lunes, 5 de agosto de 2013

Derechos Humanos en Congo-Brazzaville: la guardia republicana obliga a desnudarse, y graba, a unas prostitutas



Desde el lunes 29 de julio de 2013, unas imágenes que circulan por las redes sociales han despertado una oleada de indignación y no solo en Congo-Brazzaville, escenario de los hechos: en un bosque que se encuentra en el centro de la ciudad, individuos pertenecientes a la guardia republicana humillan a unas mujeres, obligándolas a desnudarse y obligándolas a sonreír mientras las graban, informa el canal de información continua France 24 en su sección “Los observadores” (decenas de miles de personas que, desde todos los rincones del mundo, envían información que los periodistas en París verifican antes de difundir). Según los observadores que han facilitado esta información, la guardia republicana congoleña es u cuerpo de èlite que goza de total impunidad.

France 24 ha comprobado la veracidad de los hechos, recogiendo otros testimonios: todos ratifican que se produjeron el 23 de julio en el bosquecillo llamado Patte d’Oie, un lugar conocido porque a él acuden en busca de clientes prostitutas procedentes de la vecina República Democrática del Congo (RDC), situado a pocos metros del Parlamento, donde el mismo día se celebraba un fórum internacional patrocinado por la revista Forbes, dedicado a la emergencia de las clases medias en Africa.

En el vídeo, grabado por uno de los militares con su teléfono móvil, se ve a cinco mujeres obligadas a desnudarse ante una patrulla de guardias republicanos, reconocibles fácilmente por sus gorras violetas. Una vez desnudas, son obligadas a caminar entre los hierbajos, la información del canal francés asegura que “urticantes”. Al final de la grabación les ordenan que se vistan de nuevo y que no vuelvan nunca más al bosque.

El vídeo se ha podido ver durante unos días unos días en Youtube y Dailymotion; después, ambos sitios lo han retirado. France 24 ha recuperado las imágenes censuradas.

«Probablemente se trata de prostitutas de la RDC y la guardia republicana ha querido significarles que no son bienvenidas », ha sido el comentario del periodista Elie Smith en el canal MNTV, une televisión local de Brazzaville. “Los guardias republicanos estaban ‘limpiando’ los alrededores del Parlamento. Las “zaireñas” (en Congo-Brazzaville se niegan a llamar congoleños a sus hermanos de la RDC) vienen al Congo por motivos económicos; muy pobres, son prácticamente la totalidad de las prostitutas de Brazzaville”

“Este vídeo –dice el observador del canal francés- se inscribe en un contexto más amplio de xenofobia. Los «extranjeros zaireños» son víctimas de constantes operaciones de control y rastreo. El pasado 5 de julio, cuando se celebró el 50 aniversario de la ciudad de Oyo, en el norte de Congo-Brazaville, la policía  expulsó a muchos ciudadanos de la RDC. 

Recientemente, un vídeo difundido por Internet muestra al director general de la policía, Jean-François N’Dengué, invitando en lingala (la lengua local) a la población a matar a los zaireños”

«No es la primera vez que la guardia republicana actúa de esta manera –escribe un bloguero local comentando la noticia- con frecuencia se oyen historias de humillaciones públicas. En 2011 me afectó mucho saber que al militante de la oposición Paul Marie Mpouelé le molieron a palos y le desnudaron en una calle de Brazaville por intentar organizar una marcha pacífica. Tenemos tanto miedo de las gorras moradas que cuando les vemos procuramos pasar desapercibidos».

Pacific Rim, un combate entre gigantes monstruosos

Surgidos de entre las aguas, los “kaiju”, monstruosas criaturas llegadas del más allá que recuerdan mucho a los inventos japoneses de los años ’50 (tipo Gozilla), a mitad de camino entre dinosaurio y murciélago gigantesco, llevan años en guerra con la humanidad.

 Para combatir a esos monstruos, los humanos crean otros: gigantescos robots, los “jaegers”, controlados al alimón por dos pilotos que se comunican telepáticamente, escuchen, “gracias a una pasarela neuronal”.

O sea, película veraniega para solaz de preadolescentes, diversión estival más bien masculina porque toda la historia es una promoción de la fuerza y la venganza. Típica y casi tópica aventura fantástica de ciencia ficción a base de monstruos marinos, robots, heroicos humanos y Santiago Segura, que se estrena en los cines españoles el 9 de agosto de 2013, en 2D y 3D simultáneamente.

Una película que aporta poco a un género agotado ya hace décadas por los estudios japoneses, aunque esta vez venga firmada por Guillermo del Toro (El laberinto del fauno) y los personajes sean un antiguo piloto retirado (Charlie Hunnam) y una aprendiza japonesa (Rinko Kikuchi), la última esperanza, el equipo que acabará con el apocalipsis que amenaza a la humanidad. Para participar en la empresa, ambos tienen no solo motivos solidarios sino también personales: ella, una infancia desgraciada, él un fracaso anterior (a destacar la escena de la pequeña japonesa huyendo sola, corriendo y llorando, homenaje sin duda a la célebre niña vietnamita que hace 41 años huía del caos de una guerra salvaje, con la piel abrasada por el napalm estadounidense).

Película también de terror, aunque el miedo del espectador se diluye en el estruendo que organizan los inmensos robots en su lucha cuerpo a cuerpo con los también inmensos kaijus.

viernes, 2 de agosto de 2013

Romeos, de transexuales sin chispa



Habitualmente el verano era un momento propicio para el estreno de películas tirando a malas, incluso malas y muy malas, con la excusa de que el calor obliga a la gente a refugiarse en las salas con aire acondicionado, lo mismo que se refugia en las tiendas saltando de una a otra para evitar la recalentada acera de la canícula.

No estoy segura de que este razonamiento siga siendo válido desde que existen los centros comerciales, lugares en los que hay mucha más variedad de cosas “para ver”, que también tienen aire acondicionado e incluso gigantescas urnas con bolas de colores, en las que depositar a los niños sin colegio, y poder disfrutar de un rato de soledad, mirándoles desde fuera.

Todo esto viene a cuenta de que hay semanas nefastas, en lo que al cine se refiere. Y esta es una de ellas. Tras el fiasco de la película argelina Lo que el día debe a la noche, la alemana Romeos no ha tenido que esforzarse mucho para superarla. Película que se anuncia diciendo que trata el tema de la transexualidad con humor, y que es realidad es un folletín sin ningún interés.

Historia enrevesada de una chica que está haciendo el proceso para convertirse en hombre y se enamora de un chico que es gay, cosa que no entiende ni su mejor amiga, quien le aconseja: “Si te van a gustar los chicos ¿por qué no sigues siendo chica que es más fácil?”. Claro que no soy quien para decirlo, pero no creo que esta historia guste ni siquiera a los transexuales porque les deja en bastante mal lugar y de ninguna manera se detiene a contar sus problemas cotidianos. Prácticamente, los personajes de esta película solo existen de noche, unas noches “desenfrenadas” que diría el moralista, en las que todo suena a falso (a lo que también contribuye el inexpresivo rostro de la chica/chico protagonista.

Resumiendo: Lukas, quien todavía figura como Miriam en los papeles oficiales, tiene 20 años y empieza a hacer su servicio civil al mismo tiempo que su mejor amiga. El hecho de que sea un hombre encerrado en un cuerpo femenino hace que le asignen un dormitorio en la residencia para chicas. Lukas tiene que esconderse de sus compañeras para vestirse, disimulando el pecho y colocándose un pene de goma, inyectarse testosterona y hacer ejercicios de musculación, en espera de que llegue la prometida operación que va a pagarle la seguridad social. Todo eso le produce mucha ansiedad (y nos lo creemos porque lo dice, la verdad es que el actor tiene pocos registros). Empieza a frecuentar los ambientes gays de la ciudad, donde se siente atraído por Fabio, un homosexual tipo “macho duro de San Francisco” y con él se inicia en lo que va a ser su nueva vida.

jueves, 1 de agosto de 2013

Lo que el día debe a la noche, una buena historia mal contada



Lo que el día debe a la noche, película basada en el libro best-seller del mismo título de Yasmina Khadra, pseudónimo que significa jazmín verde y encubre al conocido escritor argelino Mohammed Moulessehoul, dirigida por Alexandre Arcady y protagonizada por Fu'ad Aït Aattou (Une vieille maîtresse), Nora Arnezeder (El Invitado, El ladrón de palabras), Anne Parillaud (Nikita, dura de matar, Frankie y las estrellas), Mohamed Fellag (Profesor Lazhar) y Vincent Perez (Indochina, La reina Margot), es una historia de amor que se prolonga durante más de medio siglo sobre el fondo de los acontecimeintos que jalonaron el largo y doloroso proceso de la independencia de Argelia. Lo que el día debe a la noche, película que no convence, se estrena aquí el 2 de agosto de 2013.

En esta biografía de un argelino, testigo de la historia de su país desde los años 1930 hasta nuestros días, un niño de 9 años llamado Younes -hijo de una pareja de agricultores arruinados, que es entregado a sus tíos, farmacéuticos en Orán para que lo adopten y paguen su educación- se convierte en Jonás, uno más de los protagonistas de la “alocada juventud de los pieds noirs argelinos de los años 1950” (entre los que se encuentra también la rubia Emilie, quien se convertirá en la mujer de su vida) en cuya existencia van influyendo los conflictos que agitan el país.

Un melodrama nostálgico, sentimental, lacrimógeno y anticuado, donde el espectador siente aquello de que “el libro debía ser mucho mejor”, que se le ha ido la mano al realizador hilvanando este relato hecho de sol, identidad, amistades, traiciones, colonialismo y guerra. El protagonista –que estudió arte dramático pero hasta ahora es más conocido como modelo e imagen de un perfume masculino- resulta excesivamente insulso, carece de registros dramáticos y su personaje suena a falso, como suena a falso todo el proceso de la “reconciliación” entre los antiguos amos y sus colonos.

La puesta en escena es grandilocuente y folletinesca y la película no convence pese a estar narrada sobre el fondo de unos hechos históricos, dramáticos y atormentados, cuyas secuelas más de cincuenta años después están muy lejos de haberse esfumado, lo que a priori añadía un plus de interés a la historia.

Sin ninguna duda, la novela –de la que apenas conozco el primer capítulo, que he encontrado editado en un folleto publicitario- tiene necesariamente que ser mucho mejor.