jueves, 25 de mayo de 2017

“El plano oblicuo”: Alfonso Reyes entre surrealismo y realismo fantástico

“Caído acaso de la luna, Shakespeare, a gatas, baja por un tejado en declive; contempla la escena; saca un compás, una brújula, una plomada, un astrolabio y otros instrumentos más insólitos. Hace cálculos sobre la pizarra del techo y concluye que aquella es la prolongación única de las líneas que él dejó trazadas en la última escena de su comedia.” (de “El fraile converso”- diálogo mudo)


“El plano oblicuo” es una de las más celebradas recopilaciones de relatos de Alfonso Reyes (1889-1959), quien fue para Borges “un tipo muy extraño y uno de los mejores prosistas en lengua española desde que la lengua existe”. Una definición probablemente exagerada, aunque es innegable el papel de este autor en la modernización del castellano al otro lado del Atlántico.

Se trata de textos escritos por Alfonso Reyes -político, ensayista, autor teatral, narrador…, como muchos otros literatos latinoamericanos de su época-, entre 1910 y 1914, cuando se exilió en España, desde la embajada mexicana en París, donde trabajaba, y se instaló en Madrid trabajando al amparo de Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos. Un tiempo que dejó una profunda huella en su obra, casi tanta como él en los literatos del momento.

Publicado por primera vez en 1920, “El plano oblicuo” es una colección de relatos primerizos, que se mueven entre el surrealismo y el realismo fantástico, “anterior a Borges y a Cortázar, y también a García Márquez, y que adolece, leída hoy, de cierta modernidad”, lo que sin duda le aleja del lector medio: el lenguaje barroco y las referencias cultas, incluso enciclopédicas que explican el interés de Borges por su estilo, no resultan familiares en la era de Internet. Difíciles de leer.

Lo más probable es que -academicistas al margen- este libro se lea con la curiosidad de saber qué podía interesar tres o cuatro generaciones atrás, cuando el libro, como el viaje, era una de las pocas conexiones con el mundo exterior. Ni el libro ni el viaje se parecen hoy remotamente a los de finales del XIX y principios del XX, cuando ambos eran todavía una aventura por desentrañar.

Las de Alfonso Reyes son historias breves fabulosas (de fábula), poéticas, románticas a veces (seguramente porque uno no puede nunca sustraerse del todo al ambiente) de un autor muy poco conocido por estos pagos. “La imaginación y el sueño, la irrealidad y la reinvención mágica de la realidad están en el punto de partida del texto inicial “La cena”, el cuento que abre el libro y que es mi preferido (lo que no supone ninguna originalidad), que enlaza sin ninguna discordancia con los relatos misteriosos de un precursor muy cercano, Edgar Allan Poe, y que se ha considerado como “una premonición del surrealismo latinoamericano, por sus motivos oníricos y fantásticos” (Lee Kyeong Min, Universidad Nacional de Seúl, Seminario de literatura mexicana).

“Tuve que correr a través de calles desconocidas”. Esta frase inicial que nos lleva a las calles vacías, al sonido amenazante de los relojes de las torres que recuerdan al personaje que llega a su cita con retraso, acaba con la presentación de dos mujeres, tan misteriosas como todo lo anterior, apenas entrevistas en la penumbra, y la inmersión del lector en la pesadilla del relato donde se mezclan imaginación y sueño, realidad e irrealidad.


Editorial Drácena
Colección Singulares
ISBN: 9788494648304
102 págs, 11,95€

miércoles, 24 de mayo de 2017

Detenido en Turquía, el fotoperiodista Mathias Depardon está en huelga de hambre

El reportero gráfico francés Mathias Depardon, detenido por las autoridades turcas el pasado 8 de mayo, lleva en huelga de hambre desde el 21 de mayo de 2017, según información que Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha obtenido de la abogada del reportero, Emine Seker.

El fotoperiodista, de 37 años y residente en Estambul desde hace seis, se encuentra detenido en Gaziantep, en el sur del país cerca de la frontera con Siria, después de realizar un reportaje sobre paisajes del Éufrates y el Tigris para la revista "National Geographic". Las autoridades turcas le acusan de propaganda terrorista a favor del PKK, el partido de los separatistas kurdos, ilegal en el país.

Cuando, el lunes 22 de mayo, se iniciaba la tercera semana de detención del reportero, su madre Danièle Van de Lanotte ha pedido al nuevo ministro francés de Asuntos Exteriores, el socialista Jean-Yves Le Drian, que hable con su homólogo turco y consiga la libertad “inmediata” de Depardon. En declaraciones telefónicas al canal internacional France 24 ha dicho que quince días es mucho tiempo de privación libertad “para un hombre que no ha hecho nada reprensible. No sabemos cómo está Mathias porque realmente se encuentra separado del mundo. Desde que le detuvieron no he podido hablar con él por teléfono. Según su abogada, que es la única persona que puede verle, no le han maltratado, se encuentra en una celda individual y puede salir dos veces al día. Yo ruego a embajador de Francia, o a otros responsables diplomáticos franceses, que le visiten para constatar las condiciones en que se encuentra detenido”.

El 20 de mayo, tres organizaciones de defensa de la libertad de prensa -RSF, Asociación de Periodistas Profesionales (AJP) de Bélgica, y la Federación Europea de Periodistas (AEJ)- y 19 redacciones de diferentes países europeos publicaron una carta abierta en el diario Libération, titulada “Por la libertad inmediata de Mathias Depardon” y firmada por “un colectivo”, dirigida al ministro del Interior turco, Süleyman Soylu, en la que pedían al gobierno de Ankara la libertad del reportero gráfico.

«Esta situación -dicen en el texto- es una experiencia muy difícil para Mathias Depardon y para su familia. No puede comunicar con el exterior más que a través de su abogado. Al periodista nadie le ha explicado las razones de que se esté prolongando su detención. Esta falta de información nos preocupa cada vez más y respetuosamente le pedimos que autorice a las autoridades francesas a visitarle (…) Mathias Depardon reside en Turquía desde hace cinco años. Los medios de comunicación firmantes han trabajado con él en los últimos años y todos le describen como un periodista extremadamente profesional y respetuoso de las leyes. (…) Creemos que nada justifica la detención, ni la expulsión de Mathias Depardon. Consideramos que debería recibir autorización para continuar trabajando en Turquía”.

Firman la carta abierta Reporters sans frontières (RSF), Association des Journalistes Professionnels (AJP, Belgique), Elle, L’Express, Fédération Européenne des Journalistes (EFJ), Le Figaro, L’Humanité, Internazionale, Libération, Mediapart, Le Monde, National Geographic, L’Obs, Le Parisien, Paris Match, Polka, Der Spiegel, Society, The Sunday Times Magazine, Télérama, Visa pour l’Image, VSD




“Las películas de mi vida”, viaje al mundo y los recuerdos cinéfilos de Betrand Tavernier

Un recorrido por la historia del cine francés, un ejercicio de memoria del gran realizador Bertrand Tavernier (“Alrededor de la medianoche”, “La vida y nada más”, “Hoy empieza todo” o las más recientes “Salvoconducto” y “Crónicas Diplomáticas”) que en “Las películas de mi vida” (Voyage à travers le cinéma français) acompaña al espectador en este viaje emocionante que hace el camino de las imágenes que han marcado al realizador desde su infancia. De Jean Renoir a Jean-Luc Godard, de Jacques Becker a Jean Vigo, pasando por François Truffaut, Marcel Carné y Louis Malle, y de título como “París, bajos fondos”, “L’Atalante”, “Un condenado a muerte se ha escapado”, “Le jour se lève”, “French Cancan”, “Los 400 golpes”, “Ascensor para el cadalso”, “Pierrot el loco” y muchos más con los cuales Tavernier explica su eterno amor al cine y nos explica que hay películas que no podemos olvidar.

A los 75 años, Tavernier ha decidido que la exposición de las películas que le han impactado bien podría constituir el balance de una vida, la suya, constituida por entrevistas efectuadas años atrás, momentos de los que no se olvidan, anécdotas y fragmentos de películas adornados con el comentario de este septuagenario que ha dado momentos de gloria al cine francés y ha disfrutado durante cuarenta años con el cine de quienes le precedieron, pero también con el de sus contemporáneos.

Crítico de cine en sus comienzos, tanto en Cahiers de Cinéma como en Positif, Tavernier es desde siempre un escritor de cine, autor de libros sobre el cine estadounidense y creador de un blog -DVDblog- en el que mensualmente refleja las películas que llegan al mercado francés en DVD, además de autor de artículos que ahora pone su personalísima firma en este documental apasionado y cautivador sobre el cine francés de sus amores y sobre los artistas que le han “tocado”, como Jean Gabin o Eddie Constantive, que dura tres horas; tres horas en las que el espectador disfruta reconociéndose -como Tavernier- en las historias “que le han llegado” desde los años 1930 hasta finales de los ’60, con una mirada melancólica sobre los muertos, que reviven en la proyección, y aquel mundo desaparecido.

Está claro que Tavernier ha disfrutado analizando y comentando, a veces con enorme brillantez, esas películas acerca de las cuales ni siquiera se plantea lo que puedan pensar las jóvenes generaciones. Está claro que, como indica el título -tanto el original francés como el que le han puesto en España- esta película documental es en cierta manera una autobiografía, una clase erudita y apasionada, el viaje personal del cineasta por los maestros y las 94 “películas de su vida” que menciona , las que ha apreciado como espectador.





lunes, 22 de mayo de 2017

Turquía: la purga del sector público deja miles de familias en la indigencia

El presidente Erdogan
El despido de más de 100.000 personas empleadas en el sector público turco, tras la victoria de Erdogan en el referéndum que ha ampliado sus poderes y la duración de su mandato- es arbitrario y ha tenido consecuencias catastróficas para su vida y su sustento, revela Amnistía Internacional (AI) en un nuevo informe publicado el 22 de mayo de 2017.

El informe No End In Sight: Purged public sector workers denied a future in Turkey muestra que decenas de miles de personas -entre ellas profesionales de la salud, agentes de policía, docentes, profesores universitarios y militares- a las que se ha tachado de “terroristas” y apartado del servicio público, están pasando ya graves apuros económicos.

“Las repercusiones de la represión ejercida en Turquía tras el intento de golpe de Estado continúan destrozando la vida de gran número de personas, que no sólo han perdido su trabajo, sino que también han visto arruinada su vida profesional y familiar”, ha señalado Andrew Gardner, investigador de AI sobre Turquía. “Tachadas de ‘terroristas’ y privadas de sus medios de vida, gran cantidad de personas no pueden ya continuar en su profesión en Turquía y no tienen tampoco otras oportunidades de trabajo porque se les niegan”.

El informe, basado en 61 entrevistas realizadas en Ankara, Diyarbakır y Estambul, revela la difícil situación que afrontan, sin medios de resarcimiento, muchas personas que tenían antes un trabajo seguro en el sector público. Todas las personas entrevistadas explicaron que la falta de otros medios de sustento, incluidas prestaciones de la seguridad social, las había obligado a vivir de sus ahorros, depender de la ayuda de familiares y amistades, aceptar trabajos en la economía irregular o sobrevivir con pequeños donativos de sus sindicatos. Según AI, los despidos han afectado a 33.000 profesores y empleados del ministerio de Educación, 24.000 policías y empleados del ministerio del Interior, 8.000 militares, 5.000 profesores universitarios y empleados de la educación superior y cerca de 4.000 jueces, fiscales y otros miembros del ministerio de Justicia.

Mención aparte merecen los casos de policías despedidos o detenidos. Según una información del diario turco Milliyet del 24 de abril de 2017, “mil policías han sido detenidos y 9.103 suspendidos de sus funciones. En 81 ciudades del país se han dictado 7.000 órdenes de arresto contra policías. Entre las personas detenidas, de 1.009 se dice que han jugado un papel de “imanes secretos” que actuaban dentro de la policía. El resto serían adeptos del religioso Fethullah Gülen (conocidos como “gülenistas”), un antiguo aliado del presidente Erdogan que desde 2013 se ha convertido en su bestia negra.

Muchas de las personas despedidas tienen prohibido el ejercicio privado de profesiones reguladas por el Estado, como la abogacía y la enseñanza. Asimismo, los agentes de policía y militares despedidos tienen prohibido por decreto buscar un trabajo similar en el sector privado. Los pocos profesionales a quienes se permite continuar desarrollando su actividad en el sector privado, como los profesionales de la salud, a duras penas encuentran trabajo, es especial en puestos equivalentes, con sueltos similares a los que tenían.

A los empleados públicos despedidos se les ha anulado el pasaporte, privándoles así de la posibilidad de buscar trabajo fuera del país, lo que restringe aún más y de manera grave sus oportunidades laborales. Incluso si algunos de los despidos -como los de militares que participaron en el intento de golpe de Estado- estuvieran justificados, el hecho de que las autoridades no hayan establecido unos criterios claros para llevarlos a cabo, ni proporcionado pruebas individualizadas de actos ilícitos, pone en entredicho su afirmación de que todos los despidos son necesarios para combatir el terrorismo. De hecho, los datos disponibles son indicativos de la existencia generalizada de motivos abusivos y discriminatorios tras la purga.

Ninguna de las personas entrevistadas por Amnistía Internacional ha recibido explicación alguna del motivo de su despido aparte de la acusación generalizada de su vinculación con grupos terroristas. Sin embargo, a pesar de la arbitrariedad manifiesta de las decisiones de despido, no hay un procedimiento efectivo de apelación para que las personas empleadas en el sector público impugnen su despido. Una comisión propuesta en enero para evaluar los casos carece de la independencia y la capacidad necesarias para ser efectiva. Y aún no ha empezado a trabajar.

Un pequeño número de ex empleados públicos ha protestado públicamente por su despido y han sufrido hostigamiento de la policía, e incluso detención y malos tratos. Nuriye Gülmen, profesora universitaria, y Semih Özakça, docente, llevan 75 días en huelga de hambre como protesta por sus despidos.

“Privar a 100.000 personas de acceso al trabajo es semejante a una aniquilación profesional en gran escala, y está claro que forma parte de una purga política más general de quienes ejercen o parecen ejercer oposición política”, ha afirmado Andrew Gardner. “Las autoridades deben poner fin de inmediato a estos despidos arbitrarios y rehabilitar a todas las personas que no hayan hecho nada ilícito. Se debe proporcionar a las personas despedidas acceso a un procedimiento rápido y efectivo de apelación para que puedan limpiar su nombre, recibir indemnización y volver a ejercer su profesión.”

Frente a las críticas, escriben en un artículo en el diario francés Le Monde, las autoridades turcas niegan que exista una caza de brujas y aseguran que estas medidas excepcionales son necesarias para “limpiar” las instituciones de elementos facciosos. “Ankara imputa el golpe de estado fallido al predicador islamista Fethullah Gülen, residente en Estados Unidos, acusado de estar a la cabeza de una organización terrorista que ha infiltrado las instituciones para construir un Estados paralelo”.