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D Dedicado especialmente a adultos que, en vista de
cómo van las cosas en todo el mundo, han decidido anclarse en la infancia y
dotarse de cuantas herramientas sean necesarias para no abandonarla ni en
broma, el largometraje “El árbol muy muy lejano” (mucho más acertado el
título original: “The Magic faraway Tree”) es una vuelta atrás ideada por el cineasta
británico Ben Gregor (“Streetdance Kids”, “No Heorics”), más recordado como autor
de series y apreciado actor en las películas “Fatherdhood”, “Brassic” y “The
Midnight Beast”.
“El árbo muy muy lejano” es la adaptación de la novela
“El árbol mágico”, de la escritora británica Enid Blyton (1), especialista en
bestsellers de literatura para niños y adolescentes, como los
divertidos episodios de “Los cinco”, “Torres
de Maliry”. O “Stories of Spells and Enchantments”.
Aventura familiar y para toda la familia, que confiesa
sin escrúpulos su cercanía con la
siempre bienvenida Alicia, dentro y fuera de su país de las maravillas, “El árbol muy muy lejano” trata de la
dimensión mágica de la existencia comcretada en un bosque encantado, donde
existe un árbol que llega hasta las nubes. Aunque lo mejor es que en el árbol
reside, o se deja ver con frecuencia, una legión de personajes
extraordinarios y excéntricos que no tiene nada que envidiar a los cortesanos
de “la Reina”, interpretados por un
reparto de prestigio muy coral, que cuenta entre otros con los actores Andrew Garfield, Claire Foy, Nonso Anozie, Nicola Coughlan,
Jessica Gunning, Jennifer Saunders, Simon Russell Beale, Michael Palin y
Rebecca Ferguson.
Una familia supermoderna, donde la madre trabajaba pero
acaba de ser despedida y el padre cuida de los niños, y donde tanto la pareja
–Polly (Claire Foy) y Tim (Andrew Garfield)- como los tres hijos –en esa edad
indefinida que va de la niñez a la adolescencia- hacen un uso continuado de
su libre albedrío para comer, dormir, jugar, dibujar, cuidar los tomates del
huerto, escuchar música e incluso interpretarla a varias voces; o sea,
prácticamente todo menos ir a la escuela. En el umbral de la pobreza, la familia
se ve obligada a abandonar la ciudad y refugiarse en un destartalado caserón
de la envidiable campiña inglesa, donde el cabeza de familia piensa dedicarse
a la venta de “salsa para pasta” aprovechando los tomates del pequeño huerto
anexo.
Si un bosque es
siempre una posibilidad inagotable de sensaciones y ocurrencias mágicas, no son
menos las que puede ofrecer el árbol más frondoso de todos, con una copa en
la que cabe todo el mapamundi, una
espesa copa que se prolonga en el espacio hasta ser una ciudad, un país y
hasta un mundo poblado por hadas madrinas y sueños realizados. Nada más
llegar a la casa, y después de soplar un poco para remover el polvo que se ha
ido acumulando durante décadas, los tres niños -y especialmente Fran la que
no habla (no es diferente de sus hermanos, solo es no quiere hablar)-, deciden
explorar lo que esconde ese árbol enormes que tienen enfrente, y que resulta ser
mágico y hogar de personajes fabulosos con nombres tan sugerentes como Cara
de Luna, Seditas, el Señor Comosellame, el Señor Cazuelas o Doña Lavamucho.
Según la literatura promocional de la película, los
pequeños “desde la copa del árbol son transportados a
mundos desconocidos y fantásticos, y, a través de los desafíos de sus
aventuras, la familia aprende a reconectar y a valorarse mutuamente por
primera vez en años”. Si la publicidad lo dice….Lo cierto es que esos niños
llegaban a la nueva morada con los deberes hechos, no necesitaban ni un
empujón para considerar “mágica” cualquiera de las muchas bellezas naturales
que les rodean.
Simpática,
emotiva, fantástica y entretenida, la película “El árbol muy muy lejano” (2) es
la versión imaginada por el guionista Simon Farnaby (también “actor
secundario con frase”, aunque no se le entienda una palabra, intérprete de
uno de los habitantes de la zona), quien se ha esforzado en llevar la contraria
a la escritora Blyton, mejorando e incluso alterando en la película lo que
hace un siglo pudo ser acusado de conservador, clasista, antifeminista o
racista –no hay ni una sola prueba que avale esta afirmación, no es más que
una suposición que comparto con André Didyme-Dôme (crítico en publicaciones
de prestigio, como Rolling Stone o Hollywood Reporter, y jurado en los
premios Golden Globe)- por una versión “progre” y hasta libertaria de la
familia en un momento –precisamente este- en que los niños disfrutan de
ordenadores y teléfonos móviles que les alejan un poco más cada día del universo
de los sueños y las fantasías.
(1) Enid Blyton es una autora
británica de libros infantiles, muchos de ellos agrupados en sagas o series.
Una de estas son los volúmenes de “The Faraway Tree”, cuatro obras publicadas
entre 1939 y 1951 que siguen la historia de tres niños y su encuentro con un
árbol gigante, que en realidad es la entrada a un mundo de fantasía. En
Inglaterra Blyton fue tremendamente popular y sus libros fenómenos de ventas.
Varias de sus obras fueron adaptadas a la pantalla, sobre todo en formato
serie. “El árbol mágico” adapta el segundo
libro de la serie «The Magic Faraway Tree», que en español se llamó «El árbol
lejano» o «El árbol muy muy lejano», depende de la edición. Hasta su
muerte en 1968, Enid Blyton disfrutó de una enorme celebridad en su país pero
también fue bastante criticada y ninguneada por la crítica, y blanco de unas
cuantas acusaciones (racismo, machismo, clasismo…) que hicieron que las
nuevas versiones de su obra hayan sido bastante retocadas para acomodarse a
los tiempos y, sobre todo, para evitar la controversia.
2) “El árbol muy muy lejano” estará en los
cines madrileños a partir del viernes 9 de octubre 2026.
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