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Ambientada en la Ucrania
de 1942 ocupada por los nazis, el multipremiado director Emmanuel
Finkiel (“Los europeos”, “Nulle part, terre promise”, “La douleur”, “Impossible”)
relata en “La habitación de Mariana” 8”La chambre de Mariana”) toda la
tragedia del Holocausto a través de los ojos de un niño judío al que una prostituta esconde en el
armario de un burdel.
“Es el cuerpo, no la memoria, el que almacena los recuerdos de la
infancia”. Con esta especie de mantra impregnándolo todo, “La habitación de
Mariana” traslada a la gran
pantalla, rodada en ucraniano, la
historia escrita por el novelista Aharon Appelfeld en su best
seller Flores de sombra, un relato impactante y conmovedor
que se inspira en buena parte en sus propias vivencias de la infancia como
superviviente del Holocausto, escondido en los bosques del territorio de la
actual Ucrania.
La actriz Mélanie Thierry (“Un día perfecto”, “Babylon AD, “Un hombre
decente”, “Marguerite Duras.París 1944”) realiza un espléndido trabajo metida
en la piel de Mariana, la prostituta que sortea el horror de la guerra en
un burdel de la ciudad de Chernivtsí, al suroeste de la actual Ucrania.
Allí tendrá que cobijar y proteger a Hugo, el hijo de sus amigos, la pareja
de farmacéuticos que han huido de los alemanes. La crítica internacional ha
reconocido en Mélanie Thierry un trabajo "descarnado, impresionante y
de una humanidad salvaje".
1942. En la Ucrania soviética Hugo tiene 12
años cuando el nazismo invade su tierra. Para salvarlo de la deportación,
su madre lo confía a su amiga de la infancia, Mariana, una prostituta que
vive en un burdel en las afueras de la ciudad. Escondido en el armario de
la habitación de Mariana, toda su existencia está pendiente de los ruidos
que lo rodean y de las escenas que adivina a través de la puerta del armario. Mientras la guerra continúa
fuera, Hugo y Mariana forjan un vínculo íntimo y complejo de amor, lealtad
y devoción mutua, que cambiará sus vidas para siempre.
El director Emmanuel Finkiel admite que
"el libro de Appelfeld toca temas que son muy
personales, vinculados a mi propia historia familiar. Mariana es una
especie de representación simbólica de la niñera que me crió, pero fue
mientras trabajaba en la adaptación cuando poco a poco el personaje central
de la novela, el joven Hugo (interpretado por el actor novel Artem Kyryk) , se
fue asemejando a mi propio padre, un adolescente que se quedó huérfano tras
la guerra y marcado para siempre. De repente, para aquel niño surge un
sol en la figura de Mariana. Appelfeld convierte a este personaje en la
encarnación misma de la posibilidad de la voluntad de vivir. Y eso es
precisamente lo que impulsó mi deseo de hacer esta película, ese don que Mariana le lega al niño, la
voluntad de seguir viviendo. Una vía de escape mental".
Sensible y con la guerra, un tema universal y
terriblemente actual como argumento, “La habitación de Mariana” (1) es una
película de aprendizaje, del paso obligado de la adolescencia a la madurez
precoz de un niño de 12 años que va intuyendo de que va la vida
contemplando por una rendija el comportamiento de los clientes –soldados alemanes- que acuden a beber, divertirse y mantener
relaciones sexuales con Mariana.
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