« ‘El Síndrome Rembrandt” recuerda a los
espectadores la actualidad (los problemas climáticos, el resurgimiento nuclear
francés, la guerra en Ucrania, la desaparición de los glaciares…) (Pierre
Schoeller)
Confieso que, en las primeras imágenes de “El síndrome
Rembrandt”, me parecía estar viendo uno cualquiera de los telediarios de las últimas semanas: un fuego canalla y destructor que
ha llenado literalmente las pantallas y se la considerado una advertencia sobre
los problemas que van a tener que enfrentar nuestros descendientes en lás
próximas décadas. Más o menos porque, al tratarse de una película científica
que describe el mundo y sus agujeros –tempestades, incendios, destrucción-
desde la imparcialidad de las páginas de un libro o la severidad de una
pizarra, no puede ser otra cosa que relativa, como sabemos desde que en la
cadena genética apareciera el eslabón de un tal Einstein
Los actores Camille
Cottin (“Tres amidas”, “El imperio”), Romain Duris (“Una hija en Tokio, “Los
tres Mosqueteros: Milady”) y los hermanos Denis Podalydès (“Maigret y la muerte
del embajador”) y Bruno Podalydès (“Paris, je t’aime) protagonizan “El síndrome
Rembrandt”, versión neerlandesa del síndrome
de Stendhal (1), un drama que aborda la crisis del cambio climático. Una
confrontación entre el rigor científico encarnado por un grupo de físicos
especializados en energía nuclear y la emoción que despierta el arte realizada
por el director y guionista francés Pierre Schoeller (“Un pueblo y su rey”, “El ejercicio del poder”),
a partir de la obra del pintor neerlandés Rembrandt.
La pareja que forman Claire e Yves llevan
más de veinte años compartiendo la vida, tanto personal como profesionalmente,
en el exigente mundo de la industria nuclear francesa. Formados en la lógica
científica, los cálculos y la precisión, ambos parecen tener una existencia
construida sobre certezas en el convencimiento de que la energía nuclear es la
única alternativa satisfactoria a las energías fósiles. Pero todo cambia
durante una visita en Londres a la National Gallery, cuando Claire sufre una conmoción, psíquica y
física, contemplando tres pinturas de
Rembrandt.
A partir del momento en que Claire está a
punto de perder el conocimiento rodeada por turistas, visitantes, ujieres y
personal de seguridad de uno de los museos más importantes del mundo, algo se
quiebra en su mundo racional. La inesperada conexión de Claire con la obra del
maestro holandés despierta en ella una percepción nueva, inquietante y casi
profética, que le lleva a cuestionar la convicción que tenía hasta entonces en
la seguridad de los reactores EPR (2) y el sentido de todo aquello a lo que ha
dedicado la mitad de su vida.
Enfrentándose a un marido
que no la escucha, como tampoco la escuchan sus colegas y amigos, y provocando
una reacción hostil en sus superiores, Claire renuncia a la vida que ha llevado hasta entonces y
empieza a aislarse hasta perder el contacto con la realidad. Desconcertado ante la transformación de la mujer con
la que ha compartido tantos años, Yves empieza a percibir la sombra de un
desastre inminente.
“Esta historia está intrínsecamente ligada a
mi deseo de filmar a una heroína contemporánea- confiesa el realizador- Tras la
épica histórica ‘Una nación, un rey’, quise retomar el estilo de ‘El ministro’.
Quería sumergirme una vez más en una película contemporánea, incluso hiper
contemporánea. Una historia, unos personajes, totalmente inmersos en el presente.
‘El Síndrome Rembrandt” recuerda a los espectadores la actualidad (los
problemas climáticos, el resurgimiento nuclear francés, la guerra en Ucrania,
la desaparición de los glaciares) (…) Claire e Yves viven el presente, preocupados
por los desafíos a medio plazo (2030). Incluso contemplan escenarios futuros.”
Una
guión algo confuso que, entre crisis existencial y angustia por la emergencia
climática, entre el misterio injustificado que rodea a la protagonista y los
secretos que esconde la energía nuclear, reflexiona acerca de nuestra relación
con el progreso y con el arte, al tiempo que cuestiona la ceguera de los negacionistas de todo pelaje. “La
película deja una impresión casi contraria a lo prometido al comienzo de la
historia: a saber, el poder evocador del arte para
despertar conciencias » (France Télévisions). En este caso a partir de la
emoción suscitada por la pintura de Rembrandt.
(1) Stendhal
es el seudónimo de Marie-Henri Beyle, famoso novelista francés del siglo XIX y
hombre de extrema sensibilidad, quien en 1817 visitó la capilla de la Santa
Croce en Florencia. Allí, donde se encuentran maravillosos frescos y pinturas
además de las tumbas de sabios y artistas de gran relevancia como Maquiavelo y
Galilei, experimentó un fenómeno que describió en rl libro “Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio”:
“Había
llegado a ese punto de emoción que cumple con las sensaciones celestiales que
brindan las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Al salir de Santa
Croce, tenía un latido irregular, la vida se me estaba acabando, caminaba con
miedo a caerme”.
El síndrome de Stendhal, también
conocido como síndrome de Florencia, estrés del viajero,
mal del viajero o "Stendhal syndrome" en inglés, consiste en una
descompensación mental aguda caracterizada por fuertes emociones y
manifestaciones psicosomáticas, tanto cognitivas como afectivas y fisiológicas.
Fue acuñado por la doctora italiana Graziella Magherini quien distinguió tres presentaciones clínicas: el 66% de los
pacientes refirieron principalmente síntomas que afectaban al pensamiento (delirios,
alucinaciones, despersonalización), el 29% presentaron predominantemente
síntomas relacionados con la afectación del estado de
ánimo (alteraciones emocionales, depresión, manía) y el 5%
síntomas de ansiedad característicos del ataque de pánico
(episodio agudo de ansiedad).
Las causas del síndrome de Stendhal o de Florencia
parecen ser los viajes de tipo cultural y artístico debido a la saturación de
la capacidad humana para recibir impresiones de gran belleza artística en
poco tiempo.
El síndrome de Stendhal se relaciona con los viajes
turísticos a ciudades llenas de arte e historia como Florencia, París, Atenas,
Tokio y Roma.
Los reactores reproductores
rápidos (EPR) son reactores nucleares que generan más combustible fisible del
que consumen, utilizando neutrones rápidos y generalmente refrigeración por
metales líquidos.
(3) “El síndrome Rembrandt” se va a
estrenar en los cines de Madrid el próximo viernes 7 de agosto de 2026.

.gif)

.gif)

.gif)

.gif)

.gif)

.gif)

.gif)