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| Cartel en favor de la libertad de Mehrab Abdollahzadeh |
Portavoces del poder judicial iraní anunciaron ayer domingo la ejecución de Mehrab Abdollahzadeh, de 29 años, detenido durante las multitudinarias protestas organizadas por el movimiento Mujer. Vida Libertad, que en 2022 denunciaban el asesinato, en una comisaria de Teherán de Mahsa Amini, estudiante de 22 años, detenida por la policía de la moral por llevar mal puesto el velo obligatorio (hiyab).
Mehrab
Abdollahzadeh fue condenado a muerte
por "corrupción en la tierra" (Mofsed-e-filarz) en relación con el
asesinato de Abbas Fatemiyeh, miembro
de la fuerza paramilitar Basij, integrada por voluntarios.
Distintas organizaciones de derechos humanos aseguran que Mehrab
Abdollahzadeh fue torturado física y psicológicamente en la cárcel, con
el objetivo de conseguir confesiones forzadas y falsas sobre su implicación en
el asesinato.
Esas mismas organizaciones denuncan
que las imágenes grabadas en el lugar del asesinato han demostrado que
Abdollahzadeh no se encontraba en
el lugar de los hechos. El propio Abdollahzadeh había negado
cualquier participación en el crimen.
La ejecución de Mehrab Abdollahzadeh se ha llevado a
cabo tras las polémicas ejecuciones el sábado de Yaghoub Karimpour y Nasser Bakerzadeh, acusados de presunta
"cooperación de inteligencia con Israel".
Los jueces iraníes han ordenado
la ejecución de Yaghoub Karimpour por colaborar con el Mossad, el servicio de
inteligencia israelí, durante los doce días del “episodio bélico” de 2025,
pasando información que pudo servirle para coordinar sus ataques.
Por otra parte, el pasado jueves
fue ejecutado, en Ispahán, Sassan Azadwar Junghani, un campeón de karate de 21
años, detenido en las manifestaciones que, en el pasado mes de enero, protestaban contra el gobierno
ultraconservador de los ayatolás
Según la información publicada por
el la televisión internacional Euronews, en los últimos días el poder judicial
iraní “ha acelerado los procesos de condena
y ejecución con el pretexto de la guerra con Estados Unidos e
Israel, lo que aumenta la preocupación por las violaciones generalizadas de los
derechos humanos en el país”.
Gholamhossein Mohseni Ejeai,
jefe del Poder Judicial iraní, ha hecho unas declaraciones afirmando que “Teherán
no escatimará en el juicio y castigo legal de los criminales cuyas manos están
manchadas con la sangre de nuestro pueblo".
El alto comisionado de la ONU
para los derechos humanos, Volker Turk, ha expresado su preocupación por la
nueva oleada de ejecuciones y ha denunciado que “las autoridades están despojando de forma grave y violenta al
pueblo iraní de sus derechos”.
Fuentes de la ONU han precisado
que el gobierno iraní ha ejecutado al menos a veintiuna personas, y detenido a
más de cuatro mil, desde el pasado 28 de febrero, fecha del inicio de la guerra
de Estados Unidos e Israel contra el país. Según la oficina de la ONU en
Ginebra, nueve de ellas estaban detenidas por su presunta participación en las
protestas de enero, otras diez por pertenencia a grupos de la oposición y dos
por espionaje.

Narges Mohammadi
Las últimas ejecuciones han coincidido con el anuncio de que
ha sido hospitalizada de urgencia la Premio Nobel de la Paz 2023 Narges
Mohammadi, activista en contra de la pena de muerte y por la defensa de los
derechos de las mujeres iraníes, a causa del “catastrófico deterioro de su
estado físico”, según ha anunciado su Fundación.
Narges Mohammadi, de 53 años, fue detenida en diciembre pasado -durante una ceremonia
en honor de Khosrow Alikordi, abogado iraní de 46 años y defensor de los
derechos humanos que residía en Mashhad-, condenada a cerca de catorce años y trasladada a una cárcel de Zanjan. En
huelga de hambre desde el 2 de febrero, por lo que la justicia le condenó a
siete años más de cárcel, a finales de
marzo sus partidarios denunciaron que había sufrido “un posible infarto” sin
recibir la atención médica que necesitaba.

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