
Lucas Museum of Narrative Art
Financiado por el estadounidense
George Lucas -creador de los grandes éxitos “La guerra de las Galadias” o “Indiana
Jones” entre otros”-, el esperado Lucas Museum of Narrative Art abrirá sus
puertas el próximo 22 de septiembre en Los Angeles, ciudad considerada la
capital del cine.. En el interior de un impresionante edificio se mezclan
objetos relativos a las artes narrativas en el sentido más amplio.
Evidentemente no faltan evocaciones del
universo de la saga más famosa de toda la historia del cine.
El Museo se ha construido en la meca del cine estadunidense, en lo que antes era
un aparcamiento muy cerca de la Universidad del Sur de California, “alma mater
del cineasta”. La realización de este megaproyecto – que era el sueños de uno
de sus propietario, la otra es Mellody
Hobson, pareja y socia de George Lucas- ha costado, redondeando, mil millones
de dólares, una cantidad que cubre no solo el homenaje a la portentosa imaginación
de George Lucas; es también un tributo a las artes narrativas en
su totalidad y a lo que su promotor llama “el arte de la gente”.
“Para decirlo simplemente –ha explicado a la prensa
internacional Ryan Linkof, conservador del Museo- yo diría que quizá es la
firma más antigua de arte, el arte que nos rodea, un arte que generalmente no
apreciamos porque forma parte de nuestras vidas”.
Periódicos, imágenes, cubiertas de libros, volúmenes
de comics, libros infantiles, novelas gráficas, murales y materiales
cinematográficos…. Las más de mil trescientas obras expuestas sin jerarquía ocupan
nueve mil trescientos metros cuadrados repartidos en treinta galerías. En ellas,
una estatua de un cow-boy, páginas de
mangas, un retrato de Frida Kahlo, un
traje de Batman, episodios de Asterix y Tin Tin, un fresco de Diego Rivera junto
a los dibujos callejeros de Bansky y obras
de Frida Kahlo, Jacob Lawrence, Charles White y Robert Colescott, además de trabajos de caricaturistas como Winsor McCay,
Jack Kirby y Frank Frazetta; e ilustraciones de Norman Rockwell, Jessie Willcox
Smith y N.C. Wyeth.
Todo expuesto en un gigantesco estuche con aspecto de nave espacial que el arquitecto del Museo define como una “nube” o
un “edificio flotante”. Para el matrimonio Lucas es “el templo del arte del
pueblo”. La mayor parte de los objetos que se exhiben en las cinco plantas del
Museo formaban parte de las colecciones privadas del cineasta, y de su esposa.
La visita al Museo arranca
en la primera planta que aborda la historia de la narración visual desde las pinturas
rupestres hasta las grandes tradiciones religiosas y mitológicas con
reproducciones –hechas ex profeso- de la Cueva de Altamira, la Capilla Sixtina –
« el primer álbum de cómic de Dios » según George Lucas-, y la Piedra
del Sol azteca, en la convicción de que algunas obras no podrán viajar nunca,
lo mismo que una parte del público nunca podrá ir a verlas.
Una sección dedicada
al cine explora el universo visual de “La guerra de las galaxias”.
Ilustraciones originales y borradores de croquis junto a ropas y vehículos
explican el proceso creativo de una de las sagas más aplaudidas de la cultura
popular, y muestran como las ideas se desarrollan gracias a la colaboración para crear relatos que atraviesan las
generaciones.
En el Museo hay también dos salas de cine de
300 plazas que, durante todo el día, estarán dedicadas a proyectar películas y
documentales, y un restaurante –el Skywalker Grill- con vistas a las
torres de Downtown. La entrada al Museo costará 25 dólares, mientras que otros
museos de los Angeles, financiados por multimillonarios, como el Getty Center o
el Broad por mencionar alguno, son de acceso gratuito.
Antes de pensar en Los
Angeles, el proyecto del Museo se ofreció a los responsables de las ciudades de
Chicago y San Francisco, que lo rechazaron a causa de la enorme inversión que
suponía. Según Ma Yanson, el arquitecto del proyecto, diseñador del pabellón de
China en la Bienal de Arquitectura de Venecia (que se celebra en estos días), “a
menudo la arquitectura moderna es funcional como una caja o una máquina. Pero
nosotros hablamos de emociones, de lo que sienten las personas cuando se
desplazan en el espacio. George hace películas sobre la emoción de la gente, y
piensa que también la arquitectura puede hacer lo mismo”.
Para George Lucas ha
representado una victoria conseguir que, al final de un largo recorrido
burocrático, los responsables de la ciudad de Los Angeles, “la meca del cine”, aprobaran
el proyecto: “Ha sido un camino largo. El problema es que soy un
anticonformista. No me gusta hacer lo que la gente cree posible. Pero, aunque
estoy habituado a lo imposible, este
Museo estuvo a punto de ganarle el pulso a mi voluntad”.
Con 82 años repite que
"Una imagen tiene muchísimo poder, y las
historias también. Cuando combinas esos dos elementos crean una sociedad .y por
eso quería construir el Museo: porque el arte narrativo crea un grupo de
personas, con un sistema de creencias común, que les permite trabajar juntos en
lugar de matarse entre sí", comentó.
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