domingo, 3 de junio de 2018

Google no seguirá colaborando con el Pentágono, presionada por sus trabajadores


Ante las protestas de parte de sus trabajadores, Google ha dado marcha atrás y h anunciado, el 1 de junio de 2018, que no va a renovar el contrato secreto que tiene con el pentágono, informa la página Gizmodo. Según el diario  L’Echo, más de 4.000 trabajadores, de los 80.000 de la sociedad Mountain View, han firmado una petición en la que piden a la empresa el cese del programa militar Maven. Incluso, una docena de ellos han dimitido para hacer patente su desacuerdo.
El proyecto gubernamental Maven pretende utilizar programas de inteligencia artificial para mejorar el análisis de las imágenes de vídeo captadas por los drones del ejército estadounidense, en el que oficialmente Google va a seguir colaborando solo hasta finales de marzo de 2019.
Durante mucho tiempo, Google se negó a que su tecnología se aplicara con fines militares. Ahora, respondiendo a las quejas de sus trabajadores, ha minimizado la implicación de la firma, asegurando que se trata de un programa « no ofensivo » : « la tecnología se aplica para señalar imágenes con el objetivo de salvar vidas y aliviar a algunos empleados de un trabajo muy fatigante”, aunque según Gizmodo (un weblog de tecnología) el contrato, inicialmente de 9 millones de dólares, aunque parece ser que de momento ya se han cobrado más de 15 millones, podría considerarse como una puerta de entrada a otros contratos, con el ejército o con las agencias de  Inteligencia”.
Según la revista electrónica  The Intercept , Amazon, el gigante mundial de la venta en línea,  también querría hacerse con el contrato, y está negociando  con el ministerio de Defensa estadounidense .


Muerte y resurrección del periodista ruso Arkadi Babtchenko: “Lo que se ha asesinado es la confianza”

Aekay Babtchenko

Seguro que serán muchos los lectores y telespectadores que se habrán hecho un montón de preguntas ante la noticia, primero de la muerte del periodista ruso Arkadi Babtchenko y después su aparición en una rueda de prensa junto a las autoridades, todo ello en Ucrania, en Kiev donde reside,  diciendo que todo fue un montaje ante el temor de ser realmente asesinado. Si los lectores se han sentido chocados,  lo que resulta  evidente es que a los periodistas nos ha planteado varios interrogantes acerca de la deontología profesional y de si, una vez más, el fin justifica los medios y al final todo vale, aunque seamos precisamente nosotros, los periodistas,  los creadores de esas mentiras informativas (fake news) que reprochamos, y con razón, a nuestros políticos: todo lo malo se pega, decían nuestras abuelas.

Solo por citar un ejemplo reciente, la desfachatez con que, en estos días de vértigo pasados, hemos oído a los conservadores locales, y sus plumillas secuaces, contar mentiras, reescribir la historia más reciente –materia en la que están diplomados cum laude- sin que se les moviera una pestaña ni les sudaran las axilas.

Pero volvamos a la mentira y el montaje del asesinato  y posterior resurrección del ruso Babtchenko que habrá combatido en muchas guerras, habrá sido un avezado y valiente reportero, habrá criticado los mangoneos del Kremlin y puede que incluso haya lamentado en voz alta los asesinatos reales de colegas suyos, como Ana Politkovskaya, reportera de Novaia Gazeta, asesinada de un disparo el 7 de octubre de 2006 en la entrada de su casa; o el gran periodistas bielorruso Pavel Cherenet, exiliado en Ucrania y asesinado en Kiev con una bomba colocada en los bajos de su automóvil, el 20 de julio de 2016; o el asesinato de Natalia Estemirova, otra de los seis periodistas de Novaia Gazeta liquidados entre 2000 y 2009, que había sustituido a Politkovskaya, el 15 de julio Gozny; o también los asesinatos de la Anastasia Babourova y su acompañante, el abogado Stanislas Markelov, el 9 de enero de 2009, cuando salían de una rueda de prensa en Moscú. Y uno más, que marca un hito porque es el primer periodista extranjero asesinado en Rusia: Paul Klebnikov, americano de origen ruso, asesinado de cuatro disparos el 9 de julio de 2004 cuando salía de su despacho en Moscú. La lista es mucho más larga desde la llegada de Putin por primera vez a las esferas del poder.

Ante la incógnita de cómo alguien que lleva años viendo “caer” a sus compañeros, en Moscú y en otras ciudades -incluso en otros países porque la sombra del Kremlin es alargada como demuestran periódicamente las “liquidaciones” de su ex agentes en Londres- puede organizar la farsa de su propia muerte y convertirla en noticia de primera, por mucho que “las autoridades” le hayan aconsejado hacerlo para dejar con el culo al aire a quienes, al parecer, realmente planeaban su asesinato, no hemos sido capaces de encontrar ninguna respuesta. Ni siquiera el hecho de que el montaje haya permitido una detención (que vaya usted a saber, tratándose del país de que hablamos) justifica la actuación de Babtchenko. Y con esto no estoy diciendo que debió resignarse y dejarse matar, pero seguro que había otras opciones.

La mejor respuesta, hasta el momento, a las consecuencias de este lamentable episodio la he encontrado en un artículo de Pierre Haski en el digital L’Obs. Pierre Haski, flamante presidente de Reporters sans Frontières (FSR), es un maestro al que hace mucho tiempo respeto, desde sus largos años de corresponsal de Libèration en China y la posterior fundación del digital Rue 89, una referencia ineludible, absorbido ahora por el grupo Le Monde (supongo que por motivos económicos) y reducido a ser una especie de esquina indignada en L’Obs.

Haski ha escrito con rotundidad: “Lo que se ha asesinado es la confianza”. La confianza en el periodista ruso, la confianza en los periodistas todos, la confianza en la prensa, un tanto deteriorada ya, y en cambio ha devuelto la confianza perdida a Rusia: “Ucrania ha dado la victoria a Rusia en un terreno que nadie esperaba, la confianza”, mermada por el reciente asesinato del último de sus espías en Salisbury lo que, como en ocasiones anteriores, Moscú califica de “provocación”. En el caso de Babtchenko, el desmentido de la implicación de Moscú era exacto.

En su artículo, Haski  menciona la reacción de un periodista independiente ruso, Andrei Soldatov, autor del libro “The Red Web” sobre el control de Internet por el Kremlin, quien después de rendir homenaje a su colega “asesinado”, en la subsiguiente conferencia de prensa dejó hablar a su rabia: “Desolado chicos, pero en mi opinión se ha franqueado una línea roja. Babtchenko es un periodista, no un policía, y una buena parte de nuestro trabajo reposa en la confianza, digan lo que digan Trump y Putin sobre las “fake news”. Me alegra que esté vivo pero ha arruinado un poco más la credibilidad de los periodistas y los medios de comunicación”.

“Más allá del asunto Babtchenko- continúa Haski- hay que entender el reto de la confianza de que habla Soldatov. Desde hace varios años, los poderes autoritarios, los movimientos populistas y los que se dedican a eso que llaman la ‘reinformación’, llevan a cabo una auténtica labor de zapa, un intento de redefinir la agenda frente a los medios dominantes, destacando el descrédito que padecen, por buenas y malas razones, los periodistas en todo el mundo. Lo que ha facilitado la emergencia de conceptos como “posverdad” o, más audaz todavía, “hechos alternativos” (¿por qué pienso en Rajoy, Cospedal, Hernando…?), fórmula utilizada por la portavoz de la Casa Blanca tras la elección de Donald Trump, para hablar de la absurda polémica desatada  en torno al número de asistentes al juramento de su cargo”.

Conceptos que, como muy bien señala Haski, solo pueden prosperar sobre la base de un descrédito de los medios y la oferta a los ciudadanos desencantados de un universo paralelo: “Su éxito reposa en la polarización, no en el pluralismo de una sana democracia”. Y aquí es cuando viene eso de que, con el montaje del caso Babtchenko,  Ucrania ha ofrecido a Rusia su mejor e inesperada victoria en el terreno de la confianza Los medios no tenían ninguna razón para desconfiar de una información procedente de fuentes oficiales y publicaron sin dudar la noticia. Esos mismos  medios tradicionales que, afectados severamente por la irrupción de Internet y debilitados por la pérdida de lectores y de la confianza de los que quedan, “intentan una difícil reconquista que, entre otras cosas, pasa por el ‘fact-cheking’ o verificación de los hechos”, algo que nunca debió perderse.

Está claro que solo podemos alegrarnos ante la evidencia de que Babtchenko siga con vida, pero “él es el primero en verse afectado por esta pérdida de credibilidad”. Lo que deja paso a la pregunta del millón: ¿Qué ocurrirá la próxima vez que un periodista sea realmente asesinado?


viernes, 1 de junio de 2018

“Algo celosa”, mujer en pleno ataque de nervios


“Algo celosa” (Jalouse),  comedia caricatural de los hermanos David y Stéphane Foenkinos (“La delicadeza”). Protagonizada por Karin Viard (“Cena de amigos”, “La Familia Belier”), ofrece una visión sarcástica sobre los efectos de los celos, y a la vez un   retrato femenino poco habitual, la verdad.
    
Nathalie, profesoa de literatura divorciad, pasa de un día para otro de madre atenta a celosa enfermiza. Las primeras manifestaciones de sus celos aparecen en relación con su hja Mathilde, de 18 años y bailarina clásica, pero enseguida se amplían a vecinos, amigos y colegas… nadie queda fuera del radio de acción de los celos de esta mujer en torno a los cincuenta años  que se niega a reconocer que tiene un problema.

« Comedia a la italiana », la han definido algunos críticos franceses, que además aseguran que la intérprete, Karin Viard, muy reconocida en su país, es capaz de hacer reír sobre un asunto nada divertido, como es el que nos ocupa. Los guionistas de las películas, efectivamente, pueden decidir que tenemos que reírnos de cualquier cosa; mi opinión es que, en este caso, de lo que hablamos es de una mujer que está atravesando una crisis, que requeriría atención psicológica. También en mi opinión, la ya no jovencísima Anaïs Desmoutier es mucho más creíble es su papel de nueva colega recién llegada al instituto, que inmediatamente es objeto de los celos del personaje.

Si el enfoque argumental  puede parecer equivocado, o al menos un poco dudoso, la escenografía tampoco ayuda, con escasa originalidad, diálogos sin brillantez y  situaciones que maldita la gracia que tienen.

En todo caso, sí es una película de mujeres y los realizadores tratan con mimo a esos personajes femeninos que, a lo largo de la proyección, oscilan entre la comedia y el drama.






miércoles, 30 de mayo de 2018

El periodista ruso Arkady Babtchenko "asesinado" en Ucrania aparece vivo en una conferencia de prensa


El periodista ruso Arkady Babtchenko, que había sido dado por muerto en la mañana de este miércoles 30 de mayo de 2018, en Ucrania, ha aparecido sano y salvo en una conferencia de prensa en la televisión ucraniana. El jefe de los servicios de seguridad del país, Vasyl Hrytsak, asistió a la  rueda de prensa y confirmó los hechos según información de BBC News Mundo a primeras horas de la tarde.
 Según Hrytsak, el "asesinato" fue fingido, un montaje  para tratar de dejar en evidencia a los agentes rusos, después de haber de que los funcionarios ucranianos descubrieran un plan para matar al periodista."Según la información recibida por los servicios de seguridad ucranianos, la muerte del periodista ruso Arkady Babtchenco había sido ordenada por los mismos servicios de seguridad rusos", apuntó Hrytsak. También informó de que en la operación se había detenido a una persona.

De acuerdo con la versión facilitada por su esposa, el periodista y exmilitar ruso apareció ensangrentado en la entrada de su bloque de apartamentos, después de recibir variosd isparos en la espalda, y después falleció en la ambulancia camino del hospital.
En la rueda de prensa, el periodista afirmó que no le había comunicado a su esposa que su muerta era fingida."Pido disculpas especiales a mi esposa", dijo. Babchenko, que no dio detalles sobre la escenificación de su “asesinato”, agradeció a los servicios de seguridad ucranianos el haberle salvado la vida.



Ucrania: el periodista ruso Arkadi Babtchenko asesinado a disparos

Arkady Babtchenko

El periodista y escritor ruso Arkadi Babtchenko, de 41 años,  fue asesinado a disparos el martes 29 de mayo de 2018 en su casa de Kiev. Un portavoz de la policía ha dicho que “su mujer estaba en el baño cuando oyó un golpe seco. Salió y se encontró a su marido ensangrentado. El periodista murió en la ambulancia” que le trasladaba a un hospital. La policía cree que el crimen tiene que ver con la profesión de la víctima.

Su colega Osman Pachaviev ha escrito en Facebook que "Arkadi Babtchenko ha sido asesinado de tres disparos en la espalda, en el rellano de la escalera de su casa cuando volvía de compra”. También ha precisado que desde hace un año Babtchenko presentaba un programa en el canal privado de televisión ucraniana  ATR.  

Arkadi Babtchenko, un respetado reportero de guerra y ex soldado,  conocido por denunciar la implicación del Kremlin en el conflicto del este de Ucrania, es el segundo periodista asesinado en la capital ucraniana.  El 20 de julio de 2016, en la explosión de la bomba colocada bajo su coche murió el bielorruso Pavel Cheremet, en pleno centro de Kiev. Su asesinato no se ha aclarado todavía.


Arkadi Babtchenko tomó parte en las dos guerras de Chechenia como soldado, antes de convertirse en el periodista extremadamente crítico de los últimos años.  Escribió el libro « El color de la guerra », en el que contaba sus experiencias en las guerras y denunciaba el papel de Rusia. Cuando vivía en Moscú colaboró el periódico de oposición ruso Novaia Gazeta y con la radio Echo de Moscú.

Arkadi Babtchenko se marchó de Rusia en febrero de 2017, denunciando haber sufrido una “espantosa campaña de acoso” en las redes sociales tras escribir sobre el accidente de un avión militar ruso que se dirigía a Siria.  Dijo que había recibido miles de amenazas.

En su página de Facebook, el  diputado ucraniano  Anton Guerachtchenko implica a Rusia en el asesinato de Babtchenko : « El régimen de Putin ataca a quienes no puede anular o intimidar”. Por su parte, Aïder Mouzhdabaïev, otro periodista ruso que vive en Ucrania donde es director adjunto del canal ATR, dice que han matado a su amigo « por orden directa de Moscú”.


Erdogan: escándalo en Francia por una portada de Le Point


Algunos turcos residentes en Francia, partidarios de la continuidad del actual presidente ultraconservador Recep Tayyip Erdogan en la elección prevista para el próximo 21 de junio, han obligado a una quiosquera a retirar el último número del semanario Le Point, que lleva en portada, junto a una foto de Erdogan, el titular “El dictador. ¿Hasta dónde irá Erdogan?”.
En el número, el periódico ha investigado al jefe del estado turco y menciona “su delirio de grandeza”, “sus redes en Francia”, “su ofensiva sobre Argelia” y también “sus crímenes”, junto a una lista de todos los periodistas encarcelado en Turquía por haberle investigado.

Esa portada que ha provocado la ira de los simpatizantes de Erdogan en Francia ha dado pie a un video que circula por las redes sociales y que muestra a una decena de hombres exigiendo en un quiosco de Pontet (Vaucluse, cerca de Avignon, sur de Francia), la retirada de un poster que anunciaba la portada de Le Point mientras gritan “Nuestro presidente no es un dictador”, como ha explicado uno de los protagonistas al canal público France 3. Otro ha añadido: “No se puede llamar dictador a un señor como este. Lo único que puede hacerse es agradecerle el trabajo que lleva a cabo”.  La alcaldía de la localidad, del ultraderechista Front National, ha obligado a reponer el cartel en el quiosco, al que ha puesto protección policial.

En el mismo France 3, Etienne Gernelle, director de Le Point ha comentado el incidente: “En Turquía no existe libertad de prensa. Un centenar de periodistas están en la cárcel y los periódicos no pueden escribir lo que quieren”.

Tras los hechos, la revista cuenta en su página web haber sido “en los últimos días objeto de una intensa campaña de infamia en medios de comunicación oficiales turcos y por parte de organizaciones franco-turcas (…) Tras una semana de acoso, insultos, intimidación, injurias antisemitas y amenazas en las redes sociales, ha llegado el momento en que los simpatizantes del AKP (el partido de Erdogan, en el poder) atacan a los símbolos de la libertad de expresión y a la pluralidad de la prensa”.

Frente a las declaraciones de los pro-Erdogan en Francia, que insultan a Le Point y alguna, como Cojep, llega al paroxismo de  calificar al presidente turco como el « Nelson Mandela del siglo 21 »,  son numerosos los políticos, periodistas e intelectuales, que se han pronunciando denunciando lo sucedido en el quiosco de Pontet, unos hechos que han ocupado la primera página de los diarios y la entrada de los informativos. Para el presidente francés, Emmanuel Macron, que se ha pronunciado el 28 de mayo de 2918 en un tweet,  “la libertad de prensa no tiene precio: sin ella, es la dictadura”.

Hay quien, como el abogado y novelista Richard Malka, también autor del comic “Tyrannie”, van más allá y hacen un análisis general de lo que representa que se produzcan este tipo de actuaciones: “Los actos violentos son marginales, pero la presión sobre la libertad de expresión en general la siento efectivamente mucho más hoy que hace algunos años, Cada vez existe mayor tendencia a querer prohibir la expresión del contrario (…) Hay una especie de terror intelectual que cada vez pesa más e impide el debate”
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Delito de solidaridad : Martine Landry juzgada hoy

Martine Landry en la frontera

Después de sucesivos aplazamientos, el tribunal correccional de Niza juzga hoy, 30 de mayo de 2018, a Martine Landry, de 73 años, militante de Amnistía Internacional France acusada de un “delito de solidaridad” que en lenguaje oficial se define como “haber facilitado la entrada de dos menores extranjeros en situación irregular”, por lo que pueden caerle hasta 5 años de cárcel y 30.000 euros de multa.

El juicio de Martine Landry estaba programado para el pasado 8 de enero pero el juez lo aplazó hasta el 14 de febrero, fecha en la que de nuevo el tribunal lo aplazó hasta el 11 de abril, otra vez para reunir más pruebas, pero esa vez se aplazó a causa de la huelga de abogados y magistrados.

El “delito” de Martine Landry fue esperar, en el lado francés de la frontera con Italia, la llegada de dos adolescentes guineanos, que habían sido expulsados de manera ilegal, para acompañarles al puesto de la Policía de Fronteras: “Estoy convencida de tener razón, no hice más que aplicar el derecho. Los miles de mensajes que he recibido me emocionan mucho y me dan la fuerza necesaria”, ha manifestado Martine.

Repaso de los hechos
Martine Landry, miembro de Amnistía Internacional desde 2002, miembro también de Anafe (Asociación nacional de asistencia a extranjeros en las fronteras) en 2011 fue encargada por la organización de una misión de observación de refugiados y migrantes en la zona fronteriza con Italia, al tiempo que llevaba a cabo misiones de asesoramiento a los demandantes de asilo, en relación con sus derechos.

El 17 de julio de 2017 llegan desde Italia cuatro menores no acompañados, entre ellos los dos implicados en el proceso de Martine Landry, que son cogidos por un tal Cédric Herrou, quien ha solicitado a la Ayuda Social a la Infancia (ASE), poder darles una “asistencia educativa”, lo que le fue concedido.

Entre los días 24 y 28 de julio de 2017 la policía efectúa registros en el domicilio de Herrou, y finalmente devuelve a Italia a todos los migrantes que se encontraban en la casa: los adultos en autobús y los menores en una camioneta policial. Sin embargo, Martine constata, en la estación de Menton, que han subido a tres menores a un tren con dirección a Ventimiglia (Italia).

El día 28, la policía italiana de fronteras devuelve dos menores, a pie, a Francia. Martine Landry los recoge en el lado francés del puesto fronterizo de Menton/Ventimiglia, para llevarles al puesto de Policía de Fronteras francés, con documentos que atestiguan que la ASE se hace cargo de ellos, como así sucede.

El 31 de julio, Martine recibe una cita para ser interrogada por l policía de Menton el 2 de agosto. Tras el interrogatorio, le llega una convocatoria del Tribunal correccional de Niza para ser juzgada por “haber facilitado en Menton la entrada de dos menores en situación irregular (Sow Mamadou y Barry Mamadou Bhoyé, ambos de 16 años y nacionalidad guineana), haberse hecho cargo de ellos y trasladado a pie a los dos menores desde el puesto fronterizo del lado italiano al puesto fronterizo del lado francés”.

Tras el segundo aplazamiento de su juicio, Martine publicó el 2 de marzo, en la revista Nouveau Magazine Littéraire, un artículo titulado “Juventud de Francia, la solidaridad no es un delito” en el que, entre otras cosas, decía: “Se nos acusa oficialmente de haber facilitado la entrada  irregular en territorio francés de personas extranjeras. Estamos convencidos de no haber hecho otra cosa que ayudar a personas en peligro cuyos derechos habían sido violados (…) Deseo a las generaciones futuras, a mis nietos, una sociedad en la que no exista el temor de ayudar al prójimo. Que tienda la mano a un niño, una mujer o un hombre agotado, herido, en un camino peligroso, una vía férrea, una carretera nevada... y que no sea una opción sino un deber (…) Aprender del otro es sobre todo aprender de uno mismo. La auténtica vida está ahí, en ese contacto, ese compartir, y deseo a las generaciones futuras, a mis nietos, una sociedad abierta donde la solidaridad recupere  su carta de nobleza”.