miércoles, 12 de agosto de 2026

“Cuenta atrás”: la desactivación de una bomba sirve de coartada al robo del siglo

 

 


 Como si alguien se hubiera adelantado dando el pistoletazo de salida a los blockbusters veraniegos, la película tiene un final imprevisible y sorprendentemente divertido” (Metacritics)

 

 

El realizador escocés David Mackenzie (conocido por su excelente « Comanchería », « Perfect Sense », “Relay”) ha reunido en su quinto largometraje, “Cuenta atrás” (Fuze), a los actores británicos Aaron Taylor-Johnson ( famoso por su interpretación de John Lennon en “Nowhere Boy”, « Godzilla », « El especialista ») y Theo James (“The Monkey”, “Divergente”, “Zoe”) en un thriller de acción y misterio, “una comedia policíaca rica en traiciones pero pobre en estilo” (The Guardian”.

 

Bastante parecida a otras historias que ya hemos visto, o quizá un corta y pega de varias de ellas, entre clásico policiaco y película de guerra urbana, “Cuenta atrás” se sitúa en  la ciudad de Londres, en la actualidad. En pleno centro de la ciudad, en unas obras en el distrito de Paddington, aparece lo que se piensa que es una reliquia de la Segunda Guerra Mundial. Inmediatamente se pone en marcha un enorme operativo policial y militar dirigido por la comisaria Greenfield, interpretada por Gugu Nbatha-Raw ((conocida por su papel en la serie “Doctor Who”, “Belle, “Más allá de las luces”, “Loki”) y el experto en explosivos Tranter, al que da vida Aaron Taylor-Johnson..

 

Aprovechando el caos y el pánico creados por el descubrimiento, mientras la policía se encarga de la evacuación de los miles de habitantes y comerciantes del barrio, y un equipo de expertos desactivadores militares de explosivos al mando del oficial Will Tranter (Aaron Taylor-Johnson) examina la bomba y se dispone a impedir que explote y arrase toda la zona, una banda de atracadores al frente de la cual se encuentran los famosos delincuentes Karalis (Tho James), especialista en diamantes, y X (el actor australiano Sam Worthington, “Avarae”m “Renubator Salvation”, “Furia de titanes”), ejecuta un plan que consiste en infiltrarse en un edificio dentro del cordón policial para acceder al banco situado debajo. Humor sutil y personajes más bien tópicos para una historia rocambolesca. .

 

Ambos operativos –el oficial y el clandestino- avanzan con audacia en el perímetro de las calles vacías, sin ser conscientes de la existencia del otro. El realizador Mckenzie ha explicado que su intención era hacer “una película de un atraco llevado a cabo por los Ramones”. Durante la presentación de “Cuenta atrás” (1) en el Festival de Toronto confesó que en ningún momento se planteó que fuera una película “con mensaje, tan solo algo divertido”. En todo caso, la bomba no es más que una distracción que se ha permitido el guionista berlinés Ben Hopkins –quien ha escrito una historia divertida aunque menos espectacular de lo esperado, mientras que en el terreno acotado para la explosión está teniendo lugar un complot maquiavélico. 

“En el transcurso de las dos operaciones paralelas, la larga lista de gestos y miradas sospechosas harán que el espectador dude acerca de las verdaderas intenciones de algunos personajes.  La tensión perdurará hasta el final pero se sucederán tantas traiciones que cualquier hipótesis imaginada acabará materializándose, destruyendo así el elemento sorpresa” 

 

…(1) « Cuenta atrás » estará n los cines de Madrid a partir del viernes 14 de agosto 2026.






 

martes, 11 de agosto de 2026

« Vivir la tierra »: La transformación de un mundo ante los ojos de un niño de diez años

« La aspiración a otra forma de vida de una mujer joven, la práctica de rituales, la soledad, el miedo, la curiosidad del niño de ciudad en ese mundo rural y familiar que no es totalmente el suyo, la llegada de maquinaria agrícola y los juegos de poder local son resortes muy diferentes que la realización  sabe hacer que jueguen juntos ». (Jean-Michel Frodon. Slate)



”Vivir la tierra”, ganadora del Oso de Plata a la Mejor Dirección en la Berlinale 2025, retrata la transformación de la China rural de los años 90 a través de la mirada de un niño de diez años

Sentimental y lleno de emociones, “Vivir la tierra”, segundo largometraje del cineasta chino Huo Meng (“Crossing the Border”), cuyo estreno nacional tuvo lugar  en la Sección Oficial de la Seminci (Festival Internacional de Cine de Valladolid), es un fresco ambientado en la china rural muy poco desarrollada de 1991 y retrata un momento decisivo de transformación social, económica y familiar. Mientras el país atraviesa una profunda modernización y muchos habitantes de las aldeas abandonan el campo para buscar trabajo en las ciudades Chuang, un niño de diez años y tercer hijo de la familia al que sus padres, que se han ido a trabajar en una fábrica y solo regresan raramente, dejan en el pueblo, en casa de la abuela, describe la vida pacífica del campo en la provincia de Henan, y los cambio sociales de la etapa de modernización.

Rodada durante un año entero para describir la vida cotidiana de un pueblo en el momento en que las reformas económicas alteraban las firmas de vida ancestrales, “Vivir la tierra” está protagonizada por  Wang Shang, que interpreta al joven Chuang, junto a los actores Zhang Yanrong, Zhang Chuwen, Zhang Caixia y Cao Lingzhi, en un reparto que aporta naturalidad a la historia de varias generaciones de una misma familia, ligada al campo y a una forma de vida amenazada en una comunidad atravesada por los cambios económicos, la precariedad y el desplazamiento.

Todo sucede justo antes de que la modernización de los medios de producción, la explotación del petróleo y un éxodo creciente transformen profundamente los campos. El mundo a punto de desaparecer que capta Huo Meng tiene sus raíces en una larga historia de existencias marcadas por el colectivismo, y en una relación profunda con la tierra. Aparte del trabajo en la tierra, la película se detiene en algunos de los rituales –nacimienos, muertes, bodas- que marcan esas existencias.  

Entre relato de iniciación y gran crónica rural de un mundo desaparecido para siempre, “Vivir la tierra” dialoga entre lo íntimo y lo colectivo mientras más de mil millones de habitantes protagonizan la que sin duda es la mayor transformación experimentada por todo un país a lo largo del siglo XX..

El campesinado, que representaba la franja de población más grande de China, fue sustituido poco a poco por la nueva sociedad, en la que abundan todavía funcionarios que quedan del antiguo régimen conviviendo con la nueva burocracia de los tecnócratas.

Todos juntos configuran hoy una única clase social, una burguesía que desdeña las tradiciones en vías de desaparición y  acumula importantes sumas de dinero mientras sigue vigente el poder autoritario del partido único que se reconoce comunista, devuelve a sus ciudadanos la libertad necesaria para hacer negocios al tiempo que impide la emergencia de nuevas formaciones políticas, persigue y encarcela a los disidentes mientras pone límites al acceso a Internet y censura libros, películas y cualquier otra manifestación artística.

Uno de los últimos ejemplos es precisamente esta película. Casi no había terminado aún la ceremonia de entrega del Oso de Plata del 70 Festival de Berlín al realizador Huo Meng, que le confirma como Mejor Director, cuando su nombre, los de los actores y el resto de profesionales que han intervenido, así como el título de la película desaparecían de Weibo (la red social china), mientras diversos órganos de prensa adictos al régimen de Pekín “publicaban una andanada de duras críticas” (Libération) de “Vivir la tierra” que cuenta, desde el punto de vista de un muchacho, la vida en un pueblo de la provincia de Henan que, en los años 1990 y durante mucho tiempo, fue considerada el granero de trigo China.

 

(1) “Vivir la tierra” llegará a los cines madrileños el próximo viernes 14 de agosto 2026.




lunes, 10 de agosto de 2026

“Palestina 36”, una película histórica con grandes conexiones con la actualidad

 

"Una historia apasionante, oportuna y reflexiva sobre las raíces del conflicto palestino-israelí que el público verá a través de un prisma contemporáneo (SCREENDAILY).

 


El cartel que anuncia esta película lo dice todo: "1936, la gran revuelta árabe contra el imperio colonial británico”. Dedicada a las víctimas de la Nakba (1) y la matanza de Al-Dawayima y centrada en la recuperación de la memoria histórica, la identidad y sus raíces, la película  “Palestina 36” es un drama histórico escrito y dirigido por la poetisa y cineasta palestina Annemarie Jacir (2) (“Hasta cuando”, “Algunas migajas para los pájaros”, “A Post Oslo History”, “La sal de este mar”) (2), centrado en la historia de una refugiada que vuelve a su país.

Basada en hechos reales, mezclando ficción con imágenes de archivo y contando con Jeremy Irons ( “El misterio von Bulow”, Oscar 1991, “Retorno a Brideshead”, “La mujer del teniente franés”, “Pintores y reyes del Prado”) como único actor profesional, esta película firmada por una cineasta comprometida nos traslada a 1936, con Palestina al borde del colapso al comienzo de la revuelta árabe contra el Mandato británico al mismo tiempo que comienzan a llegar  refugiados judíos desde Europa (4).

 

En el centro del relato, el joven Yousouf dividido entre su fascinación por la modernidad y el respeto a las tradiciones, debatiéndose  entre proteger la vida que conoce, permanecer en la casa de sus padres en el campo, o unirse a quienes, en Jerusalén, lo arriesgan todo por la libertad de su pueblo. No es el único cuyas lealtades serán puestas a prueba. Khouloud, una periodista comprometida, es testigo de intrigas y heroicidades que cambiarán el rumbo de la región. La directora Annemarie Jacir –nacida en Belén en 1974 (1)- explica este episodio, poco conocido pero realmente importante en la historia de los palestinos: “El personaje de Yusuf me dio la primera idea de la película ya que me intereso por las clases sociales. En torno a Yusuf el mundo cambia, obligándole también a cambiar (... ) Es la película más ambiciosa realizada en Palestina porque desde los decoradores hasta los creadores del vestuario y quienes se ocupan de la utilería, somos todos palestinos”.

 

Estuvieron más de un año preparando el rodaje:  localizando lugres, cosiendo y bordando ropas tradicionales, buscando accesorios antiguos…cerca de Salfit, ciudad de Cisjordania central, restauraron un pueblo entero…Teníamos que empezar a rodar el 14 de octubre de 2003”. Pero tras las masacres llevadas a cabo por los terroristas de Hamas el 7 de octubre en el kibutz cisjordano  israelí de Be’eri, así como en Netiv Haasara, Kfar Aza y el festival musical que se celebraba cerca de Reim -en los que perdieron la vida al menos 130 personas incluidas mujeres, niños y un bebé de diez meses.

 

“Perdimos todo –añade la cineasta- se volvió demasiado peligroso rodar en ese pueblo, donde se habían instalado colonos judíos”. En aquel momento, el rodaje de una película resultaba irrisorio en comparación con la tragedia de los habitantes de Gaza. “Pero queríamos hacerla a cualquier precio. Como un acto de resistencia. Era más importante que nunca volver a los orígenes de la violencia. Yo no sabía nada de la violencia del ejército británico, me sorprendió descubrir que también cometió masacres". Según ella todavía hoy sigue vigente el control de la población establecido entonces: “Nos robaron la vida, como todos los países colonizados, seguimos pagando el precio”.

 

“Yo no quería hacer una película de exiliados ni refugiados”. Trasladaron los escenarios  al norte de Jordania y partieron de cero. Para la directora era crucial poder rodar en Palestina, en Jerusalén y en Belén. Por fin, en noviembre de 2024, el equipo puco finalizar el rodaje en Palestina: “Fue un gran momento, feliz y al mismo tiempo agridulce, porque estábamos en medio de un genocidio”.  

 

“Palestina 36” (5) –que explica alguna de las raíces de la enmarañada situación actual en Oriente Próximo y finaliza con el sonido de una gaita- plantea el enfrentamiento entre ciudadanos palestinos y británicos y denuncia la complicidad de muchos británicos en la situación que se vive hoy en Oriente Próximo.

 

Mientras que los personajes británicos que aparecen en la película existieron realmente, la cineasta se ha tomado algunas libertades en la elección de los palestinos. A través del personaje de la periodista palestina dibuja en el horizonte la emergencia de un movimiento feminista, lo mismo que la implicación en la resistencia de mujeres de distintas generaciones,  lo que nos lleva a pensar en otra película, el documental  “Put Your Soul on Your Hand and Walk” (Coge tu alma con la mano y camina), de la cineasta iraní de sesenta años exiliada en Francia Sepideh Farsi, cuya principal protagonista, Fatima Hassouna, reportera gráfica palestina de veinticinco años, quien estuvo retransmitiendo imágenes del genocidio de Gaza tomadas con su móvil hasta que fue asesinada por un misil israelí, junto al resto de su familia con excepción de la madre, el 16 de abril de 2025.

 

 (1) El concepto de la Nakba  lo introdujo en 1998 el entonces presidente Yasser Arafat. Para los palestinos el 15 de mayo es el día de la  Nakba (palabra que significa catástrofe), una fecha para recordar que un día antes, el 14 de mayo de 1948, cientos de miles de palestinos tuvieron que abandonar sus hogares y emprender el éxodo al día siguiente de la proclamación del Estado de Israel, cuando los israelíes expropiaron sus tierras para fundar en ellas nuevos asentamientos. En la huída, los palestinos se llevaron las llaves de sus casas, convertidas en un símbolo de esperanza y del deseo de volver a aquellos hogares, un derecho que les prometió la legislación internacional.

 

 

(2) Annemarie Jacir nació en una de las más antiguas familias árabes crisrianas de Belén, en Cisjordania, donde el Palacio Jacir –hoy parte del Hotel Continental- es una de las mansiones más imponentes de la ciudad. Su familia se arruinó en la crisis de los años 1990. Trabajó para laUNRWA, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo, y emigró con su familia a Riad, en Arabia Saudí. Cuando tenía 16 años, sus padres la mandaron a un instituto femenino privado de Dallas, en Estados Unidos. Después cursó estudios en California y cine en la Universidad de Columbia.

 

En 2007, Jacir rodó “La sal de este mar”,el primer largometraje dirigido por una mujer palestina:, que ganó el Premio de la Crítica FIPRESCI y otros catorce galardones internacionales, incluido el de Mejor Película en Milán. Su segundo largometraje, “When I Saw You”, ganó el premio a la Mejor Película Asiática en la Berlinale y obtuvo una nominación en los Asia Pacific Screen Awards. “Invitación de boda” ganó 36 premios internacionales, incluidos los de Mar del Plata, Dubái y el Festival BFI de Londres.

Con un firme compromiso con la tutoría y la contratación local, Annemarie Jacir también ejerce la docencia, promoviendo activamente el cine independiente en la región. Como fundadora de Philistine Films colabora como montadora, guionista y productora con otros cineastas. Ha formado parte de los jurados de Cannes, Sundance o Berlín, y es miembro de la Asia Pacific Screen Academy, la AMPAS y la BAFTA. Actualmente reside con su marido en Amán, Jordnia, desde que en 2008 las autoridades israelíes le prohibieran entrar en Cisjordania y volver a su hogar.

 

(3) A finales del siglo XIX, el Imperio Otomano dominaba todavía el Próximo Oriente. En Rumania y Rusia, los pogroms impulsan la primera oleada de judíos en 1881. Siete años más tarde se celebra en Basilea el primer congreso sionista mundial. En 1916, Francia y el Reino Unido firman los acuerdos de Sykes-Picot, para repartirse el Imperio Otomano cuando termine la Gran Guerra. En una famosa declaración, el ministro de Exteriores británico Lord Balfour se manifiesta, sin precisar mucho,  a favor de la creación en palestina de “un hogar nacional para el pueblo judío”. Un acuerdo de 1919 aboga por el desarrollo de una nación árabe en gran parte de Oriente Próximo y un hogar nacional judío en la región de Palestina.

 

(4) Ni colonia clásica ni estado independiente, el “Mandato británico para Palestina”era una figura política creada en 1923, tras la Primera Guerra Mundial, por la Sociedad de Naciones (organismo internacional que precedió a la ONU), en los territorios actuales de Jordania, Cisjordania, Israel y la franja de Gaza. Su objetivo era administrar los territorios que habían pertenecido a los imperios derrotados, en especial al Imperio Otomano, bajo la promesa de que en algún momento alcanzarían la independencia.

 

(5) “Palestina 36” se va a estrenar en los cines de Madrid el viernes 14 de agosto de 2026.




jueves, 6 de agosto de 2026

“El síndrome Rembrandt”: el despertar de la conciencia de una científica nuclear

 


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‘El Síndrome Rembrandt” recuerda a los espectadores la actualidad (los problemas climáticos, el resurgimiento nuclear francés, la guerra en Ucrania, la desaparición de los glaciares…) (Pierre Schoeller)

Confieso que, en las primeras imágenes de “El síndrome Rembrandt”, me parecía estar viendo uno cualquiera de los telediarios de las últimas semanas: un fuego canalla y destructor que ha llenado literalmente las pantallas y se la considerado una advertencia sobre los problemas que van a tener que enfrentar nuestros descendientes en lás próximas décadas. Más o menos porque, al tratarse de una película científica que describe el mundo y sus agujeros –tempestades, incendios, destrucción- desde la imparcialidad de las páginas de un libro o la severidad de una pizarra, no puede ser otra cosa que relativa, como sabemos desde que en la cadena genética apareciera el eslabón de un tal Einstein

Los actores Camille Cottin (“Tres amidas”, “El imperio”), Romain Duris (“Una hija en Tokio, “Los tres Mosqueteros: Milady”) y los hermanos Denis Podalydès (“Maigret y la muerte del embajador”) y Bruno Podalydès (“Paris, je t’aime) protagonizan “El síndrome Rembrandt”, versión neerlandesa del síndrome de Stendhal (1), un drama que aborda la crisis del cambio climático. Una confrontación entre el rigor científico encarnado por un grupo de físicos especializados en energía nuclear y la emoción que despierta el arte realizada por el  director y guionista francés Pierre Schoeller (“Un pueblo y su rey”, “El ejercicio del poder”), a partir de la obra del pintor neerlandés Rembrandt.

La pareja que forman Claire e Yves llevan más de veinte años compartiendo la vida, tanto personal como profesionalmente, en el exigente mundo de la industria nuclear francesa. Formados en la lógica científica, los cálculos y la precisión, ambos parecen tener una existencia construida sobre certezas en el convencimiento de que la energía nuclear es la única alternativa satisfactoria a las energías fósiles. Pero todo cambia durante una visita en Londres a la National Gallery,  cuando Claire sufre una conmoción, psíquica y física, contemplando  tres pinturas de Rembrandt.

A partir del momento en que Claire está a punto de perder el conocimiento rodeada por turistas, visitantes, ujieres y personal de seguridad de uno de los museos más importantes del mundo, algo se quiebra en su mundo racional. La inesperada conexión de Claire con la obra del maestro holandés despierta en ella una percepción nueva, inquietante y casi profética, que le lleva a cuestionar la convicción que tenía hasta entonces en la seguridad de los reactores EPR (2) y el sentido de todo aquello a lo que ha dedicado la mitad de su vida.

Enfrentándose a un marido que no la escucha, como tampoco la escuchan sus colegas y amigos, y provocando una reacción hostil en sus superiores, Claire renuncia a  la vida que ha llevado hasta entonces y empieza a aislarse hasta perder el contacto con la realidad. Desconcertado ante la transformación de la mujer con la que ha compartido tantos años, Yves empieza a percibir la sombra de un desastre inminente.

“Esta historia está intrínsecamente ligada a mi deseo de filmar a una heroína contemporánea- confiesa el realizador- Tras la épica histórica ‘Una nación, un rey’, quise retomar el estilo de ‘El ministro’. Quería sumergirme una vez más en una película contemporánea, incluso hiper contemporánea. Una historia, unos personajes, totalmente inmersos en el presente. ‘El Síndrome Rembrandt” recuerda a los espectadores la actualidad (los problemas climáticos, el resurgimiento nuclear francés, la guerra en Ucrania, la desaparición de los glaciares) (…)  Claire e Yves viven el presente, preocupados por los desafíos a medio plazo (2030). Incluso contemplan escenarios futuros.”

Una guión algo confuso que, entre crisis existencial y angustia por la emergencia climática, entre el misterio injustificado que rodea a la protagonista y los secretos que esconde la energía nuclear, reflexiona acerca de nuestra relación con el progreso y con el arte, al tiempo que cuestiona la ceguera de los negacionistas de todo pelaje. “La película deja una impresión casi contraria a lo prometido al comienzo de la historia: a saber, el poder evocador del arte para despertar conciencias » (France Télévisions). En este caso a partir de la emoción suscitada por la pintura de  Rembrandt.

 

 

(1) Stendhal es el seudónimo de Marie-Henri Beyle, famoso novelista francés del siglo XIX y hombre de extrema sensibilidad, quien en 1817 visitó la capilla de la Santa Croce en Florencia. Allí, donde se encuentran maravillosos frescos y pinturas además de las tumbas de sabios y artistas de gran relevancia como Maquiavelo y Galilei, experimentó un fenómeno que describió en rl libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio”: Había llegado a ese punto de emoción que cumple con las sensaciones celestiales que brindan las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Al salir de Santa Croce, tenía un latido irregular, la vida se me estaba acabando, caminaba con miedo a caerme”.

 

El síndrome de Stendhal, también conocido como síndrome de Florencia, estrés del viajero, mal del viajero o "Stendhal syndrome" en inglés, consiste en una descompensación mental aguda caracterizada por fuertes emociones y manifestaciones psicosomáticas, tanto cognitivas como afectivas y fisiológicas. Fue acuñado por la doctora italiana Graziella Magherini quien distinguió tres presentaciones clínicas: el 66% de los pacientes refirieron principalmente síntomas que afectaban al pensamiento (delirios, alucinaciones, despersonalización), el 29% presentaron predominantemente síntomas relacionados con la afectación del estado de ánimo (alteraciones emocionales, depresión, manía) y el 5% síntomas de ansiedad característicos del ataque de pánico (episodio agudo de ansiedad).

Las causas del síndrome de Stendhal o de Florencia parecen ser los viajes de tipo cultural y artístico debido a la saturación de la capacidad humana para recibir impresiones de gran belleza artística en poco tiempo.

El síndrome de Stendhal se relaciona con los viajes turísticos a ciudades llenas de arte e historia como Florencia, París, Atenas, Tokio y Roma.

 

(2) Los reactores reproductores rápidos (EPR) son reactores nucleares que generan más combustible fisible del que consumen, utilizando neutrones rápidos y generalmente refrigeración por metales líquidos.

 

(3) “El síndrome Rembrandt” se va a estrenar en los cines de Madrid el próximo viernes 7 de agosto de 2026.


 


“El Último mono”: sobre mujeres y hombres por separado


  

“El último mono”, comedia dirigida por  Joaquín Mazón Lacasa (“La familia Benetón”, “El casoplón”, “La vida padre”) y protagonizada por el reconocido actor de monólogos y series, ex policía municipal,  Juan Dávila (“Sabuesos”, “Las chicas del cable”)  y Susana Abaitua (“Un fantasma en la batalla”, “Valle de sombras”, “Patria”) aborda, según la promoción de la película, “con una mirada divertida, provocadora y actual las relaciones entre mujeres y hombres en tiempos de redes sociales”; también leo que “combate con humor el machismo y la machosfera”.


Con un guión de Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano -ganadores de sendos Premios Goya al Mejor Guión Adaptado por la excelente “La cena” (2025) y “Todos los hombres sois iguales” (1994), ambas dirigidas por Manul Gómez Pereira- el reparto de “El último mono”, película que “combina comedia, crítica social, tensión romántica y humor provocador”, se completa con Óscar Lasarte (“¿Es el enemigo? La película de Gila”), Conchi Espejo (“Valenciana”)Xavi Francés (“La cena”) y Paula García Sabio (“Sin gluten”).

 

El último mono” es – según su director Joaquín Mazón Lacasa- una comedia que se ríe de la fauna que se alimenta en las redes sociales del universo "Machosfera".  La película observa con ironía los discursos enfrentados de hoy, pero sobre todo celebra la posibilidad de entendernos desde el humor”, 

En “El último mono” –película de la que se podrán criticar muchas cosas pero nunca la falta de actualidad- su protagonista  Alejandro, un hombre en torno a la cuarentena que triunfa en internet con su encendida defensa del macho ibérico y sus polémicos consejos para llegar a ser “hombres mejores”,  se compromete, ante sus fanáticos seguidores, a conquistar en tres días a Mariela, soltera, comediante autora de un manual feminista y su máxima rival en las redes quien, aprovechando las celebraciones del 8 de marzo (jornada internacional dedicada a la mujer trabadora) se encuentra haciendo una gira promocional del libro con ayuda de su cuñada, quien se ocupa de gestionar las citas y las entrevistas.

Mientras, en el domicilio conyugal, un abnegado marido  se ocupa de cubrir las necesidades y los caprichos de los dos hijos pequeños de la pareja (a los que, seguramente, en cuanto alcancen la edad de razonar, será imposible explicar las “las tensiones ideológicas” y las evidentes contradicciones del comportamiento de sus mayores, fiel reflejo de lo que ocurre al otro lado de la puerta, en la “sociedad  hiperconectada” que les ha tocado en suerte vivir”).

Si la comedia es, según su protagonista Susana Abaitua, la manera más bonita de explicar las cosas, “El último mono” (1)  tiene que ser  una película bonita que, sin ninguna duda, será un éxito veraniego destinado a espectadores capaces de captar todo lo que tiene de ironía, parodia y provocación.

Y ahora viene lo más difícil: pese a entender las buenas intenciones de guionistas y director, a mi no me gusta escuchar tópicazos como que “todas las mujeres sin lesbianas”, no disfruto asistiendo a una reunión de feministas rabiosas que odian a la otra mitad de la humanidad, ni me siento capaz de reírle las gracias a un tipo que –eso sí, con mucho humor inteligente- juega a acosar a una mujer para ganar una apuesta. Deben ser cosas de la edad.

(1) “El último mono” estará en la cartelera madrileña a partir de mañana, viernes 7 de agosto 2026.




viernes, 26 de junio de 2026

Los últimos días de María Antonieta”

 

 

“Todos los hombres nacen iguales y tienen derecho a ser felices”

 

 


Drama histórico sobre la suerte corrida por Luis XVI, el último rey de Francia, y sus familia, “Los últimos días de María Antonieta” (“Le déluge”), es una película  del cineasta italiano Gianluca Jodice ( “Napoli 24”, “El poeta y el dictador”) interpretado por los franceses Mélanie Laurent (“Malditos bastardos”) y Guillaume Canet (“No se lo digas a nadie”, “Acabaremos juntos”).

 

 

El drama palaciego premiado con tres David de Donatello (mejor vestuario, maquillaje y peluquería, equivalentes italianos de nuestros premios Goya), es una agradable adaptación histórica de uno de los hechos más conocidos de la revolución francesa; una fábula sobre los  meses en que el rey Luis XVI y la reina María Antonieta, junto con sus dos hijos pequeños, permanecieron recluidos en la Torre del Templo, una fortaleza medieval en pleno corazón de París, en espera de su ejecución. El momento en que desaparecieron todos los símbolos del poder y del pasado encarnados en la figura del monarca y empezó su humillación, ese instante en que por fin cayó en la cuenta de que había triunfado la revolución popular y estaba solo, abandonado por todos.

 

La película, una tragedia en tres actos libremente inspirada en los carnets de notas de Clèry, el ayudante de cámara del rey que permaneció junto a él hasta su muerte es, según su director Gianluca Jodice, “una película apocalíptica que aborda el momento en que se despojarán de todos los velos y todas las máscaras. Su ambición es más metafísica que histórica, y explora también el apocalipsis personal de los protagonistas:  la caída de María Antonieta y Luis XVI, representantes de un poder cuyo fin resultaba inimaginable. Una caída que, por primera vez, los dejó al descubierto ante sus súbditos, ante sí mismos y ante la humanidad

 

1792 en París, donde el Antiguo Régimen (1) toca a su fin. Ha triunfado la revolución popular. El rey Luis XVI es detenido junto a su esposa e hijos y todos permanecen, en espera de juicio, encarcelados en la siniestra Torre del Templo de París. Encerrados en salones fríos y desérticos, los monarcas permanecen en todo momento vigilados por representantes de los nuevos « ciudadanos » republicanos. Víctima de un exagerado infantilismo, el ex rey conserva la esperanza de que pase todo, mientras que su esposa teme lo peor.  Lejos del esplendor, las riquezas y los privilegios, la familia real se encuentra aislada y vulnerable viviendo los últimos días de su vida, antes de que sus cabezas caigan seccionadas por la guillotina.

 

La belleza de las imágenes, las luces y los colores de una hermosa reconstrucción de época, e incluso las valiosas  interpretaciones de sus protagonistas  no ocultan que en “Los últimos días de María Antonieta” (2) se ha optado por hacer un relato novelesco más que por presentar un ejercicio de verdad histórica.

 

(1) La expresión Ancien Régime se refiere a la organización política, social y económica de Francia hasta la Revolución de 1789, un sistema basado en la existencia de una monarquía absoluta de derecho divino, y una sociedad dividida en tres órdenes jerarquizados: el clero, la nobleza y el tercer estado que agrupa a la inmensa mayoría de la población, hasta un 98% según los historiadores, que no goza de ningún privilegio y se compone de burgueses, artesanos, obreros y campesinos.    

(2) “Los últimos días de María Antonieta” está en los cines de Madrid a partir de este viernes 26 de junio de 2026.