domingo, 7 de abril de 2019

Lo mejor de la tecnología mundial al servicio de la ciberpolicía china


El descubrimiento, efectuado en febrero de 2019 por un investigador holandés en ciberseguridad, de un fallo en la base de datos de la empresa china SenseNets (SenseNets Technology Ltd., compañía de investigación e información fundada en 2015 con sede en la ciudad de Shenzhen), ha sacado a la luz un gigantesco sistema de reconocimiento facial que controla los movimientos de más de dos millones y medio de personas en la provincia china de Xinjiang, lo que ha dado pie a pronosticar la alarmante amplitud de la vigilancia que lleva a cabo el estado chino, según la información publicada por el digital francés Slate el 1 de abril, firmada por Lindsay Gorman y Matt Schrader.
Como es de suponer, si tenemos en cuenta anteriores informaciones conocidas en la última década sobre las distintas ciberpolicías chinas, SenseNets es solo un síntoma de un fenómeno mucho mayor,  y la sospecha que cada vez parece confirmarse más de que las compañías tecnológicas estadounidenses ponen su experiencia y su reputación al servicio de las empresas chinas de vigilancia.
Siempre según la información publicada en Slate -pero no solamente en esta página, he encontrado distintas referencias al mismo asunto en Google- la base de datos de SenseNets indicaba coordenadas GPS exactas durante veinticuatro horas, asociadas con ayuda del reconocimiento facial a datos personales sensibles como el número del carnet de identidad, el domicilio, los datos del lugar de trabajo y algunas fotografías personales, todo lo cual significa utilizar un método de control contrario al respeto a los derechos humanos y con el agravante, en el caso que nos ocupa, de que más de un tercio de las personas espiadas pertenecen a la minoría ouighur –pueblo turcófono y musulmán sunnita- perseguida y acosada habitualmente en China.

Debido a alguna negligencia, la base de datos de SenseNets ha permanecido seis meses accesible para todo el mundo en Internet. Según el investigador que la descubrió « podría haberla pirateado un niño de 12 años ».

La fuente mencionada cree que SenseNets no es más que una de las numerosas sociedades chinas que configuran « un estado policial totalitario altamente tecnológico en Xinjiang », región en la que, desde 2017,  al menos dos millones de ouighures han sido trasladados a « campos de reeducación » donde, según testimonios no contrastados pero fácilmente creíbles (a juzgar por la trayectoria china en la materia), los detenidos viven en condiciones extremadamente difíciles en medio de hostigamientos y adoctrinamiento político destinado a conseguir que el pueblo ouighur abandone su religión musulmana.


jueves, 4 de abril de 2019

“La sombra del pasado” de Florian Henckel von Donnersmarck: el renacimiento de un gran director

Trece años después de que el realizador alemán Florian Henckel von Donnersmarck consiguiera el Oscar con su película “La vida de los otros”, un  auténtico éxito de crítica y taquilla, y cuando ya han pasado más de ocho años de su segundo filme, “El turista”, un mal remake interpretado por Jonnhy Deep y Angelina Jolie, Henckel rompe un largo silencio con una película que dura algo más de tres horas rodada en Alemania:  "Werk ohne autor", (literalmente “Una obra sin autor”), cuya distribución en los países anglosajones se titula "Never look away", y en España se estrena como “La sombra del pasado”, seductora biografía novelada del pintor Gerhard Richter (pintor y fotógrafo alemán  nacido en Dresde en 1932, que se pasó a Occidente en 1961, y cuya obra alcanzó reconocimiento mundial en los años 1980).  


Una sombra muy, muy alargada, la de esos alemanes que no acaban de dejar atrás el fardo del pasado. Abarcando una treintena de años, la película recorre las vivencias del protagonista  primero en la Alemania nazi, después en la Alemania comunista de la posguerra y finalmente en el oeste, en la época de la erección del Muro de Berlín. En ese contexto cambiante, el personaje central, Kurt (Tom Schilling, “Las partículas elementales”, “Oh Boy”, “La mujer del cuadro”), joven aspirante a pintor marcado por un drama familiar y por el de todo un pueblo, está enamorado de su compañera Ellie (Paula Beer, “Frantz”, “Transit”). Una historia de amor complicada que no aprueba el padre de la chica, el Profesor Seeband (Sebastian Koch, “La vida de los otros”, “El puente de los espías”, “La chica danesa”), un ginecólogo nazi defensor de la eugenesia y un excelente “camaleón” político que, acabada la guerra, encuentra la forma de seguir siendo poderoso con el nuevo régimen.

A través de estos tres personajes, Henckel, plantea muchos y muy variados temas de reflexión: desde los estigmas de la infancia a la inspiración artística y al cambio de régimen y su influencia en la vida de los ciudadanos

Drama histórico muy personal, interpretado con inteligencia por la pareja de jóvenes actores y el habitual carisma de Sebastian Koch, lo que consigue que, a pesar de su duración, resulte una película cautivadora, lírica y emocionante con algunas gotas de humor que se agradecen y el planteamiento moral de que “los malos” raramente reciben un castigo a la altura de sus crímenes. “Yo nací en 1973 –declara Henckel- y antes de mi nacimiento mi madre ya formaba parte de la Unión socialista alemana de estudiantes, y su obsesión era que Alemania no había castigado suficientemente a los nazis. Cuando llegué a Berlín a los 8 años, tras haber pasado mi infancia en Nueva York, cada vez que me cruzaba con una persona vieja me preguntaba que habría hecho durante la guerra… Mis abuelos ya me habían explicado que las personas malas entre 1933 y 1945 no tuvieron después vidas perfectas…”

miércoles, 3 de abril de 2019

Suecia: flygskam o la vergüenza de coger el avión

Tren, Suecia

El último fin de semana se ha celebrado en Estocolmo un salón dedicado a los viajes en tren, porque resulta que son cada vez más los viajeros que prefieren este medio de transporte al avión. Motivo: generar menos CO2 y contaminar menos la atmósfera.  Según un artículo publicado en la página web de FranceInfo, esta tendencia  tiene incluso un nombre propio, "flygskam", que puede traducirse por “la vergüenza de coger el avión”.  

Y frente a la vergüenza de montar en avión “el orgullo de subir a un tren” (“train brag”), que ahora no solo utilizan para los viajes de vacaciones, sino también para los desplazamientos profesionales; las redes sociales  suecas están plagadas de comentarios que explican las ventajas.

Y como viajar por Europa en tren es más complicado que hacerlo en avión, porquelas redes ferroviarias son nacionales, el salón se ha especializado en recomendar horarios coincidentes, comprar los billetes y aconsejar como pasar las diferentes fronteras.

Para Susana Elfors, creadora del salón, « me di cuenta de que hay muchas cosas que mejorar para quienes eligen viajar en tren. Es difícil reservar, hay que cambiar de tren varias veces… empecé con un grupo de facebook y ahora somos 74.000 seguidores. El objetivo principal es convencer de que viajar en tren es un placer, y nunca un sacrificio ».

El gobierno sueco, asegura la información de FranceInfo, quiere ser el primer país neutro en emisión carbónica, objetivo que se ha marcado la fecha de 2045. “Nosotros –dice la ministra sueca del medio ambiente, Isabelle Lövin- cogemos de media cinco veces más aviones que el resto de los europeos. Ya hemos creado una tasa sobre los billetes de avión,. Y estamos pensando en obligar a usar biocarburante en lugar de keroseno, para reducir las emisiones. Además, el gobierno está invirtiendo mucho en los ferrocarriles ».

Según la misma fuente, ya ha comenzado a bajar el número de viajeros aéreos en las líneas interiores suecas, mientras aumenta continuamente, hasta alcanzar cifras de record,  la frecuentación de trenes entre las grandes ciudades, lo mismo que la de los trenes nocturnos.


Descubierto en Pompeya un antepasado del fast-food

Thermopolium, Pompeya

Excavaciones arqueológicas en Pompeya han sacado a la luz un thermopolium, o lugar de comida rápida, según la información publicada en la página web del canal internacional Euronews.

El descubrimiento pertenece al rincón de Regio V, un sitio al norte de la ciudad, donde ha aparecido un tesoro, un establecimiento con  «  vasos y alfarería distintos de los habituales”. Este tipo de mostrador, dice el redactor de Euronews, era muy apreciado en esa ciudad portuaria, donde frecuentemente había gente de paso”.

Claro que tampoco el hallazgo se corresponde fielmente con nuestros actuales locales de fast-food. El ancestro tenía una carta diferente: comida caliente, vinos, infusiones, pan con pescado salado, queso al horno y lentejas…El  thermopolium tiene un fresco que representa a un esclavo sirviendo la comida y a una nereida tocando la cítara. 

El lugar donde se ha producido el descubrimiento forma parte del patrimonio mundial de la Unesco, y en él se suceden las excavaciones desde 1748. En toda Pompeya han aparecido ya unos 150 thermopoliums, a los que habitualmente acudían los ciudadanos más pobres que carecían de medios para hacerse una comida en toda regla.



martes, 2 de abril de 2019

“Un pueblo y su rey” de Pierre Schoeller: los inicios de la Revolución Francesa


"Un pueblo y su rey’ es como una marmita a punto de desbordarse: demasiado repleta de todo, de actores, de importancia, de pompa, de desafíos y de pelucas…” (Théo Ribeton, Les Inrockuptibles).

Superproducción  histórica en torno al levantamiento popular que en 1789 culminó en la Revolución Francesa, toda una referencia para las democracias occidentales en general y europeas en particular, “Un pueblo y su rey”, dirigida por Pierre Schoeller (“Versalles”, “El ejercicio del poder”), es una película coral con actores consagrados de la cinematografía francesa -Gaspard Ulliel (“Hannibal el origen del mal”), Adèé Haenel (“120 pulsaciones por minuto”), Laurent Laffite (“Pequeñas mentiras sin importancia”), Louis Garrel (“Mal genio”), Olivier Gourmet (“Dos mujeres”), Izia Higelin (“Samba”) y Denis Lavant (“Holy Motors”)- de la que yo destaco la lección sobre la importancia de las mujeres en la revolución, por precisar más en todas las revoluciones.

París, 1789. La Bastilla ha sido asaltada y un soplo de libertad invade las calles. Françoise, una joven lavandera, y Basile, sin familia ni apellido, descubren la euforia  del amor y la revolución. Con sus amigos y la gente humilde de París, perseguirán sus sueños de emancipación en la recién formada Asamblea, que será el germen de un nuevo sistema político.

Fresco histórico austero y lírico, “Un pueblo y su rey” es tanto un espectáculo guiado por la preocupación de permanecer siempre fiel a las fuentes, como una llamada a reflexionar sobre la idea de revolución, su actualidad y pertinencia ( o no). Desde la toma de la Bastilla (14 julio 1789) hasta la imagen de la cabeza de Luis XVI separada del tronco por la guillotina (21 enero 1793), toda la película es un desfile de personajes que quieren, de una forma u otra, hacer la revolución.

Drama complejo y excesivo que gira, como el título indica, en torno a las relaciones del pueblo con su rey (y no a la inversa) y al final de un reinado, como la enésima versión de una misma lección de historia « Un pueblo y su rey » reconstruye el destino fatal de un ideal que acaba en masacre, sin que nadie sea capaz de decir si hay que definirlo como desastre o victoria aunque todos coincidamos en cantar “la Marsellesa”.




lunes, 1 de abril de 2019

“Asher” de Michael Caton-Jones: El declive del asesino a sueldo


“Asher”, película producida y protagonizada por el actor Ron Perlman ("Hellboy", "Blade 2", "La ciudad de los niños perdidos", "El nombre de la rosa"), quien ha recibido el Premio honorífico Máquina del Temps en el último Festival de Sitges.  

En el  thriller, dirigido por Michael Caton-Jones ("The Jackal (Chacal)", "Rob Roy") intervienen también Famke Janssen ("Venganza"), Richard Dreyfuss ("Tiburón"), Jacqueline Bisset ("Bullitt"), Peter Facinelli (saga "Crepúsculo") y la actriz española Marta Milans ("Shazam").

Asher es un antiguo miembro del Mossad reconvertido en asesino a sueldo que lleva una vida austera en Brooklyn, Nueva York. A punto de llegar al final de su carrera, y posiblemente al final de su vida, acepta un encargo que le ofrece la posibilidad de redimirse, una última oportunidad para dejar atrás al hombre que ha sido para convertirse en el hombre que alguna vez quiso ser. En eso está cuando conoce a Sophie y con ella intenta organizar una vida normal, antes de que sea demasiado tarde, intentando sobre todo redefinir sus conceptos del bien y del mal.

“Asher” es no solo una película sobre el hecho inevitable de envejecer (también a los mercenarios les llega el momento de dejar paso a los más jóvenes), y de refilón sobre la eutanasia, sino también sobre la posibilidad de encontrar el amor cuando uno es “el malo”  y además es un alma solitaria, acostumbrado a vivir solo rn su loft neoyorquino y a que nada turbe su rutina: cada día da betún y saca brillo a sus zapatos, cada día se hace la comida y la acompaña con vino…

Asher (Ron Perlman)  cumple con eficacia las misiones que le encarga un jefe de la criminalidad local a través del dueño de una lavandería: primero llena de humo el pasillo de su víctima, y cuando esta abre la puerta para ver qué ocurre le dispara tranquilamente pero con saña, protegiéndose de los cascotes que puedan saltar con un paraguas.

La vida social de Asher  se limita a la relación de amistad con una prostituta, que en ocasiones le ayuda en su trabajo, hasta que un día las cosas no salen como estaba previsto, Asher rueda escaleras abajo y cae literalmente a los pies de Sophie (Framke Jensen), una hermosa mujer y buena samaritana, profesora de ballet, que se ocupa de su madre anciana y demente (Jacqueline Bisset). Asher piensa que con ella puede empezar otra vida.

Resulta que, contra todo pronóstico, Asher – mezcla de cine de acción y de estudio de carácter- no es un personaje antipático sino un tipo melancólico que interviene en un interesante drama de gansters judíos de serie B.

Lapidación de homosexuales: Georges Clooney encabeza un boicot a los hoteles de Brunei


En una carta abierta publicada en el digital Deadline, el actor estadounidense George
El sultán de Brunei
Clooney pide que se boicoteen los hoteles propiedad del Sultán de Brunei, pequeño estado petrolero especialmente conservador del Sudeste Asiático –donde la última elección tuvo lugar en 1962-  que acaba de legislar la pena de muerte por lapidación para la homosexualidad y el adulterio.

El nuevo código penal del país, que entra en vigor el próximo 3 de abril de 2019,  castiga también el robo con la amputación de una mano o un pie. Desde 2014, cuando el sultán decidió que regirse por la charía, no es ningún misterio que se ha ido endureciendo la aplicación de la ley islámica.

 El sultanato de Brunei es propietario de nueva de los mejores hoteles del mundo, dice Clooney en su carta, en la que admite haberlos frecuentado “porque no sabía a quién pertenecen (…) Cada vez que nos alojamos en ellos, cada vez que asistimos a actos, reuniones o cenas en uno de esos hoteles, llenamos los bolsillos de quienes pretenden lapidar o azotar hasta la muerte a sus propios conciudadanos por ser homosexuales o cometer adulterio. No podemos seguir contribuyendo a financiar violaciones de los derechos humanos”.  

George Clooney es uno de los actores mejor pagados del mundo. Durante años ha sido, como reconoce en su carta, uno de los clientes más fieles de los lujosos hoteles de Los Angeles, Londres o París, que pertenecen a los fondos de la agencia de inversiones del  sultanato de Brunei.

Amnistía Internacional (AI) exhortó públicamente, el 28 de marzo de 2019, « A parar inmediatamente la aplicación de unas penas tan crueles como inhumanas », en palabras de Rachel Chhoa-Howard, especialista en el Sideste Asiático de la organización. La nueva legislación convertirá a Brunei en el único país del Sudeste Asiático donde la homosexualidad se castiga con la muerte, según Phil Robertson, de la ONG Human Rights Watch: "Si se aplica este proyecto delirante hay razones para pensar que se pondrá en marcha un proyecto de boicot al sultanato en todo el mundo”, como ya ocurrió en 2014, cuando el anuncio de la adopción de la charía provocó una campaña similar a la que ahora encabeza Clooney. Una campaña a la que ya se ha sumado el cantante británico Elton John, homosexual declarado quien en 2014 se casó con su compañero David Furnish.

Esta es la lista de hoteles a boicotear, proporcionada por Clooney y John:  The Dorchester (Londres), 45 Park Lane (Londres), Coworth Park (Reino Unido), The Beverly Hills Hotel (Beverly Hills, Estados Unidos), Hotel Bel-Air (Los Angeles, Estados Unidos), Le Meurice (París), Hôtel Plaza Athénée (París), Hotel Eden (Roma) Hotel Principe di Savoia (Milan, Italia)