viernes, 5 de enero de 2018

“El Museo de las maravillas”, un cuento para todas las edades

“… una carta de amor a Nueva York, una oda a la transmisión, a la vivacidad del patrimonio cultural, a las pequeñs vidas que hacen la gran Historia y a Julianne Moore, la musa del cineasta (Todd Haynes)”.  (Nicolas Schaller- Nouvel Observateur)


En dos épocas distintas, Ben y Rose son dos niños que desean unas vidas diferentes de las que les han tocado en suerte. Ben sueña con el padre que nunca conoció mientras que Rose, hija de una actriz del cine mudo y aislada por la sordera, se apasiona por una misteriosa actriz.

En 1977, cerca del lago Gunflint (Minnesota), Ben (Oakes Fegley), 12 años, en duelo por su madre muerta en el accidente de automóvil que le ha dejado sordo, se marcha en busca de ese padre desaparecido con, como única pista, la dirección de una pequeña librería neoyorquina que ha encontrado, escrita en un trozo de papel,e entre las cosas de su madre. Medio siglo antes, en 1927, en Hoboken (New Jersey), Rose (Millicent Simmonds), una adolescente sorda, se fuga para ir a conocer a su ídolo, la actriz Lillian Mayhew (Julianne Moore), que ensaya en un teatro de Broadway. Los dos niños emprenden una búsqueda sim´ñetrica por Nueva York, los dos relatos se entrecruzan –el primero en color, el segundo en blanco y negro- dando lugar a la aparición  del gabinete de curiosidades del Museo de Historia Natural de Nueva York, con sus reliquias misteriosas.

Aunque les separa medio siglo –Rose llega a la ciudad en 1927,  Ben en 1977- los dos son personajes adolescente de una emocionante madurez precoz y ambos quieren escapar al ambiente en que han crecido.  1927 es el año en que se estrena la primera película hablada en Nueva York, pero eso a Rose no le importa porque ella es sorda de nacimiento; un rasgo que también le asemeja a Ben, que acaba de perder el oído en un accidente. Cuando los chicos ponen un pie en Manhattan sabemos, sin lugar a dudas, que han encontrado la libertad, sea cual sea finalmente la solución a sus problemas emocionales.

La película “El Museo de las maravillas” (Wonderstruck, en el título original, q1ue significa “maravillado”) es la adaptación que el cineasta estadounidense Todd Haynes (“Carol”, “Lejos del paraíso”, “I’m not there”) ha hecho de la novela gráfica juvenil Black Out, de Brian Selznick (el creador de la maravillosa historia de Hugo Cabret, “Hugo” en el cine y firmado por Martin Scorsese, un relato con el que he encontrado muchas similitudes en este museo cuyas maravillas recuerdan tanto las de la torre del reloj de la estación londinense donde Hugo descubre otro mundo junto a su abuelo. En ambas películas hay una voluntad de convertir el pasado en un fetiche). En el reparto, el actor estadounidense de 13 años Oakes Fegley (“Prism”, “Pete’s Dragon”) y la americana de origen escocés Julianne Moore (“Los chicos están bien”, “El séptimo hijo”, “Still Alice”, Oscar a la mejor actriz 2015), en una Rose espléndida, casi anciana.

Haynes  no es tan famoso como Scorsese ni tiene todavía un recorrido profesional tan largo. Pero tiempo al tiempo. Esta es su séptima película y, como en las anteriores, sigue dejando patente su amor por los personajes solitarios, marginales, diferentes… En este Museo nos invita a ver el mundo tal y como lo puede percibir un niño sordo (dos niños, para ser exactos cuyas épocas y trayectorias tienen ecos similares).

En la historia – mitad cuento para niños, mitad melodrama para adultos- hay en realidad dos museos y un precursor: el “gabinete de curiosidades”, ese ancestro que hoy solo puede ser una reliquia, especie de armario (y en ocasiones una habitación entera) donde la gente acumulaba, en sus casas, todos los objetos que les parecían preciosos y dignos de conservar, enseñar y admirar. Y a un cuento así no podía faltarle la moraleja: “el mundo es un inmenso gabinete de curiosidades, un trastero donde podemos encontrar las respuestas que faltan a nuestras angustias”. (Marcos Uzal- Libération).

 “El museo de las maravillas” es una película que hay que ver como un himno a la infancia y a la diferencia, expresado a través del encuentro de  dos soledades en Manhattan, con cincuenta años de diferencia: “El resultado es un objeto extraño, desconcertante aunque encantador” (Les Fiches du Cinéma).




Taiwán: condenado a devolver a su madre el dinero de sus estudios

Imagen de una clínica dental
El Tribunal Supremo de Taiwan ha condenado a M. Chu, un dentista de 41 años, a devolver a su madre los 22,33 millones de dólares taiwaneses (626.000 dólares USA), que es exactamente la cantidad invertida por su progenitora en su formación universitaria.  “La más alta jurisdicción de la isla considera que el hombre tiene que respetar el contrato por el que se comprometió a devolverlo », escriben en la sección #Dingueça  del diario Nouvel Observateur.

La madre, a la que en la información se llama señora Luo, propietaria de una clínica dental, crió sola a sus dos hijos tras divorciarse de su marido en 1990. Cuando los chics cumplieron 20 años, la señora Luo les hizo firmar un contrato por el que se comprometían  entregarle el 60% de sus ganancias en la clínica dental, hasta un total de 25 millones de dólares del país. Hace 8 años, y considerando que los hijos no cumplían el contrato, la señora Luo les denunció.

El mayor de los chicos reconoció la deuda y le pagó cinco millones de adelanto pero el menor se defendió en el juicio alegando que el contrato es contrario a la costumbre del país, que quiere que la educación de un hijo por sus padres no puede medirse en términos económicos. Una argumentación que aceptaron los jueces en primera y segunda instancia, pero que no le ha valido ante el Supremo, que ha dado la razón a la señora Luo considerando que M.Chu era mayor de edad en el momento de firmarlo y también que, teniendo en cuenta los precios de los dentistas en el pequeño estado insular soberano, aunque reivindicado por la República Popular de China, tiene que estar más que capacitado para devolver la cantidad que le reclama su madre.


Se adelanta la salida del libro que Trump quería prohibir

« Ya está aquí, puede usted comprarlo y leerlo mañana. Gracias Mr. President ». Con este tweet, que ha conseguido  90.839.083 retweets, Michael Wolf, autor del libro "Fire and Fury: Inside the Trump White House" (Fuego y Furia: En el interior de la Casa Blanca de Trump), ha anunciado el 4 de enero de 2018 que la salida de su obra al mercado, que se anuncia como “explosiva”, prevista inicialmente para el día 9 se adelanta al 5 de este mes, como respuesta a la petición presentada por los abogados del presidente estadounidense para que renunciara a su publicación.

Tras la aparición en la prensa de algunos extractos del libro, los abogados de Trump enviaron el 4 de enero un correo electrónico al autor y a Steve Rubin,  presidente de la editorial Henry Holt and Co. pidiendo que pararan inmediatamente la distribución, so pena de verse denunciados por difamación. Horas antes, el propio Trump había denunciado en un tweet que el libro está “lleno de mentiras” y que él no había autorizado nunca que Michael Wolf entrara en la Casa Blanca, ni escribiera un libro”. Está claro que  el cuasi analfabeto presidente de Estados Unidos cree que no existen más libros que los que se escriben por encargo. Para contar toda la verdad, hay que decir también que el mensaje del mandatario ha conseguido 86.598.659 retweets.

Por su parte, Michael Wolf, autor anteriormente de una biografía del magnate de los medios Rupert Murdoch,  asegura que se entrevistó con el propio presidente y más de 200 personas de su entorno para escribir el libro.

 Según lo difundido hasta hora, el libro de Michael Wolf se fija especialmente en cómo el entonces candidato republicano, y su equipo de campaña, se vieron sorprendidos por una victoria que nadie esperaba, y menos que nadie la actual “primera dama, Melania”, quien al parecer hasta lloró del disgusto. También analiza este primer año de mandato, “como una forma de caos permanente. Describe a un presidente que siempre que puede se recluye en su habitación a las 18h30 con una cheesburger y los ojos fijos en las tres pantallas de televisión, a las que lanza oleadas de improperios, que van desde la falta de honestidad de los medios de comunicación a la escasez de lealtad de los miembros de su equipo” (Huffington Post).

Falta de preparación, secretos capilares, régimen alimenticio…El libro, del que varias agencias internacionales han conseguido un ejemplar antes de su llegada a las tiendas, está lleno de jugosas anécdotas, algunas de las cuales tienen contenido y repercusiones políticas en el delicado equilibrio diplomático mundial, como la acusación de “traición” que el ex jefe de la campaña de Trump y posterior consejero estratégico despedido el 18 de agosto de 2017, Stephen Bannon (ex oficial de la marina, empresario de medios audiovisuales y militante de extrema derecha), hace al hijo del presidente, Donald Trump Jr., por haberse entrevistado con personalidades rusas, entre ellas una abogada, cuyas revelaciones podrían haber influido no tanto en la victoria de Trump como en la derrota de Hillary Clinton.

Además, y siempre según los extractos publicados en el New York Times y otros diarios estadounidenses, la hija del presidente, Ivanka Trump, ha contado a sus amigos el secreto de la mata de pelo rubia de su padre: debajo solo hay una pequeña “isla” de cabellos producto de un implante, a la que rodea un círculo de pelo postizo hacia delante y en los lados, que se mantiene a base de laca fuerte. El color es cosa de Just for Men, un producto que tiende a oscurecerse con el tiempo: “La impaciencia es que hace ese color rubio anaranjado”. 
Según el autor del libro, “desde hace mucho tiempo, Trump teme que le envenenen”, por eso le gustaba comer en McDonalds, “donde nadie le conocía y la comida era segura”.

Sin duda, a la vista de su primera reacción, lo que más ha molestado a Trump han sido las revelaciones de su exconsejero Bannon, al que sin duda debe mucho de su espectacular victoria en 2016 porque fue introdujo en sus discursos las dosis de populismo necesarias, del que ahora dice que “cuando le despedí, no solo perdió el trabajo, también perdió la razón”.




Centenario. 8 de enero de 1918: Los 14 Puntos de Wilson

El sueño de una paz sin vencedores ni vencidos

Thomas Woodrow Wilson

Después de varios meses, incluso años, celebrando aniversarios de distintos acontecimientos relacionados con la Primera Guerra mundial (8 juil. 1914 – 11 nov. 1918), no encuentro razones de peso para pasar de largo por uno de mis episodios preferidos, el que la historia recuerda como “Los 14 puntos de Wilson”, cuyo centenario se celebra el 8 de enero de 2018.

Hace cien años, el 8 de enero de 1918, en el Senado estadounidense, el presidente Thomas Woodrow Wilson retomó y desarrolló un discurso pronunciado el año anterior, cuando todavía la primera potencia económica mundial se mantenía neutral respecto al conflicto europeo, en el que preconizaba “a peace without victory” (una paz sin victoria), lo que escandalizó a todos los estados beligerantes.

Había pasado un año y,  a pesar de los deseos de su presidente, visceralmente idealista y pacifista, Estados Unidos se había visto obligado  a participar en el conflicto junto a la Triple Entente.

Dando un poco de marcha atrás, en 1914, cuando en Europa se declara la guerra, los estadounidenses eran mayoritariamente aislacionistas, pero el temor a que Alemania propiciara una contienda entre Estados Unidos y México acabó con las reticencias del Congreso y en abril de 1917 el país se une a la Entente Francia-Reino Unido-Rusia.

Alemania capitula el 11 de noviembre de 1918 cuando se firma el Armisticio en un vagón de ferrocarril en el bosque de Rethondes, cerca de Compiégne. Casi un año antes, en enero de 1918, el presidente Wilson propone una nueva política internacional: sus 14 puntos están basados en el derecho, la cooperación y la trasparencia para establecer una paz mundial duradera. Los 14 puntos y el Tratado de Versailles llevaríann a una reflexión de los antiguos adversarios y a la creación de la Sociedad de Naciones en 1919. Wilson se encuentra con el rechazo del Senado a la hora de ratificar el tratado y, de esa forma, Estados Unidos queda fuera del sistema que había contribuido a crear.

El demócrata Wilson había presentado un listado de catorce propuestas “para crear objetivos bélicos moralmente defendibles” que pudiesen servir de base a la negociación del final de la Gran Guerra y fueran también una alternativa a la propuesta, rechazada, del soviético León Trotski  - protagonista un año antes, junto con Lenin, de la Revolución de Octubre, miembro del gobierno de la URSS y dirigente de la Internacional Comunista,  posteriormente enfrentado a Stalin que encargaría su asesinato  en México en 1940-“para negociar una paz inmediata”; una propuesta que, de hecho, procedía de Lenin y pedía una capitulación de Alemania sin contemplaciones.

La propuesta de Wilson, en cambio,  incluía un llamamiento a las naciones europeas en conflicto para que detuvieran el fuego y dieran paso a la reconstrucción del continente, y al establecimiento de un nuevo orden mundial, y estaba basada en las sugerencias presentadas en un informe de la Junta informal del Congreso de los Estados Unidos, encargada de preparar una Conferencia de Paz.

Estos son los “14 puntos de Wilson”, recuerdo histórico de un hombre idealista que muchos consideraron “poco práctico”:

1. Todos los tratados de paz son públicos y se conciertan públicamente, y después de esos tratados no pueden concertarse ningunos acuerdos internacionales secretos de ninguna especie. La diplomacia debe ser siempre abierta y llevarse ante la publicidad del mundo entero.
2. Completa libertad de navegación en el mar fuera de las aguas territoriales, y tanto en paz como en guerra, con excepción de aquellos mares que, en todo o en parte, se hayan cerrado por acuerdo internacional con el fin de ejecutar tratados internacionales.
3. La mayor eliminación posible de todas las barreras económicas y el establecimiento de la igualdad en las relaciones comerciales entre aquellas naciones que se adhieran a la paz y se unan para su mantenimiento.
4. Garantías mutuas adecuadas para reducir los armamentos de cada país al mínimo compatible con la seguridad interior.
5. Libre, magnánima y absolutamente imparcial renuncia a todas las pretensiones coloniales. Esta renuncia se fundará en el estricto respeto al principio de que, al resolver sobre tales cuestiones de soberanía, los intereses de los pueblos alcanzados tendrán igual peso e importancia que las justificadas pretensiones de los gobiernos cuya pretensión jurídica se trate de fijar.
6. Evacuación de todo el territorio ruso y regulación de todas las cuestiones referentes a Rusia, de tal modo que asegure la mejor y más libre colaboración de los restantes pueblos de la tierra para dar a Rusia la posibilidad de lograr, sin obstáculos y sin errores, una resolución independiente sobre su propia evolución política y nacional y para asegurar a Rusia una recepción sincera en la Sociedad de las Naciones libres, con instituciones políticas elegidas por ella misma; y además toda clase de apoyos que necesite y desee. El trato que Rusia reciba por parte de las naciones hermanas en los meses venideros, será la piedra de toque que aquilate su voluntad, su comprensión para las necesidades rusas, por diferentes que éstas sean de las que sienten las demás naciones; será también testimonio de su simpatía comprensiva y altruista.
7. Bélgica debe -y en esto, coincide el mundo entero- ser evacuada y restaurada, sin que nunca se Intente por nadie limitar su soberanía, de la que disfruta por igual modo que todas las demás naciones libres. Ningún acto contribuirá tanto como éste a restablecer entre los pueblos la confianza en las leyes, que ellos mismos se han dado para regular sus mutuas relaciones. Si esta restauración no se llevase a cabo, quedaría menoscabado para siempre el vínculo del Derecho internacional.
8. Toda la región francesa debe ser evacuada, y las partes que han sufrido la guerra deben ser restauradas. La injusticia que Prusia cometió en el año 1871 para con la nación francesa en lo referente a Alsacia y Lorena, esa injusticia que desde hace casi cincuenta años ha puesto en peligro la paz del mundo, debe ser reparada para que pueda restaurarse la paz en el interés de todos.
9. La rectificación de las fronteras italianas debe acometerse según las líneas de separación que claramente circunscriben las nacionalidades.
10. A los pueblos de Austria-Hungría, cuyo puesto deseamos asegurar entre las demás naciones, debe dárseles la primera ocasión favorable para su desenvolvimiento autonómico.
11. Rumanía, Servia y Montenegro deben ser evacuados y las regiones ocupadas deben ser restauradas. Servia debe recibir un acceso libre y seguro al mar; las relaciones mutuas entre los Estados Balcánicos deben determinarse por tráfico amistoso, conformemente a las líneas fundamentales históricas de común pertenencia y nacionalidad; garantías internacionales deben ser creadas para la independencia política y económica y para la intangibilidad territorial de los distintos Estados Balcánicos.
12. Para las partes turcas del actual imperio osmanlí debe asegurarse una independencia absoluta; pero las otras nacionalidades que actualmente se hallan bajo la dominación turca deben tener su vida absolutamente asegurada y debe permitírsele un desarrollo completo autonómico, sin el menor obstáculo. Los Dardanelos deben abrirse permanentemente al Ubre paso bajo garantías internacionales para los barcos mercantes de todas las naciones.
13. Debe crearse un Estado polaco independiente que comprenda todas las regiones habitadas por población indiscutiblemente polaca; debe proporcionársele libre y seguro acceso al mar; por tratado internacional quedará garantizada la independencia política y económica y la intangibilidad territorial del nuevo Estado.
14. Debe crearse por conciertos particulares una unión general de las naciones, de suerte que se establezca una seguridad mutua para la independencia política y la intangibilidad territorial de las naciones grandes y pequeñas.
Los cinco primeros puntos son de alcance general y preconizan el fin de la diplomacia secreta, la libertad de uso de los mares, el libre-cambio, la reducción del armamento y el derecho de los pueblos a disponer de ellos mismos. Los siguientes entran de lleno en la resolución del conflicto: restitución de Alsacia-Lorena a Francia (entonces en zona alemana), creación de un estado polaco independiente… Y el último punto, que refleja el idealismo de Wilson, anuncia la creación de una Sociedad de Naciones. “El mundo con que soñaba Wilson se basaba en los principios y no en la fuerza, en el derecho y no en el interés, y todos, vencedores y vencidos, debían encontrar en él su sitio”, escribiría muchos años más tarde el político estadounidense Henry Kissinger, quien fuera Secretario de Estado, en el libro “Diplomacia” publicado en inglés en 1994.
Un año después de que Wilson presentara su proyecto, el 18 de enero de 1919, comienza la Conferencia de Paz de París, organizada por los vencedores de la guerra para negociar los tratados de paz entre los Aliados y los vencidos, que acabaría consagrando la desaparición de tres imperios –el Alemán, el Austro-Húngaro y el Otomano- y el nacimiento de nuevos estados europeos: Polonia, Checoeslovaquia y Yugoslavia.
En el Tratado de Versailles, firmado en el aniversario del atentado de Sarajevo (28 de junio) en la Galería de los Espejos del Palacio de Versailles, se anuncia la creación de Sociedad de Naciones. Después, y sucesivamente, las colonias alemanas se reparten entre el Reino Unido, Francia, Bélgica, Sudáfrica, Estados Unidos y Japón, y el Oriente Próximo, anteriormente posesión turca, se divide en mandatos que gestionan Francia e Inglaterra.
En el punto 14 de la propuesta de Wilson, siempre convencido de que la democracia engendra la paz mediante la igualdad y la concertación, está la creación de un nuevo orden internacional, del que la Sociedad de Naciones sería la garante, y también la guardiana de la independencia territorial y política de todos los Estados sin distinción alguna.
El deseo de un « Pacto de la Sociedad de Naciones » estará presente después en cada uno de los sucesivos tratados que restablecieron oficialmente la paz : el tratado de Versailles (28 de junio 1919), el tratado de Saint-Germain (10 de septiembre 1919), el tratado de Neuilly (27 de noviembre 1919), el tratado de Trianon (4 de junio 1920), y el tratado de Sévres (10 de agosto 1920) reemplazado más tarde por el tratado de Lausanne (24 de julio 1923).
Una paz efímera: en 1939 de nuevo se enfrentarían los mismos bandos en la Segunda Guerra mundial.

miércoles, 3 de enero de 2018

Molly’s Game, “triunfadora” en un mundo de hombres que roza el delito

Para dar el salto a la dirección, el guionista estadounidense ganador de un Óscar Aaron Sorkin (“Steve Jobs”,  “La red social”, “Algunos hombre buenos”, la espléndida serie “El ala oeste de la Casa Blanca”), ha elegido la historia real de una mujer muy especial, Molly Bloom, quien de campeona de esquí, deporte que tuvo que abandonar a causa de un grave occidente, en 2004 y durante una década se convirtió en la reina del póker clandestino en Estados Unidos. Por sus partidas pasaron las más grandes estrellas de Hollywood y numerosas personalidades del mundo del deporte, los negocios e incluso de la mafia. Pero su castillo de naipes se derrumbó cuando el FBI la convirtió en su objetivo. 

Una Jessica Chastain (“Zero Dark Thirty”, “El árbol de la vida”, “Interstellar”, “El color de los sentimientos”) más atractiva que nunca en el personaje de esa mujer fuerte que consiguió imponerse en un mundo de hombres. Una mujer que conjuga belleza e inteligencia, cualidades con las que consiguió ganar, incluso demasiado como para que no se echaran sobre ella todos los depredadores de la ciudad de Los Angeles, aunque finalmente fue la justicia quien la puso fuera de juego.

Convencida de no estar haciendo nada malo -sus ganancias no fueron nunca el fruto de comisiones o corruptelas sino de las generosas “propinas” de los jugadores que acudían a sus timbas-, con una fe inquebrantable en ella misma, Molly Bloom se ganó el respeto, como mujer y como persona, de todos cuantos poblaban el universo machista que la rodeaba.
“Molly’s Game” –título que lleva también el libro autobiográfico publicado por Molly Bloom en 2014 (1)- es una película con ritmo y muy entretenida, aunque peca de larga; yo le quitaría algunas de las divagaciones en torno al juego del poker, en las que los no iniciados nos perdemos un poco. Y es, sobre todo, la película de Jessica Chastain. Le acompañan en el reparto Idris Elba (“La torre oscura”, “Pacific Rim”) y un Kevin Costner (“Batman y Supermán”, “Bailando con lobos”, “El guardaespaldas”) más contenido que nunca, en el papel del padre entrenador y, como tantas veces en el cine y en la vida, origen de la necesidad de superación de la protagonista.




(1)- Molly Bloom nació en un pueblo de Colorado llamado Loveland, de una madre psicóloga clínica y un padre monitor de esquí. Uno de sus hermanos ganó dos oros olímpicos y tres títulos de campeón mundial de esquí, antes de convertirse en futbolista profesional, modelo y fundar una asociación caritativa que ayuda a las personas mayores a conseguir su sueño.
Tras un accidente de esquí, que a alejaba para siempre de la alta competición, Molly Bloom se trasladó  Los Angeles en 2003 para trabajar como ayudante de un agente inmobiliario que organizaba partidas de juego privadas. No pasó mucho tiempo hasta que Molly decidió que organizando sus propias timbas, que inmediatamente se hicieron las más famosas de California por su  discreción y confidencialidad, podría ganar mucho dinero.

Las partidas de Molly comenzaron con las estrellas de Hollywood, en casa del actor Tobey Maguire (“Spiderman”, “El gran Gatsby”), a la que acudieron entre otros Leonardo di Caprio, Ben Affleck, Matt Damon y hasta el “niño prodigio”, ya crecidito, Macaulay Culkin. En una de esas noches de juego, el productor HGouston Curtis, perdió un millón de dólares.
Pero no todo eran estrellas de l pantalla. Por allí pasaron también millonarios, para los que la pérdida de una gran suma no reprsentaba ningún problema, como el israelí Alec Gores, que posee cerca de un centenar de empresas,  o el tejano Andrew “Andy” Beal, que hizo su fortuna comprando activos a la baja, y según los rumores, perdió hasta 50 millones de dólares en las partidas organizadas por Molly Bloom y Tobey Maguire.

Visto el éxito conseguido en California, Molly cometió el error fatal de querer exportarlas a la costa este. En Nueva York se sumaron a los juegos de Molly unos personajes a los que el FBI andaba persiguiendo por blanquear dinero en el poker: Helly Nahmad, un sirio de familia extremadamente rica y apenas 30 años, que dirigía una galería de arte en Madison Avenue; Vadim Trincher y sus hijos Ilya y Eugene, que tenían apartamentos en la Tower Trump, y Alimzhan Tokhtakhunov, que figuraba en la list de los 10 criminales más buscados, según la revista Forbes, sospechoso entre otras cosas de haber trucado resultados en los Juegos Olímpicos 2002 en Salt Lake City.

Un buen día el FBI cayó sobre Molly y sus jugadores y detuvo a 34 personas. Todos los citados en estas líneas se encontraron en el banquillo de los acusados. No todos fueron a la cárcel, algunos escaparon pagando sumas de siete cifras y Molly, lo mismo que las estrellas de Hollywood, fue condenada a un multa importante. Después hizo lo que ya es norma entre quienes protagonizan escándalos en el mundo occidental: escribir un libro y dar los nombres que faltaban en el relato judicial.




Islandia: la igualdad salarial es obligatoria por ley desde el 1 de enero

El país nórdico es el primero que ha legislado sobre la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Una ley que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2018 y que declara ilegal, y sanciona con multas a las empresas de más de 25 empleados que establezcan diferencias salariales entre los sexos.

Anunciada el 8 de marzo de 2017, para conmemorar el Día Internacional de la mujer trabajadora, la ley fue aprobada por el Parlamento islandés en junio de ese mismo año:”La historia ha demostrado –dijo el ministro de Asuntos Sociales Thorsteinn Viglundsson, en el momento de presentar el proyecto de ley- que si queremos el progreso, es necesario imponerlo”.

Según el Instituto Nacional de Estadística islandés, la diferencia salarial entre hombres y mujeres era del 16,1% en 2017, y eso a pesar de que el país figura siempre a la cabeza de los listados n lo que a respeto de los derechos de las mujeres se refiere.

Una información del diario francés Le Monde recuerda que, en 2009, la Primera Ministra Johanna Sigurdardottir consiguió elaborar un proyecto piloto, en colaboración con una veintena de empresas e instituciones públicas, que en 2012 había conseguido rebajar la diferencia salarial entre hombres y mujeres hasta el 3% de media.


“¿Qué fue de Brad?”, parábola sobre la envidia

El actor Ben Stiller (Zoolander, La vida secreta de Walter Mitty) protagoniza esta sátira sobre la crisis de los 50, que ha producido junto a Brad Pitt, y en la que interpreta a un padre egocéntrico que saca lo peor de sí cuando acompaña a su hijo a esa cosa al parecer tan banal en los USA como es elegir universidad, lo que supone hacer un viaje y dedicar una jornada a estudiar lo que ofrecen los centros académicos.

En este caso, en la visita a Harvard, lo que Brad parece confirmar es que todos sus antiguos compañeros lo han hecho mejor que él, han triunfado, y eso acaba por hacer que se odie a sí mismo. Sin contar con que la última palabra en lo que a la elección del centro se refiere no la tiene el estudiante, ni su padre, sino la jerarquía docente.

“¿Qué fue de Brad?” (Brad’s Status), película representativa del cine independiente estadounidense, nos cuenta las frustraciones de la clase media del país en una comedia agridulce dirigida por Mike White (“Chuck and Buck”), reconocido guionista y creador de la exitosa serie televisiva de la HBO “Enlightened”, emitida entre 2011 y 2013.

Brad Sloan es un tipo normal, con una familia, un trabajo y una casa normales, que se reprocha no haber hecho nada de provecho en su vida. A punto de cumplir 47 años entra en crisis ante el hecho inevitable de que su hijo Troy (Austin Abrams, “Jewtopia”, “Sacrifice”, sexta temporada de la serie “The Walking Dead”) ha crecido y tiene que elegir universidad. En el viaje por los “colleges” de Boston, y enfrentado a la evidencia de que algunos de sus compañeros han conseguido lo que se propusieron – un consejero de la Casa Blanca, un realizador de Hollywood, un empresario de Internet que ha ganado una fortuna y vive retirado en Hawai, un genio de los negocios que viaja en avión privado, un famoso comentarista de televisión…-, se pregunta qué puede hacer para que el mundo no se pregunte qué fue de él. Y, al mismo tiempo, intenta empujar a su hijo, músico con talento, para que no repita su historia, que le parece un fracaso porque “su bondad” ha minado su ambición y le ha impedido venderse.

Además de las neurosis propis de la crisis existencial que atraviesa Brad, le película profundiza también en las relaciones entre generaciones (al parecer, inspirado en la que el realizador mantuvo con su padre).