viernes, 27 de marzo de 2026

Paul McCartney : « Days We Left Behind », un aperitivo de su 18 álbum en solitario

Paul McCartney (imagen Wikipedia)

Anunciado para el próximo 29 de mayo y titulado “The Boys of Dungeon Lane” (Los chicos de Dungeon Lane), a los 83 años el exBeatle Paul McCartney – Sir Paul McCartney- revela que en su álbum número dieciocho en solitario revive los recuerdos de sus años de juventud en Liverpool, en el nordeste de Inglaterra, recién terminada la Segunda Fuerra Mundial.

Fueron los años de la amistad pasados junto a John Lennon y Georfe Harrison en Dungeon Lane, un lugar cercano a la casa e su infancia en los suburbios de la ciudad, mucho antes de que los Beatles, creados en 1960, alcanzaran la celebridad mundial y dieran lugar a la aparición de la “beatlemanía”, una locura que coincide con la irrupción del Pop en Europa y Estados Unidos, protagonizada por adolescentes –chicas y chicos- capaces de esperar durante horas en un aeropuerto o en la entrada de un auditorio o un hotel, con bueno y mal tiempo,  la llegada de sus “héroes”.  

La crítica especializada ya ha definido el álbum  “The Boys of Dungeon Lane” –que incluye varias canciones de amor y algunas reflexiones del artista sobre los años en que era cuatro músicos jóvenes en busca de alguien que quisiera contratarles- como ecléctico y melancólico: En él, Paul McCartney toca varios instrumentos y explora diferentes estilos: “A menudo me pregunto- dice  en su página web-.si no hago otra cosa que escribir sobre el pasado, pero enseguida me contesto  que cómo podría escribir sobre otra cosa. No teníamos casi nada pero eso carecía de importancia”.

Paul McCartney publicó su primer álbum en solitario –« McCartney »- en 1970, tras la separación de los Beates. Después grabó siete álbumes de estudio con el grupo Wings, al que pertenecían su esposa Linda y Denny Laine, antiguo guitarrista del grpo Moody Blues. Un período retratado en el documental “Man On The Run”.  

 

jueves, 26 de marzo de 2026

“ Maigret y la muerte del embajador”: regresa a la pantalla el más célebre de los investigadores belgas


Tres años después del Maigret interpretado por Gerard Depardieu,  dirigido por Patrice Leconte, una vez más regresa el personaje creado por el escritor belga Georges Simenon, en una adaptación muy fiel de la saga policiaca que se titula “Maugret y la muerte del embajador” (1) y  lleva la firma del realizador Pascal Bonitze (“Looking for Hortense”, “Pequeñas heridas”, “El cuadro robado”).

 

En este caso, el ama de llaves del señor Berthier-Lagès, un embajador jubilado, le encuentra muerto a tiros en el despacho de su domicilio. A causa de la profesión de la víctima, el comisario Maigret es solicitado en el Ministerio de Asuntos Exteriores para que se haga cargo del caso. Desde el principio le explican que el asesinato no tiene que ver con ningún asunto de estado.

El reconocido  actor Denis Podalydès (“El último suspiro”, “El barco del amor”), de la Comedie Française,  un Maigret más moderno que el de las novelas descubre, en casa del embajador fallecido, un armario lleno de cartas con la correspondencia amorosa que, durante medio siglo, testimonia la apasionada relación, aunque platónica, que el embajador mantuvo con la princesa de Vuynes. La casualidad quiso que el marido de la princesa falleciera también  dos días antes.

Con una factura muy clásica y fiel al espíritu de las novelas de Simenon, Maigret, siempre con pipa y sombrero,  comienza una investigación en los medios aristocráticos y decadentes de la capital francesa. En su interrogatorio a  los miembros de las dos familias, el comisario va de sorpresa en sorpresa enfrentándose a la princesa, un sobrino del embajador que regenta una tienda de antigüedades, su ex mujer y el hijo de la princesa, además naturalmente del ama de llaves del embajador, Mademoiselle Larrieu, una mujer enigmática que pasa del medio siglo y guarda un sospechoso silencio, austera y sorda, quien asegura que una vez que se quita el aparato  por la noche no se entera de nada.

La mujer del comisario Maigret, Louise, personaje central de las novelas de Simenon interpretado en este caso por Irene Jacob, comparte como siempre con su marido los avances de la investigación. Completan el reparto Anne Alvaro, en el papel de la ambigua y misteriosa  domestica del muerto, y Manuel Guillot como el policía Janvier que acompaña al comisario en sus pesquisas.

El personaje del comisario Jules Maigret, creado por Georges Simenon entre 1929 y 1972, protagonista de más de setenta novelas, muy pronto se convirtió en un héroe del cine, y posteriormente de la televisión, interpretado por actores franceses, pero también alemanes, italianos, estadounidenses, rusos y japoneses.

Entre los franceses, el primero fue Pierre Renoir –hermano del realizador Jean Renoir e hijo del pintor Auguste Renoir- que en 1932 dio vida al comisario en « La nuit du carrefour », adaptación de la novela epónima. Jean Renoir, gran admirador del escritor belga, dijo al presentar  la película que “quería que el comisario quedara en la pantalla igual de bien que en los libros ».

Pero el más famoso es Jean Gabin quien interpretó en tres ocasiones al comisario, entre 1950 y 1963, aunque antes que él ya lo habían hecho otros seis actores. De todos ellos, el actor suizo Michel Simon fue el Maigret preferido por Simenon, en una película de sketches dirigida por Henri Verneuil en 1952.

Maigret ha sido también el personaje de dos series de televisión. La primera interpretada por Jean Richard, actor de cine y teatro, artista de cabaret y opereta y director de circo; la segunda, una coproducción franco-belga-helvética-checa, fueron cincuenta y cuatro episodios de noventa minutos, interpretados por el gran actor Bruno Crémer.

(1) « Maigret y la muerte del embajador » se estrena en Madrid este viernes 27 de marzo de 2026.




“Yo te creo”: historia real de un juicio por la custodia de los hijos

 



 

Giraldilllo de Oro, premio al Mejor Guión y a la Mejor actriz  en el Festival de Cine de Sevilla y Mención especial del jurado Perspectives  para primeras obras en la 75 edición de la Berlinale, además de conseguir ocho premios  en los René du Cinéma concedidos por la Academia belga -entre ellos los de Mejor Película, Mejor Dirección y Mejor Actriz para su protagonista, Miryem Akheddiou, “Yo te creo” es un alegato a favor de una mujer y sus dos hijos víctimas de un marido y padre machista, incestuoso y embustero, centrado en un juicio por la custodia.

Alice y sus hjos, Etienne y Lila, asisten –en calidad de víctimas y testigos- a la vista en la que una jueza tiene que decidir su futuro- Junto a ellos, el exmarido y padre, se presenta como perjudicado porque entiende que la madre de sus hijos está influyéndoles para quedarse con ellos. Por si parte, el niño y la adolescente, no solo aforman que no quieren volver a ver a su padre, sino que con su actitud ponen de manifiesto que en el pasado les hizo daño y ahora le temen  le temen.

La jueza de menores escucha al fiscal, al abogado defensor, a la abogada contratada por la mujer y a los tres denunciantes, considera los diferentes puntos de vista y las emociones que afloran en distintos momentos del juicio, y se prepara para dictar una sentencia que no solo establezca la verdad, en la medida en que es posible, sino que sobre todo tenga en cuenta lo mejor para los niños. Cualquiera que sea su decisión, el futuro de los dos menores está en sus manos

Girando en torno a un reiterado primer plano de la madre, Alice, la película “Yo te creo” –que personalmente me ha sabido a poco-  coloca al espectador en situación de testigo de unos hechos que primero se insinúan y terminan con manifestarse en toda su crudeza: el padre es mentiroso, infiel, ha abusado sexualmente del pequeño dejándole secuelas no solo psicológicas, ha abandonado a la familia y no cumple las  obligaciones  que le impusieron en el juicio del divorcio, relativas al régimen de  a visitar y la manutención.

Aunque, según él es la madre quien, por celos, porque él ha creado otra familia y acaba de tener un niño, está haciendo de todo para cortar la relación con sus hijos.

 “Auténtica, contundente y sensible”, “Yo te creo” - primer largometraje de los belgas Charlotte Devillers y Arnaud Dufeys-  es también una película realista, la fotofija de una historia que por desgracia sucede cada día en los tribunales de justicia de medio mundo (para el otro medio, las mujeres siguen siendo un estorbo y propiedad de distintos hombres-padre, esposo, hijos…). Los realizadores no vacilan ni un instante en manifestar de parte de quien están al confrontarlos con la dolorosa realidad de una ingente cantidad de mujeres, muchas más de las que podríamos suponer, que luchan para proteger a sus hijos de padres sospechosos de estar abusando de ellos.

Mujeres que se enfrentan a largos procedimientos para establecer los hechos denunciados sin infringir la presunción de inocencia del denunciado, procedimientos que trastornan su vida y sus planes, además de suponer un desembolso importante en la mayoría de los casos. Mujeres frente a una sociedad que de entrada no suele creerles, a posibles represalias judiciales e incluso al riesgo de perder la custodia de sus hijos.  

« ¿Quién querría mantener una relación con su violador ? Nadie. Entonces ¿por qué se obliga a los niños a hacerlo? », suplica Alice, la madre. en su intervención durante el juicio. Unas palabras que dirige tanto a la jueza como a los espectadores y a toda la sociedad, recordando que en estos casos suele tratarse de la palabra de un niño frente a los adultos, que de entrada no suelen creerle.

 Una madre que ha denunciado a su exmarido por comportamiento incestuoso con el hijo menor pero que, a lo largo del tiempo que dura la audiencia, acaba convertida en culpable, teniendo que refutar las acusaciones de madre sobreprotectora y paranoica de parte de quien fue su pareja y es el padre de sus hijos, así como de sus abogados, y subrayando la falta de apoyo y acompañamiento encontrados.

Para construir el relato, los realizadores se han apoyado en testimonios que coinciden en la denuncia de que los procedimientos judiciales suelen ser largos y sinuosos, obligando a la víctima a revivir los detalles traumáticos de las agresiones recibidas.

En el espectador queda una duda razonable respecto al funcionamiento de todo el aparato judicial y el futuro de esos niños que ahora están atravesando una realidad difícil de ignorar,  y puede que algún día sean adultos arrastrando una carga demasiado pesada

 

(1) “Yo te creo” se estrena en los cines madrileños mañana, viernes 27 de marzo de 2026.

 


 

martes, 24 de marzo de 2026

“Shelter: El Protector”: Jason Statham igual a sí mismo


Michael Mason, un hombre que vive apartado del mundo rescata a una niña en un peligrosa tempestad –la pequeña acaba de perder a su tío, única persona en el mundo que se ocupaba de ella- y juntos emprenden una huida desesperada. Al tiempo que intenta proteger a la pequeña tiene que enfrentarse a los enemigos que regresan de un pasado empreñado en no desaparecer.

 

El actor de Hollywood Jason Statham (“Beekeeper: El protecto”; “Operación Fortune: El gran engaño”), que lleva más de veinte años interpretando películas de acción,  regresa a la pantalla grande, convertido en un atractivo hombre maduro con barba, con “Shelter: El Protector”, un thriller de acción que es también una historia de supervivencia, persecuciones y redención, dirigida por Ric Roman Waugh (“Greenland: El último refugio, Objetivo: Washington D.C.”), un reputado  “especialista” que hace ya muchos años decidió pasarse al otro lado de la cámara.    Junto a Statham intervienen Boshi Rae Breathnach, Bill Nighy, Naomu Ackie y Daniel Mays.

 

En una remota isla, Mason, un ex asesino de los servicios de inteligencia del gobierno británico que vive aislado ern un faro abandonado frente a la costa de Escocia, en medio de una peligrosa tempestad rescata a Jesse, una niña sobrina del hombre que semanalmente se encargaba de llevarle víveres en su barca. Juntos vivirán acontecimientos que pondrán a ambos en peligro. Obligado a abandonar su soledad tiene que enfrentarse a un pasado que creía haber dejado definitivamente atrás. Siempre intentando protegerla, emprenderá una peligrosa huida, intentando sobrevivir y redimirse perseguido por el omnisciente sistema de vigilancia del M16 mientras, en Londres, sigue sus movimientos el antiguo director del servicio secreto, al que la primera ministra ha destituido por un asunto relacionado con unos mercenarios.

 

Estamos acostumbrados a ver a Jason Statham interpretando a hombres solitarios que son ex soldados, mercenarios, agentes secretos o directamente asesinos. En el caso de “Shelter: El protector” (1) es un poco de cada cosa, va a lo seguro interpretando un tipo de personaje cuya eficacia está más que probada. Como dice un crítico británico “prefiere la familiaridad a la originalidad”.

 

(¡) “Shelter: El protector” estará en las pantallas madrileñas a partir del viernes 27 de marzo de 2026.




lunes, 23 de marzo de 2026

“Dos fiscales”: Una tragedia sobre la búsqueda de la verdad y la fe en el sistema

Un drama kafkiano de la burocracia estalinista”



Han transcurrido casi cien años y todavía produce escalofríos presenciar algunos de los refinados métodos empleados por aquel régimen siniestro que fue el estalinismo para acosar, perseguir y eliminar a quienes tuvieron la valentía de desafiarlo. Aunque fuera, como es el caso que relata la película “Dos fiscales”,  un desafío involuntario, producto de la ingenuidad de quienes prefieren ignorar la realidad. (1)

En 1937, en la Unión Soviética, las purgas estalinistas alcanzaron el paroxismo. Mientras que los miles de cartas escritas por detenidos con falsas acusaciones se quemaban sin la menor piedad en una celda de la cárcel, el hombre encargado de hacerlo, un preso también, salva del fuego una de las cartas y consigue hacer que llegue a manos del recién nombrado fiscal local, Alexander Kornyev.  Kornyev hace todo lo posible por reunirse con el prisionero autor de la carta, víctima de los agentes de la policía secreta, la NKVD.

El joven fiscal, un bolchevique íntegro, sospecha que se trata de un juego sucio. Su búsqueda de la verdad y la justicia lo lleva hasta una burocracia dispuesta a lo que sea necesario para que no se tambalee su legitimidad, recurriendo a procedimientos absurdos como hacerle esperar durante horas, con la esperanza de que decida abandonar. Finalmente, su paciencia le lleva hasta la oficina del Fiscal General en Moscú.

 “Dos fiscales”, ficción histórica sobre las purgas estalinistas de los años 1930 del realizador ucraniano Sergei Loznitsa (“Los puentes de Sarajevo”, “Austerlitz”, “Donbass”, “Funerales de estado”, “La historia natural de la destrucción”), es un thriller moral ambientado en la Unión Soviética de 1937, en el epicentro del terror de las purgas estalinistas, interpretado por Alexander Kouznetsov, reconocido  actor  del cine ruso hoy exiliado. 

 “Dos fiscales” ha participado en las últimas ediciones de los festivales de Cannes y Valladolid (Seminci)  donde un crítico especializado la describió como “una representación petrificante de la insurrección estalinista, un filme austero y absorbente que irradia un escalofrío de miedo y paranoia justificada” (The Guardian). 

Se trata de una adaptación de la novela homónima, prohibida durante cuarenta años,  del físico y escritor soviético Georgy Demidov, antiguo prisionero del Gulag, que sitúa al espectador  en pleno centro de la mecánica implacable de las purgas estalinistas, a través del destino de un joven fiscal idealista enfrentado a un régimen absurdo que devora a sus propios fieles. Es una película sobre el miedo, la lealtad y la sinrazón totalitaria que nos coloca, como ningún otro episodio histórico, frente a la actualidad de nuestros días.

“Dos fiscales” (2) denuncia sin ambigüedad, en forma de fábula cruel e implacable, la Rusia actual de Vladimir Putin, estableciendo un paralelismo con la URSS estalinista. Un cuento “circular que acaba exactamente sonde había comenzado, ante la puerta de una prisión que se abre y se cierra chirriando frente a  la mirada del espectador” (Le Monde). Y entre ambas puertas, el obstinado recorrido del protagonista en su descenso a los infiernos, caminando pasillos y laberintos de diversas oficinas de la Unión Soviética, en el momento más intenso de la represión estalinista cuando el NKVD, ancestro del KGB, encarcelaba arbitrariamente, torturaba y condenaba a muerte. La mayor de sus virtudes es haber conseguido crear un ambiente kafkiano que la recorre de principio a fin


“Dos fiscales’ es una película carcelaria cuyo primer objetivo es mostrar hasta qué punto, una vez instalada la dictadura es imposible cambiarla desde el interior” (troiscouleurs.fr).

 

 

 

 

(1) (Mirar con ojo crítico un pasado deleznable no impide hacer lo mismo con la realidad actual del régimen autoritario, dictatorial y asesino que preside Vladimir Putin, y denunciar cada una de las muertes “naturales” de sus enemigos, el último que sepamos Alexei Navalny , asesinado con una toxina letal  ante la mirada atónita del mundo el 16 de febrero de 2024, en la colonia penitencia donde cumplía una condena de diecinueve años, oficialmente por “fraude”, tras fracasar en un intento anterior de  envenenamiento durante un vuelo. Una muesca más en la empuñadura del arma del dueño del Kremlin, cuya alargada sombra ha llegado, en anteriores ocasiones, hasta las calles y los parques de las capitales europeas, donde intentaban vivir un exilio de sobresaltos algunos discrepantes como las periodistas Natalia Arno, Elena Kostyuchenko e Irina Bablojan, el oligarca Roman Abramovich, el ex agente doble ruso Serguei Skripal y su hija Yulia, el ex presidente ucraniano Víktor Yúshchenko o el ex espía ruso Alexander Litvinenko).

(2) “Dos fiscales” estará en los cines de Madrid a partir del próximo viernes 27 de marzo de 2026.




Por favor: que alguien, o el destino, se encargue de quitarnos de encima al presidente USA

Robert Mueller

Quiero pisar a fondo (jusq’au bout) el pedal de mi libertad de expresión para pedir a gritos que se cumplan los deseos manifestados en el titular que encabeza este artículo, del que soy la única responsable,  para llamar criminal a ese engendro egocéntrico, misógino  y amoral que es el presidente de Estados Unidos Donald Trump, un retrasado  insufrible y malcriado de 79 años que divide al género humano en “los buenos”, los palmero que jalean sus gilipolleces a los que nombra Secretarios (ministros) para que le ayuden a invadir Venezuela, Groenlandia, Canadá y México (ahora se ha encaprichado con Cuba), y “los malos”, todos los que no tragan sus ocurrencias de secuestrar  al presidente de una nación que no es la suya,  y de alentar los bajos instintos del primer ministro israelí, el otro asesino del siglo, quien ha puesto  en marcha media docena de guerras en Oriente Medio donde lo menos que puede pasar es que se incendie una reserva de gas que surte a medio mundo.  Un enfermo de infantilismo patológico que le impulsa a  deshacerse de “enemigos”, que ni siquiera son enemigos, como si jugara a aplastar inocentes hormigas con el pulgar, y que este domingo nos ha despertado con la última de sus hazañas.

Ayer hizo un alto jugando al golf en su imperio, donde no se pone el sol,  para  “alegrarse” de la muerte del fiscal Robert Mueller. Se alegra porque Mueller  “ya no podrá seguir haciendo daño a inocentes”, explica  en Truth Social (“Robert Mueller acaba de morir. Bien. Me alegro…”), una red social a su imagen y semejanza propiedad de Trump Media & Technology Group, y de paso intenta colarse  fraudulentamente en este lado de la historia.

Se alegra porque Mueller –exdirector del FBI, nadie sospechoso de zurdo, como dice Milei (el de la motosierra, uno más para mi lista)-  era “el malo” que se atrevió a investigar su campaña de la presidencial de 2016, aunque lamentablemente no pudo demostrar que hubiera existido contubernio con el amo del Kremlin (otro que estaría mejor lejos, a ser posible entre las estrellas). Se alegra porque Mueller  no pudo confirmar sus sospechas de que el inquilino de la Casa Blanca y su pandilla de seguidores delincuentes se dedican a obstaculizar continuamente la acción de la justicia. En resumen, se alegra porque Mueller se ha muerto antes que él, y ahora le queda un “enemigo” menos.

Robert Mueller, famoso por su papel de fiscal especial en el «Rusiagate », la delicada investigación que envenenó el comienzo del primer mandato de Trump, falleció ayer a los 81 años. Nombrado fiscal especial en 2017 durante la presidencia de Obama, este antiguo director de la policía federal supervisó durante cerca de dos años la investigación de una posible colusión entre las autoridades de Moscú y el candidato Donal Trump, durante la campaña de 2016.  

 

Considerado “discreto y taciturno”, diagnosticado de Parkinson hace algunos meses,  en abril de 2019 presentó sus conclusiones en un documento de más de cuatrocientas páginas, donde describía los malabarismos rusos para “ayudar” a Trump, pero añadía no haber encontrado suficientes pruebas del complot existente entre Putin y el multimillonario estadounidense republicano, al tiempo que denunciaba las inquietantes presiones que había recibido y se manifestaba incapaz de “exculparle de las sospechas de obstrucción de la justicia”.

 

 

 

viernes, 20 de marzo de 2026

“Elegir mi vida” como un karaoke retro


Comedia ligera y musical francesa con la duración justa (1h 35’), “Elegir mi Vida”  (“Partir un jour”) fue la película inaugural del Festival de Cannes el pasado año. Para su primer largometaje, la  cineasta Amélie Bonnin ha alargado el cortometraje con el que ganó un Cesar en 2022 (premio de la Academia francesa equivalente a nuestro Goya), y ha recuperado a sus intérpretes,  para reescribir una historia con grandes dosis de nostalgia y recuerdos de los años del pop,  que tiene como escenario la campiña francesa.  

 

Con un título que, en la versión original francesa, nos recuerda que así se llamaba una maravillosa (como todas) canción del belga Jacques Brel, “Partir un día” –que es como un instante suspendido en el tiempo- es una comedia musical que respeta los convencionalismos y nos cuenta la historia de Cécile, ganadora de un “masterchef” televisivo, a punto de cumplir su sueño de abrir un restaurante en París. Pero el destino tiene otros planes para ella. Un embarazo con el que no contaba y el infarto sufrido por su padre le llevan a regresar al pueblo donde nació y creció para hacerse cargo del restaurante de carretera familiar  y donde, como no podía suceder de otra manera, se encuentra con Julien, su amor de adolescencia. Un encuentro que pone patas arriba sus recuerdos y hace que vacilen algunas de sus certezas.

 

Comedia sentimental agridulce cuyo guión, un poquito cursi y muy previsible,  que firman la propia directora y el también realizador Dimitri Lucas, profundiza en los personajes que interpretan  la cantautora y actriz Juliette Armanet (“L’Arrachement”, “La casa de las mujeres”, “Los chicos están bien”), Bastien Bouillon “La noche del 12” César  2022 a la mejor esperanza, “Monsieur Aznavour”, “El conde de Montecristo”),  François Rollin (“Años veinte”), Tewfik Jallab (“Bastion 36”, Né quelque part”) y Dominique Blanc (“Indochina”, “La Reina Margot”, “El origen del mal”), y presenta algunos cambios en relación con el corto: es una cocinera de éxito, en lugar de un joven escritor, quien regresa a casa de sus padres, y la canción “Partir un jour” –perteneciente al álbum de 1997  “2Be3” de Jacques Brel-, que en el corto se escuchaba al comienzo, en “Elegir mi vida” lo interpreta la propia Cécile, una sonriente mujer que parece muy feliz  mientras, desde la ventanilla del autobús que la devuelve a la capital, contempla los “caballitos” que, en una carretera paralela,  hace sobre la moto su amor de juventud.

 

« Elegir mi vida » habla, con una estética de marketing,  de las raíces, geográficas y sociales, y de lo que puede suceder cuando las dejamos atrás, u peor aún si queremos olvidarlas; compara también “dos visiones de la restauración”: los actuales  restaurantes famosos, dirigidos por aplaudidos chefs que exhiben almidonados gorros cada vez más altos e idean platos como si fueran bodegones renacentistas, con los salones caseros de las cantinas de carretera, donde  una cocinera o cocinero con el pelo recogido en una redecilla prepara diariamente cantidades ingentes de tortillas de patatas, guisos de carne con guisantes  y porciones de merluza rebozada

 

Las canciones que salpican la trama –música popular que va desde « Alors on danse » de Stromae hasta « pour que tu m’aimes encore » de Celine Dion, pasando por « Femme Like U »  de. Maro, « Parole » y « Mourir sur scene » de Dalida, « Des soirées là » de Yannick », « Le Loir-et-Cher » de Michel Delpech y « Cécile » de Claude Nougaro- son una mirada atrás, a la asentada tradición francesa de comedias musicales como « Les demoiselles de Rochefort », de Jacques Demy, u « On connait la chanson » de Alain Resnais.

 

( !) « Elegir mi vida » se estrena cuando empieza la primavera, este viernes 20 de marzo de 2026. .