jueves, 13 de junio de 2024

“Green Border”, una voz de la conciencia polaca

“Agnieszka Holland cuenta, en blanco y negro, el martirio de los migrantes, la generosidad de algunos desconocidos que intentan ayudarles, el inmundo cinismo del sistema. Se sale de la prueba sacudido, desencajado (…) El cine, en este caso, es el arma de la rebelión” (L’Obs)


Siguiendo con su trayectoria de buenas películas militantes y humanistas, la veterana cineasta polaca Agnieszka Holland (“Europa, Europa”, “Amarga cosecha”, “In Darkness”) ofrece una realista mirada en blanco y negro de la crisis de las migraciones de Europa del este, las discriminaciones y las barbaries que asolan el mundo. Nacida en Varsovia en 1948, Agnieszka Holland plantea siempre cuestiones existenciales, especialmente sobre el futuro de esta Europa que cada vez se atrinchera más.

 En el caso que nos ocupa, “Green Border”, película que hace el número dieciocho de su trayectoria profesional, Premio del Jurado en el Festival de Venecia,  es un una película que retrata, de manera tan excelente como sofocante, la época que nos ha tocado vivir.

“Green Border”  “nos abre los ojos, habla al corazón y nos desafía a reflexionar sobre las decisiones morales que recaen todos los días en la gente común y corriente”. Es una película muy dura, a imagen y semejanza de lo que sucede cada día en  la Green Border, la frontera entre Polonia y Bielorrusia.

En el bosque entre Polonia y Bielorrusia, uno de los últimos bosques primitivos de Europa a la vez que monumental y traicionero, los refugiados de Oriente Medio y África que intentan llegar a la Unión Europea (UE) acaban atrapados en una crisis geopolítica, cínicamente diseñada por el dictador bielorruso Alexander Loukachenko. En un intento de provocar a Europa, los refugiados son atraídos a la frontera mediante una propaganda que promete un paso fácil a la UE.

Marionetas en esta guerra oculta, se cruzan las vidas de Julia, una activista recién reclutada que ha renunciado a su confortable vida, el joven guardia fronterizo Jan  y una familia siria, emigrante clandestina que pretende reunirse con un pariente en Suecia.

 Las autoridades aislaron a los medios de comunicación y a toda la ayuda humanitaria y médica. Muchos polacos estuvieron de acuerdo con estos métodos, y la Unión Europea tampoco protestó, satisfecha de que el problema se estuviera solucionando sin su implicación. La película de Agnieszka Holland alerta sobre la suerte de los migrantes atrapados “en una barbarie que recuerda la lógica concentracionario nazi” (Critikat) Pero, ante el sufrimiento y el miedo de personas inocentes,  una gran parte de la población local y de los jóvenes activistas reaccionaron con humanidad, decidiendo que había que ayudar a esas personas.

“Green Border” –que habla de injusticia pero también de solidaridad-  es la historia de esos sucesos, una obra de ficción que no inventa nada y que comienza en octubre de 2021, en el momento álgido de la crisis, cuando miles de migrantes, procedentes de Africa y Oriente Medio, afluían diariamente a la frontera polaco-bielorrusa.

“Green Border » es un fresco coral sobre un sistema podrido desde lo más alto, en el que el dictador Loukachenko, inamovible en Bielorrusia desde 1994, instrumentaliza la migración enviando a niños, mujeres y hombres a penetrar en Polonia, o lo que es igual en la Unión Europea y el espacio Schengen; y los militares polacos ven a los migrantes que atraviesan su frontera como provocaciones que les envía su vecino y enemigo.

 

Un vecino que también se dedica a mostrar los efectos de su llegada sobre el terreno: personas desplazadas continuamente de una frontera a otra, abandonadas en los bosques hostiles y pantanosos de Podlaquia, una tierra de nadie entre dos muros de alambres de espino que vigilan guardias fronterizos y militares armados de perro y porras…

 

Una situación terrorífica  que destina al anonimato a las personas que llegan hasta allí arrastrando una historia que no parece interesar a nadie, rehenes de importantes retos políticos que no tienen nada que ver con ellos.

 

En su estreno en Polonia “Green Border” (1) ha levantado ampollas. A los dirigentes polacos, que se encuentran desde hace años entre los más reaccionarios, cuando no ultraderechistas de toda Europa, les ha escocido el retrato que su directora hace uno de los aspectos más sangrantes de la realidad del país: “Un panfleto vergonzoso y de mal gusto”, según el cabeza de lista del partido nacionalista Derecho y Justicia, Jaroslaw Kaczynski. Equiparable a la propaganda nazi, para el Ministro de Justicia , Zbigniew Ziobro. 

 

No es la primera vez que Agnieszka Holland desafía el conservadurismo de su país y se convierte en el blanco de las quejas y los ataques del staff político: “A la deshumanización de los refugiados, (Agnieszka Holland) opone la cuestión de la complejidad de la acogida, el ‘delito de solidaridad’ –en Francia se han pronunciado condenas en su nombre- y la diferencia entre legalidad y equidad. Humanizar para no banalizar la violencia y los incesantes rechazos en la frontera” (L’Humanité)

 

 

(1) “Green Border” estará en la cartelera madrileña a partir del próximo viernes, 14 de junio de 2024.

miércoles, 12 de junio de 2024

"La bandera”, drama de generaciones que se entienden


“
La bandera”, comedia dramática dirigida por Martín Cuervo (“Todos lo hacen”, “Con quién viajas” - https://aqui.madrid/con-quien-viajas-o-la-aventura-de-compartir-coche/), y protagonizada por Imanol Arias (‘Cuéntame como pasó’), Ana Fernández (‘Las chicas del cable’), Aitor Luna (‘La catedral del mar’) y Miquel Fernández (‘Mamá o papá’), es una historia  de crítica social basada en la obra  “Al damunt dels nostres cants”, original del dramaturgo Guillem Clua, quien firma el guion de la película. 

 

Un padre, dos hijos, una chica y una cena. La historia transcurre durante una velada familiar, Tomás, un impecable Imanol Arias, ha pedido a sus hijos –Jesús y Antonio, un empresario que tiene negocios inmobiliarios con los chinos, y un bohemio y supuesto escultor- que acudan a una cena, en la que va a obsequiarles con un  arroz con conejo, porque tiene una importante noticia. También les acompaña en la mesa Lina, oficialmente biógrafa de Tomás, quien parece divertirse retrasando el momento de dar la anunciada noticia, mientras los hijos –que discuten continuamente como es habitual entre hermanos con trayectorias muy diversas- esperan que Tomás les comunique que padece algún tipo de enfermedad terminal.

 

De pronto, uno de los hijos descubre que en jardín hay un mástil con una bandera enorme, que no veremos en ningún momento,  en torno a la cual se producen una serie de discusiones sobre la supuesta herencia, que parece preocupar mucho a los chicos.

 

Muy teatral –toda la acción transcurre entre el salín y el comedor del chalet donde vive este padre, que se intuye acomodado, con alguna salida al pedazo de jardín que rodea el imponente mástil- , “La bandera” es una película sobre generaciones llena de esos  tiempos muertos  que los franceses llaman “non dits”, cosas que no se dicen y que, justamente porque son solo silencios dan lugar a equívocos, malos entendidos y complicaciones. A ese capítulo pertenecen las fantasías que Tomás cuenta a la biógrafa sobre las personalidades que asegura conocer, lo mismo que la costumbre de desaparecer disfrazándose.  

(1) “La bandera” se puede ver en los cines de Madrid a partir del viernes 14 de junio de 2024. 

Françoise Hardy : cómo decirte adiós

Portada de uno de sus primeros discos

Banda sonora de mi adolescencia, Françoise Hardy ha fallecido a los ochenta años este martes, 11 de junio de 2024. Ha sido su hijo, el músico Thomas Dutronc, quien ha comunicado el fallecimiento de la más melancólica de las cantantes  yé-yés  con un lacónico « Mamá se ha ido » en las redes sociales.  

 

Ferviente defensora de “la muerte digna”, desde hace varios años reclamando a gritos una eutanasia, que no acaba de aprobar la Asamblea Nacional francesa, para el cáncer que padecía desde 2004 –transformado en una pesadilla de metástasis que había silenciado su voz definitivamente mucho antes de que su cuerpo dejara de responder-, François Hardy, la imagen icónica de la chica francesa longilínea de flequillo,  melena castaña y rasgos bellísimos –“la novia que todos queríamos”, me decía ya en el siglo veintiuno un circunspecto Román Reyes, catedrático de sociología-, una de las más internacionales representantes de la chanson française de los sesenta y setenta, conoció el éxito a los dieciocho años con la composición propia “Tous les garçons et les filles”, a la que seguirían temas inolvidables como “Mon amie la rose”, “Le temps de l’amour” o “Comment te dire adieu”(esta última escrita por Serge Gainsbourg en 1968, el año de todos los posibles), hasta el último álbum titulado “Personne d’autre”, editado en 2018 como el número veintiocho de una larga carrera y que , como toda su extensa obra, está “ impregnado de las sensaciones  de una vida conyugal” muy atípica, iniciada en 1981  con el compositor e intérprete Jacques Dutronc cuando el hijo de ambos, Thomas, había cumplido  ocho años.

 

Nacida en París en enero de 1944, hija de madre soltera y un padre miembro de la Resistencia y embarcado en otro matrimonio, que no la reconocería hasta muchos años después, “frágil y tímida” soñaba, en la casa del distrito nueve parisino donde creció e inventaba canciones con los tres acordes de guitarra que conocía, con “grabar un disco, lo que me parecía imposible”.

A los diecisiete años firmó su primer contrato con el sello Vogue (que ya contaba con la figura emergente de Johnny Hallyday), grabando el primer 45 revoluciones con la versión de una canción estadounidense y dos títulos más uno de los cuales, “Tous les garçons et les filles”, fue la canción que le ascendió a la categoría de cabeza de cartel, interpretada en una pausa televisiva del programa que daba cuenta del resultado del referéndum que en octubre de 1962 establecía la elección del Presidente de la República francesa por sufragio universal. Había nacido un ídolo con todas las ventajas e inconvenientes habituales, incluido un « club de fans », institución que se consolidó en aquellos años como indispensable para todos los cantantes que tuvieran vocación de perdurar.

Françoise Hardy participó en el Festival de Eurovisión del año siguiente con la canción “L’amour s’en va”, representando al principado de Mónaco y quedando en quinto lugar, lo que le facilitó  saltar la frontera transalpina y el Canal de la Mancha con versiones de éxitos italianos, alemanes e ingleses,  llegando a entrar en las listas de hits británicos con recreaciones de canciones de los Beatles, un cuarteto formado por  cuatro amigos de Liverpool que también empezaba a abrirse paso en las emisoras de radio del continente europeo.

 

Tras perder un juicio contra el sello discográfico Vogue, que se quedó con los derechos de autor de todas las canciones producidas entre 1962 y 1967,  y fundar la productora Asparagus, François Hardy se unió sentimentalmente con Jacques Dutronc, a quien había conocido en Córcega. De lo que fue una apasionada relación nació en 1973 Thomas, un hombre joven que ha heredado rasgos físicos tanto de su padre como de su madre, y que hoy es uno de los compositores e intérpretes con más talento del panorama musical francés. La pareja se separó en 1991 sin llegar a divorciarse nunca.

Después de unos años en los que los discos de Françoise Hardy no conseguían las deseadas cuotas de mercado, el autor y compositor Michel Berger le facilitó un nuevo salto a la gloria con dos canciones, incluidas en el álbum “Message personnel”, que volvieron a situarla en los primeros puestos de las listas. 

 

Tras el álbum “Décalages”, Françoise Hardy empieza a componer para otros músicos y escribe libros sobre astrología, una disciplina que ha seguido cultivando. Con “Clair Obscur” gana el Gran Premio de la Sacem (sociedad de autores, compositores y editores). Es un álbum de versiones en el que su hijo le acompaña a la guitarra. En 2005 gana el título de Intérprete femenina del año con “Tant de belles choses” y más tarde recibe la Gran medalla de la Canción, un premio que entrega la Academia Francesa.

 

Con un cáncer del sistema línfático ( enfermedad de Hodgkin) diagnosticado, Françoise Hardy sigue sacando discos – “Paréntesis”, “La pluie sans parapluie”, “L’Amour fou”…- y escribe « Le désespoir des singes… et autres bagatelles », unas memorias en las que habla de su especial relación con Jacques Dutronc o de la eutanasia de su madre.

 

En 2015 se agrava su estado. En el hospital pasa por un coma artificial, una experiencia muy fuerte que cuenta en el libro « Un cadeau du ciel » y, pese a haber anunciado que abandonaba definitivamente la carrera musical, en marzo de 2018 publica el álbum “Personne d’autre” “un disco sombrío y luminoso a la vez” que, esta vez sí, es el último de sus trabajos.

 

Jacques y Thomas, exmarido e hijo, dedican a Françoise Hardy la gira de conciertos “Dutronc & Dutronc” que efectúan entre 2022 y 2023 –recogida en un álbum que incluye viejos temas del padre como “Et moi, et moi, et moi” o “L’opportuniste”, canción que confirma el lado más anarquista de su autor, acompañados de una colección de espléndidos videoclips-, al tiempo que confirman que la salud de Françoise ha alcanzado el estadio de “muy preocupante”, tal y como ella misma confió poco antes en el micrófono de RTL: “Mi vida se ha convertido en una pesadilla”. En ese momento había pasado ya por cuarenta y cinco radioterapias, había dejado de salivar y le fallaba la irrigación del cerebro.  

 

En abril de este año 2024, varias intérpretes de las últimas hornadas, entre ellas las figuras ascendentes de Clara Luciani y Zaho de Sagazan, le rindieron homenaje en el festival Printemps de Bourges, un acontecimiento anual dedicado a las músicas actuales al que François Hardy, quien había cumplido 0chenta años en febrero, no pudo acudir por encontrarse “muy cansada” y  desear “acabar pronto y de manera rápida (…) marcharme a la otra dimensión lo más, pronto, lo más rápido y lo menos dolorosamente posible”  

 

martes, 11 de junio de 2024

"Eureka", de Lisandro Alonso: una historia de sueños encadenados

“La película (…), funciona a la manera de las cajas chinas, donde un espacio dramático incluye dentro de sí al siguiente”.


Lo fantástico impregna “Eureka”- https://periodistas-es.com/eureka-de-lisandro-alonso-171352, última película del realizador argentino Lisandro Alonso (“La libertad”, “Los muertos”, “Fantasma”, “Jauja” - https://periodistas-es.com/62-festival-san-sebastian-jauja-lisandro-alonso-y-vigo-motensen-en-horizontes-latinos-41318) estrenada en el Festival de Cannes 2023. Un relato hermético –entre ficción y documental- que comienza con un western en blanco y negro, en el que un padre está buscando a su hija,  salta a una reserva de Dakota en nuestros días para finalmente llevar al espectador hasta la Amazonia brasileña: la conquista del Oeste, las desiguales relaciones en los Estados Unidos contemporáneos y la modernidad capitalista del Brasil emergente. “Tres lugares, tres tiempos, un pájaro y una reencarnación” (Página 12).

En un recorrido que atraviesa contextos, geografías y épocas.de distintos pueblos amerindios, “Eureka” explora la experiencia de las comunidades indígenas comparando la forma de vida de los indios en la selva de América Latina, donde todavía pueden refugiarse en su vasto entorno natural, con la situación de los nativos americanos, que viven en una parcela de tierra asignada por el gobierno estadounidense. 

Un cowboy solitario (Viggo Mortensen. Capitán Fantastic” - https://periodistas-es.com/captain-fantastic-fabula-familiar-ecologista-quimerica-75988, “Green Book” - https://periodistas-es.com/green-book-por-las-rutas-del-sur-de-peter-farrelly-oda-a-la-tolerancia-118685) se adentra en un pueblo sin ley en busca de venganza. Paralelamente, en la reserva de Pine Ridge, en Dakota del Sur, Alaina está cansada de su trabajo como policía y deja de contestar las alertas de radio una fría noche de invierno. Su sobrina Sadie pasa la noche esperándola, en vano. Con la ayuda de su abuelo, Sadie decide emprender un viaje a través del tiempo y el espacio hasta un lugar en Sudamérica, donde podrá dejar de lado viejos wésterns en blanco y negro que no la representan, para centrarse en escuchar los sueños y los relatos de las personas que todavía viven en la selva. “Los pájaros no hablan con los humanos, pero si pudiésemos  entenderlos, tendrían muchas verdades que contarnos”. 

“Eureka” (1) es un viaje enigmático en el tiempo y el espacio –que siempre parecen suspendidos-  contado en tres partes “entre 1870 y 2019, entre Estados Unidos, México y la selva amazónica (…) para establecer la relación entre las épocas y los continentes el relato cuenta con una mujer convertida en pájaro –pequeña cigüeña- migratorio…”. Una experiencia estética que mira al futuro en la que Vigo Mortensen y Chiara Mastroiani  (“Los canallas” - https://periodistas-es.com/los-canallas-les-salauds-de-claire-denis-un-cine-muy-muy-negro-31447 - https://periodistas-es.com/el-precio-de-la-fama-de-xavier-beauvois-58872, “Les enfants des autres”- “La última locura de Claire Carling -https://periodistas-es.com/julie-bertuccelli-dirige-la-ultima-locura-de-claire-darling-una-tragedia-agridulce-128506 ) “crean una historia mágica sobre la condición global de los pueblos indígenas y nuestra noción del progreso”

 “Quiero establecer –dice Lisandro Alonso- conexiones entre el paso del tiempo y las diferentes culturas que han habitado esta tierra desde antes de la colonización. Algunos han perdido la conexión con sus descendientes directos al intentar comprender su forma de estar en el mundo, otras comparten un vínculo directo. Quiero comparar las razas de las tribus indígenas de Norteamérica con las que viven cerca del Amazonas, escapando de la modernidad con la esperanza de mantener sus tradiciones ancestrales. Viajaremos a la selva tropical para encontrar gente y ofrecerles trabajo como actores. Trabajar con ellos como iguales sería un sueño hecho realidad. 

Quiero perderme en la selva con ellos y mi equipo. Quiero poder reír y trabajar, y sentirme observado por los pájaros y animales que viven entre esos árboles, y viajar por esos ríos donde se pueden ver personas que tras un duro día de trabajo, encuentran un poco de oro, como lo vienen haciendo desde los tiempos en que no había maquinaria pesada y apoyo, sólo el mero deseo de conseguirlo, sólo el mero deseo de enriquecerse rápidamente”.

(1) “Eureka” se puede ver en las salas madrileñas a partir del viernes 14 de junio de 2024.

 

lunes, 10 de junio de 2024

“Benedetti, 60 años con Luz”, historia de un amor incombustible


Mario Benedetti
y Luz López se conocieron cuando él tenía catorce años y ella doce. Benedetti espero seis años para declararle su amor y ella tardó un minuto y medio en darle el sí. Con el paso del tiempo  él se convirtió en taquígrafo, contable, empleado, periodista y  escritor, y ella trabajó en el sector público. Juntos compartieron la vida, el exilio, los fracasos, el éxito, los amigos y el amor. Sesenta años y ochenta libros después, Luz enfermó de  Alzheimer, olvidó todo su pasado y olvidó también  a Mario, justo antes de morir... Hasta el último momento Benedetti ocultó a los demás la enfermedad de Luz, como si negándola de alguna manera la suprimiera.

 

El documental “Benedettu, 60 años con Luz” es “la crónica de ese proceso de memorias y olvidos, el empeño por reconstruir los recuerdos que el destino borró, con sus pinceladas de asma, muerte y exilio, el regreso a un país diferente, las voces de los amigos y de los otros”. Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Mario Benedetti, ha señalado que Luz “fue muy importante en la vida de Mario. Prácticamente todos sus libros de poesía están dedicados a ella, y además era la primera que leía todo lo que escribía”.

 

Cuando llevaban treinta años juntos, Mario escribió para Luz el poema “Bodas y perlas”, recordando cuando se conocieron para no separarse más: “(…) Cuando la conocí/ tenía apenas doce años y negras trenzas/ y un perro atorrante que a todos nos servía de felpudo./ Yo tenía catorce y ni siquiera perro/ calculé mentalmente futuro y arrecifes/ y supe que me estaba destinada/ mejor dicho que yo era el destinado (…)”.

 

 Aunque hubo períodos en que estuvieron físicamente separados, como cuando Mario se exilió en 1973 en Argentina, en Cuba y en España, y ella se quedó en Montevideo cuidando de la madre del escritor,  siempre se mantuvieron unidos a través de cartas “y con la certeza de que lo de ellos trascendía lo banal” (“Inventariando el amor en Benedetti”, artículo de Karen Punaro Mailuf).

 

“Es una pareja que está basada en ese pacto de confianza y en una especie de pacto del amor, un amor diferente, un amor casi de compañeros que construyen una vida a partir de lo que la vida les da, (…) esta relación (…) no está basada en emociones pasajeras. Públicamente no eran una pareja afectiva, amorosa del contacto físico y de la demostración permanente en público. (…) Su vínculo está basado, utilizando dichos de Mario, en “amores a largo plazo” y esto se ve reflejado en la relación que tuvieron”, explica el director del documental, Andrés Varela (Mundialito”, “Maracaná), también productor y guionista.

 

Como un presagio funesto, el día que su amigo Juan Cruz  les llevaba en su coche al aeropuerto de Madrid, para que tomaran el vuelo que definitivamente les devolvía a Montevideo, donde nacieron y donde había empezado todo,  Luz cerró la puerta del piso olvidando la llave en su interior.

 “Benedetti, 60 años con Luz” (1) es el título de la película documental que realizador uruguayo Andrés Varela estrenó, para conmemorar los 102 años del nacimiento de un autor que trascendió las fronteras de su país y del continente sudamericano, centrada en los sesenta años que duró la historia de amor de Mario Benedetti y Luz López.

Nadie, por tanto, puede llamarse a engaño, el documental se llama “60 años con Luz” y sobrevuela apenas la ingente labor literaria del más universal y seguramente prolífico de los autores uruguayos,  un escritor verdaderamente fecundo -del que no puede ignorarse la vertiente político-social que impregna toda su obra-  que cultivó la crítica literaria, la poesía, el ensayo y la narrativa en más de ochenta libros de los que se han hecho cerca de dos mil ediciones traducidas a una treintena de lenguas.

Lo que sí recoge la película son documentos hasta ahora inéditos junto al testimonio de personalidades que conocieron a la pareja, como el expresidente José Mujica,  los cantautores Joan Manuel Serrat, Nacha Guevara, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, el actor Héctor Alterio, protagonista de la película “La tregua” basada en la novela homónima de Benedetti, así como familiares, amigos y algunas personas con las que trabajó. Todos ellos reconocen el valor de su trayectoria personal, intelectual y literaria.

Musa, esposa y compañera, Luz murió en 2006, y Benedetti –que nos dejó tres años más tarde, con 88- la evocó expresamente en un poema incluido en su último libro, “Testigo de uno mismo” publicado en 2008: “Acontece la noche y estoy solo/ cargo conmigo mismo a duras penas/ al buen amor se lo llevó la muerte/ y no sé para quién seguir viviendo”.

(1) “Benedetti, 60 año con Luz” se va a estrenar en los cines de Madrid el viernes 14 de junio de 2024.

 

“Vidas perfectas”, remake prescindible de una multipremiada película belga

 


El drama psicológico “Vidas perfectas” (“Mothers Instinct”), dirigido por el director de fotografía francés Benoît Delhomme (“El amante de Lady Chaterley”, “El hombre más buscado”), ambientado en los primeros años de la década de 1960 y protagonizado por  las actrices Anne Hathaway (“El diablo se viste de Prada”, “Amor y otras drogas”, “The Idea of You”) y Jessica Chastain (“Miss Sloane”, “Escenas de la vida conyugal”) -que por tercera vez coinciden en un reparto tras “Armagedon Time” e “Interestelar”),  cuenta la historia de Alice y Celine, dos amigas que tienen vidas aparentemente idílicas en una barriada estadounidense de confortables casas unifamiliares, cuyos vecinos comparten celebraciones y barbacoas sabatinas.

Sus hijos tienen la misma edad y asisten a la misma escuela. El trágico  accidente que acaba con la vida de uno de los pequeños romperá la armonía  y provocará sentimientos de culpa, sospechas y paranoia, que acabarán con la relación existente entre las dos mujeres.

Ganador de casi todos los principales Magritte, los premios que anualmente otorga la Academia del cine belga, este inútil  remake de la película belga “Duelles”, realizada en 2019 por Olivier Masset Depasse, el largometraje “Vidas perfectas” –que en realidad nos habla de unas madres muy, muy imperfectas, como la mayoría- es una adaptación de la novela “Derrière la haine” de Barbara Abel,  un thriller melodramático doméstico que no aporta nada a la versión original y cuyo atractivo es la presencia de dos actrices consagradas, de las que cobran honorarios de más de seis cifras,  que se esfuerzan por sacar algún partido de sus personajes, dos mujeres cuya casi única diferencia es el color del pelo, en una película sosa y aburrida.

 

(1) “Vidas perfectas” llegará a las pantallas madrileñas el viernes 14 de junio de 2024.


 


 



 

 

sábado, 8 de junio de 2024

“Respira”, un decepcionante thriller postapocalíptico

“Un científico clarividente vive con su mujer y su hija en lo que queda de Brooklyn en 2039. Luego llega Mila Jovovich” (leído en Internet)

 


« Respira » (Breathe ), thriller de ciencia ficción postapocalíptico plantea un futuro en el que escasea el oxígeno y la tierra se ha vuelto inhabitable, es el debut cinematográfico de
Stefon Bristol
, realizador estadounidense que hasta ahora ha dirigido cortos, series de televisión y la película “See You Yesterday” para la plataforma Netflix.

 Ni siquiera un reparto de estrellas del género, como Mila Jovovich (“El quinto elemento”, “Resodent Evil”), Jennifer Hudson (“Dreamgirls”, Oscar a la mejor Actriz secundaria), el rapero Common  (Lonnie Rashid Lynn, Jr,,  conocido anteriormente como Common Sense, nombre que tuvo que cambiar porque había un grupo que se llamaba igual, ganador de un Oscar a la Mejor Canción original en 2015 junto a John Legend por “Selma”), Quvenzhané Wallis (“Bestias del sur salvaje”) y Sam Worthington (“Avatar”), es capaz de salvar la película, que cojea en un guión – escrito por el director y  Doug Simon (“Demonic”)- que apenas da para la primera media hora de proyección.

La falta de oxígeno ha convertido el planeta en un lugar imposible de habitar. Para sobrevivir, Maya y su hija Zora permanecen encerradas en un bunker bajo tierra, cultivando verduras que es su único alimento. El resto del mundo son edificios destruidos y monumentos en ruinas. Para salir al exterior deben ponerse un traje con escafandra diseñado por Darius, el marido de Maya, un científico que ha desaparecido en un peligroso viaje emprendido para enterrar a su padre. Cuando llega una misteriosa pareja que asegura conocer a Darius, Maya les deja entrar en el bunker hasta que se da cuenta de que probablemente no son quienes pretenden, lo que obligará a que madre e hija tengan que luchar por sus vidas.

 “Respira” es una película en la que nada parece real, todo es arbitrario  y a  las peleas, que se suceden en los últimos minutos , les falta el característico apasionamiento que se  espera cuando lo que está en juego es nada menos que la supervivencia.  “Respira” no se diferencia nada, en términos de intriga, a muchas otras historias anxiógenas llegadas desde el Hollywood que fabrica aburridos  e incoherentes blockbuster’s –apoyados en un reparto atractivo-  casi como si fueran churros.

 

(1) “Respira” se estrena en Madrid el viernes 14 de junio de 2024