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Comedia
perteneciente al género “festividad familiar con cuñados”, la película “Lapönia”,
basada en la obra teatral escrita
por Cristina Clemente y Marc Angelet, autores también del guión
cinematográfico, plantea rencillas familiares almacenadas en el baúl de los
recuerdos, distintas opciones educativas en la primera infancia –entre ellas
la educación emocional- y las habituales
contradicciones que aparecen “en torno a los cuarenta”.
Todo sucede
en un cruce de confesiones de dos
parejas con niño sentadas en los funcionales sillones del salón de una envidiable
casa en Rovaniemi, la capital de la Laponia finlandesa, donde la
imaginación popular ha acordado situar a Papá Noel, sus renos y su trineo, en
el que caben los regalos para todos los niños del mundo.
Otra
cosa muy distinta es que esos regalos no lleguen a todos los niños, pero
eso pertenece al asunto de las clases sociales, las tradiciones y las
costumbres, y no tiene nada que ver con esta historia de clase media
universal donde la magia impregna
algunos de los mejores momentos de una infancia relativamente acomodada y
moderadamente feliz, que el paso del tiempo termina por transformar en recuerdos
imborrables.
En un escenario de
tarjeta postal navideña que se adivina tras los enormes cristales (las
paredes son ventanas), “Lapönia”, dirigida por David Serrano (“Voy a
pasármelo bien”, “Días de futbol”, Goya al mejor director novel en 2003), y
con Natalia
Verbeke (“El otro lado de la cama”, “El método”), Julián López (“Los
destellos”, “Dolor y gloria”), Ángela Cervantes (“La furia”, “El mal
invisible”) y Vebjørn Enger (“En busca del palacio dorado”) interpretando a
dos hermanas y sus parejas que se reúnen para celebrar las fiestas
navideñas. Lo que empieza como una intrascendente comedia -que, como recuerda
la promoción “es una película
sobre la familia, pero no apta para toda la familia, que no querrás ver con
tus hijos pequeños”- va ganando
intensidad hasta convertirse en una
discusión irónica y agria sobre la forma en que se transmiten los valores
fundamentales, y entre ellos el de la verdad así como “el uso de la mentira
como mecanismo de protección dentro del núcleo familiar”.
Después de varios años sin celebrar las fiestas
juntas, Nuria (Ángela Cervantes), asentada en Laponia junto a su marido
Olavi (Vebjørn Enger) y su hija, decide invitar a su hermana Mónica
(Natalia Verbeke), a su marido (Julián López) y al hijo de ambos a celebrar
una Navidad de ensueño en su casa de Rovaniemi. El plan se presenta
perfecto hasta que la hija de Nuria le cuenta a su primo pequeño que ese
hombre vestido de rojo y con barba blanca que supuestamente deja regalos a
los niños que se han portado bien no existe; que Papá Noel es solo un
personaje que los padres se han inventado para manipular a sus hijos. La
que estaba destinada a ser la más especial de las navidades en “Lapönia”
(1) se convierte de golpe en una
batalla campal entre hermanas, cuñados y primos. Una noche que sacará a
relucir secretos inconfesables en medio de un debate sobre si es más
adecuado contar la verdad a toda costa o mantener la ilusión, aunque sea a
base de mentiras.
(1) “Lapönia” se puede ver en Madrid a partir del
miércoles 1 de abril de 2026
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