En una sesión de clausura particularmente agitada a cuenta de la invasión israelí de la franja de Gaza, el jurado presidido por el realizador alemán Wim Wenders (1) ha entregado este 22 de febrero de 2026 el Oso de Oro, máximo galardón de la 76 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (la Berlinale), al realizador alemán Ilker Catak, hijo de inmigrantes turcos, por su película “Yellow Letters”, un manifiesto contra el autoritarismo y la censura de los artistas.
La Berlinale, que ya empezó muy criticada a cuenta
de las declaraciones “brutalmente
apolíticas” (Libération) de Wim Wenders, su presidente del jurado: “nosotros tenemos
que estar al margen de la política”, dijo en el discurso de bienvenida el
pasado 12 de febrero poniendo una vez más de manifiesto “la repugnancia del
festival a hacerse eco de la cuestión palestina, en un contexto alemán por
definición pro-israelí” (id.), ha mantenido la tensión inicial hasta el último
día.
« La
Berlinale ha estado emocionalmente muy cargada –ha reconocido Tricia Tuttle, la
directora del festival, en la ceremonia de clausura, haciéndose eco de las
polémicas y acusaciones de censura que se han producido a lo largo de todo el
festival “tradicionalmente muy político”, lo que han recordado algunos de los
cineastas presentes acusando a los organizadores de censurar “a quienes se
oponen al genocidio, actualmente en curso, perpetrado por Israel contra los
palestinos de Gaza.
Quién
sabe si arrepentido de sus palabras, o para evitar llegar más lejos, el propio
Wim Wenders intentó quitar hierro : « El lenguaje del cine es empático.
El lenguaje de las redes sociales es eficaz", dijo para después aplaudir
el ardor militante de los contestatarios: "Hacéis un trabajo valiente y
necesario”.
Abundando en la
protesta, una carta abierta del martes 17 de febrero, impulsada por el
colectivo Film Workers for Palestine y firmada por más de ochenta realizadores
y actores –entre otros Javier Bardem, Tilda Swinton y Adam McKay- denunciaba « el
silencio » de la Berlinale sobre « el genocidio de los palestinos »
y acusaba al festival de implicación en “la censura de srtistas que se oponen
al genocidio perpetrado por Israel contra los palestinos de Gaza”. Unas acusaciones
contestadas por la directora Tricia Turttle en varias entrevistas como « inexactas
que no se basan en ninguna prueba », y ratificadas en un comunicado donde
hacía un llamamiento a “mantener la cabeza fría” en un momento “que no es bueno
para el festival”, y aseguraba que la polémica iba a impedir apreciar los
valores de las 22 películas seleccionadas para competir oficialmente.
En este ambiente
enrarecido, el realizador alemán de origen turco Ilker Catac ha recibido el Oso
de Oro por la película “Yellow Letters”, rodada en lengua turca en Alemania,
que cuenta los problemas de un director turco y su mujer, actriz, a quienes prohíben
trabajar a causa de sus opiniones políticas. Las calles de Berlín y Hamburgo
han simulado, en el rodaje, ser las de Ankara y Estambul.
Poco
antes, el realizador sirio-palestino Abdullah Al-Khatib, recompensado con el
premio de la sección Perspectivas por la película « Crónicas de los años
del asedio », acusó al gobierno alemán de “complicidad” con el genocidio
cometido por Israel en Gaza, unas palabras acogidas con gritos simultáneos de apoyo y reprobación, reflejo de las
tensiones que han marcado la Berlinale de 2026.
Ganador del Gran Premio del
Jurado -equivalente al segundo premio- por la película « Salvation »,
el realizador turco Emir Alper ha leído un mensaje de solidaridad con los
palestinos de Gaza , firmado por « el pueblo de Irán que sufre bajo
la tiranía y los kurdos de Rojava » : « No estáis
solos », ha dicho recordando a los opositores turcos encarcelados, entre
ellos Ekrem Imamoglu, alcalde de Estambul. “Salvation”, inspirada en hechos
reales, cuenta la historia de la caída en la violencia de un pueblo remoto de
Turquía.
La
actriz alemana Sandra Huller ha recibido el Oso de Plata a la mejor
interpretación (galardón que pueden ganar hombres o mujeres indistintamente)
por su papel en la película “Rose”, dirigida por el actor y director de
castings austriaco Markus Schleinzer. Se trata de un drama, filmado en blanco y
negro, en el que interpreta a una mujer
que se hace pasar por un hombre para escapar al patriarcado de una pequeña
comunidad rural alemana del siglo XVII.
La
76 edición de la Berlinale, que se ha celebrado del 12 al 22 de febrero 2026,
se inauguró con la proyección del drama afgano “No Good Men”, tercer
largometraje de la realizadora Shahrbanoo Sadat, que sucede la víspera de la
ofensiva talibán de 2021 y cuenta la historia de una camarógrafa de televisión
desilusionada porque no encuentra novios interesantes en la sociedad “profundamente
patriarcal” de su país.
La
Berlinale –considerado uno de los tres festivales internacionales “más
políticos”, con Cannes y Venecia- no ha permanecido ajena a lo que está ocurriendo
en Irán, en plena represión de las revueltas populares –donde según observadores
internacionales se han producido miles de muertes mayoritariamente de civiles- y
bajo las constantes amenazas de intervencionismo
estadounidense. La represión estatal es el hilo conductor de la película « Roya »
de la realizadora Mahnaz Mohammadi, que sondea el traumatismo de
una presa política tras su estancia en la tristemente célebre cárcel de Evin,
en Teherán: “No es algo que pertenezca al pasado, es algo que cambia tu vida y
tu percepción, que lo cambia todo”
En
el cortometraje documental “Los frutos de la desesperación » el cineasta Nima Nassaj reporoduce su experiencia de la “guerra
de los doce días de junio”, entre Israel e Irán en 2025. Como muchos habitantes
de Teherán, se refugió con su familia en un pueblo cercano a la capital; su
película refleja la impotencia de las gentes ordinarias ante los “momentos de
crisis”, en un mundo cada vez más imprevisible.
Con « Week-end cesariano »,
de Mohammad Shirvani, una descripción « intensa, salvaje y filosófica »
de la sociedad iraní contemporánea, su realizador quiere escapar a la tendencia
occidental de ofrecer « una imagen orientalista y exótica de Irán (…)
En el transcurso de los cuarenta y siete años de República Islámica todos los
iraníes han aprendido a llevar una doble vida ». Su película habla de « la
vida subterránea de la juventud iraní de clase media ».
En
Berlín también se ha escuchado la voz del realizador Jafar Panahi, -Palma de
Oro en Cannes por « Un simple accidente » que también compite en los
próximos Oscar- denunciando la represión de la contestación de enero de 2026
que, según organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos,
ha causado al menos siete mil muertos: “Se ha cometió un crimen inimaginable.
Ha tenido lugar una masacre. Ni siquiera dejan que las personas puedan pasar el
duelo de sus familiares”. Jafar Panahi continua la promoción de su película en
Europa y América, sin regresar a su país donde le espera “un año de cárcel por
actividades de propaganda”.
Berlinale
palmarés:
Oso de
Oro :Yellow
Letters de İlker Çatak
Gran
Premio del Jurado: Emin Alper por Kurtuluş (Salvation)
Premio
del Jurado : Queen at sea de
Lance Hammer
Oso de
plata de la mejor realización: Grant Gee por Everybody Digs Bill Evans
Odo de
Plata de la mejor actuación : Sandra Hüller en Rose de Markus
Schleinzer
Oso de
Plata al mejor secundario: Anna Calder-Marshall y Tom
Courtenay en Queen at sea de Lance
Hammer
Odo de
Plata al mejor guión: Nina Roza de
Geneviève Dulude-De Celles
Oso de
Plata a la mejor contribución artística: Yo (Love Is a Rebellious Bird) de
Anna Fitch y Banker White
Perspectivas
Mejor
primer largometraje (premio de 50.0000 €): Chroniques de los años de asedio
de Abdallah
Alkhatib

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