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Blog de cine y literatura... y otras cosas
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Lucas Museum of Narrative Art
Financiado por el estadounidense
George Lucas -creador de los grandes éxitos “La guerra de las Galadias” o “Indiana
Jones” entre otros”-, el esperado Lucas Museum of Narrative Art abrirá sus
puertas el próximo 22 de septiembre en Los Angeles, ciudad considerada la
capital del cine.. En el interior de un impresionante edificio se mezclan
objetos relativos a las artes narrativas en el sentido más amplio.
Evidentemente no faltan evocaciones del
universo de la saga más famosa de toda la historia del cine.
El Museo se ha construido en la meca del cine estadunidense, en lo que antes era
un aparcamiento muy cerca de la Universidad del Sur de California, “alma mater
del cineasta”. La realización de este megaproyecto – que era el sueños de uno
de sus propietario, la otra es Mellody
Hobson, pareja y socia de George Lucas- ha costado, redondeando, mil millones
de dólares, una cantidad que cubre no solo el homenaje a la portentosa imaginación
de George Lucas; es también un tributo a las artes narrativas en
su totalidad y a lo que su promotor llama “el arte de la gente”.
“Para decirlo simplemente –ha explicado a la prensa
internacional Ryan Linkof, conservador del Museo- yo diría que quizá es la
firma más antigua de arte, el arte que nos rodea, un arte que generalmente no
apreciamos porque forma parte de nuestras vidas”.
Periódicos, imágenes, cubiertas de libros, volúmenes
de comics, libros infantiles, novelas gráficas, murales y materiales
cinematográficos…. Las más de mil trescientas obras expuestas sin jerarquía ocupan
nueve mil trescientos metros cuadrados repartidos en treinta galerías. En ellas,
una estatua de un cow-boy, páginas de
mangas, un retrato de Frida Kahlo, un
traje de Batman, episodios de Asterix y Tin Tin, un fresco de Diego Rivera junto
a los dibujos callejeros de Bansky y obras
de Frida Kahlo, Jacob Lawrence, Charles White y Robert Colescott, además de trabajos de caricaturistas como Winsor McCay,
Jack Kirby y Frank Frazetta; e ilustraciones de Norman Rockwell, Jessie Willcox
Smith y N.C. Wyeth.
Todo expuesto en un gigantesco estuche con aspecto de nave espacial que el arquitecto del Museo define como una “nube” o
un “edificio flotante”. Para el matrimonio Lucas es “el templo del arte del
pueblo”. La mayor parte de los objetos que se exhiben en las cinco plantas del
Museo formaban parte de las colecciones privadas del cineasta, y de su esposa.
La visita al Museo arranca
en la primera planta que aborda la historia de la narración visual desde las pinturas
rupestres hasta las grandes tradiciones religiosas y mitológicas con
reproducciones –hechas ex profeso- de la Cueva de Altamira, la Capilla Sixtina –
« el primer álbum de cómic de Dios » según George Lucas-, y la Piedra
del Sol azteca, en la convicción de que algunas obras no podrán viajar nunca,
lo mismo que una parte del público nunca podrá ir a verlas.
Una sección dedicada
al cine explora el universo visual de “La guerra de las galaxias”.
Ilustraciones originales y borradores de croquis junto a ropas y vehículos
explican el proceso creativo de una de las sagas más aplaudidas de la cultura
popular, y muestran como las ideas se desarrollan gracias a la colaboración para crear relatos que atraviesan las
generaciones.
En el Museo hay también dos salas de cine de
300 plazas que, durante todo el día, estarán dedicadas a proyectar películas y
documentales, y un restaurante –el Skywalker Grill- con vistas a las
torres de Downtown. La entrada al Museo costará 25 dólares, mientras que otros
museos de los Angeles, financiados por multimillonarios, como el Getty Center o
el Broad por mencionar alguno, son de acceso gratuito.
Antes de pensar en Los
Angeles, el proyecto del Museo se ofreció a los responsables de las ciudades de
Chicago y San Francisco, que lo rechazaron a causa de la enorme inversión que
suponía. Según Ma Yanson, el arquitecto del proyecto, diseñador del pabellón de
China en la Bienal de Arquitectura de Venecia (que se celebra en estos días), “a
menudo la arquitectura moderna es funcional como una caja o una máquina. Pero
nosotros hablamos de emociones, de lo que sienten las personas cuando se
desplazan en el espacio. George hace películas sobre la emoción de la gente, y
piensa que también la arquitectura puede hacer lo mismo”.
Para George Lucas ha
representado una victoria conseguir que, al final de un largo recorrido
burocrático, los responsables de la ciudad de Los Angeles, “la meca del cine”, aprobaran
el proyecto: “Ha sido un camino largo. El problema es que soy un
anticonformista. No me gusta hacer lo que la gente cree posible. Pero, aunque
estoy habituado a lo imposible, este
Museo estuvo a punto de ganarle el pulso a mi voluntad”.
Con 82 años repite que
"Una imagen tiene muchísimo poder, y las
historias también. Cuando combinas esos dos elementos crean una sociedad .y por
eso quería construir el Museo: porque el arte narrativo crea un grupo de
personas, con un sistema de creencias común, que les permite trabajar juntos en
lugar de matarse entre sí", comentó.
La imagen como la mejor manera de conservar la memoria

Point de vue du Gras
Dos siglos después de la
primera fotografía, “Point de Vue du Gras”, conseguida por el inventor, y
también experto en mecánica y en química, francés Joseph Nicéphore Niépce desde
una ventana de su propiedad en Saint-Loup-de-Varennes, en el Gras, Francia
celebra el bicentenario de lo que –al menos hasta ahora, antes de la era
digital- se consideraba el octavo arte.
En la imagen se adivinan los tejados y el patio de una granja bañados por una
luz extraña que ilumina los edificios desde ambos lado.
El procedimiento utilizado para conseguirla fue
la heliografía, un método que el propio Niépce había inventado hacia 1822,
junto con Louis-Jacques Daguerre. Continúa
en discusión la fecha en que se consiguió la primera fotografía de la historia.
Las instituciones francesas la sitúan en
1826, mientras que algunos historiadores se inclinan por 1827. Como he leído en
alguna parte “la fórmula prudente es hacia 1826-1827”.
El « Point de Vue du Grass » (Vista desde la
ventana en Le Gras), la placa de estaño –“tan enigmática como inspiradora…Un
Grial para quienes ya la han visto » (Clementine Mercier, Libération)- donde
el inventor francés consiguió imprimir un paisaje hace doscientos años permaneció muchos años desparecida hasta que
los historiadores Helmut y Alison Gernsheim

Joseph Nicéphore Niépce
A partir de
1816, Joseph Nicéphore Niépce utilizó cámaras oscuras, cajas con una
perforación provista de una lente que proyectaba en el fondo la imagen
invertida de lo que había en el exterior, procedimiento que hasta entonces se
había utilizado para dibujar.
Necesitó ocho
años para conseguir fijar esa imagen en un soporte con ayuda de « betún de
Judea », un producto que había utilizado en 1807 para sus experimentos con
el primer motor de combustión interna para barcos, inventado junto con su
hermano Claude, al que bautizaron como pireolóforo.
La asociación en 1829 con Louis-Jacques Daguerre les permitió perfeccionar el
dispositivo, e inventar el primer proceso fotógrafo con éxito.
Los dos hermanos
Niépce tuvieron que huir temporalmente de Francia tras el estallido de la
Revolución, acusados de “simpatías realistas”. Cuando regresaron para ingresar
en los ejércitos napoleónicos, Joseph Nicéphore (1) fue licenciado por
problemas de salud. Falleció en 1833, con 68 años, en su estudio a causa de una
apoplejía.
(1) “La participación de Niépce en el invento de
la fotografía, que se hizo pública en 1839 con el solo protagonismo de Daguerre,
fue resultado del desinterés inicial de su hijo Isidore Niépce, quien heredó y negoció con Daguerre los
beneficios. No se sabe muy bien de donde proviene el contrato, pero el caso es
que el invento se vendió al estado francés sin que Isidire Niépce reclamara el reconocimiento de la
participación de su padre. Sin embargo, en 1841 publicó la obra Historia del descubrimiento del invento
denominado daguerrotipo, en la que aclaró su papel
en la historia del invento de la fotografía, ante las maniobras realizadas por
Daguerre para ocultar sus trabajos”. (France Télévisions)
“Un algo de comedia a la francesa, en la que a veces el protagonista parece un hombre destrozado que hace de abogado” (Davide Turrini, Ilfattoquitidiano.ir).
Con una banda sonora compuesta e interpretada
por su hermano, Carlo Vinzi, y protagonizada
por Valerio Mastandrea (Siempre nos quedará mañana), Valeria
Bruni Tedeschi (Locas de alegría) y Galatea
Bellugi (Tres adioses), Cinco segundos cuenta la historia de Adriano Sereni, un
hombre que vive apartado del mundo en una antigua finca toscana casi en ruinas.
Su tranquila rutina se altera cuando, en el terreno de enfrente, se instala una comunidad
de jóvenes –todos destacados estudiantes - dispuesta a devolver, con sus
guitarras, sus pendientes y sin abonos químicos, la vida a los árboles abandonados durante años.
Entre
los recién llegados está Matilde, la nieta del último propietario, que pronto
siente curiosidad por ese hombre solitario y reservado que parece esconder algo
de su pasado. Lo que comienza como un conflicto entre dos mundos opuestos, y
más explícitamente entre antiguos y modernos, acabará convirtiéndose en un
encuentro capaz de cambiar sus vidas.
“Es
una película que comienza misteriosamente –explica su director- revelando
gradualmente su dolorosa trama para desatar después un conflicto vibrante y
cómico, y terminar con una sensación de confianza. Una película sobre la muerte
y la vida, sobre cómo incluso el dolor puede generar ternura y protección.
Adriano parece buscar obstinadamente la soledad, que se ve interrumpida por la
llegada de una comunidad de jóvenes. Entre ellos está Matilde, embarazada pero
indiferente a la idea de que el hijo por nacer tenga padre. El tema de la
paternidad —sea útil o no— anima el duelo entre Adriano y Matilde. Su mutua
irritación se transforma en una alianza, una protección para ella, quizás un
renacimiento para él. A su alrededor está la Naturaleza, que se asemeja a
nosotros: un viñedo salvaje que, si se cuida, produce un vino que inspira
euforia”.
Entre
comedia social y drama familiar, reflexionando sobre la culpa, el perdón y la
muerte, los cinco segundos del título son aquellos en los que Adriano estaba en
otra cosa, son los suficientes para perderlo todo, son el secreto del relato. “¿Cuando
nos distrajimos? ¿Cuando dejamos de mirar a los hijos, de escucharles, de
preocuparnos por su presente sin cargarnos con un futuro prefabricado?” (cinematógrafo.it). La
distracción es una de las enfermedades
de nuestro tiempo. “Cinco segundos basta caer, toda una vida podría no bastar
para levantarse” (Iodonna. It)
Las
partes más interesantes del largometraje que transcurre en la Toscana –ese espléndido
marco disfrutado hasta la saciedad por la gran mayoría de los realizadores
italianos- son las que, en una marcha atrás, recuerdan la muerte de otra joven.
Mucho más previsible es, en cambio, lo que sucede a los jóvenes, capitaneados
por una chica rebelde, que acaban de instalarse en el terreno abandonado que
hay delante de la casa de Adriano, obligándole poco a poco a salir de su
silencioso aislamiento.
Es casi un tópico decir que
nos sorprendería comprobar que, en caso de preguntar, cada uno de los
espectadores contaría una película distinta. Esta es la explicación de que, en
mi caso, creo que el relato falla desde la primera parte de la película, cuando no se molesta en
explicar el proceso del repentino cambio tan radical que se produce en el padre.
Más que un resignarse a lo irremediable parece un milagro inexplicable. Y eso no obedece solo al hecho de que el cine
es capaz de explicarlo todo.
También es preocupante que la condesita siga embarazada mientras pasan
los meses y la pandilla de jóvenes universitarios es capaz de convertir en vino
las uvas, y en aceite las aceitunas, de unas viñas y unos olivos abandonados durante años en un pedazo de páramo.
(1) “Cinco segundos” se
estrena en los cines de Madrid este viernes 4 de septiembre de 2026.
“La misma broma sangrienta en bucle » (lapresse.ca)
Esa manera que tiene la oscuridad de ir ganando minutos
sirve de apropiada introducción a las historias de miedo, los cuentos de terror
junto a una chimenea encendida…Pero eso era antes, ahora las chimeneas con sus
falsos carbones, siempre encendidos por un fuego también falso, son solo un
decorado que nos saca de casa y nos dirige a los cines que son el refugio de
los auténticos relatos de horror y miedo.
Todo un idílico pueblo veraniego se vuelve loco cuando un misterioso
vendedor de helados que llegaba en un atractivo vehículo azul y blanco sirve a los niños azucarados cornetes desatando
una maldición que les convierte en sádicos asesinos, por lo que recomiendo
vivamente que no se le ocurra a nadie compartir la experiencia con un niño,
preadolescente o adolescente propiamente dicho. Tres amigos que logran escapar
a la condena, se proponen descubrir el origen del horror y detenerlo antes de
que el verano que se prometían se transforme en una pesadilla y todo el
vecindario sucumba al caos.
“Dulce sabor a muerte” (“Ice Cream Man”), la
propuestas del guionista, productor y director Eli Roth (“La cabaña sangrienta”,
Hostel”, “Black Friday”), mezcla humor negro y violencia extrema cuando los
niños empiezan a mostrar sádicos instintos asesinos y deseos de acabar con todos los adultos, una
situación de la que es culpable el señor que conduce la caravana de los
helados.
No hay nada que me aterrorice más que una
historia de asesinos protagonizada por niños. En “Dulce sabor a muerte” son Ari Millen, Charlie Zeltzer, Shiloh O'Reilly, Kiori
Mirza Waldman, Sarah Abbott y Benjamin Byron Davis, entre otros, quienes
interpretan esta decepcionante historia para amantes del horror gore, en la que
se suceden las escenas de matanzas sangrientas y los inocentes niños se divierten con los cadáveres como si fueran juguetes
que se pueden romper, torturar o tirar.
Los lectores disculparán que mi escaso sentido del humor me impida ser
más precisa, estoy segura de que les bastará saber que en « Dulce sabor a
muerte » (1) no hay nada prohibido para los pequeños zombis con la
barbilla cubierta de helado que van a acabar con la vida de padres, profesores
y vecinos, llenando la pantalla de sangre gratuita.
(1) Los irreductibles pueden ver “Dulce sabor a muerte” en los cines de Madrid
a partir del viernes 4 de septiembre de 2026.
Robert Pattison, más interesante a medida que
cumple años, y los hermanos irlandeses Liam y Noel Gallager, músicos que tienen
poco de estrellas de Hollywood y acudirán para presentar unel documental
“Oasis. Son’t look back in anger”, sobre su reconciliación al cabo de quince
años y la gira mundial que realizaron en 2025.
Liam Gallagher, de 53 años, el menor de los hermanos, es un reconocido
hooligan del Machestter City Football Club que
en 2019 se dedicó a dar, en las redes sociales, consejos sanitarios
durante la pandemia de covid-19. La veterana y prestigiosa revista inglesa NME
(abreviatura de New Musical Express) se refiere a él como “el mejor cantante
británico del primer cuarto del siglo veintiuno”.
La
Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica, , a la que van a acudir también
Pamela Anderson, Dakota Johnson y lo más representativo del cine italiano. Este
año, sin embargo, no contará con grandes producciones de Hollywood, la edición
de 2026 parece construida con otras intenciones, la de distribuir las estrellas
por el mapa de la ciudad: un gran divo aquí, una pareja allá, dos rockeros donde menos te lo esperas sin
excluir que “por lo demás, basta una lancha que se detiene frente al Excelsior,
alguien que baja con gafas oscuras, un vestido que minutos más tarde ya está en
todas partes” (Stefania Saltalamacchia. Vanity Fair).
Durante
la ceremonia inaugural de este 2 de septiembre 2026, la actriz Laura Dern entregará a George Clooney –que representa a
los divos más tradicionales- el León de Oro a toda una carrera. Un premio a su
trayectoria que en realidad podría ser también un premio a la fidelidad.
Clooney y el Lido se frecuentan desde hace años: allí ha presentado película
tras película, allí hizo campaña para los Oscar, posó con Brad Pitt y eligió
Venecia para casarse con Amal Alamuddin en 2014. El año pasado presentó la
película “Jay Kelly”.
Para el
día 5, el Festival prepara algo totalmente distinto, el documental “Son’t Look
Back ub Anger”, sobre el reencuentro de los hermanos Liam y Noel Gallagher –“Oasis”
en los escenarios y las rave- tras más de veinticinco años de desencuentros, la gira
que efectuaron el año pasado y las primeras entrevistas otra vez juntos.
Ellen
Burstyn, ganadora de un Oscar en 1975, es, según el director de la Mostra
Alberto Barbera “intérprete de una rara intensidad y una gran exactitud que ha
insuflado profundidad y complejidad a personajes femeninos inolvidables,
capaces de encarnar las contradicciones y las transformaciones de las mujeres
contemporáneas”.
Desde “La
última sesión” de Peter Bogdanovich, retrato crepuscular de un Estados Unidos
provincianos, consagrada por el éxito mundial en 1973 de “El exorcista” de
William Friedkin, Ellen Burstyn ganó el Oscar de Mejor Actriz en 1975 por su
papel de madre soltera que lucha por su independencia en “Alicia ya no está
aquí”, de Martin Scorsese, un Globo de
Oro un premio Tony por “ El año que viene a la misma hora” de Robert Mulligan,
y un Independent Spirit en 2000 por “Requiem por un sueño”, de Darren Aronofsky.
Sin grandes producciones hollywoodienses, la
83 edición de la Mostra presenta a una mayoría de realizadores italianos y
franceses: “El programa de este año –según la dirección del festival- refuerza
la idea de que el cine es una extraordinaria herramienta para conocer la
realidad. Todos los grandes problemas de nuestra época encuentran un eco, o se
han visto reflejados en las películas”. Problemas como “las guerras, el cambio
climático, las migraciones, las fracturas y los conflictos familiares, así como
las esperanzas y los miedos de los adolescentes.
Entre las películas que compiten por el León
de Oro, cinco largometrajes de realizadores italianos como “Sucederá esta noche”
de Nanni Moretti o “Il fuoco che ti porta dentro” de Edoardo De Angelis y “Ritorno a Buenos Aires” de Marco Bechis.
En cuanto al cine francés está representado
por “Un bon petit soldat” de Stéphane Vrizé, “15/18” de Cédric Kahn y “Un peu
avant minuit” de Nicolas Pariser, mientras
que Javier Bardem y Penélope Cruz figuran en el reparto de “Bunker”, de Florian
Zeller.
La Mostra de Venecia, decana de los festivales de cine, cuya programación
incluye todo tipo de géneros, del drama coreano a la comedia francesa, se
inaugura esta noche con la proyección de “Ink”de Danny Boyle, realizador de
éxitos como “Trainspotting” y “Slumdog Millionaire”, que cuenta la historia de
la compra, en 1969, del diario “The Sun” por el magnate de la prensa Rupert
Murdoch y el actor Larry
Lamb. Para la sesión de clausura se ha elegido “Dio ride” (Dios se rie) de
Giovanni Favino, que habla de un fraile, interpretado por Pierfrancesco Favino,
que en la Toscana del siglo diecisiete cuestiona la fe desafiando el poder de
la iglesia.
Entre los veinte largometrajes que compiten por el
León de Oro solo figura uno dirigido por una mujer: “Woman Unknown” dirigido
por la danesa May el-Toukhy. También es una mujer, la guionista estadounidense
Maggie Gyllenhaal, quien preside un jurado de siete miembros encargado de entregar los premios León de Oro
y León de Plata, y la Coppa Volpi.
Y un par de curiosidades para terminar: la única ópera prima presente en la sección
oficial de la 83 edición de la Mostra di Venezia es la película “Primetime” del
realizador estadounidense Lance Oppenheim, interpretada por Robert Pattinson;
mientras que la Agencia Ejecutiva para la educación, el audiovisual y la
cultura (EACEA) de la Unión Europea ha retirado la subvención de dos millones
de euros, que habitualmente destinaba a la Biennale de Venecia –en cuyo marco
se celebra el festival de cine- a causa de la participación de Rusia.
Siguiendo una recomendación de la Comisión Europea
los responsables estiman que "Los acontecimientos
culturales financiados por el dinero de los contribuyentes europeos tiene que
preservar los valores democráticos y favorecer el diálogo, la diversidad y la
libertad de expresión, principios que actualmente no se respetan en Rusia”.
“En la oscuridad de la colmena, las normas que rigen la sociedad de las abejas son inflexibles. Todas trabajan para todas, todas tienen una labor asignada, todas se ayudan entre sí. Juntas forman el enjambre, un ente superior que las protege. ¿Cuánto vale la vida de una abeja obrera? Quien pone en peligro a la Comunidad, lo paga” (RTVE.es).
En tiempos convulsos de
incertidumbre y miedo al futuro, “Enjambre”, película que según su director
pretende reflejar las luces y sombras de nuestra sociedad –que, en realidad, es
lo que persiguen la mayor parte de los trabajos artísticos, aunque el resultado
dependa mucho del enfoque ideológico que hayan elegido sus autores- nos traslada hasta el pequeño universo de
Malpàs, una utopía con la que todos hemos soñado alguna vez. En palabras de su
guionista Joana M. Ortueta (que lo ha escrito a cuatro manos con Jorge Juan
Martínez) es: "un paraíso tentador en el que vivir de
espaldas al mundo, pero que
poco a poco va mostrando su reverso oscuro. La historia se va oscureciendo
imperceptiblemente hasta que la
necesidad de huir lo impregna todo".
Fanatismo, poder y libertad forman parte del
mensaje de “Enjambre” –rodada en distintas localizaciones de la Comunidad
Valenciana, principalmente en Bejis, pueblo de la provincia de Castellón, que
acaba de festejar su estreno mundial en
Atlántida Mallorca Film Fest-, protagonizada por Pablo Molinero
(“Chinas”, “Nosotros”, “La viuda negra”), que es Lluc, el perdedor dispuesto a
apostar su vida para conseguir libertad, y Cristina Fernández (“Kepler”, “Sexto
B”, “La promesa”), Alba, quien le engaña con la promesa de que la encontrará en
una especie de comuna redentora, que no es tal.
Les acompañan en esta fábula coral
sobre una sociedad alternativa los actores María Maroto (“Los años nuevos”, “La
boda de Rosa”), Pablo Derqui (“Los sin nombre”, “Su majestad”), Marta Belenguer
(“La casa”, “Camera Café la película”), Jordi Aguilar (“La casa”, “El bar”),
Gloria March (“Después de Kim”, La boda de Rosa”), Angel Figols (“Coses a fer
abans de morir”, “La forastera”), Abdelatif Hwidar (“Raqa”, “Bird box:
Barcelona”), Elías Hwidar (“Cuéntame cómo pasó”) Y June Barnàcer en su primer
trabajo cinematográfico, además de las colaboraciones especiales de Nuria
Herrero (“4 estrellas”, “Eva & Nicole”), Neus Asensi (Campanas de bosa”,
“Los del túnel”) y Sergio Caballero (“Després de tu”, serie “La promesa”), y el “valor añadido” de
la compositora y cantante valenciana La María.
En “Enjambre” (1) las cosas no son
lo que parecen ni tampoco lo que fingen ser. La comunidad de Malpás –-Mal paso en román paladino- donde Alba
promete a Lluc que encontrará seguridad y
libertad al entrar en contacto con la naturaleza y un puñado de seres
privilegiados, alejada del ruido que
hacen la competitividad y las
frustraciones de las ciudades del
neocapitalismo oculta, en el aparente “orden” regulador que predica, un férreo
sistema de control físico y psicológico; sus amables y sonrientes pobladores,
un grupo de desheredados que conviven en aparente armonía arrastran secretos de una vida anterior, que a veces
les vuelve violentos. En realidad, dice el director Oscar Bernàcer- se trata de
“seguridad a cambio de libertad”.
Mientras intenta “adaptarse”, Lluc
se enamora de Silvia, lo que desequilibra los códigos que mandan en la
comunidad autogestionada de Malpás, y
cuestiona la posibilidad de establecer formas alternativas de vida.
“En
la oscuridad de la colmena, las normas que rigen la sociedad de las abejas son
inflexibles. Todas trabajan para todas, todas tienen una labor asignada, todas
se ayudan entre sí. Juntas forman el enjambre, un ente superior que las
protege. ¿Cuánto vale la vida de una abeja obrera? Quien pone en peligro
a la Comunidad, lo paga” (RTVE.es).
Según el
realizador Barnácer, a los habitantes de
Malpàs les une la necesidad de volver a empezar y
cuentan, aparentemente, con todo lo necesario para ser felices. Pero el precio
a pagar por vivir en un espacio más justo, equitativo y seguro es demasiado
elevado. Esta es una historia universal sobre el poder y la libertad.
(1) “Enjambre” llega a los cines de la Comunidad de
Madrid el viernes 4 de septiembre 2026.