdo con la investigación independiente que encargaron tras la muerte del militante.  
 “Hace dos años –ha dicho la viuda de Navalny que se ha exiliado de Rusia- vine para deciros que Vladimir Putin había matado a mi marido. Hoy, mis palabras se han convertido en un  hecho probado por la ciencia”. En una declaración común, los representantes de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirman que la investigación que han llevado a cabo confirma que “Alexei Navalny fue envenenado con una toxina letal (…) Un trabajo constante y colaborativo ha confirmado, mediante análisis en los laboratorios, que la toxina mortal presente en la piel de las “ranas-dardo” originarias de Ecuador ( la epibatidina) se ha encontrado en las muestras tomadas del cuerpo de Alexei Navalny”. 

 En el momento de su inesperado fallecimiento a los 47 años Alexei Navalny se encontraba internado, en condiciones muy difíciles, en una colonia penitenciaria del Artico: “Solo el gobierno ruso tenía los medios, el móvil y la oportunidad de utilizar esta toxina letal contra Alexei Navalny mientras se encontraba encarcelado en Rusia”, afirma en un comunicado Yvette Cooper,  ministra británica de Asuntos Exteriores, tras asegurar que la toxina utilizada no se encuentra “naturalmente” en Rusia: “Rusia afirma que Navalny murió por causas naturales. Pero, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas encontrados, el envenenamiento fue muy probablemente la causa de su muerte”, continúa el comunicado, que señala “el desprecio y las repetidas violaciones que Rusia efectúa del derecho internacional, el Convenio sobre armas químicas y, en este caso, el Convenio sobre armas biológicas y toxinas”.

El mismo comunicado recuerda que, ya en agosto de 2020, los mismos países que lo hacen ahora denunciaron que Alexei Navalny había sido envenado con “Novitchok”, un agente tóxico creado en los laboratorios rusos durante la guerra fría que le provocó una pérdida de conocimiento  cuando regresaba en avión de hacer campaña en Siberia.  En la ropa interior de Navalny encontraron rastros de Novitchok cuando fue trasladado de urgencia a un hospital alemán, donde permaneció en tratamiento los cinco meses que duró su convalecencia.  Cuando regresaba a Rusia, en enero de 2021, fue detenido en el mismo aeropuerto.

Los diplomáticos de los cinco países han manifestado también su inquietud por el hecho de que Moscú “no ha destruido su stock de armas químicas”. Para el ministro francés Jean-Noël Barrot, Vladimir Putin está dispuesto a utilizar el arma bacteriológica contra su propio pueblo con tal de mantenerse en el poder”.

Abogado y conocido militante contra la corrupción en Rusia, considerado “el enemigo número uno de Putin”, contrario a la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022, Alexei Navalny falleció a los 47 años mientras cumplía una condena de diecinueve años de cárcel por acusaciones denunciadas por varios gobiernos europeos como “un montaje político”.

Tras su muerte, las autoridades rusas tardaron varios días en entregar el cuerpo a la familia: recordemos que su madre permaneció varios días en las puertas del centro penitenciario siberiano donde falleció, hasta que consiguió que le entregaran el cuerpo, y que los amigos y partidarios de Navalny consideraron la demora como un intento de las autoridades de ganar tiempo para hacer desaparecer los rastros del envenenamiento y “maquillar” el cadáver.

La versión oficial mantenida por las autoridades rusas es que Navalny falleció a consecuencia de un conjunto de patologías, entre ellas una arritmia cardiaca provocada por la hipertensión.

Las nuevas conclusiones confirman la tesis defendida por la viuda, Yulia Navalnaya, quien ya en septiembre de 2025 había asegurado, en un vídeo publicado en X, que a su marido le habían envenenado: “Mi marido, Alexei Navalny, ha sido envenenado. No son palabras al viento. Tengo toda la razón para decirlo”.

miércoles, 11 de febrero de 2026

“No hay otra opción”, una historia social de nuestros días

 

Entre Hitchcock, Bong Joon Ho, Tarantino y Jacques Tati, este nuevo largometraje del director surcoreano disecciona el tormento de un hombre empujado al crimen por la degradación social”.

 

 

 


Ganadora de un premio0 Bafta británico y representante de Corea del Sur en los próximos Oscar, la película “No hay otra opción”, mordaz y “oscuramente crítico” thriller, cuya realización lleva la firma de Park Chan-wook  (“La doncella”, “Olsdboy”) –quien también es autor del guión junto a  Lee Kyoung-mi Don McKellar y Jahye Lee
está protagonizada por Lee Byung-hun (“Vi al diablo”) y Son Ye-jin (“La última princesa”) junto a Park Hee-soon (“Mi nombre”), Lee Sung Min (“El espía que se fue al norte”), Yeom Hye-ran (“La gloria”), Cha Seung-won (“Believer”) y Yoo Yeon-seok (“Mr. Sunshine”). Lee

Estrenada en el pasado Festival de Venecia y pasada por el Festival de Cine de Londres, “No hay otra opción”, basada en la novela “El hacha” del estadounidense Donald E. Westlake –del que Costa-Gavras hizo una versión en 2005, “Le couperet”-, uno de los grandes de la novela negra, sigue a un hombre de edad mediana llamado You Man-su, un feliz ingeniero de una empresa papelera que ama a su mujer, a sus hijos, a sus perros y a su casa, hasta el día que pierde su empleo y no soporta la idea de perder su estatus social ni la vida que llevaba hasta entonces.

 

Intentando recobrar la felicidad perdida, busca desesperadamente otro empleo y no encuentra opcion más opción que eliminar a todos sus competidores;  "Si no hay una vacante para mí, tendré que crear una. No tengo otra opción" dice Man-su.
 

Para confeccionar la película –que comienza de manera muy convencional con Man-su preparando, en el jardín de la casa, una barbacoa para su mujer y sus dos hijos- Park Chan-Wook echa mano de todos los elementos habituales del thriller, a los que insufla una buena dosis social y una pizca de humor negro.  

 

Man-su disfruta de su felicidad. Tiene un buen trabajo en una fábrica de papel, una hermosa mujer a la que ama, dos niños guapos y dos perros de los que presume.

 

Hasta que, pocos días después, se entera de que se ha vendido la empresa y le han despedido. Destrozado, no escatima esfuerzos para encontrar otro trabajo, sin conseguirlo, mientras no deja de preguntarse cómo va a poder pagar las clases de tenis de su mujer, o las de violín de su hija: como va a evitar que su mujer se ve4a obligada a trabajar, que su hijo caiga del lado malo, que tengan que vender la casa donde creció, que ha comprado con tanto sacrificio y a base de muchos años de trabajo.

 

Desengañado y dispuesto a todo para encontrar un trabajo que le asegure seguir con el mismo nivel de vida para toda la familia, se le ocurre que no le queda otra opción que suprimir a sus competidores, para lo que inventa una falsa oferta de empleo y se propone eliminar a todos cuantos acudan al señuelo. Aunque resulta que sus intenciones resultan bastante más complicadas de lo que había imaginado.

 

Autor de thrillers como “Old Boy”, ganadora del Gran Premio en el Festival de Cannes 2004, y “Decision to Leave”, Premio a la Mejor escenografía en Cannes 2022, Park Chan-Wook continua practicando el género en “No hay otra opción”. Al centrarse en un hombre afectado por el paro la película retrata la brutalidad de las relaciones sociales en una sociedad sudcoreana educada para triunfar, y en la que la pérdida del trabajo significa también la pérdida de la dignidad. Mientras otros que se encuentran en su misma situación se hunden en la depresión y el alcoholismo, él decide no caer de ese lado, al tiempo que se plantea quitar de en medio a quienes pudieran competir con él, ignorando que, en la vida real,  cometer asesinatos resulta bastante más complicado que en las películas: el realizador se divierte presentando las inevitables dificultades materiales que se plantean para cometer un asesinato, junto a la torpeza de Man-su, su falta de profesionalidad –para todo hay que saber- y sus incertidumbres, y todo con una estética, un montaje y una banda sonora “digna de los grandes clásicos del género”.

 

 ‘El libro –ha explicado el realizador- no era cómico, pero yo pensé que exagerando la estupidez de Man-su podía reforzar el mensaje. Lo que realmente quería destacar es lo trágicamente absurdo de sus ideas, y la manera en que intenta llevarlas a la práctica’ (…)”Esta escenografía con humor permite que el personaje no caiga en el estereotipo del asesino y le devuelve a su condición de hombre, miserable y patético, dispuesto a rodo, incluso a ignorar la moral, para recuperar su felicidad y la de su familia” (France Télévisions).

 

Mezclando los géneros de manera inteligente Park Chan-Wook ha conseguido hacer, en “No hay otra opción” (1),  una película que será éxito de público al tiempo que, de manera seria y profunda, nos habla una vez más de la condición humana y la brutalidad de un mundo que pasa por su peor momento.  

 

(1) “No hay otra opción” se estrena en los cines de Madrid el viernes 13 de febrero de 2026.