martes, 4 de febrero de 2025

“Maria Callas” de Pablo Larraín, entre panegírico y elegía

"Callas podía cantar tres octavas, pero la película es en su mayoría de un solo tono" (Amy Nicholson, Los Angeles Times)



Devolviendo la voz a un personaje que en vida la perdió, el realizador chileno Pablo Larraín (“No”, “Neruda”) ha completado la trilogía hollywoodiense sobre mujeres de alguna manera representativas del pasado siglo –“Jackie” sobre Jacqueline Kennedy primero y Onassis después, “Spencer”, sobre unas vacaciones de Diana Spencer, ex esposa de Carlos,  actual monarca inglés, en una de las muchas residencias reales poco antes de que la pareja se divorciara- con esta “Maria”, definida como biopic (recordemos biografía filmada) de la soprano María Callas, para muchos la mejor de todos los tiempos,  presentado en la Sección Oficial de la Biennale de Venezia en 2024.

Con guión de Steven Knight (“Spencer”, “Confinamiento”) y dirección de fotografía de Edward Lachman ( « Las vírgenes suicidas », « Lejos del paraíso”, “Carol”)  , la película entre panegírico y elegía, interpretada por Angelina Jolie (“Lara Croft: Tom Raider”, “Mr. Y Mrs. Smith”, “Maléfica”) está centrada en la última semana –toda fantasía-  de vida de la diva, prácticamente recluida en su enorme piso parisino con la única compañía de un mayordomo (Pierfrancesco Favino, “El conde de Monte Cristo”, “Rl tima noche en Milán”) –que también le hace de chofer, la recoge cuando pierde el contacto con la realidad sentada en la terraza de un café o busca un médico que diga a la cantante lo que no quiere saber-, una cocinera (Alba Rohrwacher , “Las maravillas”, “La Quimera”) y dos perros.

Sintiendo que quizá está llegado al final, incapaz de conseguir recuperar la legendaria voz que en otro tiempo llenaba los grandes teatros de ópera, Maria Callas, atiborrada de pastillas y al parecer añorando los nueve años que pasó junto al magnate griego Onassis (según la película su auténtico amor),  pasea por un París otoñal alfombrado con las mil tonalidades, del amarillo al marrón, de las hojas caídas de los árboles –en contraste con los flashback de sus inolvidables actuaciones, casi todas en blanco y negro-  revisitando su pasado, buscando la adulación de propios y extraños, respondiendo a las preguntas de un periodista que le sigue grabadora en mano, reviviendo momentos duros de los años de la guerra mundial que preferiría olvidar, de cuando su madre la ofrecía, junto a su hermana, a los soldados nazis (interpretada.en su adolescencia de niña abusada por la estudiante de canto de 17 años Aggelina Papadopulu ).

Ignorando los repetidos escándalos que llenaron el papel cuché de las revistas en la segunda mitad del siglo veinte, esta versión de Maria Callas es el retrato de un ego más fuerte que el personaje, sobre el que la actriz ha opinado en una entrevista: “Somos dos mujeres que han pasado mucho iempo solas (…) A veces, una ocupa un papel preponderante en el mundo por su trabajo, su voz o su presencia, da igual, pero de hecho una es ese serfrágil, lleno de emociones y sensibilidad”.

“Quien supiera cantar como llora la Callas”

Nacida en 1923 enNueva York de padres inmigrantes griegos, a los trece años se matricula en el Conservatorio de Atenas, donde estudia “bhgel canto”. A los diecisiete comienza su carrera profesional contratda por la Opera Real de la capital griega. En 1949, durante una representación de “La Gioconda” en Verona conoce a quien sería su marido, Giovanni meneghini. Su reputación internacional se consolida con actuaciones en la Scala de Milán, el Covent Garden de Londre4s y el Metropolitan Opera de Nueva York.

 Sus fans la llamaban “la divina” y alababan su agilidad vocal y su capacidad para representar una amplia gama de emociones. Fue una pionera en la defensa de las mujeres en la ópera, exigiendo la igualdad de salarios para hombres y mujeres y cuestionando el status quo. Independiente y controvertida, se hizo famosa también por sus enfados y sus exigencias.  A mediados de los años 1950 comenzó a experimentar dificultades con la voz, lo que le obligó a tener que anular conciertos, atribuidas al exceso de trabajo y a una drástica pérdida de peso. Los médicos le diagnosticaron una desmatomiositis, una enfermedad auto-inmune.

 

Según el guionista de la película “María tenía una relación extremadamente compleja con su voz, como si pensara que su voz ra inseparable de su alma. En otros términos, sin voz no existía, o quizá su existencia se hacía invisible (…) Siempre fue juzgada por su voz y, lo que es aun más cruel, por su apariencia física. Era una tragedia en el sentido literal del término: cuando pensaba que su apariencia era aceptable, su voz se debilitaba; cuando se sentía fea su voz se hacía más fuerte”.

 

Sus interpretaciones dramáticas, su polivalencia vocal y su fascinante presencia escénica cambiaron el rostro de la ópera. María quiso ser actriz además de cantante. Sus grabaciones, en especial las de Norma, La Traviata y Tosca, siguen venerándose hoy (…)

El matrimonio con Meneghini acabó en 1959 cuando inició una relación sentimental con el magnate del transporte marítimo Aristóteles Onassis. Su apasionada y turbulenta relación ocupó multitud de portadas de la prensa rosa de la época y acabó cuando Onassis se casó, en 1968, con Jacqueline, Jackie,  la viuda del presidente JF Kennedy. En palabras de Pablo Larraín, director del documental, “Creo que Onassis fue el amor de su vida (…) en los años 1970, tras la ruptura con Jackie, volvieron a tratarse, pero creo que fue una relación tóxica (…).

 El mayordomo Mezzadri fue sin duda la persona más leal a la diva en toda su vida.  María le contrató en Milán y él la siguió cuando se trasladó a vivir a París donde falleció en 1977, de una crisis cardíaca, a los cincuenta y tres años. Con el dinero que ella le dejó, Mezzadri se compró una casa en Italia, cerca de  Piacenza.

El documental de Larraín, psicodrama crepuscular y claustrofóbico,  “último añadido a la leyenda de ‘la Callas”, se ha fijado más en el mito que en el ser humano y Angelina Jolie nos mira, durante la hora y media que dura, desde la altura de su pedestal de prima donna. Sus interpretaciones dramáticas, su polivalencia vocal y su fascinante presencia escénica cambiaron el rostro de la ópera. María quería ser actriz además de cantante. Sus grabaciones, en especial las de Norma, La Traviata y Tosca, siguen venerándose hoy (…) En este febrero de 2025, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ha anunciado que la siguiente edición de los billetes de 5 euros, que se improrán con el tema “Cultura Europea, Artes escénicas”, llevarán la imagen de Maria Callas en el reverso.

 

(1) “María Callas” se va a estrenar en Madrid el próximo viernes 7 de febrero de 2025.





domingo, 2 de febrero de 2025

" Los inmortales y las maravillas de Museo Egipcio de Turín »: de Hombres y Dioses en el 200 aniversario


 

Alégrate mientras vivas, que tengas días felices...¿ Cual sería la dicha eterna sin las cosas que amaste en la vida".

 

 


“El camino de Menfis y Tebas pasa por Turín” escribió Jean-François Champollion, el erudito y egiptólogo francés que en 1822 consiguió descifrar la escritura jeroglífica (1), refiriéndose al Museo Egipcio de Turín que en 2024 ha celebrado sus doscientos años de existencia.

“Los Inmortales y las maravillas del Museo Egipcio de Turín (The immortals. The wonders of the Museo Egizio), .el documental de la serie “Arte en pantalla” dirigido por el realizador francés Michele Mally (« Museo del Hermitage : el poder del arte », "Klimt et Schiele, Eros et Psyché", "Munch et ses créatures fantastiques " ) , con ocasión del bicentenario de la fundación del Museo, celebra la herencia de esta emblemática institución con un guía de excepción: el actor británico Jeremy Irons, anfitrión de un viaje de ultratumba al  país de los faraones, en el que descubriremos los ritos funerarios y los mitos ancestrales del antiguo Egipto en compañía de los dioses Anubis, Isis, Osiris, Maat, Horus… De Ramsés II en Turín al tesoro de Tutankamon en El Cairo, pasando por el busto de Nefertiti en Berlín, los escribanos rojos en el Louvre y la piedra Rosetta en Londres.

 

Momias, amuletos y otros tesoros milenarios nos revelan sus secretos gracias al trabajo de las diferentes expediciones históricas. Además de la de Jeremy Irons escuchamos entre otras las voces del director Christian Greco, el conservador Cedric Gobeil, el director del Museo de El cairo Sabah Abdel Razek ; la egiptóloga belga, conservadora del Museo Egipcio de Berlín, Ilona Regulski ; Friederike Seyfried , directora del Museo Egipcio de Berlín: Vincent Rondot, director del Departamento de Antigüedades egipcias del Louvre; Daniel Antoine, director del Departaento de Antigüedades egipcias del British Museum y el antropólogo Pieter ter Keurs, profesor de la Universidad de Leyde.  du Musée égyptien de Berlin, Vincent Rondot - Directeur du Département des Antiquités égyptiennes du Louvre, Daniel Antoine - Directeur du Département des Antiquités égyptiennes du British Museum et le professeur Pieter ter Keurs - Anthropologue, Université de Leyde,

además de los directores del Louvre parisino, el British Museum de Londres y la directora del Museo Egipcio de El Cairo.

 

Fundado en 1824 para acoger el inmenso patrimonio de estatuas, momias y objetos de la vida cotidiana que  Bernardino Drovetti, cónsul de Napoleón en Egipto, vendió a los Saboya por 400.000 liras (un tercio del presupuesto del reino), el Museo Egipcio de Turín es el segundo del mundo, después de el de El Cairo creado en 1901, por las riquezas que acumula.

Gracias a las sucesivas campañas arqueológicas en el Nilo, auspiadas por los egiptólogos Ernesto Schiaparelli y  Giulio Farina, hoy recibe a cerca de un milón de visitantes anuales, con 40.000 piezas de las que 12.000 se exponen habitualmente en las cuatro plantas del edificio: esfinges, estatuas colosales, amuletos diminutos y sarcófagos que cuentan cerca de cuatro mil años de historia antigua: entre ellos el “Papiro Real”, la única lista escrita a mano con los nombres en orden de sucesión de los faraones, y el “Papiro de la Mina de Oro”, que es uno de los mapas más antiguos que se conocen, junto a obras emblemáticas como las estatuas de Anen, Ramsés II y la conocida con el nombre de Isis de Coptos, y los lujosos objetos funerarios de Kha, el arquitecto encargado de la construcción de las tumbas faraónicas en el Valle de los Reyes y el valle de las Reinas que, junto a su esposa Merit, fallecida antes, son el eje sobre el que se ha construido el documental: de alguna manera los protagonistas de esta historia que cautiva, la de una pareja de enamorados que habrían imaginado cualquier cosa menos convertirse, en un futuro muy lejano en personajes de una película que enseña sus tumbas, conservadas en Turín junto a su fúnebre ajuar.

El 15 de febrero de 1906, bajo el desierto y ante los ojos asombrados del egiptólogo y senador Ernesto Schiaparelli, la lámparilla de petróleo del equipo iluminó primero una puerta de madera cerrada desde hacía cuatro milenios y trás ella un micromundo maravilloso,  la tumba intacta de los amantes. “Es como viajar en una cápsula del tiempo –asegura Christian Greco, actual director del Museo- Los 467 objetos que iban a acompañarles al más allá, dan una idea de la relación de la pareja: están las pelucas de Merit, su rímel y su maquillaje, las cremas para la piel, varias navajas para la barba de Kha, sus sandalias, la cama matrimonial, sábanas de lino que parecen recién tejidas, uvas, panes, pescados y lácteos, todo lo necesario para ‘el gran viaje’… hasta el tablero de ajedrez destinado a alegrar para siempre la vida del arquitecto…”. Dentro del sarcófago de Kha se encuentra también una copia del papiro conocido como  “Libro de los Muertos”  (que en realidad se llama algo así como “libro para salir a la vida”), un manual para no cometer errores en el largo viaje hacia el tribunal de los dioses, preparados para pesar su corazón (la conciencia) en una balanza que tiene el contrapeso de una pluma (2).

Entre todos esos objetos se pasea, recitando, nuestro cicerone, el actor Jeremy Irons, vestido de negro como  una especie de guía de ultratumba. Los temas y las historias que escuchamos están acompañados por la música creada por el abogado penalista y reconocido músico Remo Anzovino, considerado uno de los más originales e innovadores compositores actuales.  

 

« Egipto es un regalo del Nilo », dijo el historiador griego Herodoto. Entre los viajeros italianos que en el siglo dieciocho partieron a redescubrir el antiguo Egipto, Vitaliano Donati, un profesor de la Real Universidad de Torino enviado por los Saboya gobernantes, recogió cantidades ingentes de objetos que fueron los pilares sobre los que se construyó el Museo Egipzio, un lugar en el que se expone  un mundo más antiguo que la Biblia, la antigua Grecia o cualquier otra civilización conocida. Torino, Turín,  siempre ha tenido fama de ser un lugar esotérico cuyos palacios presenciaron rituales ocultos. La llegada a Turín de una tabla metálica de altar fabricada en Campania,  que tiene en el centro a la diosa Isis rodeada de una serie de divinidades y textos jeroglíficos, es para los turineses el punto de partida de lo que es hoy el Museo.

 

“No preocupes a tu corazón, el llanto no salva de la tumba. Alégrate, en cambio, mientras vivas; no existe quien pueda llevarse sus bienes, no vuelve quien se ha marchado, nadie viene de allí a tranquilizarnos”. Christian Greco, el director del Museo, recita en el documental los versos del “Canto del arpista”, escritos sobre papiro hace miles de años, que hablan de los dilemas de un pueblo siempre  en equilibrio entre el amor por la vida en la tierra y el ansia de inmortalidad.

 

“Resulta fácil emocionar  -comentaba el realizador del documental, Michele Mally, en la presentación a la prensa en Milán- ya que por una parte sigue habiendo un índice altísimo de misterio y, por otra, están las pequeñas historias humanas, el trajo, las huelgas, los poemas amorosos, todo idéntico a nosotros (…) me sorprendió que aquella civilización no me estaba contando una historia de hace tres mil años, sino de ahora mismo. Y además descubrí a una categoría humana que no conocía, los egiptólogos, unos locos extraordinarios”.

 

 

“Quien da la palabra a los muertos soy yo, ha explicado el guionista Matteo Moneta. Estaba acostumbrado a ver la civilización egipcia como habitualmente la presentan los divulgadores. Como un misterio barato entre los marcianos que construyeron las pirámides y una sombría macabra vinculada a las momias. En cambio, el Museo de Turín celebra una civilización muy alta, tan articulada como la griega, con un gran pensamiento filosófico y literario. He cmprendido que el sentido de la muerte nació de la luz tenue del Nilo, de los conmovedores paisajes, es decir del intento de replicar la belleza y dulzura de la vida”.

 

El documental « Los Inmortales y las maravillas del Museo Egizio de Turín » nos lleva en un viaje a través de la apasionante historia de los mejores descubrimientos arqueológicos del antiguo Egipto. Recorriendo el Nilo exploraos los monumentos de Gizeh, Luxor, Kamak, el valle de los Reyes y el poblado obrero de Deir e- Medineh. Jeremy Irons sigue el rastro de los auqueólogos y exploradores que reunieron las piezas más importantes de la colección del Museo de Turín. Sus itinerarios llevan también a las salas de los restantes museos egipcios desperdigados por el mundo.

 

 

(1) En 1799, en la localidad de Rosetta, en el delta del Nilo, soldados franceses del ejército napoleónico descubrieron una enorme piedra con inscripciones en 8una de sus caras, dividida en tres registros.  Cuando hace doscientos años llegó a Rurín el extraordinario patrimonio de estatuas colosales, esfinges y momias con sus correspondientes objetos y utensilios, el primero que se precipitó a leer los pairos fue Jean-François Champollion, el egiptólogo francés que dos años antes se había desmayado en un despacho del Instituto de Francia, emocionado  tras anunciar  que había descifrado las estelas de Rosetta,  revelando los pergaminos jeroglíficos, “los escritos de los dioses”: una escritura -.según  sus propias palabras- que es a la vez pictórica, simbólica y fonética…”.  

Entre los méritos del joven investigador, muerto prematuramente a los 41 años, está el de ser uno de los pioneros en devolver la palabra y la vida a una civilización extinguida miles de años antes. Al médico y egiptólogo británico Thomas Young se debe el descubrimiento de que los nombres propios aparecen enmarcados en un “cartucho”.

En el año 394 de nuestra era, concretamente el 24 de agosto, en los muros del templo de la isla de File dedicado a Isis –cerca de la primera catarata, en el Alto Egipto– se grabó la última inscripción en lengua jeroglífica. El triunfo del cristianismo y la prohibición de los ritos paganos en todo el Imperio romano por parte de Teodosio I relegaron al olvido la milenaria escritura, y con ella a toda una civilización, que no tendría voz durante los mil quinientos años siguientes.

(2)  No por casualidad al cadáver se le extraían todos los órganos excepto el corazón, En el Studio Ima de Toulouse, donde  retiran virtualmente las vendas de las momias con el scanner, se ha podido ver el rostro de Kha, sepultado con collar de oro, premio a su carrera concedido por el faraón.

“En el siglo dieciocho las momias se reducían a un polvo suministrado como “medicina” o afrodisiaco cpmenta el documental- En el diecinueve desenrollaban las vendas ante un público curioso”. «Hoy no olvidamos nunca que no son hallazgos –asegura la restauradora Cinzia Oliva- son personas, que ciertamente no esperaban ser estudiadas y repertoriadas. Si les miras a la cara experimentas un fuerte stress, te sientes incómodo (...) Mientras trabajamos con ellas sentimos un gran respeto, hablamos en voz baja, nunca discutimos delante de ellas, siempre escuchamos buena música…”.  

(3) “Los Inmortales y las maravillas del Museo Egizio de Turín”se estrena en Madrid este lunes 3 de febrero de 2025.




 


jueves, 30 de enero de 2025

“Corazones rotos” de Gilles Lellouche, haciéndose un lío con el amor y la guerra

« Filmar el amor significa no solo haberlo vivido, sino comprenderlo, sentirlo y hacerlo traspirar a través del cuerpo. ¿Lellouche sabe realmente lo que es? Lo ha filmado como un fantasma, el famoso amor maldito, una idea vieja atrofiada e hinchada. Como resultado de lo cual, nada, ni una oleada de emoción, ni una sola chispa sulfurosa y sexualizada. El viento glacial de la indiferencia ». (culturopoing.com)

 


Saga amorosa sobre fondo de guerra de bandas en una localidad del norte de Francia, « Corazones rotos » (« L’amour ouf ») es una historia de amor dirigida por Gilles Lellouche ( « Los infieles », « Astérix et Obelix : L’empire du milieu », « El gran baño »), uno de los monstruos sagrados del cine francés visto desde la óptica de la taquilla, con guión del propio Lellouche, Audrey Diwan (“El acontecimiento”) y algunos otros colegas, en la que Adèle Exarchopoulos (“La vida de Adèle”, “Voleuses”) y François Civil (“El canto del lobo”, “Los tres Mosqueteros, D’Artagnan”) encarnan, a lo largo de más de dos décadas, a un pareja incombustible (“Romeo y Julieta contemporáneos” dice la promoción, mejor “West Side Story” diría yo si es necesario), que la vida está empeñada en separar.

Acompañan en el reparto  a la pareja unos cuantos nombres muy  conocidos del público  francés, como Vincent Lacoste (“Les beaux gosses”, “Hippocrate”, “Un oficio serio”), Alain Chabat (“Asterix y Obelix: Misión Cleopatra”, Benoît Poelvoorde (“Nada que declarar”, “Asterix en los Juegos Olímpicos”, “El gran baño”)  y Elodie Bouchez (“La vida soñada de los ángeles”, “Pupille”).

En los años 1980, Jackie (adolescente Mallory Wanecque, y de mayor Adèle Exarchopoulos) y Clotaire (de chaval Malik Frikah y después  François Civil) crecen en el mismo pueblo y se conocen un día a la salida del instituto. Jackie, de clase media,  perdió a su madre siendo muy niña en un accidente, vive con su padre y se toma los estudios en serio Clotaire, procedente de una modesta familia numerosa cuyo padre trabaja en la estiba del puerto,  ha abandonado las clases con la excusa de hacer una formación profesional, que no está cumpliendo. Cuando sus caminos se cruzan se enamoran, como nos enamoramos todos en la adolescencia. Pasado el tiempo, Clotaire, que ha entrado a formar parte de una banda de violentos pistoleros atracadores, tendrá que cumplir doce años de cárcel por un crimen que no cometió antes de montar su propio imperio criminal. Mientras, Jackie se casará con un tipo al que no quiere para escapar de los malos rollos del hombre de su vida.

 

“Corazones rotos” (1) es una mezcla de géneros agotadora “que oscila entre el thriller grotesco y el romance barato”, entre la historia de gansters más convencional y el melodrama grandilocuente, bastante kitsch por cierto. Una película interminable -dura casi tres horas, la primera mitad tendría un pase, hablamos de adolescentes que todavía tienen los sueños intactos-, sobre un amor frustrado, interrumpida por algunas sesiones de insoportable música de discoteca y algunas “hipérboles estériles” (Critikat).

 

Con discusiones familiares, enfrentamientos armados, algunas secuencias de estilo tarjeta postal (el abrazo de los amantes en medio de un campo de dorado cereal), estereotipados números de baile, “fascinación por la violencia y con un mensaje nefasto para la juventud desfavorecida” (un amigo),  y una “exaltación de la brutalidad” como principal valor, Gilles Lellouche (“mejor actor que realizador” según el mismo amigo) ha fabricado una decepcionante historia, adaptación de una novela de Neville Thompson,  con la que aspira a llevarse   varios trofeos en los Premios César (equivalentes a nuestros Goya) que la Academia del cine Francés  entregará en abril.

 

(1) “Corazones rotos” estará en la cartelera madrileña a partir de mañana, viernes 31 de enero de 2025.

 





“Tierra baja”, recuperar el gusto de la vida en la España vaciada


La película “Tierra baja”,  quinto largometraje del director y productor Miguel Santesmases (“La fuente amarilla”, “Días azules”), con guión del director y Angeles Gonzlález-Sinde (“El comensal”, “La buena estrella”), está protagonizado por Aitana Sánchez- Gijón, quien el próximo 8 de febrero recibirá en Granada el Goya de Honor  que acredita una larga carrera dedicada al cine y al teatro. Le acompañan en el cartel Pere Arquillué (“Buñuel y la mesa del rey Salomón”, “Princesas”) e Itziar Miranda (“Amar en tiempos revueltos”, “Amar es para siempre”).

 

El director Miguel Santasmases defiende haber elegido que "todos los personajes secundarios hayan sido interpretados por actrices y actores aragoneses. Nuestra idea era contar con actores no profesionales del Bajo Aragón, para que traigan con ellos sus maneras de hablar y su acento de la zona".

Carmen, una conocida guionista, se ha retirado hace un año a una masía solitaria de un pueblo de Teruel. Allí, en la finca heredada de su abuela,  se esfuerza por aumentar la cosecha de aceitunas con la ayuda de dos amigas que la admiran y de Damián, un “manitas” que se siente atraído por ella. De pronto, un día reaparece Eduardo, un antiguo amor, un productor con el que las cosas no terminaron bien  quien, con la excusa de pedirle ayuda para arreglar un guión que quiere producir, ha llegado hasta el pueblo para decirle que nunca la ha olvidado. 

 

Autana Sánchez-Gijóm,  protagonista de esta historia que  gira en torno a ella, una mujer madura que ha decidido abandonar Madrid y su profesión para intentar vivir de otra manera, disfrutando de la tranquilidad y la grandiosidad del campo y de los sencillos placeres de un pueblo “donde todos se conocen”, explica que "la trama trascurre en una masía, en esa Tierra Baja, que es un espectáculo, una belleza de lugar. Se produjo un ambiente de intimidad como yo nunca había vivido antes en un rodaje. Y, además, disfruté por la propia historia, una historia poética, sutil, muy íntima, a lo largo del viaje interior de una mujer"  

 

“Tierra baja” es la historia de un amor tardío, correctamente interpretada por la pareja protagonista, y es también un elogio de la vida en los pueblos, tradicionalmente abandonados por sus habitantes, que en este momento están de alguna manera siendo reivindicados por quienes quieren, y pueden, optar por una vida sin prisas ni agobios. Como es el caso de Miguel Santesmases, el director de esta obra delicada y poética, que ha rodado la película en la masía de su abuela, donde creció: “Quería hablar de los problemas actuales de esta tierra, que siguen siendo parecidos a cuando ella vivía aquí. Es una tierra pobre y en riesgo de abandono, en Teruel, en lo que ahora llamamos la España Vacía. Aquí situé a mi protagonista, Carmen, una mujer que ha dejado el cine y ha vuelto a la tierra que la vio nacer, intentando mantener vivo el sueño de su abuela, que su masía no se convierta en un erial improductivo".

"En ‘Tierra Baja’ (1) quiero explorar un periodo de la vida en el que has llegado a cierta edad, la mayoría de tus sueños no se han cumplido y ya no van a cumplirse, y aún no sabes qué hacer con el resto de tu vida, sin esos sueños. Quizá necesitas nuevos sueños. También me interesa el peso del pasado en nuestras vidas, las personas a las que hemos querido y perdido, cuyos recuerdos siempre nos acompañan. Sobre todo, quería reflejar el dolor de existir, a cierta edad. Y lo que una artista como Carmen puede hacer con ello". 

 

(1) “Tierra Baja” se estrena en Madrid este viernes 31 de enero de 2025.




miércoles, 29 de enero de 2025

“Fin de fiesta”, de señoras y criadas en el feudo andaluz


Después de una brillante carrera como productora (en películas como “Celda 211”, “El Orfanato”, “Kiki, el amor se hace” o “El Laberinto del Fauno”), Elena Manrique se pasa al guión y la dirección con la película “Fin de fiesta”, una ácida comedia sobre las clases sociales y las relaciones de poder en el mundo del siglo XXI que en la última edición de la Seminci (Sema del Cine de Valladolid) se alzó con el Premio Pilar Miró a la Mejor Dirección española; al que hay que sumar el de Mejor Actriz en el Festival de Cine de Almería (Fical), para su protagonista, Sonia Barba.

 

“Fin de fiesta” cuenta la tragedia de un emigrante senegalés quien, tras desembarcar de una patera y huir de la policía, acaba refugiándose en la caseta, donde el jardinero guarda sus herramientas, de una especie de señorial cortijo andaluz. Desde su encierro contempla la rutina de la mansión, asiste a las reuniones de la dueña de la casa, Carmina- una mujer madura que vive sola, de vez en cuando recibe a sus amistades y organiza fiestas, dice que es “un poco roja, del pesoe”,  consume drogas y bebe alcohol en cantidades ingentes-  así como las relaciones de paternalismo y dominación de la señora con su joven asistenta.

Un día la señora descubre al refugiado y  decide “protegerle” (en realidad, lo que hace es chantajearle para que permanezca a su lado, autoconvencida de estar haciendo una obra de caridad); poco después es la asistenta quien le descubre. Ambas piensan que solo ellas están en el secreto hasta que un imprevisto descubre las cartas de todos.

La película, que revisa los privilegios de clase que en este país nadie representa mejor que los “señoritos andaluces” dueños de haciendas y de vidas desde tiempos inmemoriales,  está protagonizada por las debutantes Edith Martínez-Val y Sonia Barba, junto a Beatriz Arjona “Solos en la noche”, “Los años nuevos”). Y  tiene su origen en una historia real.

«Hace unos años, un chico africano que llegó una patera a una playa de Cádiz se refugió en el jardín de unos amigos míos. Lo que hicieron ellos fue llevar al muchacho a una estación de autobuses, le dieron dinero y siguió su camino. Siempre se me había quedado en la cabeza esa historia (…) En ‘Fin de fiesta’ (1) me interesa mucho destacar la solidaridad de las clases humildes, porque ya estoy harta de esta narrativa que dice que los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo. Son solidarias, y me niego a pensar lo contrario».

 

Como muy bien recuerda el senegalés de esta historia, cuyo objetivo es conseguir reunirse con un pariente en Francia y poder algún día “estudiar economía en la Universidad”, los emigrantes y refugiados que llegan en pésimas condiciones a nuestras costas con el sueño de una vida mejor en el horizonte, “no quitan el trabajo a nadie, hacen los trabajos que los autóctonos no queremos hacer”.

 

(1) “Fin de fiesta” se estrena en los cines de Madrid el viernes 31 de enero de 2025

 



lunes, 27 de enero de 2025

“Memorias de un caracol”, salir del caparazón

 « La vida no va de mirar hacia atrás, va de disfrutar el presente” (versión libre de una famosa frase del filósofo danés Soren  Kierkegaard)

 


«La infancia es como la borrachera, todo el mundo recuerda lo que hiciste, menos tu », le decía su padre. Sin embargo, Grace recuerda perfectamente su infancia: cuando nació acompañada de su mellizo Gilbert, recuerda a su madre muerta al darles la vida y a su padre tetraplégico y alcohólico. Recuerda haber sido víctima de acoso escolar y de haber vivido en una miseria tan profunda como sus ojeras.  La muerte del padre –que les hacía leer a los autores de la generación beat- la obliga a separarse de su hermano, lo que le provoca una espiral de ansiedad y angustia en la familia de acogida donde la colocan los servicios sociales. Sin embargo, recobra la esperanza cuando conoce a Pinky, una excéntrica anciana con la que entablará una relación de amistad y fraternidad que le ayudarán a salir de la concha en que se había refugiado, y cambiarán su vida.

La compañía de Pinky y las cartas de Gilbert, asegurando que está ahorrando para cruzar todo el desierto australiano y encontrarse con Grace, son los alicientes que acompañan a la niña hasta la edad adulta, cuando encuentra una pareja que la cuida. En el mundo surrealista de Grace y el resto de los personajes de esta impresionante historia con una estética irreal y decorados post-apocalípticos hay “ingenuidad e inocencia” (The Guardian), humor negro, tristeza y melancolía,  y mucha ternura.

« Memorias de un caracol » (Memoir of a Snail) es una excelente película de animación para adultos, grabada en stop motion (ténica que auna animación y vídeo), obra del australiano Adam Elliot ( “Harvie Krumpet”, Oscar a Mejor corto de animación en 2004, “Mary and Max”, largometraje ganador del Cristal de Annecy en 2009), también ganadora del Cristal en el último Festival de Annecy, tras lo cual ha seguido cosechando premios: a la mejor Animación en los festivales internacionales de Ottawa y Londres, y al Mejor Director en el de Sao Paulo. Después se presentó en San Sebastián y quedó como el Mejor largometraje en la sección Anima’t del Festival de Sitges.

“Memorias de un caracol” es una película agridulce sobre la vida, marcada por la desgracia y la pérdida,  de Grace Prudel, una niña solitaria en la Australia de los años 70, nacida con el labio partido y aficionada a coleccionar figuras decorativas de caracoles. Grace tiene un caracol de verdad, Silvia, a quien va contando los distintos momentos que han marcado  su vida.  
 
“Memorias de un caracol” (1) es una película  que no se olvida de nada, que trata en riguroso orden la muerte, el abandono, el acoso, la minusvalía, las adiciones, la enfermedad, la religión, las sectas, la homofobia, el duelo, las depresiones, la enfermedad de Alzheimer y el suicidio, pero también la amistad, la fraternidad y el disfrute de los pequeños placeres de la vida. Por eso no es una película deprimente,  porque “los caracoles nunca retroceden, siempre siguen adelante y van dejando un  rastro reluciente por todo el planeta”. 
 
“Todo comenzó –ha dicho el realizador Adam Elliot – hace nueve años, cuando mi padre falleció y dejó tras de sí una cantidad increíble de cosas”. Esta experiencia le llevó a preguntarse sobre la gente que acapara objetos convulsivamente: “Descubrí que con frecuencia han pasado por traumatismos importantes y que esa manera de acumular es un mecanismo de supervivencia”. El personaje de Grace se ha inspirado también en una amiga del realizador, nacida con el labio partido. 

 

(1) « Memorias de un caracol » llegará a los cines madrileños el próximo viernes 31 de enero de 2025.




 

“Siete días en mayo”, recordatorio para despertar memorias aletargadas

“Fue el peor día, de la peor semana de la transición española”



“Siete días en mayo”, mezcla de documental y ficción sobre la matanza de los abogados del bufete de la calle de Atocha en Madrid, llevada a cabo por un comando ultraderechista en la noche del 24 de enero de 1977, en plena transición de la dictadura franquista a la democracia, está dirigido por la actriz Rosana Pastor, ganadora de un Goya como actriz revelación en la película “Tierra y Libertad” del director británico Ken Loach y directora de los documentales “El Quinto Jinete. Una visión de la I Guerra Mundial por Vicente Blasco Ibáñez”  y “Francisco Brines. Los signos desvelados”, sobre la vida y obra del poeta, Premio Cervantes 2020.  

 Con intención de ser un homenaje a las víctimas de aquella salvajada, y evitar que hechos como aquellos acaben desapareciendo de la memoria en las nuevas generaciones de españoles, la película  recoge los testimonios de los abogados Alejandro Ruis Huerta, José María Mohedano, Manuela Carmena y Paca Sauquillo, amigos y compañeros de los letrados asesinados. quienes, por diferentes motivos, se salvaron de la masacre que tuvo lugar en un despacho de abogados laboralistas en el número 55 de la madrileña calle de Atocha y que constituyó un momento clave de aquellos difíciles años en el que perdieron la vida los abogados Enrique Valdevira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Javier Sauquillo; el estudiante Serafín Holgado y el administrador Ángel Rodríguez Leal. También resultaron gravemente heridas otras cuatro personas.

 El título “Siete días en mayo” es por una parte un homenaje a la película “Siete días de enero”, realizada por Juan Antonio Bardem en 1979 –ficción sobre “la matanza de Atocha” en un país que sale con dificultad de la dictadura y se encuentra convulsionado por importantes huelgas de trabajadores y movimientos de estudiantes-, y por otra una referencia a la semana que pasa en Madrid un realizador italiano, preparando una película con la que quiere rendir homenaje a las víctimas en el cincuenta aniversario de los hechos.

 En “Siete días en mayo” (1), el director de cine italiano Davide Riondino, viaja a Madrid para documentarse sobre la matanza de Atocha, para lo que cuenta con la ayuda de Alejandra, una joven documentalista quien le sugiere contextualizar aquellos terribles acontecimientos del pasado con el   actual ascenso de la extrema derecha en una parte considerable de las democracias europeas.

 Investigando  el atentado de Atocha,  el realizador italiano,  recuperará una parte de ese pasado reciente entrevistando a quienes vivieron en primera persona los asesinatos y sus consecuencias así como, entre otros,  al dirigente de Comisiones Obreras Unai Sordo y al músico y periodista valenciano Miquel Ramos, especialista en asuntos relacionados con los movimientos de extrema derecha. 

 Sin conseguir encajarlas acertadamente en el guión, la historia incorpora reflexiones sobre temas actuales, como la dificultad del acceso a la vivienda y la vigencia de los trabajos precarios.  

 

 

(1) “Siete días en mayo” estará en la cartelera madrileña a partir del próximo viernes 31 de mayo de 2025.