lunes, 14 de septiembre de 2026

Estados Unidos: algunos congresistas empiezan a cuestionar la salud mental de su presidente


Esta ilustración fotográfica, realizada el 13 de abril 2026, muestra una imagen fotográfica realizada el 13 abril 2026, así como una imagen generada por Inteligencia Artificial que publicó en su red Truth Social, representándole con los rasgos de Jesucristo tras haber criticado al papa León XIV  ( MANDEL NGAN / AFP)







Publicado inicialmente en el diario estadounidense New Yoek Times, y comentado por la redactora Léa Polverini en Slate, digital independiente de izquierda, un artículo comenta que, en diez horas,  el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha escrito 60 veces comentarios en sus redes sociales, con contenidos “inquietantes para su salud mental”.

En las últimas semanas, comenta la redactora, el presidente de Estados Unidos está “inundando sus redes de comentarios que le representan como un héroe guerrero, o como el amo el mundo”, lo que está molestando “incluso en algunos rangos superiores de la esfera política, donde se preguntan acerca de su capacidad para gobernar”.

 

Si bien es cierto que, desde el comienzo de su primer mandato, esta manera frenética de comunicar es algo habitual, también lo es que la IA le ha proporcionado nuevos medios de expresión, que no dejan de desconcertar a los comentaristas “debido a lo exageradas que son las imágenes desplegadas”

 

Con la IA, Donald Trump se retrata “como un superpoderoso gigante” que aplasta a todos sus enemigos, “tanto en la guerra como en los cielos”. Si bien es cierto que estos excesos han modificado profundamente la naturaleza de la presidencia, y la relativa reserva que habitualmente se le suponía, también lo es que parecen un testimonio del estado mental del Jefe del Estado.

Saturar el espacio digital

Para Sarah Matthews, exportavoz de la Casa Blanca durante la administración Trump, “inunda de tal manera la web con este tupo de contenidos que nos hemos vuelto insensibles a su absurdo. Un presidente de 80 años pasa un tiempo enorme consumiendo y republicando creaciones de fans, generadas por IA, que le describen como el hombre más grande, más fuerte y más importante del mundo. “Realmente da la sensación de estar asistiendo, en tiempo real, a la degradación de su cerebro”

Por otra parte, sus defensores consideran sobre todo que destaca en el arte del trolling (1), provocando a sus adversarios para hacerles reaccionar. El inquilino de la Casa Blanca “evidenciaría una autenticidad bruta típica de la época, de la que sin ninguna duda  sería su mejor representante”.

 

Pero la iconografía guerrera exhibida por Donald Trump en todas las plataformas aparece sobre todo como otra negación más de la realidad. Se imagina así aplastando Irán o, con el palo de hockey en la mano, dominando en el suelo al Primer Ministro canadiense, Mark Carney incluso cuando, como revela el New York  Times, se demuestra “incapaz de de conseguir que Carney ceda en el conflicto aduanero que les enfrenta; esa imagen caricaturesca le permite presentarse como un vencedor, incluso cuando no lo es”. 

 

Donald Trump gana peso preocupando a la Casa Blanca. 

 

En el Congreso, los repetidos ataques a la integridad de cuantos se oponen al trumpismo suscitan la indignación de algunos demócratas como Chellie Pingree,  representante de Maine: «Yo no quiero escuchar –insiste- que se diga ‘oh, es solo un Trump de libro’, ni tampoco que está a punto de ‘trollear’. Ya basta. Nada de todo es es normal, ni aceptable. Los republicanos no pueden seguir cerrando los ojos. El Congreso, el gobierno y todo su entorno tienen la responsabilidad de dejar de tolerar ese peligroso comportamiento, y de empezar a preguntarse si es apto para ejercer sus funciones”.

 

El de Chellie Pingree es un enfado compartido en el extranjero, especialmente por los representantes de los Estados vilipendiados y agredido por Estados Unidos. “No hay nada de divertido, ni de normal, en burlarse de la soberanía de los Estados », declaraba recientemente la Primera Ministra islandesa Kristrún Frostadóttir, tras contemplar una enésima  imagen de propaganda imperialista difundida por Trump. La presión, sin embargo, no parece lo bastante fuerte para obligar al presidente a parar en sus controvertidas publicaciones, como lo demuestran los sesenta contenidos publicados en diez horas del pasado fin de semana.  

 

(1) « trolling » es el acto de provocar, molestar o engañar a otros usuarios en internet mediante comentarios o publicaciones diseñados para generar reacciones emocionales negativas.

El término trolling deriva de la palabra inglesa troll, que “en la mitología escandinava se  refiere a criaturas maliciosas que engañan a los viajeros”. En internet comenzó a usarse en la década de 1990 para describir a personas que buscan provocar caos, discusiones o malestar en foros, redes sociales y salas de chat. En castellano se ha popularizado como verbo (trolear o hacer trolling) y se refiere a la acción de molestar o provocar en línea.

 

 https://twitter.com/i/status/2092646635851399353




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