En un movimiento dirigido a abordar dos de las mayores cargas sanitarias globales, líderes de todo el mundo adoptaron este lunes 19 de diciembre de 2025, en la Asamblea General de la ONU una declaración política histórica, que por primera vez combina la lucha contra las enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental, informa. el boletín diario de la ONU.
Titulada “Equidad e integración:
transformar vidas y medios de subsistencia mediante el liderazgo y las medidas
en materia de enfermedades no transmisibles y la promoción de la salud mental y
el bienestar”, la declaración establece metas concretas para 2030 y representa un enfoque
renovado tras la pandemia de Covid-19.
La declaración marca una serie de metas que se
pueden lograr en los próximos cuatro años en relación con enfermedades no
transmisibles y con la salud mental, como reducir en 150 millones el número de
dependientes del tabaco, conseguir que150 millones de personas tenga la
hipertensión controlada, y que también 150 millones logren un acceso a los
servicios de salud mental.
Metas ambiciosas y medibles
El documento marca un avance significativo al establecer los tres objetivos globales "de vía rápida" para
2030: Para alcanzar estas metas, la declaración también define objetivos de
procesos nacionales, como que al menos el 80% de los países cuenten con medidas políticas, legislativas
y fiscales implementadas, y que un porcentaje similar de centros de atención
primaria tengan acceso a medicamentos y tecnologías esenciales asequibles.
Un enfoque integral ante
desafíos complejos
Las enfermedades no transmisibles, como las cardiopatías, el cáncer y la
diabetes, causan 18 millones de
muertes prematuras anuales, mientras que los trastornos de salud mental
afectan a más de mil millones de
personas en el mundo. Ambos grupos de afecciones comparten factores
de riesgo prevenibles, como dietas poco saludables, consumo de tabaco y
alcohol, y contaminación atmosférica.
"La adopción de estas metas audaces es un testimonio del compromiso de
los Estados Miembros para proteger la salud de su gente", ha declarado
el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Juntos podemos
cambiar la trayectoria de las enfermedades no transmisibles y la salud
mental".
Ampliación del alcance y
financiamiento
La declaración incorpora lecciones sacadas de la pandemia y aborda por
primera vez áreas como la salud
oral, los cánceres infantiles, los daños digitales (como la
exposición excesiva a pantallas) y determinantes
ambientales ampliados, incluida la contaminación del aire.
Reconociendo el difícil panorama económico mundial, el texto insta a los
países a asegurar una financiación
adecuada y predecible, mediante mayor financiación interna y cooperación
internacional reforzada. Además, situa a las enfermedades no transmisibles y a la
salud mental como pilares
centrales para el desarrollo sostenible y la justicia social,
requiriendo un enfoque que involucre a toda la sociedad.
La declaración sienta las bases para un nuevo curso de acción. El Secretario General de la
ONU informará sobre los progresos conseguidos
antes de la próxima Reunión de Alto
Nivel. La OMS y otras agencias de la ONU apoyarán a los estados miembros para
traducir estos compromisos en acciones nacionales, asegurando la rendición de
cuentas desde ahora hasta 203, y más allá.
Rechazo de Estados Unidos y
Argentina
Estados Unidos basa su desacuerdo con el resto del mundo en que
la declaración reconoce cuestiones tan fundamentales como el derecho a la salud
sexual y reproductiva, o la necesidad de adoptar una perspectiva que aborde el
hecho de que las mujeres soportan la carga de las enfermedades no transmisibles
por duplicado, debido a su papel como cuidadoras. Argentina también votó en
contra.

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