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Blog de cine y literatura... y otras cosas
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« Con ternura y lucidez, este drama explora las fracturas familiares y el vértigo del vacío que deja una ausencia inexplicable » (Public).
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Nathan Ambrosioni (“Theraphy”, “Les drapeaux de papiers”, “Tony en famille”), el más joven de los realizadores franceses -Premio FIPRESCI que otorga la federación de la prensa especializada, Mejor Director en el festival de Karlovy Vary y Valois de Diamant en el Festival du Film francophone de Angulema-, con solo 26 años firma su cuarto largometraje “Lo niños están bien” (Les enfants vont bien), emotivo melodrama familiar sobre el duelo, el abandono y el vacío que deja una desaparición, que comienza en un agosto lluvioso y plantea la “normalidad” de una situación llena de preguntas y dudas, incomprensiones y procedimientos administrativos. Una noche de verano, Suzanne
se presenta de improviso, acompañada de sus dos hijos pequeños, en casa de su
hermana Jeanne (Camille Cotin, excelente en el papel, lleno de dificultades,
de una madre de sustitución), donde pasa la noche y desaparece por la mañana
temprano dejando una nota escrita, en la que le deja la responsabilidad parental
de los dos niños. La sorpresa inicial de
Jeanne, quien vive sola en una casa grande y casi vacía, se convierte en .un
enfado mayúsculo cuando, en la comisaría donde quiere presentar una denuncia,
le explican que no pueden iniciar ninguna búsqueda porque no se trata de
abandono: Suzanne es una persona adulta que ha decidido desaparecer y borrar
su rastro. Y eso es legal. En principio, la desaparición
de la madre deja un silencio, un vacío
y una tristeza que Jeanne no sabe cómo gestionar. El gesto silencioso de
Suzanne da paso al comienzo de una
nueva vida para Jeanne y los dos hijos de su hermana, huérfanos de padre: Gaspard,
(Manöä Varvat) de 10 años y la pequeña
Margaux (Nina Birman) de 6, los dos increíblemente espontáneos y naturales en
sus papeles. En realidad, el éxito de “Los niños están bien” (1) se debe no
solo a la labor de dirección, también a la sensibilidad que muestran todos los
actores. “Maternidad, sororidad,
filiación, amor, esperanzas, penas y pesares: en la película resuenan
sutilmente muchas temáticas que navegan armoniosamente y con un máximo de honestidad
(los sentimientos se contienen en el umbral de lo conmovedor) entre el punto
de vista de los adultos y el de los niños” (cineuropa) Jeanne no ha querido nunca
tener hijos, fundar una familia. Esta es una de las razones de que Nicole
(Monia Chokri) terminara con la relación que mantuvieron durante varios años.
Pasan los días y Suzanne no da señales de vida. Jeanne y los niños –no sabe
nada de ellos, apenas les conoce- esperan que el teléfono suene en cualquier
momento y les traiga noticias de la desaparecida. Con el apoyo de Nicole, que
le cuida a los niños los fines de semana y cuando da muestras de agotamiento,
acaba por resignarse, comprar dos camas individuales e inscribirles en la escuela, para acabar
aceptando la situación que le ha sido
impuesta y reinventando las estructuras de una nueva familia. “Yo quería hacer una película
–explica el realizador Ambrosioni- que se pregunte como se puede construir
algo a pesar de la ausencia, a pesar de que falta algo. ‘Los niños van bien’
es de alguna manera un film de
fantasma. Una obra habitada por un personaje que no está allí pero que va a
impregnarlo todo, habitar la película a pesar de su ausencia (…) La película
habla de todas esas maternidades cruzadas, abortadas, deshechas, impuestas”. (1) « Los niños están bien » llegará a las
pantallas madrileñas el viernes 23 de octubre 2026. |
“Blue Heron es una película del después, que hace de la memoria y las imágenes los únicos lugares capaces de devolver un atisbo de vida a aquellos que desaparecieron demasiado pronto” (Le Monde)
A partir de sus
propios recuerdos de infancia y adolescencia, incompletos como son siempre los
recuerdos, la cineasta canadiense de
origen húngaro Sophy Romvan traza en “Blue Heron”, su primer largometraje
autobiográfico, un retrato profundamente personal de la infancia, las rupturas
familiares, la salud mental, la fragilidad de la memoria y todo cuanto sigue
acompañándonos a lo largo de nuestra vida: la película siembra dudas y plantea
esas preguntas para las que nadie tiene respuesta..
Aplaudida en
Estados Unidos como “una de las mejores películas del año” (rogerebert. com),
premiada como Mejor Opera Prima en el Festival de Locarno y como Mejor Película
canadiense en el de Toronto, “Blue Heron” –una película inteligente y madura- recibió
también la Mención especial del jurado Zabaltegui en San Sebastián. “Blue Heron", que juega con la
frontera entre ficción y documental, no deja a nadie indemne pues se despliega,
con fuerza y emoción, a lo largo de todas
las latitudes sensoriales que permite el cine”. (Les fiches du cinéma)
La memoria
familiar ha sido el terreno explorado por la realizadora Sophy Romvari, de 35
años, en varios de los cortometrajes rodados antes de este primer largo:“Nine
Behind” (una estudiante canadiense llama
al abuelo húngaro que no conoce, para hablar de cine); “Remembrance of Jozsef
Romvari” (homenaje a su abuelo decorador); “Grandma’s House” (reflexiones en
torno a las fotografías de su abuela en la vivienda de Budapest); “It’s Him” (en
el cine, una joven descubre que en la película aparece, en segundo plano, una
imagen de su hermano muerto;: “Still Processing” ( a partir de unas fotos que su padre nunca reveló,
Sophy Romvari vuelve sobre un pasado que duele y los traumas generados por los
fallecimientos recordados).
En “Blue Heron”, Sasha –como una doble de
la cineasta ahora adulta que rememora, a la velocidad con que van apareciendo
las imágenes en el papel mojado de una fotografía revelada- lo que fue su
infancia en aquella casa donde pasó todo, donde se decidió el destino trágico del
adolescente: recuerda a su padre trabajando en un ordenador rudimentario y grabando
escenas caseras: a sus hermanos gemelos que prefieren la playa a la oferta
televisiva, a su madre, grabando en cassettes
los consejos de una psiquiatra infantil sobre Jeremy, cuyas constantes
provocaciones se vuelven agresivas al mismo ritmo con que se va encerrando en
sí mismo.
Alternando momentos de felicidad, como los
desayunos en la mesa de la cocina, con otros de tensión, como la llegada del
adolescente esposado por la policía, que
demuestran su angustia y el progresivo aumento de la distancia que le separa de
sus padres, “Blue Heron” nos mete de
lleno en la depresión del chico y por extensión en el fenómeno de la salud mental, “ese mal invisible que corroe y consume en el
silencio y lo que no se dice (…) que le lleva a optar por la provocación y la
desobediencia, la violencia y el mutismo, como un grito sordo de alerta, una
demanda de ayuda…” (culturepoing.com)
En palabras de la directora,
Sophy Romvari “(…) El hecho de que las
películas traten sobre registrar imágenes se conecta con mis problemas con la
memoria. Cuestiono mis propios
recuerdos todo el tiempo. Dudo de ellos. Así que “Blue Heron” (1) trata
sobre intentar recordar, pero también sobre aceptar el hecho de que no es del
todo posible, no realmente. Puedes recrear el recuerdo, pero se va
desvaneciendo y es difícil aferrarse a él.
(…) Jeremy está basado en mi
hermano y, al igual que él, es un misterio. Los mapas que dibuja apuntan a eso:
a un mundo interior al que nunca llegamos a acceder del todo. Eso es muy fiel a
la experiencia que tuve con mi hermano y a la dificultad de representar el tipo
de persona que era. Era único. Lo mejor
que sentí que podía hacer era enfatizar el misterio y quitarle la voz en la
película. No tiene mucho diálogo; creo que tiene dos líneas en toda la
película. Una es ‘Creo que hay muchas cosas que no recuerdas’, que podría ser
la tesis de la película”.
(1) “Blue Heron” se va a estrenar en Madrid el próximo
viernes 23 de octubre 2026.
“Más allá del personaje histórico y del mito universal, la película une memoria, amor y creación artística, para ofrecer una nueva mirada sobre Lorca en el 90 Aniversario de su asesinato”.
En los tiempos en que el golpista General Queipo de
Llano lanzaba desde Sevilla soflamas incendiarias llamando a los salvapatrias a liberarla “de granujas e
invertidos”, Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca –poeta,
prosista, dramaturgo y director teatral, una de la grandes personalidades de la
“Generación del 27”, creador del grupo de teatro universitario La barraca- con treinta y ocho años, un pié en el andén y
el otro en el primer escalón del tren, recordaba a Juan Ramírez de Lucas,
su amante de diecinueve años, que el 18
de julio era su onomástica y no debía olvidarse de escribirle: “No llores. Dos
meses pasan pronto”.
Era el 16 de julio de 1936, ni Federico ni Juan
tenían la más mínima idea de lo que el destino había reservado para dos días
más tarde; a ninguno de los dos les preocupaba en ese momento –tampoco al grupo
de amigos que despedía en Atocha al autor de “Yerma”, “Bodas de sangre”, “Poeta
en Nueva York”, “Sonetos del amor oscuro”
o “El poema del cante jondo”- la existencia del general Quéipo de Llano,
“el carnicero de Andalucía”, que avanzaba desde África al frente de unos
soldados con la sagrada misión de
limpiar el mapa de España de masones, anarquistas, comunistas, gitanos y
homosexuales.
Entre Salvador Dalí –dicen que el primero- y Ramírez
de Lucas -el último- Federico García Lorca mantuvo relación con varios hombres,
alguno de los cuales –también el último- acabaron integrándose en el “régimen franquista”.
Los guardiaciviles
que acudieron a casa del poeta Luis Rosales, donde se había refugiado Federico,
le secuestraron, le encerraron en la localidad de Viznar, le acusaron de espionaje y traición,
de ser masón, homosexual y socialista, y se supone que le
fusilaron en la madrugada del día de su santo. Después, se supone que arrojaron
su cadáver a una fosa común. A día de hoy, siguen sin encontrar sus restos a
pesar de los muchos intentos efectuados, en aplicación de la Ley de
Memoria Democrática, por equipos de
investigadores y grupos más o menos
oficiales.
En Septiembre, un periódico de Albacete desveló el
posible asesinato de Federico García Lorca. Inmediatamente, reprodujeron la
noticia el resto de diarios nacionales y llegó a la prensa internacional. En
octubre, un intelectual como H.G. Wells pedía noticias de Lorca a los mandos del ejército franquista. Le
respondió un oficial que no tenía ninguna noticia. La única vez que el dictador
Franco se refirió al poeta fue en declaraciones a un diario argentino,
reconoció que le habían matado y dijo que eran cosas que pasan en las
guerras.
Juan Ramírez de Lucas se unió al ejército
republicano, junto a su hermano Otoniel, médico. Hay constancia de que una vez
recitó para los “camaradas” el poema de Antoñito el Camborio, “el que murió de
perfil”. Después en Albacete, donde le conocían
como “el rubio”, y en Madrid hasta 2010 cuando falleció, ejerció de periodista
en el diario ABC al tiempo que guardaba celosamente el secreto de aquel amor
que mantuvo vivo en los papeles, en los folios, hojas de cuadernos y revés de
anuncios que Federico había llenado con
dibujos surrealistas, poemas y cartas de
apretada y torcida escritura.
Noventa años después del
asesinato de Federico García Lorca, “La
voz quebrada”, el documental de Manuel Menchón (“Palabras
para un fin del mundo”)que revela su último amor, presentada en el Festival
Internacional de Cine de San Sebastián, reconstruye la historia de amor entre
Lorca y Juan Ramírez de Lucas y se adentra en la dimensión íntima de
Federico García Lorca, documentada a través de materiales excepcionales,
invitando al espectador a un viaje emocional al corazón de una historia
que permaneció silenciada durante más de siete décadas.
El asesinato de
Federico García Lorca en 1936 convirtió al poeta y dramaturgo en un mito
universal. Pero durante décadas permanecieron ocultos un nombre, una relación
de amor y un plan de huida a México que podrían haber cambiado el destino del
poeta. “La
voz quebrada” reconstruye la relación entre Lorca y Juan Ramírez de Lucas, considerado
por los investigadores su último amor, a partir de un extraordinario conjunto
de materiales inéditos conservados durante décadas: cartas, poemas y recuerdos. Juan dejó
escrito que, tras su muerte, todo debía saberse.
En “La voz quebrada” (1), l actor y
dramaturgo Álvaro Morte (“La
casa de papel”) interpreta con su voz a Federico García Lorca,
junto a Francesco Carril, Joaquín Notario, Pedro Casablanc, Verónica Sánchez, Víctor Clavijo, María Galiana y Alberto San Juan que también
participan con sus voces en la película.
(1) “La voz
quebrada” llega a los cines de Madrid este viernes 16 de
octubre 2026.
“Deberíamos estar siempre enamorados” (Oscar Wilde)
“Esa es la razón por
la que no deberíamos casarnos nunca” (Olivia Wilde).
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Algunos apellidos parecen tener un peso decisivo en la peripecia vital de quienes los llevan. Si pensamos que durante el rodaje de la película “La invitación” su directora, Olivia Wilde, acababa de pasar por una ruptura sentimental, quizá podamos entender mejor el estado de ánimo -preconizado- con que pudo enfrentarse al tercer largometraje de su trayectoria profesional. Vista recientemente en el Festival de San Sebastián,
tras su exhibición en los de Sundance y Locarno, “La invitación” (“The
invite”), dirigida e interpretada por Olivia Wilde (“Super empollonas”, “No
te preocupes, querida”) es una comedia dramática negra que aborda algunos
problemas de pareja “aparentemente superficiales”, una historia íntima
bastante incómoda que ocurre a lo largo de una noche durante una cena entre
vecinos, situación propicia para que afloren secretos celosamente guardados. Una comedia “cínica, sexy y… divertida » (Kevin
Laforest, cinoche.com) con el que la realizadora estadounidense regresa al
festival donostiarra, una situación dramática incómoda y muy teatral, para la
que ha contado con los actores Seth Rogen (“The Stdio”, “Virgen a los 40”),
Penélope Cruz (“Volver”, “Vicky, Cristina, Barcelona”), Edward Norton (El
club de la lucha”, “American History X”) y la propia Olivia Wilde. Cuatro intérpretes que han puesto a prueba
su registro para la comedia dramática (algo que parece imposible para casi
todo, pero no para el cine, en las películas no hay nada imposible). En San Francisco, el matrimonio de Joe y Angela
atraviesa una situación muy delicada. Cuando invitan a cenar a Pina y Hawk,
los enigmáticos vecinos del piso de arriba a los que escuchan hacer el amor
con frecuencia, la noche se transforma en algo inesperado, completamente
distinto de lo habitual en situaciones parecidas. El profesor de música Joe -un tipo depresivo que en otro tiempo tocaba
en un grupo de rock- regresa del
trabajo y se entera de que su hija duerme esa noche en casa de una amiga.
Ángela, su esposa –una mujer con poca confianza en sí misma y siempre
pendiente de “caer bien”- está preparando una cena especial para agasajar a
los vecinos, a quienes no conocen. Ninguno de los dos se siente cómodo
durante la velada. Oficialmente, la cena es una manera de excusarse por
los ruidos que han podido molestarles, causados por las obras de renovación efectuadas en el
apartamento recién heredado. En este punto, Joe menciona que los vecinos – Pina
y Hawk, una psicoterapeuta y sexóloga y un bombero jubilado- también hacen
mucho ruido, sobre todo por la noche, cuando copulan “como monstruos”. Mientras que los anfitriones son una pareja snob siempre incómoda y manteniendo la distancia de las
apariencias, los vecinos en cambio son dos personas relajadas, libres,
bastante excéntricas y naturales. Escrita por los guionistas Will McCormack y Rashida
Jones, adaptación en inglés de la película española “Sentimental” de Cesc Gay -adaptación a su vez de la obra teatral
“Los vecinos de arriba”-, en “La
invitación” manda una pareja moderna, muy cínica y también divertida. Toda la
historia transcurre prácticamente en un único lugar, el apartamento de Joe y
Angela, y en el transcurso de una noche. El rodaje se hizo casi en tiempo
real. Los cuatro personajes, todos presionados cada cual a su manera, podrían
perfectamente encontrar acomodo en una de las historias clásicas de Woody
Allen. La tensión entre las
dos parejas oscila de la competición a la admiración. Desde el principio intuimos que la cena saldrá
mal, que la reunión va a adquirir un carácter forzado y que los cuatro
personajes pasarán por diferentes momentos, muchos de los cuales acusarán esa
misma incomodidad que siente el espectador en su butaca. “La
invitación” es una refrescante historia, a veces una pesadilla, sobre personas y personajes, sobre las
frustraciones de pareja y las divergencias,
sobre el afecto y el sexo, el
paso del tiempo y lo que dura el amor. |
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(1) “La invitación” se estrena en los cines de
Madrid el viernes 16 de septiembre de 2026. |
"Una eficaz mezcla de mitología finlandesa y terror cronenbergiano (1). Una historia tensa y accesible en la que los bebés pueden realmente ser pequeños monstruos”. (Catherie Bray, Variety)
En 2022, Hanna Bergholm cosechó unos cuantos premios en
festivales por su primer largometraje, “Ego”,
pesadilla finlandesa sobre el paso de la niñez a la adolescencia, y sobre la relación de una adolescente de
doce años con una criatura extraña salida de un huevo. En “Nightborn”, sin salirse del horror fantástico que parece
ser su marca de fábrica, “sobre el telón de fondo de los bosques y los mitos
finlandeses, explora los meandros del post parto” (Lison Chambe, France
Televisions).
Interpretada por Seidi Haarla (“Compartiment nº 6”) y Rupert
Grint (“El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro”, “Knock at the Cabin”), el Ron Wesley de la saga de Harry Potter,
“Nightborn” cuenta que Jon y Saga son un matrimonio que se traslada de Londres
a Finlandia con intención de, una vez acondicionada, llevar una vida tranquila en la casa donde ella pasó gran parte de su
infancia, una antigua edificación en madera que cruje en pleno corazón de un
espeso bosque, donde esperan la llegada del primer hijo de la pareja.
El
nacimiento del niño no convence a Saga, que lo encuentra inexplicable y repulsivo,
que parece gruñir en lugar de llorar, tiene la espalda cubierta de pelos y, en
lugar de mamar, le muerde los pezones hasta que sangran. Mientras Jon no parece
notar nada raro, Saga -para quien está
claro que no se trata de un bebé normal- cree que pudiera ser un ente maléfico
(quizá enviado por los espíritus del bosque), que le produce sensaciones
alternas de amor, fascinación y miedo.
La
infancia, la pareja, y la maternidad, son temas que se repiten en las modernas películas
de horror, seguramente porque forman parte de
las cuestiones que angustian hoy al hombre, y a la mujer,
contemporáneos.
Hanna
Bergholm incorpora la fantasía a esta película de terror, cuyo argumento gira
de principio a fin, en torno a ese bebé
que la pareja entiende de manera diversa, y que parece ser casi una
consecuencia lógica del ambiente que existe en la vieja mansión que el bosque
parece tragarse, completamente alejada del mundo exterior y sin más conexión
con ese mundo que el viaje en coche que cada día efectúa Jon hacia su trabajo, del que no sabemos nada: ni de
qué se trata, ni donde tiene lugar.
Mientras,
la joven madre permanece aislada sin conseguir establecer ningún tipo de
relación afectiva con el niño, cuyo desarrollo contempla y estudia con la misma perplejidad que le
causaría tener delante un animalito recién llegado a la vida, al tiempo que
intenta no someterse a la presión social
que en la actualidad soportan las madres jóvenes, en este caso ejercida por la
familia –madre, hermana, sobrina- y algunas antiguas amistades recuperadas.
Según el productor Daniel
Kuitunen “Nightborn” (2) ofrece un marco
fascinante para abordar las complejas
emociones y experiencias de la maternidad.. Hanna Bergholm (…) realiza un
trabajo magnífico narrando la metamorfosis psicológica a través del cambio
físico y, al hacerlo, permite que el espectador se sumerja profundamente en el
inconsciente de la protagonista.
Muestra lo que el espectador ni siquiera se atreve
a pensar que existe”.
(1) De David Cronenberg
(“La mosca”, “Promesas del Este”, “Una historia de violencia”), realizador canadiense de 83 años, uno de los
maestros del “horror corporal” que elimina la frontera entre lo mecánico y los
orgánico, Carroza de Oro en el Festival de Cannes 2006, un premio a toda su
trayectoria.
(2) (1) “Nightborn” estará en la cartelera madrileña a
partir del próximo viernes 16 de octubre 2026.
"La migración genera heridas por abandono que definen toda una vida" (Diego Luna, entrevista Telva)
« Ceniza en la boca » nos habla de una
mujer encerrada en una lógica de supervivencia: ha tenido que hacer de madre
con su hermano menor, solo puede encontrar trabajos mal pagados y no consigue
acceder a una existencia que satisfaga sus deseos y esté de acuerdo con su
edad. Su aspiración a ser independiente y libre choca continuamente con una
realidad que le recuerda que no puede permitirse hacer planes de futuro.
El duelo, la migración y la identidad femenina
son algunos de los problemas con los que se encuentra Lucila, joven mexicana
que, en busca de una vida mejor, viaja con su hemano Diego desde México a
Madrid donde vive su madre, quien lleva ocho años trabajando ilegalmente para
mantenerlos. Los hermanos afrontan de manera distinta su nueva vida: mientras
Diego tiene serias dificultades para adaptarse, Lucila intenta sacar el máximo
partido de su nueva vida, precaria, sin
arraigo y más dura de lo que imaginaba, en la que tiene que luchar contra el
racismo y la misoginia de un sistema social profundamente desigual.
Convencida por una amiga, Lucila se traslada
a Barcelona donde, lo mismo que en la capital, encadena distintos trabajos ”en negro”, que oculta a su novio
estadounidense. Lejos de su madre y su hermano, un acontecimiento inesperado la
obliga a regresar a México.
“Nunca
ha sido más pertinente que ahora hablar de migración –ha confesado en San
Sebastián el director de “Ceniza en la boca” (1), a quien avala el interés por
las trayectorias marginales y los relatos contemporáneos con fondo social-
Estoy muy emocionado de poder contar esta historia. Hemos trabajado tres años para
llegar a este momento, soy muy afortunado al poder colaborar con un equipo de
voces diversas y enriquecedoras que están aquí por las razones correctas”.
(1) “Ceniza en la boca” se podrá ver en los cines de
Madrid a partir del viernes 9 de octubre 2026.