domingo, 15 de febrero de 2026

Alexei Navalny murió « envenenado » según la investigación efectuada por cinco países europeos

Una foto de Navalny rodeada de velas y luces

El opositor ruso Alexei Navalny, fallecido mientras cumplía condena en una colonia penitenciaria el 16 de febrero de 2024, fue envenenado por Rusia con lepibatidina, una toxina que se extrae de una “rana-dardo” originaria de Ecuador, según ha revelado este sábado, 14 de febrero de 2026, su viuda Yulia Navalnaya coincidiendo con la Conferencia sobre la seguridad que se está celebrando en Munich.

  El envenenamiento de Navalny ha dejado de ser presunto: lo han confirmado los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Reino Unido, Alemania, Suecia y Países Bajos de acuerdo con la investigación independiente que encargaron tras la muerte del militante.  
 “Hace dos años –ha dicho la viuda de Navalny que se ha exiliado de Rusia- vine para deciros que Vladimir Putin había matado a mi marido. Hoy, mis palabras se han convertido en un  hecho probado por la ciencia”. En una declaración común, los representantes de Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirman que la investigación que han llevado a cabo confirma que “Alexei Navalny fue envenenado con una toxina letal (…) Un trabajo constante y colaborativo ha confirmado, mediante análisis en los laboratorios, que la toxina mortal presente en la piel de las “ranas-dardo” originarias de Ecuador ( la epibatidina) se ha encontrado en las muestras tomadas del cuerpo de Alexei Navalny”. 

 En el momento de su inesperado fallecimiento a los 47 años Alexei Navalny se encontraba internado, en condiciones muy difíciles, en una colonia penitenciaria del Artico: “Solo el gobierno ruso tenía los medios, el móvil y la oportunidad de utilizar esta toxina letal contra Alexei Navalny mientras se encontraba encarcelado en Rusia”, afirma en un comunicado Yvette Cooper,  ministra británica de Asuntos Exteriores, tras asegurar que la toxina utilizada no se encuentra “naturalmente” en Rusia: “Rusia afirma que Navalny murió por causas naturales. Pero, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas encontrados, el envenenamiento fue muy probablemente la causa de su muerte”, continúa el comunicado, que señala “el desprecio y las repetidas violaciones que Rusia efectúa del derecho internacional, el Convenio sobre armas químicas y, en este caso, el Convenio sobre armas biológicas y toxinas”.

El mismo comunicado recuerda que, ya en agosto de 2020, los mismos países que lo hacen ahora denunciaron que Alexei Navalny había sido envenado con “Novitchok”, un agente tóxico creado en los laboratorios rusos durante la guerra fría que le provocó una pérdida de conocimiento  cuando regresaba en avión de hacer campaña en Siberia.  En la ropa interior de Navalny encontraron rastros de Novitchok cuando fue trasladado de urgencia a un hospital alemán, donde permaneció en tratamiento los cinco meses que duró su convalecencia.  Cuando regresaba a Rusia, en enero de 2021, fue detenido en el mismo aeropuerto.

Los diplomáticos de los cinco países han manifestado también su inquietud por el hecho de que Moscú “no ha destruido su stock de armas químicas”. Para el ministro francés Jean-Noël Barrot, Vladimir Putin está dispuesto a utilizar el arma bacteriológica contra su propio pueblo con tal de mantenerse en el poder”.

Abogado y conocido militante contra la corrupción en Rusia, considerado “el enemigo número uno de Putin”, contrario a la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022, Alexei Navalny falleció a los 47 años mientras cumplía una condena de diecinueve años de cárcel por acusaciones denunciadas por varios gobiernos europeos como “un montaje político”.

Tras su muerte, las autoridades rusas tardaron varios días en entregar el cuerpo a la familia: recordemos que su madre permaneció varios días en las puertas del centro penitenciario siberiano donde falleció, hasta que consiguió que le entregaran el cuerpo, y que los amigos y partidarios de Navalny consideraron la demora como un intento de las autoridades de ganar tiempo para hacer desaparecer los rastros del envenenamiento y “maquillar” el cadáver.

La versión oficial mantenida por las autoridades rusas es que Navalny falleció a consecuencia de un conjunto de patologías, entre ellas una arritmia cardiaca provocada por la hipertensión.

Las nuevas conclusiones confirman la tesis defendida por la viuda, Yulia Navalnaya, quien ya en septiembre de 2025 había asegurado, en un vídeo publicado en X, que a su marido le habían envenenado: “Mi marido, Alexei Navalny, ha sido envenenado. No son palabras al viento. Tengo toda la razón para decirlo”.

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