domingo, 23 de mayo de 2021

Un neoyorquino vive solo en un hotel de cinco estrellas desde el comienzo de la pandemia


Robert Mallia, un estadounidense de 36 años, lleva catorce meses –desde el principio de la pandemia de Covid-19- viviendo solo en un  hotel de cinco estrellas de Nueva York. El periódico New York Post recuerda el caso de este hombre, del que ya se habló en la primavera de 2020 cuando solo llevaba un mes ocupando una de las 76  habitaciones del lujoso hotel The Chatwal,  dedicándose a su mantenimiento  con tareas tales como encender y apagar las luces de las habitaciones o controlar que los grifos funcionan bien y no hay escapes de agua. 

En marzo de 2020, cuando en Nueva York se decretó el confinamiento total de los habitantes de la ciudad, los bomberos pidieron que en todos los inmuebles se quedara al menos una persona, que pudiera avisar en caso de problemas.  Fue entonces cuando Robert Mallia, soltero y sin hijos, se presentó voluntario para convertirse en el guardián del hotel The Chatwal, un cinco estrellas situado al lado de Times Square. El puesto fue ofrecido a varias personas antes, que lo rechazaron.  

 Robert Mallia, quien considera « estupenda » la oportunidad de vivir en un lugar para el que había trabajado, es arquitecto de la sociedad Dream Hotel Group, propietaria del hotel The Chatwall entre otros. Entre confinarse en su apartamento de Long Island City o hacerlo en la habitación 307 de 15 metros cuadrados, Mallia no dudó ; « Mi apartamento es muy modesto en comparación con el lujo de un hotel de cinco estrellas. Al principio era raro, porque aquí el silencio es perfecto”.

 El personal del hotel, compuesto por 59 personas de distintos oficios y categorías, sigue ausente. Las únicas personas con las que Mallia cambia impresiones son los agentes de seguridad, que hacen distintos turnos, y el ingeniero jefe del inmueble, que efectúa visitas semanales para verificar que funciona el sistema de prevención de incendios.

 A cambio de su lujoso apartamento -del que tendrá que despedirse pronto, ya que se están levantando las restricciones sanitarias y el The Chatwall empezará a recibir clientes en las próximas semanas- Robert Mallia tiene que levantarse todos los días a 5h30 para recoger el correo  y repasar las habitaciones en busca de posibles problemas. Una vez por semana vacía los depósitos de agua de todos los retretes y dos veces al mes abre el grifo de las duchas y los lavabos durante diez minutos.  También se ocupa de que todo esté limpio. En cuanto a sus comidas, las encarga diariamente.

 Hace algo más de un año, al comienzo de la pandemia, la prensa española se ocupó de un caso similar: el de Daniel Ordoñez, único ocupante  del lujoso W Hotel de Barcelona, diseñado por Ricardo Bofill, quien vivía en una habitación del piso 24 del edificio apodad “La Vela” con la misión de mantener el establecimiento en buen estado para cuando pudiera volver a abrir (lo que, sin duda, ya ha sucedido). Ordoñez tenía que abrir cada cinco días los 1.400 grifos del hotel durante cinco minutos cada uno, una tarea que le llevaba todo el día y que  “es la parte más pesada de mi trabajo”, según confesó en una entrevista en el New York Times.

 

 

 

Estados Unidos aprueba una ley para castigar « los delitos de odio Covid-19”

En Internet, se venden camisetas como esta

El pasado jueves, 20 de mayo de 2021, el presidente estadounidense Joe Biden firmó el decreto de promulgación de la  “Covid-19 Hate Crimes Act” (Ley contra los delitos de odio Covid-19 cuyo objetivo es acelerar el tratamiento de los casos de violencia racista, dar la necesaria publicidad al problema y ayudar a los estados y colectividades locales a combatirlos mejor. “El odio –escribió ese día Biden en su cuenta de twitter- no puede tener lugar en Estados Unidos y me comprometo diciéndolo claramente al firmar esta ley”.

 El presidente Biden denunció el racismo calificándolo de “horrible veneno” y lamentó que tantos miembros de la comunidad asiática hayan sido “atacados, vilipendiados y utilizados como chivos expiatorios” en los últimos meses.

 En este caso, se trata de delitos de odio racista contra las distintas comunidades asiáticas que viven en Estados Unidos. Según un estudio de febrero de este año 2021, los delitos contra la población asiática aumentaron un 150% en las grandes ciudades del país durante 2020. El texto de la ley fue aprobado hace unas semanas en el Senado, donde consiguió casi la unanimidad; la Cámara de Representantes lo validó con una amplia mayoría de 364 votos a favor contra 62 en contra.  

Ante el aumento de este tipo de  delitos, muchos estadounidenses de origen asiático temen ahora por su seguridad. Según el diario digital Huffington Post, desde la aparición de la pandemia del coronavirus, en Estados Unidos  cada vez es más visible el racismo contra las personas de origen asiático que representan alrededor del 5,9% de la población del país. La asociación “Stop AAPI Hate” , una ONG que combate la xenofobia contra los estadounidenses de origen asiático. ha recogido  más de 6.600 testimonios de agresiones a personas de origen asiático entre marzo de 2020 y marzo de 2021; algunos tan terribles como los tiroteos, el 16 de marzo pasado, en tres salones de masajes de Atlanta, en los que perdieron la vida seis mujeres de origen asiático, cuatro de ellas coreanas, por las que el presidente Biden ordenó que las banderas ondearan a media asta el 18 de marzo.

 Poco después, se difundió un vídeo de la agresión particularmente violenta que sufrió una sexagenaria de origen asiático en Nueva York. Unos sucesos que han llevado al gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, a decir que este tipo de violencia se ha convertido “en una epidemia en el estado, y en el país”. 

A raíz de estas agresiones, en los barrios de San Francisco, ciudad que cuenta con un 35% de  población asiática, han empezado a aparecer patrullas de policía que vigilan día y noche. “Nadie debería tener que vivir con temor a causa de su origen o de su raza”, ha dicho el alcalde London Breed.

Igual que en California, la seguridad se está reforzando en los barrios chinos de distintas ciudades, de Chicago a Nueva York, con el objetivo de tranquilizar a los estadounidenses de origen asiático que han empezado a adornar sus ventanas con pancartas y banderolas con el lema “Asian Lives Matter” (una reproducción de las que llevaban el lema “Black Lives Matter” tras el asesinato del ciudadano negro Georges Floyd, asfuxuado por la rodilla de un policía que estuvo apretando su garganta durante más de 8 minutos), y a escribir en sus redes sociales “I am not a virus” (Yo no soy un virus).  

 

sábado, 22 de mayo de 2021

Pena de muerte : en Carolina del Sur los condenados pueden elegir entre silla eléctrica o pelotón de ejecución

Pancarta contra la pena de muerte, Agenzia Dire

En Carolina del Sur, lo mismo que en otros veintiséis estados de Estados Unidos, sigue existiendo la pena de muerte aunque hace diez años que no se ha ejecutado a ninguno de los treinta y siete condenados que esperan en el corredor de la muerte « por falta de productos mortales inyectables », según una información del canal televisivo ABC News.  

Un problema que intentó resolver su gobernador, Henry McMaster, estampando su firma al pie de una ley según la cual, los condenados a muerte podrán elegir entre sentarse en la vieja silla eléctrica, un sistema que empezó a utilizarse en 1912,  o la inyección letal; pero como esta segunda opción es imposible, porque las autoridades no disponen de los medios necesarios para llevarla a cabo  -la última ejecución tuvo lugar en 2011, los productos inyectables que tenían en reserva caducaron en 2013 y desde entonces los laboratorios farmacéuticos que los fabricaban se niegan a servirlos-, los políticos del estado han elaborado una nueva ley por la que los condenados podrán elegir una tercera opción: colocarse frente a un pelotón de ejecución.

La medida se ha adoptado después de que treinta y dos de los condenados que esperan en el corredor de la muerte hayan agotado sus posibilidades de apelación y hayan elegido morir mediante inyección letal, sabiendo que no es posible y esperando que eso prolongue su espera.

Otros tres estados del país – Mississippi, Oklahoma y Utah- utilizan ya este método. Por su parte, los demócratas de Carolina de Carolina del Sur intentaron frenar la ley presentado enmiendas –como que las ejecuciones se transmitan en directo por Internet o que sea obligatorio que los políticos locales estén presentes durante la ejecución- que han sido rechazadas. “Tenemos que aceptar mirar a la cara a las personas cuya muerte estamos votando”, ha dicho el demócrata Jermaine Johnson justificando su enmienda. Uno de los argumentos utilizados por los demócratas fue el recuerdo del caso de George Stinney, un adolescente de 14 años  condenado en Carolina del Sur por el asesinato de dos niñas y ejecutado en 1944. Su proceso se revisó y se anuló en 2014.

En la Cámara del estado, iete republicanos votaron en contra de la ley argumentando que moralmente no encuentra lógico envíar seres humanos a la muerte tres meses después de aprobar un proyecto de ley que prohíbe prácticamente todos los supuestos que existían anteriormente para aprobar el aborto.

 

En otro orden de cosas, la sección francesa de Amnistía Internacional (AI) se ocupa en su boletín de esta semana del caso de Rocky Myers, un hombre negro y deficiente mental de 59 años, quien lleva 27 años en el corredor de la muerte de la cárcel de Holman, en Alabama, a quien podrían ejecutar en cualquier momento.

Un jurado formado por once personas blancas y una negra le declaró culpable de asesinato, cometido durante un atraco de 1991 en el que dos mujeres blancas fueron agredidas con arma blanca y una de ellas resultó mortalmente herida. Según AI, fue “un juicio contaminado por prejuicios raciales, un abogado de la defensa relacionado con el Ku Klux Klan y unos testigos incoherentes”.

Rocky Myers creció en New Jersey en condiciones muy precarias. Eran diez hermanos en una familia desfavorecida con un padre alcohólico. Ya en la infancia le diagnosticaron “inestabilidad emocional” por lo que asistió a cursos en escuelas especializadas, consiguiendo tan solo aprender a leer y escribir al nivel de primaria. A los 11 años le diagnosticaron una “discapacidad intelectual”. Casado se trasladó a vivir, con su mujer y sus cuatro hijos, a la localidad de Decatur.

En el momento de los hechos que se le imputan Rocky Myers tenía 30 años, era consumidor de crack, estaba sin trabajo y en libertad condicional por una infracción, se ocupaba de los niños mientras su mujer trabajaba en un restaurante local. “Ninguna prueba médico legal –escribe AI- le incrimina. El único elemento que le relaciona con el crimen es un aparato de grabación de vídeo robado durante el atraco, que asegura haber encontrado abandonado en la calle y que cambió por droga la noche del asesinato. Los primeros testimonios recogidos por la policía en relación con la cámara de vídeo se refieren a un hombre que llevaba una ropa diferente de Myers, detenido y acusado de asesinato.

Un mes más tarde apareció otro testigo asegurando haber visto a Myers el día del atraco, cruzando la calle frente a la casa con una cámara bajo el brazo. A raíz de esto, otros dos testigos modificaron su declaración señalando a Myers como la persona que vendió el aparato. Otro de los testigos de la acusación, diez años más tarde firmó una declaración jurando que un inspector de la policía le presionó para que acusara a Myers, aunque este testimonio no lo ha tenido en cuenta ninguno de los jueces que han entendido en la causa.

Tras la condena, el abogado de Rocky Myers se retiró de la causa sin advertirle y sin defender los recursos pendientes. Sus nuevos abogados –que aseguran haber escuchado palabras racistas en algunos miembros del jurado- presentaron un recurso basado en el coeficiente intelectual del acusado, que La Corte Suprema de Estados Unidos consideró inadecuado. Por su parte, la mujer superviviente del atraco ha declarado en dos ocasiones que no pudo ver si su agresor era blanco o negro, aunque le parecía que “tenía la voz de un hombre de color”, argumento que el abogado de Myers no ha contestado.

La ejecución de Rocky Myers, programada para 2012 se suspendió a causa de un procedimiento judicial relativo al protocolo de la inyección letal en Alabama que terminó en 2015. En 2018 concedieron una moratoria de 30 días a Rocky Myers y otros condenados a muerte para que eligieran entre la muerte por asfixia con nitrógeno o la inyección letal practicada según un protocolo nuevo. Rocky Myers eligió la primera opción, por lo que podrán ejecutarle en cuanto se redacte el protocolo de la muerte por asfixia.

 

 

viernes, 21 de mayo de 2021

"Pequeño país", del paraíso al exilio y la pérdida de la inocencia


“Pequeño país”, adaptación, cinematográfica del best seller “Petit Pays” del escritor y cantante franco-ruandés  Gaël Faye dirigida por Eric Barbier (“Toreros”, “Un aire de libertad”), llega a los cines españoles este viernes, 21 de mayo de 2021.

Protagonizada por  Jean-Paul Rouve (“C’est la vie”, “Volando juntos”), Dayla De Medina, Isabelle Kabano (“Siempre en abril”) y el joven debutante Djibril Vancoppenolle, “Pequeño país” cuenta la historia de Gabriel, un niño mestizo de diez años, pertenciente a una familia acomodada, que pasa el día con sus amigos en las calles de Buyumbura, Burundi, un escenario propicio a todo tipo de aventuras: robar mangos en los jardines, fumar a escondidas, bañarse en el río al atardecer… Un paraíso que se tambalea con la separación de sus padres y que se rompe en mil pedazos con el estallido de la guerra civil de 1993 en la vecina Ruanda.

Adaptando una novela –que lamentablemente no he leído por lo que no puedo establecer comparaciones ; la mayoría de los críticos franceses dicen que, pese a ser muy fiel al libro,  no le ha hecho justicia- Eric Barbier mezcla el drama íntimo de unos niños con la tragedia ruandesa para lo que ha optado por adoptar el punto de vista del niño protagonista, hijo de una madre tutsi (la etnia víctima del genocidio ruandés) y de un padre expatriado francés, que asiste a la masacre que diezma a su familia a machetazos, el divorcio de sus padres y la tragedia de la guerra civil entre hutus y tutsis. Un niño que, con la sabiduría de la infancia, situado en mitad del horror se niega a elegir bando entre dos pueblos que en realidad son el mismo, por lo que es imposible que se vean como diferentes. Es lo que tienen las guerras civiles, las más inexplicables y absurdas de todas.

(El autor de la novela autobiográfica que inspira esta película y también músico, Gaël Faye, nació en 1982 en Burundi, de madre ruandesa y padre francés. Como consecuencia de la guerra civil en Burundi (1993) y del genocidio de los tutsis en Ruanda en 1994, huyó del país y llegó con su hermana a territorio francés en 1995, donde permaneció viviendo en una familia de acogida pudo reunirse con su madre. Con la novela “Petit Pays”  ganó el Premio de Novelas Fnac , el Premio de Primera Novela Francesa, el Goncourt de los estudiantes, elegido por los alumnos de los institutos franceses, el Premio Goncourt de Oriente y el Premio France Culture-Télérama, todos ellos correspondientes al año 2016, además de quedar finalista en el prestigioso Premio Goncourt, el número uno de los galardones literarios franceses).

Relato sobre Africa, la infancia, el racismo y el odio que conducen a la violencia y la guerra, el niño protagonista de “Pequeño País” es el espectador impotente de un mundo que se hunde, de un drama político y humanitario del que en Europa conocemos de sobra las trágicas consecuencias pero sabemos muy poco de las razones de las partes enfrentadas que, fueran las que fueran, nunca podrían justificar la barbarie del genocidio que tuvo lugar. En todo caso, si el objetivo de la película es demostrar el absurdo de aquella guerra, y por extensión de todas las guerras

 

jueves, 20 de mayo de 2021

"First Cow", otra manera de contar el Oeste

« El pájaro un nido, la araña una tela, el hombre, la amistad” (William Blalke, “Proverbios del infierno”)


En su séptimo largometraje, la talentosa realizadora estadounidense Kelly Reichardt (”Wendy and Lucy”, “Algunas mujeres”) llega hasta la médula del género en una fábula humanista que trascurre en los tiempos de la fundación de Estados Unidos, centrada en un grupo de desarraigados que luchan por sobrevivir.

La película comienza en nuestros días con el hallazgo de dos esqueletos, enterrados uno junto a otro en un bosque, como si pertenecieran a unos amantes. Se trata, sin embargo, de los protagonistas de una historia de amistad de comienzos del siglo XIX: en una región perdida de Oregón, Cookie Figowitz (John  Magaro, “Invencible”, “Carol”), un experimentado cocinero, solitario y taciturno de Boston, viaja al Oeste como muchos blancos pobres para iniciar una nueva vida, que espera sea próspera,  donde se encuentra con un grupo de tramperos. Allí se hace amigo de King-Lu (Orion Lee, “La liga de la Justicia”, “Star Wars, los últimos Jedi”),  un joven inmigrante chino con espíritu empresarial, que también quiere hacer fortuna.  Juntos montan un próspero negocio de pasteles con la leche que obtienen clandestinamente de una vaca lechera que pertenece a un rico propietario.

Adaptación para el cine de una novela de Jonathan Raymond, “First Cow” es una historia centrada en una comunidad muy mestiza formada por autóctonos, blancos, asiáticos, un negro, exploradores británicos y un deficiente intelectual, donde todos son los personajes son seres errantes cada cual a su manera, y donde se cruzan todas las obsesiones.

Un periplo iniciática por aquella América rural que « despierta la público gracias a un relato  anclado en los orígenes de un país, un anti-western » (Le Monde) que explora “la manera en que la amistad y otras relaciones humanas han podido funcionar en un territorio aislado” (Variety), una historia “extremadamente

cautivadora que se atreve con algo que hacen  muy  pocas películas: mencionar el dinero” (The Guardian).

Dos horas de un drama emocionante, “First Cow” es la fotofija de un tiempo lejano en el que ocurrían historias simples e ingeniosas como esta, de personajes que carecen de todo y se abren camino ( el origen de los Estados Unidos es en resumen una suma ingeniosa de las ambiciones y las preocupaciones de aquellos primeros colonos).

En el cine “de época” de Kelly Reichardt, Oregón con sus bosques espesos es como la cara sombría de la luminosa California, por lo que la película, que es como la cara oculta de la colonización,  parece transcurrir en una noche que no termina nunca con diálogos que se murmuran y nos hablan de desigualdades atroces, de explotación sin límites, de racismo y de capitalismo naciente: las relaciones de fuerza entre la naturaleza y los hombres que intentan doblegarla, y también entre los hombres mismos.

“First Cow se estrena este viernes, 21 de mayo de 2021.

 



 

sábado, 15 de mayo de 2021

Vuelve "Friends", en un único episodio, diecisiete años después


El próximo 27 de mayo de 2021, la plataforma de pago HBO Max emitirá un episodio especial de la serie « Friends » que sus seis protagonistas – Jennifer Aniston, David Schwimmer, Lisa Kudrow, Matthew Perry, Courteney Cox y Matt LeBlanc- han grabado diecisiete años después de que finalizara, y que  contará con una serie de invitados ,entre los que destacan los cantantes Justin Bieber y Lady Gaga, el exfutbolista David Beckham y la modelo británica Cara Delevingne.

El episodio, titulado « The One Where They Get Back Together” (“En el que se encuentran”) estaba programado para servir, en mayo de 2020, como apoyo a la puesta en marcha de la plataforma HBO Max, que ha comprado la totalidad del catálogo de “Friends”. Pero la pandemia obligó a retrasar el rodaje que finalmente se llevó a cabo el pasado mes de marzo en la localidad de Burbank, California, según el comunicado de la plataforma.

HBO Max ha subido a Internet una especie de tráiler que es un gran plano de los seies protagonistas de la serie, de espaldas y caminando.

La serie “Friends”, que se emitió durante diez años (1994-2004) en un total de 236 episodios, fue un enorme éxito de audiencia y marcó a una generación de telespectadores que fueron creciendo junto con sus actores. En 2015 la compró la plataforma de pago Netflix consiguiendo seducir a un público nuevo. En 2019 fue el grupo Warner Media, filial de AT&T, quien compró los derechos de difusión para cinco años por 425 millones de dólares.

Según la revista estadounidense Variety, cada uno de los seis actores, que son coproductores del nuevo –y único-  episodio, ha cobrado dos millones y medio de dólares.

 

viernes, 14 de mayo de 2021

“Ghosts”, retrato feminista de una generación perdida turca


« Se recubre la Historia de cemento y se pretende que nada de lo anteación perdida turcarior ha existido. Esta ‘Nueva Turquía’ es un acto premeditado y extremadamente peligroso ». (Azra Deniz Okyay)

 

 “Ghosts” (Hayaletler), escrita y dirigida por la joven cineasta turca Azra Deniz Okyay,  Gran Premio de la Semana Internacional de la Crítica en la Mostra de Venecia 2020, está protagonizada por Dilayda Günes, Beril Kayar, Nalan Kuruçim y  Emrah Ozdemir. Esta película se estrena en los cines españoles el viernes 14 de mayo de 2021.

 En un barrio popular de Estambul, donde se está llevando a cabo la expulsión de sus habitantes para dar paso a una remodelación de los viejos edificios y la instalación de personas de clase alta, un proyecto que se ha bautizado como “Nueva Turquía” y que es un caso más de corrupción y especulación, durante una subida de tensión que ha dejado sin luz, se cruzan cuatro personajes: una madre que busca desesperadamente dinero para su hijo encarcelado por un crimen que no ha cometido, según ella; una joven que hace tareas domésticas y sueña con ser bailarina profesional, una artista feminista y el clásico intermediario avaro, que proporciona un lugar para dormir,  a precios desorbitados, a los refugiados sirios y que se está haciendo rico con la rehabilitación de los barrios históricos de Estambul. Cuatro personajes que se involucran en un tráfico de droga y dibujan un mapa estremecedor de la Turquía moderna y sus complejas relaciones sociales, religiosas y políticas.

 

“Ghosts” es una historia de actualidad rabiosa y su título nos habla de una juventud perdida, “fantasmal”, en un ambiente de represión que, pese a estar situado en 2020, recuerda el del fallido golpe de estado de 2016

 

Drama social, especie de patchwork en el que se mezclan documental, ficción y técnica del vídeo promocional, Azra Deniz Okyay, realizadora de 37 años que ya había destacado en publicidad, debuta en el largometraje con un cine ecléctico y valiente que tiene de fondo una guerra fronteriza, la crisis migratoria y el proceso de transformación de los barrios a marchas forzadas, en un Estambul “que está a punto de convertirse en un fantasma de lo que fue”.

« He hecho la película para poder respirar para ver más claro – ha explicado la realizadora- Si no se hubiera presentado en plena pandemia, creo que mi película no habría tenido la misma acogida, porque habría parecido demasiado sombría. El contexto actual le da una resonancia mayor (…)  El movimiento feminista es lo unido positivo que ha ocurrido en Turquía en los últimos años. Y no estamos solas, hay una nueva generación que se está haciendo oír en todo el mundo”.