sábado, 12 de enero de 2019

Guantanamo: 17 años después todavía quedan 40 detenidos

Manifestación pidiendo el cierre de Guantánamo

Diecisiete años después  de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, sigue operativa la base militar de Guatánamo, el centro de detención más controvertido del mundo, situado en territorio cubano y concebido para internar allí a los presuntos terroristas sospechosos de pertenecer a los yihadistas de Al-Qaeda y a los Talibanes.

 De los 800  detenidos inicialmente,  en este momento quedan 40 prisioneros, “encarcelados violando totalmente los derechos humanos”, denuncia el canal internacional Euronews, al tiempo que recuerda que el cierre de la base extraterritorial fue una promesa incumplida del presidente estadounidense Barak Obama y que el actual mandatario de la Casa Blanca, Donald Trump, no solo ha decidido mantener las instalaciones sino que tiene pensado un plan de modernización por valor de varios millones de dólares.

Cuando se han cumplido 17 años de la apertura de la base, Amnistía Internacional (AI) ha publicado un informe –titulado « Guantánamo: 17 años de violaciones”-  en el quye empieza asegurado que “mientras continúe abierto seguirán las violaciones”.

« Guantánamo sigue funcionado, mientras que esta cárel debería formar parte desde hace mucho tiempo del capítulo deplorable de la historia de Estados Unidos. 17 años después de su apertura sigue siendo un símbolo de la xenofobia que define la presidencia de Donald Trump, quien al anular la orden de su antecesor, Barack Obama, de cerrar la prisión militar de Guantánamo, ha abierto el camino a una nueva era de violaciones de los derechos humanos”.

Según el informe de AI, la mayoría de los 40  prisioneros que permanecen allí han sido torturados, y algunos de ellos continúan allí pese a que la orden de su traslado se firmó hace ya varios años, como es el caso de Toffiq al Bihani, torturado por la CIA ates de ser enviado a Guantánamo en 2003. La orden de su traslado a otro país fu aprobada en 2010.
AI pide que se proceda al inmediato traslado de los detenidos que ya lo tienen firmado, y que al resto se les acuse de una vez y se les juzgue de manera equitativa, o se les ponga en libertad « para que esta vergonzosa institución pueda cerrar definitivamente sus puertas ».


Bob Dylan et Martin Scorsese preparan un documental para Netflix

Cartel de la anterior colaboración de Dylan y Scorsese

Titulada « Rolling Thunder Revue », como la mítica gira que Dylan realizó entre el otoño de 1975 y la primavera de 1976, y subtitulada “A Bob Dylan Story by Martin Scorsese” (Una historia de Bob Dylan por Martin Scorsese), la película incluirá una entrevista con el cantautor, lo que es toda una primicia porque habitualmente no se presta a entrevistas. El documental se estrenará en 2’019.

Según los representantes de Netflix, “Rolling Thunder Revue, segunda colaboraciçon entre el realizador italo-americano y el músico de Minnesota,  capta el espíritu  desconcertado de los Estados Unidos de 1975 y la música alegre que Dylan interpretó durante aquel año. Medio documental, medio concierto filmado, medio sueño incandescente, es una experiencia única del maestro Martin Scorsese, quien ya dedicó otra película –“No Direction Home”- a Bob Dylan en 2005, y en él también intervendrán otros músicos que participaron en la gira (entre los invitados se recuerda a Joan Baez, Roger McGuinn, Ringo Starr, Patti Smith o Joni Mitchell…  Toda una caravana de artístas míticos sobre la que, en 1978, el propio Bob Dylan realizó  la película “Renaldo y Clara”.


viernes, 11 de enero de 2019

Joven saudí Rahaf Mohammed al Qunun consigue estatuto de refugiada de la ONU

La joven saudí de dieciocho años Rahaf Mohammed al Qunun, quien huyó de su familia por temor a que la mataran después de haber renunciado al Islam, ha conseguido que la ONU le conceda estatuto de refugiada y viaja hacia Canadá, ha informado el jefe de la oficina de inmigración de Tailandia, Surachate Hakpark.

El 5 de enero de 2018, informa Amnistía Internacional (AI), Rahaf, hija del gobernador de la ciudad de al-Sulaimi en la región de Ha’il, huyó de Kuwait, donde estaba de vacaciones con su familia, camino de Australia e hizo escala en Suvarnabhumi, el aeropuerto tailandés de la capital, Bangkok, donde un representante de la embajada de Arabia Saudí le confiscó el pasaporte, con el beneplácito de los servicios tailandeses de inmigración, impidiendo que continuara el viaje.

Para evitar ser embarcada a la fuerza en un vuelo de regreso a Kuwait, Rahaf se atrincheró en un hotel de la zona de tránsito del aeropuerto acompañada por la periodista australiana Sophie McNeill, del canal ABC.  Según sus declaraciones, su familia la ha sometido a malos tratos físicos y pisicológios, y ha amenazado con matarla porque no sigue los preceptos del Islam. Según la ley saudí, la apostasía del islam en un delito que puede castigarse con la pena de muerte.

Según su abogado “habrían hecho mejor quitándole el teléfono que el pasaporte” porque inmediatamente inició una campaña en las redes sociales, con la que consiguió captar la atención internacional.

A raíz de los tuits  publicados por la joven, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) decidió tomarla bajo su protección, concederle el estatuto de refugiada (que normalmente conceden los estados, pero que la ONU otorga cuando no quieren hacerlo) y gestionar la concesión de un asilo humanitario.

“El vicio del poder” de Adam McCay, retrato al vitriolo de Dick Cheney

Christian Bale (Globo de Oro al mejor actor 2018, “La promesa”, “La gran apuesta”, “El caballero oscuro: La leyenda renace”), Amy Adams (“La Liga de la Justicia”, “Big Eyes”), Steve Carell (“The Office”, “Beautiful Boy”, “Foxcatcher”) y Sam Rockwell (“Tres anuncios en las afueras”, “Iron Man 2”) protagonizan “El vicio del poder” (Vice), la historia supuestamente real jamás contada de Dick Cheney el hombre que, manejando los hilos entre bambalinas en la Casa Blanca, de simple y aburrido funcionario acabó convirtiéndose en el hombre más poderosos del mundo como Vicepresidente de Estados Unidos durante el mandato de George W. Bush (2001-2009), con consecuencias en su país y en el resto del mundo (la guerra de Irak), que todavía sentimos hoy. 

El protagonista de esta historia, Christian Bale,  el último Batman, de 44 años, habituado a transformarse físicamente para sus papeles, de nuevo ha dado en el clavo: privado de su barba habitual, con las cejas teñidas de rubio y 18 kilos de más (según la revista Variety comió muchos dulces hasta conseguir la envergadura de Cheney), ya había trabajado con el director en “The Big Short”, una película compleja sobre el escándalo financiero de las subprimes.

El tándem director-actor nos sirve en “El vicio del poder” una ficción sobre el cambio operado en la geopolítica mundial durante los dos mandatos de Cheney, aparentemente una sombra anodina tras la figura presidencial, en un largometraje que guarda apariencia de documental (incluso de documental comprometido, a la manera de Michael Moore) –aunque ni los acontecimientos ni las conversaciones son estrictamente fieles a la realidad-, con fuertes connotaciones satíricas y caricaturescas.

Retrato de un manipulador, mentiroso y oportunista, “El vicio del poder” –encuadrable dentro del género “historias del ala oeste de la Casa Blanca”, que yo particularmente devoro con avidez porque siempre encuentro algo que me sorprende- es una película que se sigue con indudable interés. 



jueves, 10 de enero de 2019

“Atardecer” de Lászlo Nemes, un cuento cruel y muy real


El realizador húngaro Läszlo Nemes -ganador del  Gran Premio del Festival de Cannes, el Oscar y el Gobo de Oro de 2015 con su primer largometraje, “El hijo de Saúl”, una impresionante película sobre el holocausto visto desde un punto de vista hasta entonces inédito (el de un prisionero  del campo de concentración de Auswitz)- ha vuelto a acertar con su segunda película, “Atardecer”,  de nuevo una obra brillante de casi dos horas y media,en forma de cuento de misterio, que “invita al espectador a que, junto a la protagonista, busque un posible camino a través del laberinto de fachadas y capas”. 

 Y de sombreros. En 1913, en Budapest, ciudad que rivaliza con Viena por ser el corazón de Europa en pleno apogeo del imperio austro-húngaro, Irisz Leiter (Juli Jakab, quien según el realizador tiene todo el aspecto de salir de una máquina de retroceder en el tiempo, “No Man’s Island”, “El hijo de Saúl”), una joven de veinte años, llega desde Trieste, donde ha crecido y ha aprendido el oficio de modista, a la capital húngara con la esperanza de poder trabajar en la antigua sombrerería de sus padres, muertos trágicamente. Al nuevo dueño,  de nombre Oszkar (Vlad Ivanov, “El concierto”, “Bachillerato”, “Ana, mon amour”), no le interesa contratarla. La búsqueda de un  hermano, cuya existencia ignoraba. que es al parecer líder anarquista y autor del asesinato de un político, lleva a Irisz a investigar acerca de sus orígenes familiares y a moverse por las calles de una ciudad laberíntica y violenta, y por los meandros de una sociedad agonizante que está viviendo la antesala del caos de la Primera Guerra Mundial.

Lo mismo que en “El hijo de Saúl”, la cámara de “Atardecer”  sigue a la protagonista durante toda la narración, perdida en esa ciudad que era entonces una de las más importantes de Europa, donde se cruzaban diferentes pueblos y culturas, así como los partidarios de todos los movimientos políticos, de la extrema derecha a la extrema izquierda, que iban a desarrollarse durante todo el siglo XX; una ciudad hervidero, menospreciada por el emperador que vivía en su palacio de Viena. El espectador va descubriendo la ciudad al mismo tiempo que Irisz, que la dejó cuando tenía dos años y a la que siente no pertenecer, en un viaje que en todas partes revela un ambiente de complot, de conspiración, de secretos y misterios.

Dividida entre el pasado, el presente y un futuro gris que se adivina, entre tradición y modernidad, Irisz busca su lugar en ese mundo de pesadilla, entiende poco a poco que el imperio se desmorona y descubre la perversidad de los hombres de la alta burguesía que se aprovechan de las jóvenes inocentes, para acabar sumiéndose en un desconcierto identitario.

“Atardecer” es una película muy personal, una fábula cruel y valiente que invita a mirar alrededor y asumir el estado del mundo actual. En ese viaje memorable y mayoritariamente nocturno que comparte la protagonista y el espectador de “Atardecer”, el realizador Laszlo  Nemes ha establecido un paralelismo entre la sociedad delicuescente que provocó la Primera Guerra, y la situación en la actual Unión Europea, donde confluyen países de culturas distintas, lenguas diferentes y sistemas opuestos, “donde existe una fosa entre la burguesía y las clases populares, donde crecen ideas extremistas, fundamentalismos religiosos y movimientos terroristas. Donde se  vive con el miedo permanente de un atentado, una crisis económica, una catástrofe ecológica… donde algunos ven las señales de un apocalipsis o, al menos, del declive de una civilización…”.

Según declaró Laszlo Nemes cuando la película se presentó en Cannes es un homenaje al drama “Sunrise” (Amanecer) de Friedrich Wilhelm Murnau, estrenado en 1927: “Sunrise me ha inspirado. Describía brillantemente la locura urbana de Estados Unidos y el optimismo de la gente, la confianza que tenían, su inventiva…Esa película, y mis películas, hablan de las esperanzas y desesperanzas de una civilización”.





miércoles, 9 de enero de 2019

“Asterix, el secreto de la poción mágica”: una sonrisa para niños y adultos


Trepando ágilmente entre árboles en busca de muérdago, el druida Panoramix sufre una caída que le hace reflexionar... Se ha torcido un tobillo, pero podría haber sido peor. Si él no pudiera hacerlo ¿quién se encargaría de preparar la poción mágica que da fuerza sobrehumana a quien la prueba? Con Astérix y Obélix a su lado, emprenderá una búsqueda por toda la Galia para encontrar un druida digno de conocer el secreto de la receta, y asegurar así el futuro de su aldea.
La búsqueda se eterniza pero, afortunadamente, la historia se va poblando de nuevos personajes, como el diabólico Sulfurix, un inteligente aspirante a druida quien piensa que de haber dispuesto de la poción mágica “no la habría reservado para cuarenta cretinos con bigote, habría parado todas las guerras del mundo”; o como la pequeña Pectina, personaje secundario que tiene un papel decisivo en el relato.

El galo más conocido del mundo romano vuelve en una película de animación, « Asterix, el secreto de la poción mágica”, detrás de la cual se encuentran el guionista Alexandre Astier y el animador Louis Clichy, que  intentan reproducir el éxito conseguido hace cuatro años con su anterior entrega de la famosa saga,” Astérix : la Residencia de los Dioses”, con la que especialmente sedujeron a la crítica, y entusiasmaron tanto a niños como a adultos franceses.

Hay que decir que en esta ocasión está mucho menos conseguida que la anterior, la historia es atractiva pero el dibujo resulta estereotipado y al resultado final le falta ritmo. Hasta el punto de que en algunos momentos se hace aburrido seguir la narración. No es una película para reír a carcajadas, si acaso una sonrisa…

El cuento es una idea original de Astir (“Kaamelott”, “David et Madame Hansen”)  inspirada en los cómics de René Goscinny y Albert Uderzo, con un gran respeto por el universo original de la saga y un montón de gags en los que participa todo el pueblo además de los ya conocidos personajes (Asterix, Obelix, Panoramis, etc…), y unos hilarantes piratas. Como ya ocurrió en otras aventuras de la serie –“Misión Cleopatra” por ejemplo- Asterix y Obelix son personajes secundarios, la historia está focalizada en el anciano druida Panoramix y en el secreto origen de su celebridad, así como en algunos rasgos de su pasado, desconocidos hasta ahora porque nunca figuraron en los libros de Goscinny y Uderzo.  




martes, 8 de enero de 2019

Amazon es ahora la mayor empresa del mundo

Bezos cuando compró The washington Post

Jeff Bezos, de 54 años, fundador, propietario, Presidente y Director General  del gigante del comercio en línea Amazon se ha convertido, el lunes 7 de enero de 2019, en el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, con un capital estimado en 177 mil millones de dólares. Bezos es también fundador de la empresa aeroespacial Blue Origin, que realizó sus primeros vuelos de ensayo en 2015, y propietario del periódico Washington Post desde 2013.  

Amazon. com, originalmente una pequeña librería digital creada en 1994, tiene hoy  un valor bursátil de 797 miles de millones de dólares (694.000.000.000 euros) y le arrebata el primer puesto en Wall Street  a Microsoft (783 miles de millones de dólares), que a su vez se lo había quitado a Apple a finales de noviembre de 2018, según la información que difunden hoy las grandes agencias internacionales.  

Las mismas fuentes recuerdan que en estos años transcurridos desde su fundación, Amazon se ha convertido también “en un gigante de la informática desmaterializada (cloud), un creador de productos populares (como la asistente vocal inteligente Alexa) y gestor de una plataforma de música y cine a través de su servicio Prime.

Según un artículo publicado en el diario francés Le monde en septiembre de 2018, firmado por Frédéric Joignot, un estudio del canal Bloomberg estableció que Jeff Bezos es 2,6 millones de veces más rico que la familia estadounidense media. El personaje “no se ha hecho a sí mismo” como cuentan las leyendas urbanas. Su empresa y sus entrega rápidas “reposan en el esfuerzo continuado de trabajadores mal pagados”: un salario 5 dólares a la hora inferior al salario mínimo de Estados Unidos. “La mitad de los empleados ganan menos de 23.300 euros al año, cantidad que Bezos gana cada nueve segundos. En mayo de 2014, la Confederación Sindical Internacional le concedió el título de ‘Peor patrón del mundo”. Según los informes de este sindicato, los empleados de los almacenes caminan 24 kilómetros diarios, tiene derecho a una pausa de seis minutos para ir al lavabo, llevan encima terminales que “chivan” sus menores movimientos, y son despedidos si protestan o se sindicalizan.

En cuanto a los cuadros, según una investigación efectuada por el New York Times en agosto de 2015, trabajan ochenta horas semanales, envían y responden correos electrónicos hasta medianoche, son evaluados diariamente por el programa Collaborative Anytime Feedback y firman una cláusula por la que, en caso de dejar Amazón,  no trabajarán para la competencia durante dieciocho meses, “lo que les desanima para cambiar de empresa y permite que Amazon congele sus salarios”.