lunes, 18 de enero de 2021

« In fabric », una película fantástica muy británica


Estrenada en exclusiva este pasado fin de semana en la plataforma de pago Movistar, la película “In Fabric”, Gran Premio del Festival de Cine Fantástico de Estrasburgo, presentada en el último Festival de San Sebastián y ganadora de los premios al mejor Director, la mejor Fotografía y la mejor Banda Sonora en Fancine, el Festival de Cine Fantástico de la Universidad de Málaga, es el cuarto largometraje del realizador británico Peter Strickland (“Katalin Varga”, Oso de Plata en el Festival de Cine de Berlín 2009 y Premio al Descubrimiento del año de la Academia del Cine Europeo, “Berberian Sound Studio”, Mejor director y mejor actor en los Premios del cine independiente británico 2012, y “The Duke of Burgundy”), interpretado por Marianne Jean-Baptiste, Hayley Squires, Leo Bill y Gwendoline Christie.

Formalista y fetichista, trivial y violento, “In Fabric” transcurre durante las rebajas de invierno en unos grandes almacenes y sigue los pasos a un vestido que va encadenando funestas consecuencias a medida que pasa de mano en mano. El decorado es la boutique de prêt-à.porter Dentley & Soper’s y el relleno su personal siempre sonriente, conocedor del mercado y de la psicología de los compradores. El auténtico protagonista un vestido rojo que tortura a sus propietarios y deja a sus espaldas un camino sembrado de sangre.

Una película con dos tramas paralelas, la vida personal y profesional de una madre de familia empleada en el departamento de los grandes almacenes que, en lo que tiene nostálgica y de estética, recuerda mucho a las películas de horror fantásticas, del glam y las lentejuelas de los años ’70, en las que los británicos destacaron como auténticos maestros.

De alguna manera “divertido, pícaro y lleno de referencia”, el filme “In fabric” es un trabajo excéntrico, muy cuidado visualmente, efectuado sobre un guión al que dignifica su sentido de la ironía y del humor, también “muy british”, sobre el poder devorador de la sociedad de consumo y las descarnadas tripas de la empresa.

 

 

 

domingo, 17 de enero de 2021

Ejecutado el último condenado a muerte de la era Trump

Mesa de ejecuciones por inyección letal

Dustin Higgs, un hombre negro de 48 años condenado por el secuestro y asesinato de tres personas en enero de 1996, es la última persona a la que se ha aplicado la pena de muerte durante el mandato del ultraconservador, racista y xenófobo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Es el sexto ajusticiado desde que Joe Biden ganó en la elección presidencial del pasado mes de noviembre.

 

Higgs, quien ha muerto gritando su inocencia, recibió una inyección letal en la madrugada (hora local) del 16 de enero de 2021, en la penitenciaría federal de Tierra Alta, en Indiana.

 

Higgs, que en el momento de la ejecución estaba enfermo de Covid-19,  fue condenado a la pena capital en 2000, por el secuestro y asesinato de tres jóvenes a las que invitó a su apartamento y posteriormente asesinó ayudado por un amigo, que está condenado a caena perpetua por complicidad. Su abogado, Shawn Nolan, había pedido a Trump un gesto de clemencia para finalizar su mandato.

 

Tras dieciséis años sin que se ejecutara ninguna condena a muerte a nivel federal,  la última había sido en 2003, Donald Trump hizo de ella uno de sus argumentos de campaña –defendiéndola especialmente para los islamistas, los terroristas y los traficantes de drogas- y la reactivó nada más llegar a la Casa Blanca. El primer ejecutado de la “era Trump” fue Daniel Lee, supremacista blanco condenado por el asesinato de una familia de negros en 1999. De los trece condenados  a muerte ejecutados durante el mandato de Trump  cuatro tenían alguna deficiencia intelectual o problema mental,  y dos acababan de alcanzar la mayoría de edad en el momento de cometer el delito.

La pena de muerte a nivel federal –considerada “un castigo cruel y excepcional”- fue suprimida por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 1976. Doce años más tarde, el ultraconservador presidente Ronald Reagan la restableció, aplicándose en tres ocasiones, dos en 2001 y una en 2003, cuando se decretó una moratoria,

La pena de muerte es legal en 29 estados de Estados Unidos, y a nivel federal en los códigos civil y militar. En 2020 fueron ejecutados diecisiete reos, todos hombres y mediante inyección letal, menos uno que murió en la silla eléctrica.

La última mujer ejecutada, antes del gobierno Trump fue Kelly Gissendaner, de 47 años, , condenada por el asesinato de su marido en 1997 y fallecida por inyección letal en septiembre de 2016. . El pasado 13 de enero de 2021 Donald Trump se negó a indultar  a Lisa Marie Montgomery, de 52 años,  asesina confesa con las facultades mentales perturbadas que en 2004 mató a una mujer embarazada para robarle el niño.

 

 

 

 

 

 

viernes, 15 de enero de 2021

Mary McCartney rueda un documental sobre los estudios de Abbey Road

 "Si estas paredes pudieran cantar..."


Mary McCartney

Los legendarios estudios londinenses de grabación Abbey Road, donde entre otros grabaron sus grandes éxitos mundiales los Beatles, cumplirán noventa en el próximo mes de noviembre 2021

 

Para conmemorarlo, Mary Mc Cartney, la hija de 51 años de Sir Paul McCartney, uno de los dos componentes que continúan vivos del cuarteto de Liverpool –compositor, letrista, voz, guitarra, bajo, piano y percusión, caballero de la Orden del Imperio Británico desde 1965- y de su segunda esposa Linda Eastman, profesional de la fotografía como su madre, está rodando un documental que llevará el título “If These Walls Could Sing” (Si estas paredes pudiesen cantar”) , producido pore Mercury Stdios, la rama cinematográfica de la célebre productora musical internacional Universal Music Group.  

 

Según el comunicado promocional de la película, « If These Walls Could Sing » será un relato inédito de la historia de un estudio que, con el paso de los años y la repercusión mundial  del álbum que lleva como título el nombre del estudio y tiene en su carátula la imagen de los cuatro componentes del grupo atravesando el paso de cebra, ha terminado por convertirse en un lugar de culto.

 

Paul McCartney, de 78 años,  y sus compañeros, Sir Ringo Starr, de 80 años, y los fallecidos John Lennon y George Harrison, convirtieron el Estudio 2 de Abbey Road  en su casa, ya que fue allí donde « los Fabulosos Cuatro » grabaron la mayor parte de sus canciones entre 1962 y 1970.

 

Tanto la realizadora, como su padre, intervienen con los recuerdos que guardan del estudio aportando una visión muy personal de su historia: “Algunos de mis primeros recuerdos de infancia son del tiempo pasado en Abbey Road –dice Mary McCartney en un comunicado- Llevo mucho tiempo queriendo contar la historia de ese lugar tan cargado de historia”.

 

Isabel Garvey, directora general de Mercury Studios asegura que ha perdido la cuenta de las veces que ha escuchado decir « Si estas paredes pudieran hablar, en los estudios de Abbey Road. Tenía ganas de que algunas de las historias que aquí se vivieron pudieran conocerse. Finalmente cobrarán vida en este documental  que, sin duda, será intemporal”.

 

El largometraje, que  será una pieza fundamental en las celebraciones previstas para festejar el noventa aniversario de los estudios Abbey Road, incluirá entrevistas con muchas figuras del pop y el rock británicos, una visita inigualable a las instalaciones y, naturalmente, una banda sonora original importante.

 

 

 

 

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jueves, 14 de enero de 2021

El actor Tom Hanks presentará un programa especial de televisión para acompañar la investidura de Joe Bide

Lady Gaga, imagen de Facebook

El próximo 20 de enero de 2021, con motivo de la investidura de Joe Biden a la presidencia de Estados Unidos, el actor Tom Hanks presentará un programa que se emitirá simultáneamente en todas las grandes cadenas estadounidenses de televisión, en el que intervendrán primeras figuras de la música internacional, como Jon Bon Jovi, Demi Lovato  o Justin Timberlake.

El programa, titulado « Celebrating America » es una iniciativa del Comité de Investidura presidencial y reemplazará a las habituales celebraciones en torno a la ceremonia del juramento, inexistentes este año por razones de salud y seguridad pública.

El programa “Celebrating America” se emitirá en primetime, de las 20h30 a las 22h00 (hora del este), en las cadenas ABC, CBS, NBC, CNN y MSNBC, así como por el canal de YouTube del Coimité de investidura.

La emisión del programa, coincidente en el tiempo con la ceremonia oficial - en la que Lady Gaga entonará el “Star Spangled Banner “, el Himo nacional de Estados Unidos, para ceder después el micrófono a Jennifer López,  y en la que se rendirá un homenaje a los “héroes” de un año difícil, marcado por la pandemia en el país que en este momento ostenta el record de contagios y muertes a causa del Covid-19-,  tiene también el objetivo de evitar las grandes aglomeraciones que habitualmente se forman en las cercanías del Capitolio en fechas como ésta.

Ya viene siendo habitual que grandes figuras del panorama musical colaboren en la ceremonia de investidura del presidente del país más influyente del mundo. En 2009 fue Aretha Franklin quien cantó el Himno nacional en la primera investidura de Barack Obama, pero actuaron también Bruce Springsteen, U2, Shakira y Stevie Wonder. Cuatro años después fue Beyoncé quien entonó el Himno para inaugurar la segunda investidura de Obama.  

Ricky Martin actuó en la investidura de George W. Bush y Bob Dylan, R.E.M. y Michael Jackos cantaron para Bill Clinton. En el caso del presidente saliente, Donald Trump, fueron numerosos los artistas que le dieron la espalda lo que motivó que finalmente fueran segundones o desconocidos – como Jackie Evanchio, una niña de 16 años salida del concurso “America’s Got  Talent, Tony Orlando, un intérprete de standars de los años ’70,  Travis Green, un pastor negro de Georgia que interpreta baladas acompañándose a la guitarra y DJ OLso, un pinchadiscos de 16 años cuyo ídolo es Justin Bieber- quienes animaron la ceremonia de su investidura hace ahora cuatro años.

 

Irlanda : el gobierno pide excusas por los 9.000 niños muertos o desaparecidos en centros religiosos católicos durante 70 años

Portada del libro  sobre Philomena Lee

El 12 de enero de 2020, en una rueda de prensa celebrada en Dublín, el primer ministro irlandés, Micheal Martin,  ha pedido excusas en nombre del estado por la desaparición de 9.000 niños muertos, o vendidos para ser adoptados entre los años 1920 y 1998, en las antiguas « Casas Madre-hijo », conocidas popularmente como “casas de la Magdalena, establecimientos de acogida para madres solteras regentados por religiosas católicas, también llamadas “Madgalena’s Sisters”..

Las excusas del político llegan en el momento en que un informe de la Comisión independiente normbrada para investigar el caso, ha levantado el manto de silencio que durante casi un siglo ha tapado este escándalo de los “inquietantes” niveles de mortalidad en los establecimientos de monjas católicas subvencionados al cien por cien por un estado constitucionalmente confesional: “Es difícil- ha dicho el ministro encargado de la Infancia, Roderic  O ‘Gonnan- concebir la amplitud de la tragedia y la pena que se esconden tras la cifra de esos  9.000 niños”.  

Las Casas Madre-hijo, ditigidas por monjas católicas y pagadas por el estado irlabndés acogían en régimen de internado  a jóvenes y mujeres embarazadas a las que sus familias repudiaban. Maltratadas y explotadas como sirvientas durante el ambarazo y después de dar a luz, las internas eran  casi siempre separadas de sus hijos recién nacidos, a quienes las monjas inscribían en los registros como ilegítimos y después, si sobrevivían los daban en adopción a familias, frecuentemente de distintos países e incluso del otro lado del Atlántico.

En 2015 se puso en marcha la Comisión,  como consecuencia de las investigaciones efectuadas por la historiadora Catherine Corless, quien aseguraba que, entre 1925 y 1961, fueron enterrados en una fosa común cerca de 800 bebés nacidos en el Hogar St. Mary de Tuam (en el oeste de Irlanda), de las Hermanas del Buen Socorro.

Dos años antes, la película “Philomena” (https://periodistas-es.com/philomena-de-stephen-frears-el-negocio-catolico-de-la-venta-de-ninos-30020), dirigida por Stephen Frears y protagonizada por una emocionante Judi Dench y Steve Coogan (autor también del guión) había denunciado el negocio de la venta de niños que durante décadas habían mantenido algunos conventos de monjas católicas irlandesas.

(Pero no solo irlandesas, la historia tuvo también algunos reflejos en nuestro país.  Las monjas irlandesas que roban el niño a Filomena, literalmente para venderlo a una pareja estadounidense sin hijos, se parecen mucho a la sor María –y seguramente otras cuya actuación nadie ha destapado-  que en la maternidad de Madrid, y con ayuda de un médico, decía a las madres que el niño había fallecido en el parto para venderlo después al mejor postor).

Según las máximas autoridades políticas de Irlanda, el informe describe « un capítulo sombrío y vergonzoso de la historia reciente » del país, y saca a la luz « « la cultura misógina que imperó durante varias décadas (que favoreció) las discriminaciones graves y sistemáticas contra las mujeres, y en particular contra las que daban a luz fuera del matrimonio (…) Teníamos una actitud completamente deformada respecto a la sexualidad y la intimidad”.

 

Según el despacho de la Agencia Franmce-Presse, la cifra de 9.000 niños muertos o desaparecidos representa solo el 15% de los 57.000 niños que pasaron por esas instituciones religiosas durante el período investigado por la Comisión.

 

 “Toda la sociedad era cómplice”, ha considerado el Primer ministro: “Adoptamos una moral y un control religioso perverso (…) y rechazamos a nuestras mujeres”.

 

La película “Philomena” (Premio al Mejor Guión en la 70 Mostra Cinematografica di Venezia, 2013) se basó en el libro “The Lost Child of Philomena Lee”, del escritor y presentador de la BBC  Martin Sixsmith, publicado en 2009 y basado en la historia real de Philomena Lee, una joven irlandesa casi adolescente, rechazada por su familia al quedar embarazada en una relación clandestina, y entregada por su padre a una Casa Madre-Hijo en 1951. Filomena pudo ocuparse de su hijo durante los tres primeros años; después, le despidió llorando cuando fue entregado a una familia de Estados Unidos, oficialmente en adopción pero en realidad “vendido” por las monjas. 

 

Después, Philomena abandonó el convento, se hizo enfermera, se casó y tuvo otros dos hijas, a quienes contó lo que le había ocurrido cuando tenía 18 años. Medio siglo más tarde, y precisamente a a través de sus hijas, Philomena conoció a Martin Sixsmith, escritor, periodista y en aquel momento responsable de Comunicación en el gobierno laborista de Tony Blair.

 

Fue Sixsmith quien convenció a Philomena para que viajaran a Estados Unidos en un intento por saber algo de su hijo. Encontraron su pista pero Philomena no pudo abrazarle, había fallecido prematuramente en 1995, a los 43 años víctima del Sida. Aunque si pudieron reconstruir en parte su vida: se llamaba Michael Hess y había crecido en Missouri, fue un homosexual declarado, lo que no le había facilitado las cosas, miembro del Partido Republicano y estrecho colaborador de Ronald Reagan. Al menos, Philomena pudo saber que también su hijo había intentado buscarla, sin ningún éxito.

 

La película “Philomena” figura en el catálogo de las plataformas Rakuten TV, Chili Cinema, Apple iTunes y Tim Vision.

 

 

miércoles, 13 de enero de 2021

Alexei Navalny anuncia que regresa a Rusia

Alexei Navalny

Convaleciente en Alemania desde que en agosto de 2020 sufrió un intento de envenenamiento, el opositor ruso Alexei Navlany, abogado, político y bloguero de 44 años, ha anunciado su regreso a Rusia para el próximo domingo, 17 de enero de 2021, a pesar de podrían encarcelarle.

La justicia rusa aceptó este martes, 12 de enero, una denuncia pidiendo que se convierta en prisión incondicional una condena de cárcel que se encuentra en suspenso. Navalny ha asegurado que se trata de una maniobra para impedir su regreso al país llevada a cabo por el servicio penitenciario ruso (FSIN) y que hace referencia a una sentencia de 2014 en lo que se llamó “el caso Yves Rocher”, cuando le condenaron, junto con su hermano, a tres años y medios de cárcel, con la sentencia en suspenso,  por desvío de fondos de una filial rusa de la compañía de cosmética francesa.

 

A finales del pasado mes de diciembre, el Comité de Investigación ruso abrió una investigación contra él por « fraude a gran escala », indicando que es sospechoso de haber empleado en gastos personales 356 millones de rublos (3,9 millones de euros) procedentes de donativos para su ONG Fondo de Lucha contra Corrupción (FBK).

En un vídeo publicado en su cuenta de Instagram, Navalny ha escrito: “He sobrevivido. Ahora Putin, quien dio la orden de asesinarme, dice a sus servidores que hagan de todo para que yo no regrese (…) Nunca me he planteado la cuestión de regresar, o no. Simplemente porque no me he ido. Me encontré en Alemania a donde llegué en una ‘caja’ de reanimación”. Y añade que ha sacado un “billete low cost en la compañía regular Pobeda” (“victoria” en ruso, según la redactora de Libération Veronika Dorman) para el 17 de enero.

Alexei Navalny, militante anticorrupción y aspirante a enfrentarse un dúía a Vladimir Putin por la presidencia de Rusia, lo que hasta ahora se le ha impedido, se sintió mal y cayó en coma en un avión, cuando regresaba a Moscú tras participar en un acto electoral en una localidad de Siberia.El avión efectuó un aterrizaje de emergencia en Omsk, donde navalny permaneció hospitalizado dos días, antes de ser evacuado al Hospital de La Caridad,  en Alemania.

En los primeros días de septiembre, tres laboratorios europeos certificaron que Navalny fue envenenado con un agente tóxico de tipo Novitchok, una substancia desarrollada en laboratorios militares rusos para ser empleada en la guerra química. La Organización para la prohibición de las armas químicas (OIAC) confirmó el envenenamiento y la investigación efectuada por los medios de comunicación independientes europeos Bellingcat et The Insider señaló como responsable del envenenamiento –probablemente en un té que Navalny bebió en el hotel antes del viaje- a los servicios de inteligencia rusos, FSB (antigua KGB), que llevan años vigilando a Alexei Navalny y siguiéndole en todos sus desplazamientos. De hecho, hace unos días el propio Navalny, haciéndose pasar por otra persona,  hizo que uno de ellos cayera en una trampa telefónica y le confesara detalles del envenenamiento que sufrió.  

 

 

martes, 12 de enero de 2021

“Más allá de las palabras”, crisis existencial de un inmigrante


Un anti-héroe más en la colección de la realizadora polaca-holandesa  Urszula Antoniak (« Ida », “Nothing personal”, “Código azul”). Michael (Jakub Gierszal,  “Drácula, la leyenda jamás contada”), un joven y reconocido abogado berlinés especializado en casos de refugiados, que emigró desde Polonia a la muerte de su madre, se entera de varias cosas relacionadas con sus raíces y de la gran mentira de su vida  cuando encuentra a su padre (Andrzej Chyra, “Persona non grata”, “United States of Love”), al que creía muerto desde hacía mucho tiempo.

Padre e hijo, dos perfectos extraños, comparten un fin de semana que va de la empatía al rechazo y la desconfianza, provocando en Michael una crisis existencial que va emergiendo poco a poco en la hora y media corta que dura la película “Más allá de las palabras” (Beyond Words), que ha tardado en llegar a nuestras pantallas ya que se presentó en los  Festivales de Toronto y San Sebastián de 2017.

Urszula Antoniak es una cineasta polaca a la que conocemos por sus acertadas disecciones de historias de mujeres. En este sentido, “Mas allá de las palabras” es una anomalía en su carrera ya que, por primera vez, en su cuarto largometraje es un hombre el protagonista. Como causa extrañeza su frialdad al tratar un tema que conoce de primera mano: ella misma fue inmigrante en los Países Bajos.

Con una estética visual muy personal y valiente desde un punto de vista políticopolítico, “Más allá de las palabras”, rodada en blanco y negro, es “una intriga inútilmente alambicada” (critique-film.fr.).  Una incrédula historia de nostalgia familiar de un inmigrante que es incapaz de aceptarse a sí mismo porque no ha nacido en Alemania. Una ficción llena de claroscuros, bastante inconsistente y que no llega a convencer, a causa del distanciamiento con que está narrada,  y porque pide a gritos una entrada más a fondo en las tramas secundarias, como “el discurso libertario del inmigrante africano o el personaje enigmático de la sirvienta polaca, especie de doble femenino” del protagonista.