jueves, 4 de diciembre de 2014

10 diciembre: AI se moviliza un año más en defensa de los Derechos Humano


Negarse a cerrar los ojos sobre las violaciones de los derechos humanos –dice Amnistía Internacional en el comunicado que ha difundido para conmemorar la fecha del 10 de diciembre, Día Mundial de Defensa de los Derechos Fundamentales- es contribuir a hacer que retrocedan.

A partir del 3 de diciembre de 2014, AI tiene activa su campaña anual de movilización en la que invita a los ciudadanos de todo el planeta a actuar, haciendo de su comportamiento un arma contra las violaciones de los derechos humanos y un repudio de quienes los pisotean. Se puede adherir a esta campaña, firmando en 10jourspoursigner.org

El 10 de diciembre, AI celebrará una jornada internacional en el teatro Gaité lyrique, de París, con mesas redondas sobre “Tortura y seguridad: el modelo estadounidense” y “Vigilancia de datos y respeto de la vida privada”, en las que participará por vídeoconferencia el informático Edward Snowden, célebre por haber facilitado al periodista Glenn Greenwald cientos de miles de despachos secretos del Pentágono y la diplomacia estadounidense, acusado de traición por su gobierno y actualmente refugiado en algún lugar de Rusia. Los actos de la jornada, que terminará con un concierto de Piano-Cello, se podrán seguir en directo por Youtube en la página de AI-France.

En su comunicado, AI recuerda que en 2013 se llevaron a cabo más de dos millones de acciones, en 140 países, en el marco de la campaña de defensa de los derechos humanos: peticiones, correos dirigidos a las autoridades de los países que los ignoran o desprecian, mensajes de apoyo a las víctimas. Movilizaciones que, en algunos casos, ayudan a cambiar la situación de las personas represaliadas: como ejemplos los casos de Jabeur Mejri en Túnez, Yorm Bopha en Camboya, Nguyen Tien Trung en Vietnam, Vladimir Akimenkov y Mikhaïl Kosenko en Rusia…todos ellos, presos de opinión, estaban en la cárcel el 10 de diciembre de 2013 y hoy se encuentran en libertad.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

MSF hace balance de tres meses tratando a enfermos de Ebola



Con el título “Lentitud y dispersión de la respuesta internacional a la epidemia de Ebola: riesgo de un doble fracaso” la organización humanitaria Médicos sin fronteras (MSF) ha difundido un comunicado en el que hace balance de tres meses de tratamiento de la enfermedad en los países del oeste africano. “La respuesta internacional a la epidemia en Africa del Oeste –comienza el escrito- ha sido hasta ahora fragmentaria y lenta, lo que ha obligado a las poblaciones locales, los gobiernos nacionales y las organizaciones no gubernamentales, a tener que hacer la mayor parte del trabajo concreto sobre el terreno. La comunidad internacional no puede fracasar dos veces, aportando una respuesta primero lenta y después inadecuada”.

Tres meses después de que MSF se dirigiera a los estados con capacidad de respuesta ante las catástrofes biológicas, pidiendo que enviaran urgentemente personal y medios materiales a Africa del Oeste, hay que decir que los tres países más afectados han recibido ayuda internacional. Pero también que los estados que colaboran se han concentrado esencialmente en la financiación o construcción de estructuras para hacerse cargo de los casos que vayan surgiendo, dejando que el personal lo aporten las autoridades nacionales, el personal médico local y las ONG’s, algunas de las cuales carecen de la experiencia necesaria. “Las autoridades de los países afectados están encabezando la respuesta con los medios de qué disponen».

“Se necesitan semanas para formar al personal de las ONG’s y al personal médico local, y para hacer que funcionen con total seguridad los centros que acogen a enfermos de Ebola.

Aunque MSF y otras organizaciones se han ofrecido para llevar a cabo esa formación, el estrangulamiento inicial ha originado considerables retrasos”, lamenta la doctora Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. “Resulta muy decepcionante que los estados dotados de respuesta para catástrofes biológicas hayan optado por no colaborar. ¿Cómo es posible que la comunidad internacional haya dejado que médicos, enfermeros y trabajadores humanitarios se estén encargando de dar respuesta a la epidemia de Ebola, que ahora ya es una amenaza transnacional?”.

Todavía no hay suficientes centros de aislamiento y diagnóstico de los pacientes, allí donde son necesarios. En las zonas rurales de Liberia, por ejemplo, donde existen cadenas activas de transmisión, no existen sistemas para transportar las muestras tomadas en lso laboratorios. En Sierra Leona, mucha gente que llama por teléfono a la “línea caliente Ebola” para señalar algún caso sospechoso, recibe como respuesta que se aísle al enfermo en su domicilio.

Al mismo tiempo, en algunas regiones de Africa del Oeste faltan todavía elementos esenciales en una respuesta al Ebola, tales como la sensibilización y aceptación por la comunidad, los entierros efectuados con total seguridad, el seguimiento de los contactos, la alerta y la vigilancia. En Guinea por ejemplo, donde la epidemia continúa propagándose, siguen siendo muy insuficientes la información y sensibilización, sobre todo si tenemos en cuenta que allí la intervención comenzó hace ocho meses. Pero algunos colaboradores internacionales parecen incapaces de adaptarse lo suficientemente deprisa a una situación que cambia continuamente, y a centrar sus esfuerzos en las actividades más necesarias.

«Luchas contra una epidemia de Ebola no se limita a aislar y ocuparse de los pacientes. Allí donde aparecen nuevos casos hay que poner en marcha todas las actividades. Cada participante en la respuesta debe tener un enfoque flexible y dedicar los recursos a las necesidades más urgentes, en cualquier momento y en cualquier lugar de la región”, subraya la doctora Liu. “La gente sigue muriendo de una muerte horrible con esta epidemia que ya ha matado a miles de personas. No podemos bajar la guardia y dejar que esto desemboque en un doble fracaso: una respuesta que primero es demasiado lenta y después inadecuada”.

MSF comenzó su intervención en Africa del Oeste en marzo de 2014 y en la actualidad está presente en Guinea, Liberia, Sierra Leona y Mali. La asociación tiene seis centros de acogida de enfermos de Ebola con una capacidad total de más de 600 camas. Desde marzo, MSF ha atendido a más de 6 400 pacientes, de los que cerca de 4 000 han resultado positivos y 1 .700 se han curado. MSF cuenta en la región con 270 profesionales sanitarios procedentes de diversos países y emplea a 3.100 trabajadores locales.

Mil noches, una boda (Party Girl), tan real que es la propia vida




«Rien n'est beau que le faux» (Arthur Rimbaud)

Mil noches, una boda (Party Girl), primer largometraje de un trío de jóvenes cineastas franceses -Marie Amachoukeli, Claire Burger, Samuel Theis-, recibió la Camera d’Or (galardón que distingue a los mejores realizadores debutantes) en el Festival de Cannes 2014. Mi opinión es que se trató más de un estímulo que de un premio en sentido literal porque, pese a las dosis de espontaneidad y emoción, no es en absoluto una obra conseguida; le falta algo ¿o quizá le sobra naturalidad?. Lo que no quiere decir nada: los tres jóvenes autores tienen por delante un largo futuro para hacer carrera.

Rozando el documental y la realidad, pero absolutamente ficción hecha de sombras y luces, Party Girl nos cuenta los últimos años de Angélique como “profesional” de las barras de noche, más acompañante que prostituta, que pasados los sesenta termina casándose con uno de los visitantes habituales del cabaret donde vive y ha trabajado la mayor parte de su vida, situado en algún lugar de la frontera franco-alemana. Es una mujer excéntrica, tiene dos hijos adultos de relaciones muy anteriores y una hija adolescente que vive con sus padres adoptivos, algunos nietos y las consabidas amigas, trabajadoras como ella en el club nocturno donde otras mujeres, más jóvenes, hacen streptease y acrobacias en las barras.

Historia densa y patética de una realidad triste, en la que existe poco espacio para los sueños, que tiene lugar en el contexto pesado y agobiante del club de luces y cortinajes rojos donde la función de las mujeres consiste en hacer que los hombres beban. En ese ambiente, el rostro lleno de arrugas y maquillado de Angélique (Angélique Litzenburger), lo mismo que sus brazos cargados de bisutería, nos hablan de una mujer a la que agobia el paso del tiempo pero quiere aprovechar lo que le queda y sueña con cambiar de vida y encontrar el amor.

Inspirada en la historia real de la propia protagonista, Angélique Litzenburger, madre del realizador Samuel Theis -recepcionista en un bar, quien volvió a casarse con más de sesenta años con uno de sus clientes-, Party Girl es un melodrama provinciano en el que se habla de amor, deseo, sentimientos, familia y libertad, en el que intervienen actores no profesionales y miembros de la familia retratada.