martes, 27 de agosto de 2019

“Ghostland”, pesadilla a la antigua

 “Ghostland” ("Incident in a Ghostland"), largometraje de terror del director francés Pascal Laugie (“El internado”, “Martyrs”), escrito por el propio director y ganador del Premio Paul Naschy a la mejor película y el Premio al mejor Director en el Festival Nocturna de Madrid, además de tres premios en el Festival del Cine Fantástico Gérardmer, nos cuenta con pulcritud estilística una historia muchas veces repetida en el cine lo que, en este caso,  no es un reproche. 

Gótica, radical y poética, esta pesadilla multipremiada que revive tantas casas que hemos visto habitadas por sus muertos, tantas “tierras de fantasmas”, está interpretada en sus principales papeles por Crystal Reed (“Skyline”), Emilia Jones (“Brimstone”) y Anastasia Phillips (“Don’t talk to Irene).

En algún lugar de la América profunda, Pauline y sus dos hijas adolescentes, Beth y Vera, heredan una vieja casa de una  tía. La primera noche que pasan en la mansión un grupo de intrusos las ataca salvajemente y Pauline tiene que luchar para proteger a las niñas. Un drama que les deja impronta a las tres y que afecta de forma diferente a las dos adolescentes, cuyas personalidades evolucionan marcadas por aquella noche terrible. Dieciséis años más tarde, se reúnen en la casa: Beth es una novelista consagrada con una vida satisfactoria mientras Vera sigue viviendo con su madre inmersa en episodios de paranoia destructiva. Y entonces empiezan a sucederse extraños acontecimientos.

En la estela de las películas clásicas de horror (“Lovecraft”, “Carpenter”), a las que rinde homenaje, “Gostland” –nada nuevo bajo la piel erizada por el terror- recicla género, argumento y personajes típicos consiguiendo atrapar al espectador  con sus elementos habituales (inquietante mansión aislada llena de muñecas, sucesos extraños, pesadillas que se suceden sin fin en una penumbra que nunca se ilumina), y dejándole lleno de preguntas y dudas ambivalentes que van de la inocencia a la crueldad. 







“Anna” o el thriller en femenino


Las Matrioskas son esas muñecas rusas que esconden un secreto: dentro guardan otra muñeca. Esto mismo es lo que ocurre con “Anna”, una espectacular mujer que tiene distintas vidas. De entrada, al espectador le cuesta saber si la verdadera Anna es la vendedora de muñecas en un mercado ruso, la modelo que desfila en las pasarelas de París, la funcionaria del  KGB en los últimos espasmos de la guerra fría, la campeona de ajedrez o incluso una agente doble.

Bajo la rompedora belleza de Anna Poliatova se esconde un secreto que la llevara a  convertirse en uno de los más temibles asesinos gubernamentales del mundo. Anna es el descubrimiento de un cazatalentos en una calle de Moscú, a no ser que sea una yonqui dada por muerta y reconvertida es espía, una top-model lesbiana o una asesina heterosexual que aprovecha  los “encargos” para  vengarse de todas las putadas que le han hecho los “machos” a lo largo de su vida. Anna es también la imponente mujer con peluca, medias negras y liguero, que recuerda a tantas heorínas del comic.

Con algo más que un recuerdo para la « Nikita » que dirigió en 1990, casi como un remake de su mejor trabajo, el realizador francés Luc Besson  (« Valerian y la ciudad de los mil planetas », « El quinto elemento »), ha elegido volver al thriller declinado en femenino –casi una especialidad- para presentarnos a “Anna” (Sasha Luss, modelo profesional que ha desfilado con las principales firmas de alta costura, la princesa de “Valerian y la ciudad de los mil planetas”), esta hermosa heroína del siglo XXI que es un previsible  dejà vu y recorre el mundo llevando a cabo distintas misiones y dejando un rastro de cadáveres a su paso. Es como si “Anna” sintiera la pasión de matar -aunque sin perder un átomo de clase y pulcritud- y con algunas de sus víctimas compusiera mortíferas coreografías (un asesinato múltiple en los pasillos de un hotel de lujo).

A la película se le pueden achacar muchos defectos –el principal es la falta de garra en los diálogos y algunos anacronismos como la presencia de teléfonos móviles inexistentes en aquellas fechas- pero nunca que esté mal realizada ni que no sea distraída para una sesión de cine de verano. El público incondicional de Luc Besson, que existe, volverá a encontrar personajes con carácter, una fotografía excelente y un montaje que revaloriza el guión. Y sin duda aplaudirá la elección de la magnífica actriz inglesa Helen Mirren (“The Queen”, premios Oscar, Copa Volpi, Bafta y Globo de Oro 2006,  “La dama de oro”), irreconocible y muy divertida en el papel de implacable agente de la inteligencia rusa.

lunes, 26 de agosto de 2019

“Tu fotografía”, una historia india de amor


Después de su paso por los festivales de Sundance y Berlín, llega “Tu fotografía “ (Photograph) , una película de la realizadora india  Ritesh Batra (Lunchbox, El sentido de un Final) que, como las anteriores,  quiere ser una radiografía socia de la Indial a partir de la historias de dos jóvenes con vidas diametralmente opuestas que comparten algunos momentos de sus vidas gracias a una fotografía. “Tu fotografía” es una discreta historia de amor y una película excesivamente larga, en mi opinión.

Rafi (Nawazuddin Siddiqui), un modesto fotógrafo callejero que ha llegado a Mumbai desde un pequeño para ganar dinero y pagar una antigua deuda familiar, encuentra a su musa improbable, Miloni (Sanya Malhotra), una joven estudiante de clase media de Bombay, a la que espera un matrimonio concertado, y a la que Rafi fotografía. Cuando la abuela de Rafi le presiona demasiado para que se case, éste le envía la foto de Miloni, que acepta hacerse  pasar por la novia. Y así comienza la aventura de una pareja que se mueve entre tradición y modernidad, una aventura difícil de creer  que tiene como escenario la agitada vida de las calles de una ciudad en perpetuo movimiento. 

Melodrama sentimental y nostálgico, la rutinaria historia de estos dos jóvenes, a los que persigue la maldición de la política de clases y de castas, contada con una delicadeza extrema a la que falta un poco de química, es también una sucesión de tópicosd y un  guiño al añejo cine romántico que sale a borbotones de la factoría de Bollywood, con sus escenas de espectaculares números musicales y su sensualidad reprimida. La timidez de los dos personajes y la diferencia de edad y de extracción social impiden que su historia de amor resulte convincente.




domingo, 25 de agosto de 2019

Museo de la Liberación de París: la historia desde el punto de vista humano


Aunque las tropas del general Lecrec, con los españoles de La Nueve incluidos, entraron en París la tarde del 24 de agosto de 1944, la historia oficial quiere que sea el día 25 cuando cada año se conmemore la liberación de la capital.  Era la agonía de la Segunda guerra mundial.

Para conmemorar este 75 aniversario,  hoy se inaugura en la Plaza Denfert-Rochereau (distrito 14) el Musée de la Liberation de Paris que, para contentar a todos y como solo hay uno, se llama también Museo del general Lecrec (Philippe Leclerc de Hauteclocque, comandante de la Segunda División Blindada) y Museo Jean Moulin (alto funcionario y resistente que dirigió el Consejo general de la Resistencia, torturado por la Gestapo falleció en el tren que le llevaba a Alemania el 8 de julio de 1943).

El lugar en que se ha instalado es “emblemático de la liberación de París” porque en él se encontraba el puesto de mando del coronel Rol-Tanguy, jefe de las Fuerzas Francesas del Interior y desde aquí se llevó a cabo la supervisión de la liberación.En el museo, un recorrido desde el comienzo de la guerra y la invasión alemana hasta el 25 de agosto. En el subsuelo, “los muros grises conservan lo que queda del puesto de mando: una instalación telefónica, la oficina del coronel y la secretaria donde trabajaba su mujer, Cécile, y una especie de bicicleta que al pedalear proporcionaba electricidad, en caso de avería “ (Manon Botticelli, France Télevisions).

Los retratos de los dos héroes se apoyan en documentos y objetos que les pertenecieron: el traje militar y la túnica bereber del general Lecrec; los skies, el sillón y algunos cuadros de Jean Moulin. Junto a ellos, los retratos de varias decenas de resistentes, para acentuar la dimensión humana del recinto. Cartas, un vestido de fiesta y multitud de documentos “cada uno de los cuales da fe de una historia”; películas de archivo y mapas interactivos, para hacer pedagogia con la historia.

Fue una promesa de campaña de la alcaldesa Anne Hidalgo. Ha costado cuatro años y 20 millones de euros.



sábado, 24 de agosto de 2019

Hong Kong: Once semanas desafiando a China

"Hong Kong way", cadena humana del 24 dagosto 2019

Este fin de semana ha sido una cadena humana que ha recorrido diferentes barrios de Hong Kong. Como en anteriores ocasiones –y van once sábados seguidos- se trata de mostrar al mundo su rechazo al gobierno local, que apoya las decisiones del de la República Popular de China. Una cadena humana de 40 kilómetros, bautizada como «Hongkong Way», en recuerdo de aquella «Baltic Way» que hace exactamente treinta años evidenció el enfrentamiento de las repúblicas bálticas –Lituania, Letonia y Estonia- con la Unión Soviética, y la demanda de una libertad que aún tardarían dos años en conseguir (En aquella, más de un millón de participantes se dieron la mano durante  más de 600 kilómetros, entre Vilnius, Riga y Tallín).

Aparte la longitud y los participantes, la diferencia entre ambas cadenas han sido los teléfonos móviles, inexistentes en 1989. Ahora, en cambio, han sido muchos los manifestantes que han mantenido encendida la linterna de su smartphone, en esta contestación pacífica que ha querido recordar que el gobierno local de Carrie Lam, pro-Pekín, no responde a sus demandas de más libertad y más democracia.

Hay que tener en cuenta también que estas manifestaciones de Hong Kong tienen lugar  al tiempo que crecen las tensiones entre los gobiernos de Chinas y algunas potencias occidentales: mientras Canadá denuncia que las autoridades han detenido a un empleado de su consulado en Hong Kong, Pekín acusa a “Gran Bretaña y otras naciones extranjeras” de injerencia en sus asuntos en el territorio autónomo.

Además, la incidencia de las protestas en la actividad económica del territorio supone un desafío sin precedente para el presidente chino, Xi Jinping, en el poder desde 2012, a quien los manifestantes recuerdan una vez más sus cinco reivindicaciones: retirada definitiva del proyecto de ley de extradición, investigación independiente sobre la violencia policial en la represión de las manifestaciones, dejar de utilizar el término “motín” para referirse a las concentraciones semanales, sobreseimiento de los cargos imputados a los detenidos en las manifestaciones y reforma política que garantice la vigencia del principio “un país, dos sistemas”, hoy amenazado por las presiones del gobierno central chino.

Los tatuajes como manifestación del compromiso

Paraguas, flores, máscaras de gas, cascos… los jóvenes hongkoneses se están tatuando motivos que denoten su apoyo al movimiento de protesta. Si los policías utilizan porras, gases lacrimógenos y pelotas de goma, los manifestantes  han respondido con rayos laser para cegarles, máscaras, ladrillos, cócteles Molotov y tatuajes.

Uno de los dibujos más demandados es la flor estilizada de color blanco y cinco pétalos llamada bauhinia, que figura tanto en el escudo del territorio como en el de la República Popular, solo que este último lleva una estrella en cada uno de los pétalos.  Y, naturalmente, los dos caracteres chinos que significan “Hong Kong” o “valor”, dependiendo de que se lean horizontal o verticalmente.

« El arte es una fuerza- ha declarado un especialista del tatuaje que dice hacerlo gratis para los manifestantes- Es una fuerza para difundir una idea, para emocionar e inspirar a las personas ».

Twitter y Facebook: armas de Pekín contra la protesta

Las autoridades chinas han utilizado cerca de un millar de cuentas de Twitter y páginas de Facebook para desacreditar y dividir a los manifestantes pro-democracia en Hong Kong, según una información publicada en el diario francés Libération que cita fuentes de ambas redes sociales.

Twiiter y Facebook han acusado al gobierno de X Jinping de sembrar cizaña en la ex colonia británica al tiempo que anunciaban la suspensión de cerca de mil cuentas que estaban participando en la campaña: “Esas cuentas buscaban deliberada y específicamente sembrar la discordia política en Hong Kong y minar la legitimidad y las posiciones políticas del movimiento de protesta sobre el terreno”. Palabra de Twitter, que ha cerrado 936 cuentas y recuerda la contradicción que supone la creación de estas cuentas con el hecho de que la red social está prohibida por el régimen de Pekín.

Por su parte, Facebook, que ha suprimido siete páginas, cinco cuentas y tres grupos de individuos “asociados al gobierno de Pekín”, seguidos por unas 15.500 personas,  ha precisado que algunas de las cuentas suspendidas comparaban a los manifestantes con combatientes terroristas de Daesh, calificándoles de “chivatos”.



París 24 agosto 1944-2019: 75 aniversario de La Nueve




En el 75 aniversario de Liberación , la ciudad de París  va a rendir homenaje a los combatientes extranjeros, y especialmente a los españoles de La Nueve. En los muros de un edificio del distrito 13 se inaugura hoy, 24 de agosto de 2019,  un fresco que homenajea a aquellos “olvidados de la victoria”, en palabras de su autor, el artista franco-español Juan Chica Ventura.  Un fresco que se ha ido confeccionando día tras día, desde el pasado 3 de mayo, con las aportaciones de supervivientes y amigos.
De la entrada en París, el 24 de agosto de 1944, hasta el desfile en los Campos Eliseos el 26, el fresco muestra el combate de aquellos hombres antifascistas que lucharon, y algunos perdieron la vida, en la liberación de Francia, con la esperanza de que los aliados les ayudarían después a liberar a España del régimen de Franco. Una promesa incumplida.
“La historia –se lee en una publicación digital francesa- merece recordarse con todos sus colores”. Porque, en efecto, en las fotografías en blanco y negro del general De Gaulle subiendo por los campos Eliseos hay que imaginar las banderas azul-blanco-rojo que enarbolan las tropas y el público que aplaude en las aceras. Pero no hay que olvidar que algunos de los vehículos militares que desfilan ostentan los colores rojo-amarillo-morado de la bandera de los republicanos españoles. Aquel 24 de agosto de 1944, los primeros soldados del Ejército de Liberación fueron los de La Nueve, un batallón compuesto de soldados derrotados por Franco.

La odisea de aquellos soldados comenzó cinco años antes, en febrero de 1939 cuando más de medio millón de refugiados españoles atravesaron los Pirineos que, de entrada, fueron apilados en barracones instalados en las playas francesas y más tarde trasladados a campos de trabajo.
En junio de 1940, Alemania aplasta a Francia. La única solución que muchos españoles encuentran para evitar ser devueltos a la frontera, sinónimo de cárcel y probable fusilamiento, es entrar en la Legión extranjera. “La situación de esos miles de españoles da un nuevo giro tras el desembarco aliado del 8 de noviembre de 1942”, cuenta Evelyn Mesquida en el libro “La Nueve, 24 août 1944” (Ediciones Cherche Midi). “Por fin, los militantes antifascistas pueden tomar las armas en nombre de un ideal”. Miles de españoles se enfrentan a los soldados de Rommel en Túnez; algunos de ellos se integran después en la Segunda División de Blindados que forma el general Leclerc “En principio, esos socialistas, comunistas y anarquistas no se fiaban de un aristócrata, que además era muy católico. Igualmente, Leclerc no veía con buenos ojos a aquellos republicanos de  dudosa reputación. Pero enseguida aprendieron a respetarse”.  De los 160 hombres de la compañía novena,  al mando del comandante Raymond Dronne, 146 son republicanos españoles. Había nacido La Nueve que, en agosto de 1944, desembarcaría en la arena de la playa normanda de Utah Beach una serie de vehículos de combate con nombres como “Guadalajara”, “Guernica” o “Muerte a los gilipollas” (Mort aux cons).
El 23 de agosto la compañía se pone en ruta hacia París, junto con el resto de la División. Pese a que las órdenes de De Gaulle eran que la primera unidad que entrara en la capital debía ser francesa, en la tarde del 24, y ante el temor de que se adelanten las tropas estadounidenses, Leclerc ordena a Dronne que entre en la capital con unos cuantos blindados. El teniente de la sección que dispara las primeras salvas en la Plaza del Hotel de Ville, la alcaldía de París, se llama Antonio Granell y es un antiguo capitán anarquista.
Los periódicos que anuncian la liberación de París hablan del triunfo de la resistencia francesa, ignorando a los combatientes españoles. La Nueve acabó en Alemania, luchando hasta mayo de 1945, cuando solo quedaban 16 combatientes en una compañía diezmada. El final de la guerra dejó un gusto amargo alos supervivientes. La mayoría de los combatientes españoles no regresaron nunca a su país y sus hazañas cayeron en el olvido… hasta 2004, cuando se colocó una placa conmemorativa en el Quai Henry-IV

 

 



Cumbre del G7 de Biarritz: previsiblemente inútil


A simple vista, la cumbre del G7 que se celebra hoy y mañana, 24 y 25 de agosto de 2019, en la localidad francesa de Biarritz –un hermoso paraíso vacacional con un Casino que siempre fue la envidia de nuestros vascos (ellos también tienen los suyos)- es una inutilidad,  habida cuenta de que entre los dirigentes de los siete « grandes » de la economía mundial del siglo XX –Francia, Italia, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Japón- y sus invitados, hay varios con posturas totalmente enfrentadas sobre los grandes desafíos mundiales. Por ejemplo, y para que se entienda bien, mientras arde la Amazonia Donald Trump mantiene su creencia de que el cambio climático no existe y se sale de los acuerdos de París.  

Tan inútil que, ya de entrada, el anfitrión Emmanuel Macron ha anunciado que ni siquiera habrá comunicado final: el mediocre multilateralismo que practican, la emergencia de nuevas potencias, en especial China, y el galopante nacionalismo que invade Europa, pero no solo Europa, afecta a los protagonistas de un evento social que es poco más que un agradable fin de semana como broche vacacional, incluyendo una visita de las “primeras damas” (¿habrá algo más anacrónico?)  a los mercadillos tradicionales.

Y, como el tema oficial de esta cumbre es la « lucha contra las desigualdades » -aunque, ya que están discutirán también otros asuntos- han invitado a dirigentes de « potencias emergentes de buena voluntad » como son India, Australia, Sudáfrica y Chile.  Recordemos que Putin no está porque Rusia se quedó fuera del club de los 7 a raíz de la anexión de Crimea en 2014, aunque ya suenan trompetas que anuncian su “reintegración”.

Y, a pesar de que una vez más será una reunión baldía, hacer la foto de familia que hoy será portada de periódicos y apertura de informativos ha supuesto de entrada un desembolso de 24 millones de euros, para recibir a los jefes de estado y de gobierno de los 7 países miembros del “club”, y los 5.000 delegados y periodistas que han acudido a una ciudad que en invierno tiene 24.457 habitantes.

Esto del G7, que empezó siendo G6 (Canadá se incorporó al año siguiente) fue un invento del presidente francés Valéry Giscard d’Estaing en 1975, que quiso “crear un contacto directo entre gobernantes” en un marco acogedor, en aquel momento con el objetivo de armonizar las políticas económicas, sacudidas desde 1973 por el brutal aumento del precio del petróleo. En plena guerra del Kipur – que enfrentaba a Egipto y Siria- los países árabes productores de petróleo hicieron del oro negro un arma. Para romper el apoyo de Estados Unidos a las fuerzas armadas israelíes anunciaron un racionamiento de su producción, una desmesurada alza de los precios y, finalmente, un embargo parcial. La crisis política se transformó en crisis económica. La factura energética de los países occidentales, totalmente dependiente del petróleo, se multiplicó por cuatro, el coste de la vida se disparó, los estados se endeudaron y, lo peor, se pulverizó el modelo económico de los años de posguerra.

La idea de los G7 no era tomar decisiones concretas sino ponerse de acuerdo en las grandes líneas de orientación. De hecho, en la página del ministerio de Exteriores francés (ahora “de Europa y Asuntos Exteriores”) se explica claramente que “el G7 no es una institución internacional (…) sino un grupo informal de juega un papel de orientación e impulso político”, para empezar en materias de seguridad, mundialización y gestión de bienes públicos. En la cumbre celebrada en Toronto, Canadá,  en 1988, se acordó el “borrado parcial de la deuda” de los países en desarrollo, y desde la de 1996, celebrada en Lyon, se habla también de la lucha contra el terrorismo. La cumbre de Deauville, en 2011, acordó “ayudar a los países árabes en transición democrática” (entre ellos Libia, que hoy sigue inmerso en una guerra civil). En 2017, en Taormina (Sicilia) se adoptó el compromiso de  “garantizar la seguridad alimentaria” (aunque desde entonces ha aumentado el hambre en el mundo).

Nunca fueron gran cosa pero con los años han ido perdiendo eficacia los acuerdos que se adoptan en el G7. “El margen de maniobra ha desaparecido con el crecimiento de las delegaciones y los cientos de periodistas que participan en esta carpa mediática –según el politólogo francés Pascal Boniface, un asiduo en las tertulias de la televisión pública- Antes, el G7 tenía un carácter discreto, informal, que permitía avanzar en la sombra para ser eficaz, y eso ya no existe”.  

Desde 2001, cuando un carabinero mató de un disparo al joven contestatario italiano Carlo Giuliani en Génova, las cumbres del G7 se celebran en ciudades convertidas en fortalezas inexpugnables y se animan con los enfrentamientos entre altermondialistas y fuerzas del orden. De momento, los enfrentamientos en Urrugne, al lado de Biarritz, de este 23 de agosto, dejan un balance de 17 detenidos  y 4 policías ligeramente heridos.  

En declaraciones a FranceInfo, Aurélie Trouvé, ingeniero agrónomo y miembro de Alternatives G7 (un colectivo de 50 organizaciones que junto a Attac France protagoniza la oposición a estas citas anuales) opina que las cumbres “son ante todo el escaparate de una política que tiene efectos devastadores y agrava la crisis ecológica”.  En un artículo publicado en el digital Bastamag, Alternatives G7  afirma que “con su anticuado encanto, el G7 es un arma de seducción masiva para imponer ideológicamente un capitalismo cada vez más brutal”.