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Blog de cine y literatura... y otras cosas
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“Una historia de supervivencia en plena Segunda Guerra Mundial que apuesta por la tensión, el heroísmo individual y la resistencia humana frente a circunstancias imposibles”.
Dirigida por
Rod Lurie (“The Outpost”, “Perros de paja”, “Asediados”), “Lucky Strike” tiene
el morbo de que está interpretada por los hijos de dos estrellas de Hollywood: Scott
Eastwood, hijo de Clint Eastwood, a quien recuerda constantemente tanto en el
físico como en la viz (“Tin Soldier”, “Escuadrón suicida”, “Gran Torino”), y Colin
Hanks, hijo de Tom Hanks (“Nurenberg”, “Band of Brothers”), además de Aunjanue
Ellis Taylor (“King Richard”, “Exhibiting Forgiveness”) y Taylor John Smith (“Donde
cantan los cangrejos”).
Gravemente
herido, un soldado estadounidense lucha por sobrevivir durante la Segunda
Guerra mundial, detrás de las líneas enemigas en la Bélgica devastada tras la
brutal Batalla de las Ardenas. Aislado, herido en una pierna y obligado a recorrer treinta kilómetros de un
terreno invernal, enfrentado a condiciones extremas, cuenta con su
ingenio, el entrenamiento militar y la
radio medio dañada a la que llama “Lassie”, como única esperanza para conseguir evadir a las
tropas enemigas que lo buscan y restablecer contacto con su unidad antes de que
sea demasiado tarde.
Escasamente
novedosa y parecida a otras películas “de guerra” vistas en los últimos años, “Lucky
Strike” ofrece al espectador exactamente lo que espera ver: la historia de un
soldado estadounidense que sobrevivió a la Segunda guerra Mundial después de “ganar”
a los nazis.
Y para quienes
se pregunten por el significado del título recordar que –aunque solo lo dicen una
vez y apenas se escucha- “Lucky Strike” hace referencia a los cigarrillos de
ese nombre y al hecho de que el protagonista dice que hay que encenderlos al
revés, por la parte que lleva el nombre escrito.
(1) “Lucky
Strike” se estrena en los cines de Madrid el próximo viernes 2 de octubre 2026.
“Mientras amenazas reales emergen alrededor del mundo, proyectos políticos testarudamente intentan arrastrarnos hacia atrás; necesitamos más películas y, sobre todo, necesitamos más coraje”.(Marcelo Martinessi)
“Narciso” la nueva película del cineasta
paraguayo Marcelo Martinessi
(“Las herederas”, ganadora
de dos Osos de Plata en el
Festival Internacional de Cine de Berlín, la Berlinale), que revisita
un episodio siniestro de la historia de
Paraguay, tuvo su estreno mundial en la sección Panorama de ese mismo festival,
donde recibió el Premio FIPRESCI de la crítica internacional.
Martinessi viene
de Paraguay, un país “en el que una larga historia de autoritarismo
obligó a generaciones a permanecer en
silencio. Nuestra película ‘Narciso’ habita en ese tiempo oscuro y difícil,
respira su miedo”. Juan Carlos Lemus, representante del jurado de Fipresci señaló entonces
que “Narciso” es una película “que no explica el autoritarismo, pero que lo
hace escuchable y respirable a través de la radio, en los interiores de una
ciudad alterna. La gramática de este paranoico thriller convierte a la cultura, a lo que se transmite, a lo que
se escucha, en un campo de batalla donde el deseo, el prestigio y el miedo
silenciosamente reorganizan la vida pública”.
Efectivamente, la palabra es miedo, también nosotros
sabemos bastante del miedo. "Narciso"
es una coproducción entre Paraguay, España, Brasil, Portugal, Alemania, Framcia
y Uriguay : “seis monedas, siete países y cinco años de preparación…. Esta película es paraguaya, es memoria, es
arte, pero sobre todo es política””, explicó Martinessi en Berlín.
Es también un relato histórico, un sofocante thriller político sobre la
modernización de una sociedad, la visibilidad queer y el autoritarismo, que llega a las pantallas españolas tras su paso
por el Festival de San Sebastián protagonizada por el debutante Diro Romero y con un reparto
encabezado por Manuel
Cuenca, Nahuel Pérez Biscayart (20
pulsaciones por minuto, Persépolis), Mona Martínez (Adiós, La novia gitana), Margarita Irún (Las
herederas) y Arturo
Fleitas.
Cuando
la televisión solo era un objeto que decoraba los salones del sueño americano,
en el resto de los países la radio era el catalizador de las aspiraciones
populares: la mayoría de los programas se realizaban cara al público y el
público asistente participaba coreando y bailando en la liturgia de los
musicales (entre nosotros, personajes como Ana Belén, Miguel Ríos o Ramoncín
pueden recordar sus comienzos en los concursos de “voces nuevas” de Radio
Madrid).
Paraguay
1959. Bajo un régimen militar sofocante, Narciso regresa de Buenos Aires fascinado
por el rock and Roll. Carismático, enigmático y deseado por hombres y mujeres,
pronto se convierte en una estrella de la radio y en un símbolo de libertad. Pero
tras un último show apareció sin vida. En un país donde el silencio domina y el
miedo asfixia la verdad… ¿quién mató a Narciso?
Basada en la novela homónima de Guido
Rodriguez Alcalá, cuenta la historia de un joven cantante convertido en locutor
de radio paraguayo que, en los años de 1950 introdujo el Rock’n’Roll en su
programa, causando gran conmoción en una audiencia no solo joven, lo que el asfixiante
régimen imperante interpretó como un desafío a los convencionalismos de la
época, y muy especialmente a la temible dictadura de Alfredo Stroessner, que había
acabado con todos los derechos
fundamentales. Como ocurre siempre en este tipo de situaciones, Narciso
pagó su rebeldía con la vida.
“Más que concentrarse en los posibles culpables del crimen, Martinessi sitúa
la historia en un momento crucial en el que el pop extranjero vino a chocar con
el folclore local, y donde una generación joven entreveía la perspectiva de una
movilidad social y un cambio cultural » (Cineuropa). Entre los personajes
que destacan en “Narciso” (1) figuran Lulú, el director de la radio (Manuel
Cuenca) que acepta la introducción de la música nueva alternando con el
folklore local (y la retransmisión novelada de un “Drácula” que muy bien puede
ser una síntesis de ese miedo ambiental), y el embajador estadounidense Mister
Wesson (Nahuel Pérez Buscayat), cuya implicación en la historia real fue, al
parecer, más allá de la importación de
discos y otros elementos culturales.
(1) “Narciso” estará en los cines madrileños a partir del viernes 2 de
octubre 2026.
Del joven actor y director británico George Jaques ( “Black
Dog”), “Sunny Dancer” es un relato iniciático del paso a la edad
adulta con Bella Ramsey (“The Last of Us”,
“Juego de tronos”), Daniel Quinn Toye, Patrick Harris, James Norton, Jessica
Gunning y Ruby Stokes. Es la historia de Ivy (Bella Ramsey), una joven de 17 años convaleciente de leucemia,
enfermedad que poco a poco la estaba convirtiendo en una persona solitaria,
retraída y resentida, cada vez más encerrado
en ella misma. En un intento de sus padres por ayudarla, la envían a un
campamento especial para jóvenes convalecientes, en situación parecida a la
suya. Una idea que en principio la joven acoge con muchas reservas.
En “Sunny Dancer” la adolescente Ivy se enfrenta a
un verano diferente, con retazos de humor, esperanza y tristeza, hasta que
finalmente encuentra un grupo de compañeros, tan frágiles como encantadores,
con los que compartirá un tiempo inolvidable bajo la orientación de Patrick
(Neil Patrick Harris, “Dad’s”, “Group Therapy”), un padre que perdió a un hijo
con cáncer y dedica su vida a facilitar la de otras familias que luchan contra
la enfermedad.
En lo que llama despectivamente “campamento de
quimioterapia”, Ivy conocerá personas estupendas –obsesionadas, tímidas,
rebeldes y soñadoras, todo el abanico de posibilidades de un grupo-, descubrirá
la manera de ser ella misma y no solo una adolescente enferma, y sabrá lo que
son los primeros escarceos amorosos. Junto a Harris, completan el casting de
adultos Jessica Gunning (La escandalosa
Lady W”, “The Christophers”) y James Norton (“La apariencia de las cosas”, “Joy”, “Ex maridos”), intérpretes
de los padres de Ivy.
Ejemplo de cine independiente británico, aplaudido con
entusiasmo por el público asistente al último Festival de Berlín en febrero
2026, “Sunny Dancer”, comedia
dramática que evita caer en el drama lacrimógeno y el miserabilismo, revela a
un realizador sensible y un inteligente director de actores en un largometraje
que encuentra el equilibrio necesario entre la emoción sincera y la forma de
abordar un tema sensible, optando deliberadamente
por tratar la situación que enfrenta a una adolescente con un futuro más que
incierto como un relato ligero lleno de humor, en el que la enfermedad no es el
centro de todo sino el decorado de una historia sobre la adolescencia, el temor
a exponerse a la mirada de los demás y la consistencia de las amistades con las que se comparte la
adversidad.
“Sunny Dancer” se apoya en una cuidada dirección de
actores, muchos de ellos debutantes, a
la que el director George Jacques ha conseguido imprimir la química necesaria
para que pueda hablarse de ellos como de un grupo de “jóvenes talentos”, cuya
espontaneidad proporciona a la película una energía poco común, una complicidad
que se siente y que seguramente ha ido más allá del trabajo que podemos ver en la
pantalla.
Desde una perspectiva optimista, positiva, emocional y todo lo alejada del cinismo que es posible, “Sunny
Dancer” es una manera refrescante de
enfocar la terapia, la educación y la forma de encontrar las herramientas
necesarias para salir del miedo y el aislamiento. Habla sobre todo de gente sugestiva,
de emociones y de amistad
El director
George Jacques ha explicado la génesis de “Sunny Dancer”(1): “Mi madre tuvo
cáncer cuando yo era pequeño. Fue una vivencia que marcó mi desarrollo como
escritor. Su enfermedad ha definido mi forma de ver el mundo. Sabía que quería
contar una historia sobre lo que supone vivir con esta enfermedad”.
(1) “Sunny Dancer” se puede ver en los cines de Madrid
a partir del viernes 2 de octubre 2026.
Protagonizado por la joven mexicana Vico Escorcia (“¡Que viva
México!”) y Nora Navas (dos
Premios Goya a mejor actriz, por “Pa negre” y por “Libertad”)
es. en palabras de su director, “la historia de tantas mujeres anónimas que
cargan con el peso de sacar adelante los sueños de los demás”. Junto a las ya
citadas, completan el reparto Kasia
Kapcia (“Frontera”, “Una quinta portuguesa”), Mònica Almirall (“Polvo serán2), Sergi Caballero (“Coses a fer
abans de morir”), Carles
Sanjaime (“Modelo 77”, “La última cena”) y el pequeño debutante Miquel Robusté.
Femenino porque se
trata de una historia de mujeres, y singular porque podría pasarle a cualquiera
pero le pasa a ella. Esta película, casi más real que la vida misma, es un
momento de rabiosa intensidad en la vida de Nayeli, una joven mexicana
que trabaja como empleada doméstica en Barcelona. En una costumbre que se viene
repitiendo, la peripecia de Nayeli es la de una mujer que ha cruzado el océano
para ganar dinero y enviarlo a la otra orilla, a una pareja que lo espera para poner
en marcha un futuro compartido.
Sucede con frecuencia que las adversidades se presentan
en cadena, trastornando y transformando lo que hasta entonces era una rutina,
con altibajos pero cómoda en fin de cuentas. Mientras Nayeli lucha por recuperar el control
de su alterada existencia, se da de bruces con una sociedad que la juzga y
limita.
Como muchas otras mujeres, sigue explicando su
director, “Nayeli se ha convertido en la servidora de los otros, limitándose a
ejercer un papel secundario en su propia vida. Pero una experiencia límite
pondrá a prueba su resistencia y la empujará a tomar una decisión vital para su
destino. Esta es la historia de una mujer subyugada por el sistema que por
primera vez se atreve a ser libre”.
Retrato
íntimo de una mujer joven que podría ser casi cualquier otra, “Femení, singular”
(1) es un drama incómodo de superación y
de libertad en una sociedad que castiga a Nayeli por ser, sucesivamente, mujer,
pobre, migrante, y por enredarse en la maraña de una burocracia que no
entiende nada de matices. .
“Sus
hijos”, lo que el propio director explica como “una instantánea de vidas
ordinarias repentinamente trastocadas por algo que parece sacado de una novela
surrealista”, al que ha añadido un toque del siempre reconocible y aplaudido “humor
británico”, oscila entre el drama familiar y el humor negro, explorando la “marca
de fábrica de la casa”, “la tensión inherente a nuestras relaciones
personales -sean amigos, familia, compañeros- y cómo, en tal que
individuos, todos luchamos por encontrar nuestro propio camino”.
A
partir de la novela estadounidense “El extravante señor Dyer”, best-seller de
2013 escrito por David Gilbert, el director Trapero ha colaborado con Sarah
Polley (“Ellas hablan”) -actriz, guionista y destacado miembro del izquierdista
Ontario New Democratic Party- en la escritura de una historia que se ha alzado
con el prestigioso Premio Astor Piazzolla al Mejor Guión, en el Festival
Internacional de Cine de Mar del Plata (el más cualificado certamen de los que
tienen lugar en Latinoamérica).
Andrew
Dyer es un autor de fama mundial y también un personaje muy complicado. “Alcohólico,
egoísta siempre ausente y responsable de haber destrozado buena parte de sus
relaciones familiares”, lleva casi
veinte años sin escribir, sin salir de casa y sin dirigir la palabra a su
exmujer y a sus dos hijos mayores, Richard y Jamie. El motivo es Andy, el
pequeño, una “sorpresa” extramatrimonial.
Muy
afectado por la muerte de un viejo amigo, y con su habitual alcoholismo
aumentado, Andrew siente que se acaba su tiempo, lo que le impulsa a llamar a
sus hijos mayores, pidiéndoles que acudan al viejo hogar donde se encuentra
recluido. Los dos hombres acuden pensando que por fin van a vivir la siempre
esperada reconciliación pero, muy lejos
de ello, se encuentra con que el padre les revela algo tan increíble e
insospechado que, de ser cierto, cambiaría completamente el sentido de su vida.
“Sus
hijos” (1) explora el significado de la paternidad, la culpa, el tiempo
perdido, las diferentes opciones que se presentan cuando una familia salta por
el aire hecha añicos, y el valor siempre relativo de los secretos, los silencios
y los reproches. ¿Qué es más importante, toda la bilis vomitada en un momento
de arrebato o lo que nunca tuvimos el valor de decir?
“Sus hijos” –explica el realizador
Trapero- a simple vista narra
la historia de un escritor al final de su vida, lidiando con las grandes
decisiones que ha tomado y las consecuencias que éstas han tenido. Pero en
esencia, es una exploración profundamente conmovedora del legado, la familia,
la identidad, la vanidad, la explotación y, por supuesto, el amor. Está contada
de una manera sumamente íntima y personal, con un toque de ironía: una
instantánea de vidas ordinarias repentinamente trastocadas por algo que parece
sacado de una novela surrealista. “Sus hijos” aborda temas que he explorado desde que me
convertí en cineasta: la tensión inherente a nuestras relaciones -ya sean con
amigos, en el trabajo o en la familia- y cómo, como individuos, luchamos por
encontrar nuestro propio camino. Cómo el amor, el deber y los sueños a menudo
entran en conflicto”.
(1) “Sus hijos (& Sons)” se
puede ver en los cines de Madrid a partir del viernes 18 de septiembre de 2026.
Publicado inicialmente en el diario estadounidense New Yoek Times, y comentado por la redactora Léa Polverini en Slate, digital independiente de izquierda, un artículo comenta que, en diez horas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escrito 60 veces comentarios en sus redes sociales, con contenidos “inquietantes para su salud mental”.
En las últimas semanas, comenta la redactora, el
presidente de Estados Unidos está “inundando sus redes de comentarios que le
representan como un héroe guerrero, o como el amo el mundo”, lo que está molestando
“incluso en algunos rangos superiores de la esfera política, donde se preguntan
acerca de su capacidad para gobernar”.
Si bien es cierto que, desde el comienzo de su
primer mandato, esta manera frenética de comunicar es algo habitual, también lo
es que la IA le ha proporcionado nuevos medios de expresión, que no dejan de
desconcertar a los comentaristas “debido a lo exageradas que son las imágenes
desplegadas”
Con la IA, Donald Trump se retrata “como
un superpoderoso gigante” que aplasta a todos sus enemigos, “tanto en la guerra
como en los cielos”. Si bien es cierto que estos excesos han modificado
profundamente la naturaleza de la presidencia, y la relativa reserva que
habitualmente se le suponía, también lo es que parecen un testimonio del estado
mental del Jefe del Estado.
Saturar el espacio digital
Para Sarah Matthews, exportavoz de
la Casa Blanca durante la administración Trump, “inunda de tal manera la web
con este tupo de contenidos que nos hemos vuelto insensibles a su absurdo. Un
presidente de 80 años pasa un tiempo enorme consumiendo y republicando
creaciones de fans, generadas por IA, que le describen como el hombre más
grande, más fuerte y más importante del mundo. “Realmente da la sensación de
estar asistiendo, en tiempo real, a la degradación de su cerebro”.
Por otra parte, sus defensores consideran sobre
todo que destaca en el arte del trolling (1), provocando a sus
adversarios para hacerles reaccionar. El inquilino de la Casa Blanca “evidenciaría
una autenticidad bruta típica de la época, de la que sin ninguna duda sería su mejor representante”.
Pero la iconografía guerrera exhibida por Donald
Trump en todas las plataformas aparece sobre todo como otra negación más
de la realidad. Se imagina así aplastando Irán o, con el palo de hockey en la
mano, dominando en el suelo al Primer Ministro canadiense, Mark Carney incluso
cuando, como revela el New York Times,
se demuestra “incapaz de de conseguir que Carney ceda en el conflicto aduanero
que les enfrenta; esa imagen caricaturesca le permite presentarse como un vencedor,
incluso cuando no lo es”.
Donald
Trump gana peso preocupando a la Casa Blanca.
En el Congreso, los
repetidos ataques a la integridad de cuantos se oponen al trumpismo
suscitan la indignación de algunos demócratas como Chellie Pingree, representante de Maine: «Yo
no quiero escuchar –insiste- que se diga ‘oh, es solo un Trump de libro’, ni
tampoco que está a punto de ‘trollear’. Ya basta. Nada de todo es es normal, ni
aceptable. Los republicanos no pueden seguir cerrando los ojos. El Congreso, el
gobierno y todo su entorno tienen la responsabilidad de dejar de tolerar ese
peligroso comportamiento, y de empezar a preguntarse si es apto para ejercer
sus funciones”.
El de Chellie Pingree
es un enfado compartido en el extranjero, especialmente por los
representantes de los Estados vilipendiados y agredido por Estados Unidos. “No
hay nada de divertido, ni de normal, en burlarse de la soberanía de los Estados »,
declaraba recientemente la Primera Ministra islandesa Kristrún Frostadóttir,
tras contemplar una enésima imagen de
propaganda imperialista difundida por Trump. La presión, sin embargo, no parece
lo bastante fuerte para obligar al presidente a parar en sus controvertidas
publicaciones, como lo demuestran los sesenta contenidos publicados en diez
horas del pasado fin de semana.
(1) « trolling » es
el acto de provocar, molestar o engañar a otros usuarios en internet mediante
comentarios o publicaciones diseñados para generar reacciones emocionales
negativas.
El término trolling deriva de
la palabra inglesa troll, que “en la mitología escandinava se refiere a criaturas maliciosas que engañan a
los viajeros”. En internet comenzó a usarse en la década de 1990 para
describir a personas que buscan provocar caos, discusiones o malestar en foros,
redes sociales y salas de chat. En castellano se ha popularizado como verbo (trolear
o hacer trolling) y se refiere a la acción de molestar o provocar en
línea.