domingo, 21 de marzo de 2021

El comprador del collage digital “Everydays: The First 5.000 Days” por 69,3 millones de dólares es un empresario indio

Imagen de Twitter

El multimillonario indio Vignesh Sundaresan, empresario de las nuevas tecnologías que reside en Singapur, ha revelado en una entrada de blog ser Metakovan, el pseudónimo utilizado por el misterioso comprador de la obra de arte digital subastada  la semana pasada en Christie’s  por la que pagó 69,3 millones de dólares (58,2 millones de euros).

Tras dos semanas de subasta on line y con el aliciente de que ha sido la primera vez que Christie’s ha subastado una obra totalmente virtual, el collage digital « Everydays : The first 5.000 Days », del artista estadounidense que firma Beeple –Mike Winkelmann en el documento de identidad-, que salió a subasta por 100 dólares, finalmente fue adquirido por casi setenta millones de dólares por el coleccionista que ha situado a  Winkelmann  a la altura de David Hockney o Jeff Koons, los dos pintores vivos cuyas obras habían alcanzado hasta ahora los precios más altos en las subastas.

 « Everydys : The First 5.000 Days » es un collage formado por cinco mil imágenes virtuales de dibujos y animaciones  que el empresario Sundaresan ha comprado para « demostrar a los indios y a las personas de color que también ellos pueden ser mecenas ». Según la información de la web de France Télévisions, Sundaresan atribuye su ascenso social « de simple estudiante de ingeniería  a millonario, a su descubrimiento de las criptomonedas en 2013 ».

 

En cuanto al artista Beeple, « un padre de familia de Charleston, Carolina del Sur, creador de páginas de internet, quien hace seis meses no había vendido ni una de sus obras, se ha convertido en objeto de deseo de los coleccionistas de arte virtual, un mercado que crece exponencialmente.  Durante catorce años ha conseguido cerca de dos millones de abonados en Instagram y ha colaborado con grandes marcas y músicos que se sintieron atraídos por su universo gráfico, sin haber vendido ninguna de sus creaciones. Ahora, la aparición de una nueva tecnología “que permite comercializar obras, y prácticamente todo lo imaginable en Internet, denominada ‘NFT’ (Non Fungible Token, Los tokens son objetos similares a las monedas, pero a diferencia de estas últimas, los tokens carecen de valor de curso legal), una apelación creada en 2017 para cualquier objeto virtual cuya identidad, autenticidad y trazabilidad son en teoría incontestables gracias a la tecnología de la  ‘blockchain’, utilizada para las criptomonedas como el bitcoin”.  

 

A finales de febrero, otra de las obras de Beeple, “Crossroads”, se vendió por 6,6 millones de dólares, de los que él solo recibió el 10%,  en la plataforma Nifty Gateway, especialista en ese tipo de arte, “y una animación que había vendido por un dólar simbólico en octubre 2020, acaba de revenderse por 150.000 dólares”.

 

viernes, 19 de marzo de 2021

"La Gomera": el silbo gomero atraviesa siglos y fronteras

« La película es sobre todo una declaración de amor a la ficción cinematográfica : un extracto de ‘Centauros del desierto’ de John Ford, una secuencia que recuerda explícitamente ’Vértigo‘ de Alfred Hitchcock, un personaje que emula a Anthony Perkins en ‘Psicosis’, la femme fatale que se llama Gilda, una escena en la televisión de una película rumana que imita las de gansters de Hollywood y la escena del enfrentamiento entre policías y bandidos en el decorado de unos estudios de cine abandonados ».

 


Interesante relato de cine negro, “La Gomera”, séptima película en la carrera del rumano Corneliu Porumboiu ( “12h08 al este de Bucarest » Cámara de Oro en el Festival de Cannes 2006, “El tesoro”) – quien junto con Cristian Mungiu y Cristi Puiu fue una de las principales figuras del Nuevo Cine Rumano de los años 2000- nos habla del lenguaje y su relación con la realidad. “La Gomera se estrena este viernes, 19 de marzo de 2021.

 Cristi  (Vlad Ivanov, “Police, Adjetive”,  “En la niebla”, “Atardecer”)), un inspector de policía corrupto llega a La Gomera donde una banda de delincuentes le enseña el Silbo, la lengua silbada  de los Guanches que ha llegado hasta nuestros días y que evidentemente no pueden descifrar los no iniciados, con la que los gomeros llevan siglos comunicándose a larga distancia, incluso de montaña a montaña. El objetivo de Cristi, una vez que consiga dominarla, es usarla en el desarrollo de la evasión del mafioso  Zsolt (Sabin Tambrea, « El niño de Bunchenwald », « Marie Curie »), que oculta los treinta millones de euros procedentes de un tráfico de droga. La intermediaria es una morena explosiva y sin escrúpulos llamada Gilda (Catrinel Marlon, « La città ideale », « L’errore »). El problema es que  del caso de Zsolt se ocupa la superior jerárquica de Cristi, Magda (Rodica Lazar, “The Aniversary”). Además, Cristi y Gilda acabarán enamorándose y nada saldrá como estaba previsto.

En una escena muy explicativa, al comienzo de la película la vampiresa Gilda visita al poli corrupto para hablar de la evasión del criminal detenido. Sabiéndose vigilados, tanto fuera como en el piso, la pareja establece una comunicación de dos maneras diferentes: por una parte, y ante las cámaras ocultas, representan una cita de carácter sexual; por otra, y mediante juegos de palabras, interpretan lo que podría ser el comienzo de una relación sentimental. Hasta que la mujer propone al policía que viaje a La Gomera y aprenda el Silbo.

Inclasificable, ambiciosa y divertida, “La Gomera” tiene un guión muy original con el silbo como protagonista y ese personaje ambiguo, a la vez policía y delincuente que, curiosamente, es el único de la película que no hace uso de armas.

Con todos los ingredientes del género, gansters, policías corruptos, femme fatale, traiciones, persecuciones disparos…todos vigilan a todos, hay micrófonos y cámaras en todas partes, incluso en los despachos policiales lo que les obliga a salir al pasillo para hablar de las cosas importantes, la narración en cambio escapa a las normas clásicas al centrarse en el aprendizaje de la lengua silbada en un escenario grandioso de paisajes que recuerdan la suntuosidad de las películas de James Bond, que contrastan con los urbanos de la capital rumana..

 

 

 

martes, 16 de marzo de 2021

Grammy Awards 2021: Beyoncé, Taylor Swift y Megan Thee Stalion, tres mujeres en lo alto del palmarés




Con veintiséis trofeos acumulados a lo largo de su carrera, la cantante estadounidense Beyoncé, «la reina B», ha batido el record de premios Grammy en la categoría de artista femenina en la edición número 63 de los premios más famosos de la música, celebrada de forma virtual a causa de la pandemia,  en la noche del pasado domingo 14 de marzo.

La rapera tejana Megan Thee Stallion ha recibido el gramófono de artista revelación del año y Taylor Swift también ha batido un record al convertirse en la primera mujer cantante que ha ganado en tres ocasiones el trofeo del álbum del año, lo que la sitúa a la misma altura que Stevie Wonder, Frank Sinatra y Paul Simon.

Gabriela Wilson, de nombre artístico H.E.R., cantante y compositora de veinticuatro años, ha recibido un Grammy por la canción «I Can’t Breathe», inspirada en las manifestaciones antirracistas del año pasado tras el asesinato de George Floyd por un policía que le presionó la garganta con su rodilla durante más de ocho minutos; y la joven Billie Ellish, revelación del año anterior, se ha llevado el premio de la grabación del año, por segunda vez consecutiva.

Beyoncé, quien iguala el record masculino que desde hace años ostenta Quincy Jones, ha sido premiada por el mejor vídeo musical, correspondiente a la canción «Brown Skin Girl», y la mejor «performance» de Rhytm & Blues por el título «Black Parade», publicado también durante las manifestaciones del verano 2020 tras el asesinato de Floyd: «Como artista, dijo al recoger los trofeos, considero que mi trabajo, el trabajo de todos nosotros, es reflejar nuestra época. Quiero apoyar, animar y celebrar a todas las reinas y los reyes negros que continúan inspirándome, e inspirando al mundo entero».

En una ceremonia en que las mujeres han acaparado la  mayoría de los premios, el trofeo para el mejor álbum pop vocal ha sido para «Future Nostalgia» de Dua Lipa, el de la mejor canción pop en solitario para «Watermelon Sugar» de Harry Styles, y el de mejor dúo pop para «Rain On Me» de Lady Gaga y Ariana Grande.

Otros premios han  sido para:

  • Mejor álbum de R&B «Bigger Love», de John Legend.
  • Mejor álbum de rock «The New Abnormal», del grupo The Strokes.
  • Mejor álbum de rap «King’s Disease» de Nas.
  • Mejor canción de Rap «Savage», interpretada por Beyoncé, Shawn Carter, Brittany Hazzard, Derrick Milano, Terius Nash, Megan Pete, Bobby Session Jr., Jordan Kyle Lanier Thorpe y Anthony White.
  • Mejor álbum de Country «Wilcard» de Miranda Lambert.
  • Mejor álbum latino urbano «YHLQMDLG» del portorriqueño Bad Bunny.
  • Mejor álbum latino alternativo «La conquista del espacio» de Fito Páez.
  • Mejor álbum de jazz vocal «Secrets Are The Best Stories» de Kurt Elling & Danilo Pérez.
  • Mejor álbum de Blues contemporáneo «Have You Lost Your Mind Yet?» de Fantastic Negrito.
  • Mejor película musical «Linda Rondstad: The Sound of my voice», documental sobre la intérprete de 74 años que lleva retirada desde 2011.
  • Mejor álbum vocal de pop tradicional «American Standard» de James Taylor.
  • Mejor álbum instrumental contemporáneo «Live at the Royal Albert Hall» de Snarky Puppy.
  • Mejor álbum de música alternativa «Fetch the Bolt Cutters» de Fiona Apple.
  • Mejor álbum New Age «More Guitar Stories» de  Jim Kimo West.

Pese a que Beyoncé alcanza en esta edición la categoría de cantante más premiada en la historia de los Grammy, el record absoluto de galardones sigue ostentándolo Georg Solti, pianista y director de orquesta de origen húngaro, fallecido en 1997 con 84 años, quien a lo largo de su carrera consiguió 31 Grammy’s .


Nacido como Gyorgy Stem, Solti fue una figura musical del panorama clásico europeo de los años 1930. Descendiente de judíos, se refugió en Suiza cuando el nazismo se instaló en Alemania y durante varios años no pudo trabajar. Recobrada la libertad, dirigió óperas de Mozart, Verdi, Wagner y Strauss y grabó 250 álbumes con la compañía DECCA, entre ellos todas las sinfonías de Beethoven y Schumann. Dirigió la Orquesta Sinfónica de Chicago durante más de veinte años y la orquesta de París en la década de 1970.



Entre los premios de jazz dos se han concedido a título póstumo al legendario pianista Chick Corea, fallecido a los 79 años en febrero pasado, que hacen los números veinticuatro y veinticinco de los conseguidos a lo largo de su dilatada carrera: el de mejor álbum de jazz instrumental para su última producción, «Trilogy 2», interpretada como de costumbre junto al contrabajo Christian McBride y el batería Brian Blade, y el de mejor solo de improvisación para su interpretación  del tema «All Blues», de Miles Davis.


Adieu les cons que invaden Madrid


“Adieu les cons”, el título de la película de Albert Dupontel que ha conseguido este año el mayor número de premios Cesar de la Academia francesa–que yo traduzco como  “Adiós gilipollas”, con el sinónimo que sin ninguna duda eligió George Brassens para la estrofa en que se sentaba en un banco a verlos pasar, y que además está en el diccionario de la RAE, es malsonante pero existe- me viene que ni hecho a propósito para pedir que se vayan los que están  y no vengan los siguientes, que bastante teníamos ya con los aborígenes.

Que se vayan los cons franceses, mayormente jóvenes burgueses del tipo del “cayetano” nacional, que en el último mes han aumentado en un 74% la compra de billetes de avión (cifra facilitada en el informativo matinal de La 1 de TVE) para pasar entre un finde y una semana en Madrid y que, con bastantes cervezas de más en el cuerpo y sentados en alguna terraza –sin vacunar, sin mascarilla por supuesto y pasándose un porro a la luz de las farolas, que por cierto fueron una de las grandes bellezas de la capital del reino- confiesan sin tapujos a los micrófonos de todos los canales de televisión que les acercan aguerridos colegas, mal pagados y coleccionistas de horas extras que no aparecen en sus CV, que han venido aquí para hacer lo que no les deja hacer Macron allí.

Lo que significa montar la bronca al aire libre y la fiesta  (Oh, la,la, la fête) en un piso castizo –que con suerte ha sido escenario del desahucio de una mujer  sin pareja y con hijo- alquilado a 70 euros la noche, donde van a dormir  hasta una docena.

Adieu les Cons franceses que vienen porque la presidenta en funciones de esta Comunidad, a la que no le están yendo bien las cosas y además es de lo peor en materia de pandemia, les da la bienvenida para que sigan “ayudando a mantener la  economía” de todos sus amigos  “fascistas, que están en el lado bueno de la historia”, lo que evidentemente le preocupa infinitamente más que nuestra salud.

Y no digamos que nuestra Sanidad desmantelada, con los Centros de Salud cerrados desde hace un año y , en el mejor de los casos, los médicos llamados de familia dando citas a una semana vista para consultas telefónicas, que menos mal que la última vez que lo  intenté solo quería una receta y no me había dado un infarto.

lunes, 15 de marzo de 2021

«The Dissident», el documental sobre el asesinato de Jamal Khashoggi que acusa al príncipe Ben Salmane


“The Dissident”, el documental del actor y director estadounidense  Bryan Fogel (« Jewtopia », « Icarus ») sobre el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, el 2 de octubre de 2018 en los locales del consulado de Arabia Saudí en Estambul, es una acusación “sin equívoco del príncipe Mohamed Ben Salmane” y se estrena este lunes, 15 de marzo de 2021, en todas las plataformas de pago, según información de la página web de la emisora pública Radio France.

En el documental, testimonios e imágenes dan fe de que el periodista saudí Jamal Khashoggi fue durante  un tiempo una persona cercana a la familia real de Arabia Saudí, director general de la cadena Al-Arab News y redactor jefe del periódico Al Watan, “que transformó en una plataforma progresista”. Según su biografía en Google, desde 1980 hasta 2000 trabajó para el príncipe Turki ben Fayçal, ex director de los servicios de inteligencia saudíes.   Tras el nombramiento de Mohamed Ben Salmane como príncipe heredero  se declaró disidente y huyó del país, exiliándose en 2017 en Estados Unidos, donde escribió numerosos artículos críticos con el régimen de su país y oponiéndose a la intervención en Yemen.

En « The Dissident » se demuestra que Khashoggi, quien se había aliado con el joven también saudí Omar Abdulaziz, exiliado en Canadá, para llevar a cabo en Twitter un contraataque continuo de la propaganda del régimen saudí,  fue de hecho condenado a muerte y ejecutado por orden de Ben Salmane.

 

« Mohamed Ben Salmane dispone de un arma temible: el programa israelí de ciberespionaje Pegasus, de la sociedad NSO,   que le permite enviar un comando al consulado saudí para asesinar a Khashoggi cuando iba a retirar un documento para casarse con su novia turca ». Según el realizador Fogel, NSO « es cómplice ya que se trata de un caso de cibercriminalidad. Su negocio es vender herramientas digitales de espionaje y, al hacerlo, pone en peligro a  muchas personas: periodistas, activistas, disidentes…Al vender sus programas a países como Arabia Saudí, con conocimiento de causa, provoca situaciones muy peligrosas. Se puede decir que tiene un comportamiento criminal”. ”

 

En el documental se escuchan las conversaciones de los espías que « ironizan sobre el arte de cortar un cuerpo en pedazos” y se ve a Donald Trump desinteresarse del asunto “porque la venta de armas a Arabia Saudí es una prioridad ».  

 

En cuanto al nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el realiuzador Fogel dice que le ha « decepcionado »: « Ha desclasificado el informe de la CIA que prueba que Jamal Khashoggi fue asesinado, pero no ha ido más lejos.   Con lo que envía, a los dirigentes del mundo como Mohamed Ben Salmane, el mensaje de que Estados Unidos tolerará ese tipo de actuaciones”.

 

« El grito », de Edvard Munch, lleva más de un siglo escondiendo un secreto

 «Kan kun være malet af en gal Mand!» («Solo puede haberlo pintado un loco). Esta es la inscripción, casi imperceptible a simple vista, que el artista noruego Edvard Munch (1863-1944) dejó escrita en su celebérrima obra “El grito”, que tanto juego ha dado, para expresar nuestras angustias y miedos,  durante el año que llevamos conviviendo con el virus.


                                                                                       Imagen Wikimedia Common

Las palabras escritas por Munch, confirmadas mediante imágenes obtenidas con rayos infrarrojos el pasado 22 de febrero, cierran el interrogante planteado desde hace años acerca de la autoría de ese texto, tal y como explica un artículo de la revista “Scientific American” y confirma Mai Britt Guleng, conservadora del Museo Nacional de Oslo: “La fotografía de infrarrojos ha proporcionado una imagen nítida de la frase, lo que ha permitido compararla con la escritura de Munch. Además, el tamaño de la letra es demasiado pequeño como para suponer que pudiera ser obra de un vándalo”.

 Escrita a lápiz, la frase se encuentra arriba, a la izquierda de la emblemática tela expresionista convertida en símbolo de la angustia existencial, que ya en su día llevó a los científicos a plantearse varias preguntas acerca de la salud mental del autor.

 El texto del cuadro se ha cotejado con algunas cartas personales que se conservan de Munch y  que, palabra de grafólogos médicos, le describen como un provocador vulnerable que temía heredar la depresión que padecieron su abuelo y su padre, o los síntomas de su hermana Laura, paciente de los servicios de psiquiatría.

“En su familia –dice la señora Guleng- había enfermedades hereditarias, desde algunas mentales hasta la tuberculosis. Pero la inscripción que dice que solo ha podido pintarla un loco, precisamente porque es suya hay que considerarla como una ironía”.

 “El grito” (Skrik en noruego) son cuatro lienzos pintados en 1983 por el genial artista noruego Edvard Munch, que  se expusieron  por primera vez en 1895 en Dinamarca,  en una galería de arte privada de Christiania.

 La versión más famosa de “El grito”, una de las obras más importantes del expresionismo, se encuentra en el Museo Nacional de Noruega; hay otras dos en el Museo Munch, también en Oslo, y la cuarta pertenece a una colección particular. Todas las versiones muestran una figura andrógina en primer plano, símbolo del hombre moderno en plena crisis de angustia y desesperación existencial. El fondo es la ciudad de Oslo vista desde la colina de Ekeberg.

 En los últimos años dos de las versiones han sido objeto de sendos robos. La del Museo Nacional fue robada en febrero de 1994 y recuperada tres meses después por la policía. Rn agosto de 2004 robaron uno de los cuadros del Museo Munch, que también recuperó la policía dos años después, En cuanto al cuarto, que llevaba más de 70 años en la casa del noruego Petter Olsen, vecino, amigo y mecenas de Munch, la vendieron en 2012 sus herederos, por 119,9 millones de dólares, en una subasta celebrada en la casa Sotheby’s de Nueva York.

 

domingo, 14 de marzo de 2021

La cassette, esos cachitos de hierro y cromo que nos hicieron tan felices

Lou Ottens, imagen Wikipedia Common

Tomo prestado el título de un interesante programa semanal de La 2 de TVE para lamentar la desaparición, el pasado 6 de marzo de 2021, de Lou Ottens, el holandés que inventó ese ingenio que tanto servicio nos ha hecho a los periodistas y a los melómanos: la cassette, ese pequeño rectángulo en el que cabía una entrevista de dos horas o un LP completo, esa banda magnética que borrábamos o regrabábamos hasta que se hacía pedazos; que, cuando se enganchaba –porque tenía también sus imperfecciones- y se salía, recolocábamos con ayuda de un Bic.  Repaso estas líneas y no hay duda de que estoy hablando de otros tiempos.

En la historia de las grabaciones musicales solemos cometer  un olvido: se supone que lo primero fue el rodillo perforado, después los discos de 78 revoluciones por minuto, luego el 33 revoluciones en la modalidad de single (con dos canciones, cara A y cara B), y desdoblado en el mismo formato pero con cuatro cortes, dos por cada cara, y LP (larga duración, no menos de 10/12 melodías). Después ya entramos en la era del CD, en sus sucesivas mejoras al compás de la evolución tecnológica, hasta la Alta Fidelidad (HF) de nuestros días.

El hueco que olvidamos rellenar es de la cassette, instrumento reproductor no solo de música (también de palabras), que tuvo sus años de gloria en la década de los ’80 y que, en lo tocante a reproducción musical, fue desplazado poco a poco por el walkan, el mp3, y así sucesivamente.

Aunque todavía andamos sobre la tierra un nada despreciable puñado de fieles al cassette, que tomamos la parte por el todo y denominamos así tanto a la banda magnética como al aparato donde hay que introducirla para escuchar su contenido..

Fieles que hemos sentido un pellizco en el alma  al enterarnos de la desaparición del ingeniero holandés Lou Ottens, quien en 1964 dirigía el equipo de Philips que inventó y fabricó la primera cassette (y que años después también formó parte del equipo que inventó el CD, pero esa es otra historia). Como han definido en las páginas culturales del diario francés Libération, “la cassette fue el soporte contracultural por excelencia, un objeto democrático, sólido, versátil, interactivo desde 1968 –año en que mejoró con un micrófono, lo que permitía también grabar y pasó a llamarse magnetófono-cassette (…) que hizo temblar a la industria musical con su capacidad para duplicar hasta el infinito sus producciones (…).. La invención revolucionó el acceso a la música. Se estima que en el mundo se han vendido no menos de cien mil millones de cassettes…”.

La nostalgia se siente  particularmente con la muerte de su inventor. Lou Ottens –el chico holandés que durante la Segunda Guerra mundial, todavía adolescente, se dedicaba a arreglar los aparatos de radio de sus familiares y vecinos- se ha marchado con 94 años. Eligió el tamaño de la cassette inspirándose en el bloc de notas que siempre llevaba en el bolsillo, y en un paquete de cigarrillos. Como dijo en el documental de 2016 “Cassette: A Documentary Mixtape”: “Esperábamos que fuera un éxito pero no una revolución. Y lo mejor es que no ha terminado. Sé que muchas personas la utilizan todavía”