jueves, 4 de febrero de 2016

Julian Assange: el 5 de febrero se dedice su suerte


Está dispuesto a entregarse a la policía británica si la ONU no le da la razón
En caso de que el grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias dictamine en contra suya, Julian Assange -el fundador de Wikileaks que lleva tres años refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres- piensa entregarse a la policía británica, según ha anunciado el 4 de febrero de 2016 y han difundido los medios internacionales. La decisión se espera para el viernes 5. La BBC ya ha adelantado que la ONU le va a dar la razón.

"Si mañana la ONU anuncia que he perdido mi reclamación contra el Reino Unido y Suecia, saldré de la embajada a mediodía para que la policía británica me detenga”, ha dicho en un comunicado. “Sin embargo, si gano la causa y se reconoce que esos estados han actuado ilegalmente, espero que me restituyan inmediatamente el pasaporte y pongan fin a todos los intentos de detenerme”.

Assange, australiano de 44 años, está acusado por una mujer sueca de violación (exactamente, al menos hasta hace poco, de “penetración no consentida”), cometida en agosto de 2010. En los comienzos del caso, plagado de complicaciones diplomáticas y jurídicas, las mujeres, que entonces eran dos, manifestaron que habían consentido tener relaciones sexuales con Assange pero que después él había insistido en repetir, esta vez sin su consentimiento. Por su parte, él se ha declarado siempre inocente.

Objeto de una orden de detención europea, lleva recluido en la Embajada de Ecuador en Londres desde el verano de 2012; ningún otro país quiso entonces acogerle. Se niega a ser trasladado a Suecia porque teme que desde allí le extraditen a Estados Unidos, donde tendría que responder de la publicación en Wikileaks de más de medio millón de documentos, considerados secretos de defensa, sobre Irak y Afganistán, y de 250.000 telegramas y comunicaciones diplomáticas.

En septiembre de 2014, Julian Assange presentó una denuncia contra Suecia y Gran Bretaña ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias (WGAD), organismo dependiente de Naciones Unidas, pidiendo que su encierro en la embajada ecuatoriana sea considerado detención ilegal.

En una carta abierta publicada en el diario Le Monde el 3 de julio de 2015, Julian Assange pedía al gobierno francés que hiciera un gesto humanitario y “le acogiera en su territorio”. El Eliseo tardó menos de una hora en responder negándose a las pretensiones de Assange, que algunos medios galos interpretaron, erróneamente, como una petición de asilo. Poco después, el digital Mediapart aseguraba que desde la presidencia del gobierno indicaban a Assange que, en caso de desearlo, presentara una demanda de asilo en regla…añadiendo que, sin ninguna duda, la rechazarían lo mismo que habían hecho con los deseos manifestados en la carta abierta.

Ai Weiwei prepara un Monumento a los Refugiados

El disidente chino ha instalado su taller en Berlín
Mientras que una exposición de sus obras monumentales -Er Xi (Espacio de juegos)-estará abierta hasta el 20 de febrero de 2016 en el Bon Marché de París, el artista chino Ai Weiwei sigue preparando el proyecto de levantar un monumento-homenaje a los inmigrantes y refugiados que llegan a Europa cruzando el Mediterráneo, y en no pocas ocasiones se dejan la vida en el empeño. Para recordarlo, ha publicado en las redes sociales una fotografía suya, tirado en una playa y reproduciendo la trágica postura del pequeño refugiado sirio Aylan ahogado cuando, en septiembre de 2015, su imagen fue portada de una gran mayoría de las publicaciones internacionales.

Publicada en el Washington Post, la fotografía de Ai Weiwei fue tomada por el fotógrafo indio Rohit Chawla en la isla de Lesbos, informa la página web del canal internacional France 24. Mientras las redes sociales se llenaban de comentarios en contra de la imagen -considerándola en el mejor de los casos una torpeza- el artista chino ha dicho que con la fotografía pretende recordar a la opinión pública que muchos migrantes continúan muriendo a diario en el Mediterráneo.

Para su proyecto de homenaje Ai Weiwei está recogiendo miles de chalecos salvavidas abandonados por los migrantes en Lesbos con los que piensa crear en Berlín “una obra dedicada a este éxodo y sus muertos”, según han anunciado portavoces de la alcaldía de la isla, convertida en la primera puerta de entrada a Europa, que “ha donado 14.000 chalecos salvavidas” al artista. Según el comunicado de la alcaldía, “el objetivo del monumento es movilizar a la comunidad internacional en contra de los crímenes que diariamente cometen los traficantes de personas en el mar Egeo, entre Turquía y Grecia”. Los chalecos salvavidas de esas personas que huyen de las guerras y el hambre se han convertido “en un símbolo del éxodo y sus peligros”: la mayor parte son falsificaciones confeccionadas en Turquía que no ofrecen ninguna protección en caso de que se produzca una caída al mar.

La carrera de un disidente

Ai Weiwei, nacido en 1957 en Pekín, hijo de un intelectual purgado durante la revolución cultural de Mao, es un artista multifacético -escultor, pintor, fotógrafo, cineasta, arquitecto (autor del célebre estadio nacional Nido de Pájaro de los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín), comisario de exposiciones, bloguero, conocido disidente desde sus años de estudiante y uno de los pilares de los movimientos vanguardistas chinos surgidos a finales de los años 1970. En 1981 abandonó el país para estudiar diseño en Pennsylvania, Berkeley y la Parsons School de Nueva York. En 1989, efectuó una huelga de hambre en solidaridad con los estudiantes masacrados en la Plaza de Tiananmen. Cino años más tarde, regresó a Pekín y fotografió a la que luego sería su esposa, Lu Qing, quitándose la falda en la mítica plaza.

En 1999 participó en la Bienal de Venecia. En 2009, tras el terremoto de Sichuán, investigó sobre la corrupción del gobierno y publicó en Internet varios artículos documentados sobre los pésimos materiales empleados en la construcción de viviendas y escuelas, además de una lista con los nombres de todos los colegiales muertos. Las autoridades de Pekín clausuraron su blog. Poco después, presentaba una exposición en Munich, titulada So Sorry: ante la fachada del edificio que la albergaba montó la instalación Remembering, con 9.000 carteras de los alumnos muertos.

El 3 de abril de 2011 Ai Weiwei fue acusado de evasión fiscal, detenido, privado del pasaporte y encarcelado durante 81 días. Hace solo unos meses, en 2015, le fue restituido el pasaporte: Ai Weiwei ha aprovechado la ocasión para abandonar el país e instalar su taller en Berlín.

En la exposición de París están “los sueños y las quimeras” del artista, varias instalaciones monumentales en torno al tema de la infancia: estructuras de bambú, dragones en tres dimensiones y cometas, muchas cometas, realizadas en bambú y papel de seda. Para su realización se ha inspirado en el Shanhajing, el Libro de los Montes y los Mares, un puñado de cuentos y leyendas populares que se cuentan a los niños en China desde hace más de 2.000 años.


miércoles, 3 de febrero de 2016

Adele no quiere que Trump use sus canciones en la campaña


El 1 de febrero de 2016, la cantante británica Adele, que en este momento encabeza las listas de éxitos en Estados Unidos con la canción Hello, se negó a que el candidato republicano ultraconservador a la Casa Blanca Donald Trump utilizara una de sus canciones -“Rolling in the Deep”- en los primeros caucus celebrados en la carrera presidencial, informa Culturebox, suplemento cultural diario del canal internacional France 24.

El clip de vídeo de Hello, realizado por el brillante cineasta canadiense Xavier Dolan (Laurence Anyways, Los amores imaginarios), el último título de la diva, consiguió más de 94 millones de visitas tan solo en un fin de semana, cuando su lanzamiento en Youtube en noviembre de 2015, superando incluso al tráiler de la última entrega de Star Wars.

En el primer día del maratón de las primarias estadounidense, Adele rechazó colaborar con Donald Trump, ni siquiera indirectamente, mediante un comunicado leído por el portavoz de la artista: “Adele no ha dado autorización para que se utilicen sus canciones en reuniones políticas”.

En su carrera hacia la Casa Blanca, Donald Trump ya ha utilizado anteriormente las canciones Rockin' in the Free world, de Neil Young, e It's the world as we know it, del trío REM; artistas que, como ahora Adele, le han pedido que se abstenga de hacerlo porque no quieren que se les relacione, ni de lejos, con sus ambiciones políticas.




Crowdfunding para llevar agua potable a Africa


Una plataforma de financiación participativa y una empresa de nueva creación, surgida en Toulouse (Francia), esperan recoger suficientes fondos para poder proporcionar agua potable, de manera continuada, a al menos 100 millones de personas, informa el canal internacional France 24.

La plataforma de crowdfunding itsaboutmyafrica.com puso en marcha, el 20 de enero de 2016, una campaña de financiación participativa para intentar paliar la situación en que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra entre 100 y 300 millones africanos, que no tienen acceso al agua potable. El responsable de la campaña, Thomas Kacou, ha manifestado que su intención es llegar a colectar mil millones de euros; objetivo difícilmente realizable -advierte la publicación- porque en Francia es ilegal conseguir más de un millón de euros mediante financiación participativa. Una realidad insoslayable que ha llevado a Kacou a declarar al diario Le Figaro: “Los mil millones es una cifra simbólica. Lo que esperamos es recoger un millón y después recurrir a otras colaboraciones hasta completar la cantidad necesaria para alcanzar nuestro objetivo”.

Con ese primer millón, itsaboutmyafrica.com se compromete a ofrecer una solución continuada de acceso al agua potable a las primeras 100.000 personas en “los países prioritarios, que son Tchad, Madagascar, Níger, Kenia, Nigeria, Camerún, Mali, Senegal y Costa de Marfil”. Una solución que se va a materializar en una maleta conteniendo un dispositivo portátil para purificar el agua, una patente de la empresa Sunwaterlife “llamada Aqualink, que filtra el agua dulce y elimina todos los virus y bacterias que contiene y que propagan enfermedades como el cólera”, asegura Christophe Campéri-Ginestet, cofundador de la empresa. Su sistema de purificación del agua, insiste la publicación, se diferencia de otros productos similares porque lleva incorporado un panel solar que le proporciona autonomía y la posibilidad de funcionar sin tener que enchufarse a la corriente en zonas que poseen un mal servicio eléctrico, o incluso carecen de él.

lunes, 1 de febrero de 2016

Spotlight, una lección del mejor periodismo



"El obispo vino a casa y nos pidió que no presentáramos una denuncia”, cuenta un hombre abusado por un cura cuando era niño.
“¿Y qué hizo su madre?”, pregunta el periodista.
“¿Mi madre? Sacó las pastas”.


Spotlight, un auténtico alegato en favor del periodismo de investigación, es un thriller excelentemente dirigido por Tom McCarthy (The Visitor, Ganamos todos) y protagonizado por un puñado de brillantes actores -Mark Ruffalo (Foxcatcher, Ahora me ves…), Michael Keaton (Birdman, Batman), Rachel McAdams (El hombre más buscado, La sombra del poder), Liev Schreiber (Ray Donovan, Resistencia), John Slattery (Mad Men, Banderas de nuestros padres), Brian d´Arcy James (Game Change, Me ha caído el muerto) y Stanley Tucci (Los juegos del hambre, The lovely bones)- que interpretan al equipo de investigación del diario Boston Globe que ganó un Premio Pulitzer siguiendo los pasos, y sacando a la luz, una de las historias criminales más importantes de los últimos tiempos, y causando una norme crisis en la iglesia católica.

A partir de los abusos sexuales reales cometidos con menores, y del encubrimiento que durante décadas llevaron a cabo las altas esferas religiosas y gubernamentales de la ciudad de Boston, Spotlight sigue los pormenores de la investigación llevada a cabo por el equipo de periodistas del Boston Globe, bautizado precisamente Spotlight, que acabó demostrando que la iglesia había protegido durante décadas a distintas personalidades de la sociedad de una de las ciudades más elegantes y religiosas de Estados Unidos.

En julio de 2001, Marty Baron (Liev Schreiber), nuevo redactor jefe llegado al periódico desde Miami para salvar una publicación casi agonizante, pidió a Walter Robinson, director del departamento Spotlight, una investigación sobre las sospechas de pederastia entre los curas y religiosos locales, a partir de las condenas a tres curas (Baron piensa que no son más que la punta del iceberg, aunque nunca sospechó la real envergadura del tema que iba a destapar, y que hasta entonces había contado con el silencio y la complicidad de la jerarquía, los políticos y asociaciones católicas locales). Poco a poco, los redactores del equipo –que estuvieron investigando durante un año sin publicar ni una sola línea del asunto-se dieron cuenta de que el asunto era mucho más importante de lo que imaginaban, juntaron todas las piezas del puzle y llevaron a las rotativas una de las historias más siniestras jamás contada.

Con infinita paciencia, los periodistas de Spotlight – mayoritariamente creyentes, que no eran héroes sino auténticos periodistas que trabajaban en un honesto periódico- se entrevistaron con pederastas, sus abogados y sus víctimas, todas procedentes de clases modestas, incapaces de defenderse, o “compradas” a la familia con regalos de alimentos y metálico. Al periódico llegaron presiones de todas partes: discretas, nunca violentas pero siempre amenazantes. Omertá, presiones de la comunidad católica, justicia recalcitrante, autocensura mediática…Haciendo honor a una profesión, tan denostada y tan precaria hoy en día, y en una auténtica defensa de la libertad de expresión, el Boston Globe llegó hasta el final de la investigación y publicó su exclusiva “causando un terremoto que –como hemos visto después- tuvo réplicas en muchos otros países, en casi todo el mundo”.

Spotlight es una película necesaria y excelente. En la línea de Todos los hombres del presidente, o de Zodiac, es una de esas historias sinceras e inteligentes que necesitamos ver de vez en cuando. Todo lo que se cuenta en ella es sórdidamente cierto: durante décadas, la jerarquía eclesiástica estuvo ocultando los abusos cometidos por curas con menores, y evitando que tuvieran que responder ante la justicia. No fueron unos casos aislados, sino un crimen a gran escala perpetrado por decenas de religiosos y que causó al menos un millar de víctimas en la muy católica región de Massachusetts.

“Más allá del cautivador relato de la investigación, este eficaz thriller suena como un vibrante alegato en favor de un periodismo que se toma su tiempo, no cede a la precipitación y prefiere trabajar por la verdad y no por el ruido mediático. Todavía no había llegado Internet y el papel tenía un valor” (a-voir-a-lire.com).