miércoles, 24 de julio de 2013

Una cancion para Marion, melodrama vintage

Dos históricos actores británicos con mucho magnetismo –Vanessa Redgrave y Terence Stamp-, que triunfaron rotundamente en los años ’60 del siglo pasado, interpretan la última comedia dramática de ancianos (especialidad que a este paso va camino de convertirse en todo un género), Una canción para Marion, melodrama británico con cáncer terminal de fondo, que se estrena en los cines españoles el 26 de julio de 2013.

Marion (Vanessa Redgrave, la inolvidable Isadora de Karel Reisz y de tantos otros personajes) está llegando al final de sus días pero disfruta como una loca en el coro de su barrio londinense donde una joven profesora de música (Gemma Arterton) trabaja como voluntaria con un grupo de jubilados ensayando el tema I want your sex, de George Michael. Arthur (Terence Stamp, actor que ha ganado considerablemente con los años), el marido de Marion, un hombre de muy mal genio y nada sociable, se aburre en casa y critica el entusiasmo que su mujer pone en la música, en los últimos días de su vida. Enseguida nos imaginamos el final: Arthur acabará cantando con el resto de ancianos, como homenaje a la memoria de Marion. Y lo hará el propio Stamp, con poca voz pero agradable, a capella y nada menos que en un concurso nacional.

Melodrama blando y excesivamente sentimental, película para llorar muy lejos de la tensión y la radicalidad de Amor de Haneke, Una canción para Marion no se salva ni siquiera por el casting de –como siempre en las producciones británicas- buenos actores escasamente conocidos fuera del reino. La enfermedad, la soledad, la ausencia, incluso la muerte, se narran sin abandonar el tópico de lo políticamente correcto, todo son emociones, exceso de optimismo, sonrisas que esconden el drama interno de los personajes.

En resumen, las parejas de actores ancianos están de moda como está de moda enseñar la forma en que sus personajes se enfrentan a la muerte; están de moda también los amores que duran hasta la muerte y los coros, sobre todo los infantiles, pero después de otro film británico –que sucede en una residencia de músicos jubilados- Una canción para Marion incorpora la tercera edad al mundo de “los coristas”.

martes, 23 de julio de 2013

Francia, caso Bettencourt: Cuando ataca la censura se abre paso la solidaridad



En Francia, la publicación digital Médiapart y el semanario Le Point se han visto obligados, por sentencia judicial, a retirar de sus páginas las grabaciones del “affaire Bettencourt” (del nombre de Lilianne Bettencourt, anciana señora de 90 años heredera del fundador de l’Oreal, segunda fortuna del país galo): un caso que lleva ya varios años saltando de una magistratura a otro y en el que se investigan entre otras cosas las supuestas donaciones –contantes y sonantes, en sobres- de la anciana a la última campaña presidencial de Nicolas Sarkozy, y en el que podrían acabar imputados el ex presidente , que ya ha tenido que declarar durante 12 horas, y algunos de sus ex ministros. Las grabaciones incriminadas dan fe de que se efectuaron esas entregas.

Como reacción, varias publicaciones francesas, entre las que se encuentran los digitales Rue 89 y Politis, han mostrado su solidaridad con los periódicos censurados publicando dichas grabaciones, realizadas entre mediados de 2009 y mediados de 2010 por el entonces mayordomo de la heredera, Pascal Bonnefoy, en el hotel particular donde vive, en Neuilly.

El pasado 4 de abril de 2013, el tribunal de apelación de Versalles condenó a Médiapart y Le Point por atentado a la vida privada de Lilianne Bettencourt. La ejecución de la sentencia se produjo el 15 de julio. A partir de esa fecha, cualquier mención que hagan dichas publicaciones de las escuchas del caso les puede costar hasta 10.000 euros diarios por “infracción comprobada». Médiapart y Le Point han recurrido la sentencia ante el tribunal de casación, pero el recurso no suspende la aplicación de la sentencia de la apelación, por lo que han tenido que eliminar de sus artículos ya publicados hasta 80 documentos en los que se citan las grabaciones en cuestión, hechas públicas en junio de 2010.

Se trata –escriben en Politis acompañando la reproducción de las grabaciones- de una censura sin precedentes que afecta a varias piezas centrales de un caso de Estado tentacular que, entre otras cosas, llevó el pasado 21 de marzo al interrogatorio y examen de Nicolas Sarkozy por “abuso de debilidad” sobre la mujer más rica de Francia”. “Lo hacemos –escribe Pascal Riché, cofundador de Rue 89- por solidaridad con nuestros compañeros pero también para protestar contra una decisión judicial que amenaza la libertad de informar y que, a nuestro parecer, contraviene la jurisprudencia del tribunal Europeo de Derechos Humanos”.

Rue 89, Politis y 34 cabeceras francesas más, junto con una docena de asociaciones, han propiciado la difusión y firma del manifiesto “Nous avons le droit de savoir” (Tenemos derecho a saber) en el que recuerdan que precisamente por tratarse de asuntos públicos “la publicidad debe ser la regla y el secreto la excepción”: “Hacer público lo que es de interés público es siempre legítimo, sobre todo cuando el secreto protege sin ningún género de duda injusticias y delitos, atentados al bien colectivo o a los derechos humanos. La seguridad del Estado no puede impedir la revelación de violaciones de las libertades individuales, como tampoco la salvaguarda de la intimidad de la vida privada, imperativo por otra parte legítimo, pero que no puede utilizarse como coartada para las infracciones de las leyes comunes”. El manifiesto por “El derecho a saber” se puede firmar en http://blogs.mediapart.fr/blog/la-redaction-de-mediapart/110713/plus-de-49000-personnes-ont-s

Los siguientes son algunos extractos de los archivos censurados (se puede consultar y escuchar la totalidad en varias páginas digitales francesas, entre otras en http://www.multiupload.nl/6STTG5RL7G)

-El 4 de marzo de 2010, Patrice de Maistre, gestor de la fortuna de Lilianne Bettencourt, hace que la anciana firme tres cheques para Valérie Pécresse ( en aquel momento candidata a la elección regional en Ile-de-France, exministra de Enseñanza Superior e Investigación en 2007 y en 2011-12 ministra de Presupuesto, Cuentas Públicas y reforma del Estado, además de portavoz del gobierno), Eric Woerth (entonces ministro del Presupuesto) y Nicolas Sarkozy (Presidente de la República): “ No es una gran cantidad y ellos lo apreciarán. Ya sabe usted, en este momento hay que tener amigos”.

El 23 de abril de 2010, Patrice de Maistre responde a la acusación judicial de conflicto de intereses por haber contratado a Florence Woerth a petición de su marido, ministro de Presupuesto: “El me pidió que lo hiciera, y lo hice por darle gusto. Está todo mezclado. Tener contratada a la mujer de un ministro no es un plus, sino un menos”. 

El 19 de noviembre de 2009, Patrice de Maistre se refiere a una cuenta en Suiza de 65 millones de euros.

Che Guevara en la Memoria del Mundo



La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) ha incluido la obra del líder revolucionario Ernesto “Che” Guevara en la lista de la “Memoria del Mundo”, que forma parte del patrimonio mundial protegido.

Se trata de documentos presentados por los gobiernos de Cuba y Bolivia, que incluyen desde manuscritos originales de su adolescencia y juventud hasta el diario que Guevara llevaba en las montañas de Bolivia, antes de que los soldados bolivianos acabaran con su vida en 1967, así como escritos sobre la guerrilla en Cuba y sus aventuras africanas; textos todos que tienen un gran valor para entender ese período de la historia en varios países latinoamericanos. En total son 1007 documentos: 431 manuscritos y 567 textos sobre su vida y trabajo, así como imágenes, películas, mapas y otros objetos con valor histórico.

Cuando ya se han cumplido 45 años de su muerte, Ernesto Che Guevara sigue siendo un símbolo del internacionalismo, un revolucionario sin fronteras, capaz de llevar a la práctica muchas de las ideas que defendía.

Junto al legado de Che Guevara, han entrado a formar parte de la memoria del mundo, entre otros 54 tesoros documentales, los testimonios de las víctimas del Holocausto conservados en el Mémorial Yad Vashem de Jerusale y las piedras grabadas de la pagoda de Maha Lawkamarazein de Myanmanrou, así como los archivos del arquitecto brasileño Oscar Niemeyer (fallecido hace unos meses) o las colecciones de la Biblioteca Polaca de París.

El registro de la Memoria del Mundo comprende hoy 299 documentos y colecciones procedentes de los cinco continentes. Creado en 1992, el Registro de la Memoria del Mundo del programa de la Unesco tiene el objetivo de preservar el patrimonio documental de la humanidad y en su inventario cuenta con variados soportes que van desde la piedra y el pergamino, al celuloide, el papel y las grabaciones audiovisuales. Entre otras joyas de la memoria colectiva, en el registro se encuentran el llamamiento de De Gaulle a los franceses del 18 de junio de 1940, los fondos de los archivos del Mar de Aral, manuscritos bizantinos o el Diario de Ana Franck.

El Programa Memoria del Mundo parte del principio de que el patrimonio documental mundial pertenece a todos, debe ser plenamente preservado y protegido con el debido respeto por los hábitos y prácticas culturales y debe resultar accesible para todos, de manera permanente y sin obstáculos. Para cumplir esta última parte, la Unesco tiene a disposición del público documentos que pueden consultarse en Internet (copias digitales y catálogos), así como libros, CD’s y DVD’s que pueden solicitarse a la organización internacional. En todos los casos se respeta el derecho propiedad privada.

Cautiva, los secuestros al rojo vivo



“Cautiva” es una hermosa película, en la que la mayor parte del peso de la narración recae sobre la actriz Isabelle Huppert, basada en hechos reales. El nudo de la historia es el secuestro, en 2001, de los huéspedes del Hotel Dos Palmas, en Filipinas, una dramática aventura que duró más de un año, y que ha sabido contar con inteligencia, tanto cinematográfica como política, el realizador filipino Brillante Ma Menzoza (Kinatay, Mejor director en el Festival de Cannes 2009), uno de los que cuentan con mayor reconocimiento en su país. Cautiva se estrena en los cines españoles el 26 de julio de 2013.

Thérèse (Isabelle Huppert) es una asistente social francesa que trabaja como voluntaria en una ONG en la isla de Palawan. Mientras llevan material al centro de trabajo, es secuestrada junto con otra voluntaria, una anciana que no puede soportar las vicisitudes por las que se ven obligados a pasar los rehenes, y unos cuantos turistas, por el grupo islamista Abu Sayyaf, que tiene su base en la isla de Mindanao. En barca de isla en isla, caminando, corriendo e incluso arrastrándose por la espesa jungla filipina, en la que los hombres y los niños armados son mucho más peligrosos que las fieras, el grupo de rehenes se va diezmando poco a poco porque fallecen a causa de las penurias, les matan los terroristas o el ejército regular en sus repetidas incursiones fallidas o les van dejando en libertad, con cuentagotas, a medida que familias o gobiernos pagan el rescate exigido por ellos.

Sin escatimar emociones de todo tipo, incluidas violaciones, la historia va explicando el comportamiento de los supuestos terroristas –en realidad delincuentes comunes que secuestran para conseguir fondos y poder continuar con la vida que llevan, comprar armas, etc.- que mezclan crimen organizado y obediencia ciega a un islamismo fundamentalista y a la guerrilla que lucha por la independencia de la isla, que justifica toda su actuación.

El relato hilvanado por Mendoza, a partir de los datos que se conocen de diferentes secuestros perpetrados por el mismo grupo al filo de los años, tiene la virtud de haber logrado una neutralidad casi ejemplar, desde la que busca enseñar lo que puede quedar de humanidad en situaciones tan extremas y desesperadas como la que narra.

Drama sin melodrama, pese a rozar la explicación mínimamente necesaria de las trayectorias personales de unos y otros; violencia y terror en las dosis justas, cautiva es la larga marcha que va del secuestro a la libertad de unas personas totalmente ajenas a la situación política en que se ven involucradas, extranjeras en su mayoría, que trabajan o disfrutan de unas más que probables merecidas vacaciones. Cine casi documental a ratos, en sus secuencias del mar, la selva, las intervenciones del ejército, la llegada del equipo de televisión para entrevistar a los rehenes, la descripción de los lugares –poblados, una escuela, un hospital…- por donde va pasando el grupo criminal con su cuerda de prisioneros (literalmente atados unos a otros en ocasiones). La película tiene también el mérito de poner al descubierto el indecente juego que, en situaciones como la descrita, llevan a cabo rebeldes, medios de comunicación y autoridades, intentando manipularse unos a otros.

Los únicos peros que se le pueden poner a esta buena película son quizá la duración –yo diría que le sobran veinte minutos de situaciones repetidas- y la disparidad del reparto: mientras una madura Isabelle Huppert demuestra una vez más que es una de las mejores actrices francesas actuales, los personajes de los secuestradores resultan en algunos momentos exagerados, menos creíbles; lo mismo que algunos del resto de los rehenes, en los que el realizador apenas se fija.

jueves, 18 de julio de 2013

Grecia: Syriza se convierte en partido y apunta hacia la victoria



El segundo fin de semana de junio de 2013, los griegos de Syriza han celebrado Congreso. Y la decisión final tiene un gran valor político para el interior del país y un valor añadido para las diferentes “izquierdas” europeas: las distintas corrientes, partidos, grupos y movimientos que hasta ahora componían la Coalición de la Izquierda-Frente Social Unitario (Syriza) se han disuelto para formar un único partido, que tendrá como secretario general a Alexis Tsipras: “Hemos dado un paso histórico, desde mañana iniciaremos el camino de la victoria, más unidos y fuertes que nunca. El objetivo es parar la destrucción soicial y reconstruir Grecia”.

Syriza, el partido de la izquierda radical griega, sigue siendo la primera formación política para los electores griegos. Los últimos sondeos, de junio de 2013, le adjudican el 29,5% de intención de voto frente al 28,5% de Nueva Democracia, el partido de centroderecha que encabeza el actual gobierno de coalición.

Hasta ahora, Syriza eran trece corrientes y algunos políticos independientes, entre los que había socialistas demócratas, grupos ecologistas de izquierda, varias organizaciones neocomunistas e incluso partidos maoístas y trotskistas . Ahora Syriza es un partido único, estructurado en el territorio griego, con ambición de victoria electoral “una victoria que adquiriría proporciones sistémicas que podrían abrir escenarios impensables en la Unión Europea”, escriben en la italiana Tribuna del Popolo.

En el programa político de Syriza un punto fundamental para el futuro del país: la cancelación del memorándum firmado con la Troika y la renegociación del plan de salvación, incluyendo la condonación de parte de la deuda pública de Grecia, tras negociaciones con los acreedores internacionales.

Ahora lo que falta es ver como reacciona el KKE, el partido Comunista griego, que según algunos analistas –y a la vista de recientes resultados- podría incluso alcanzar un histórico acuerdo electoral con Syriza para los próximos comicios; un acuerdo que hiciera inevitable la victoria de la izquierda helénica, para empezar en las elecciones europeas de 2014.

Léo Ferré, veinte años después: una obra inoxidable



El 6 de enero de 1969, por iniciativa de la revista mensual “Rock et Folk” (en los kioskos franceses desde 1966 hasta hoy mismo) y de la emisora RTL, Leó Ferré participaba en una entrevista histórica con George Brassens y Jacques Brel, los otros dos pilares de la “chanson”. Aquel año, los textos de Brassens figuraron en los exámenes para el ingreso en la Escuela Normal. En un apartamento de París, sentados en torno a una mesa con vasos, botellines, carátulas de discos y un cenicero con colillas, los “tres grandes” posaban para el fotógrafo Jean-Pierre Leloir durante el único coloquio radiado a tres voces que protagonizaron en sus vidas. Esa fotografía es uno de los affiches (cartel, poster) más famosos de la imaginería del siglo XX, comparable solo a los de Che Guevara o Mao, y todavía puede adquirirse en las librerías, museos y puestos callejeros parisino.

El mayo francés había dejado un mal sabor de boca (los estudiantes sabían ya que debajo de los adoquines no estaba la playa y encima de ellos mandaba todavía De Gaulle), a Jacques Brel le esperaba a la vuelta de la esquina un cáncer de pulmón que iba a terminar con su vida menos de diez años más tarde, cuando ya se había instalado con un nuevo amor en las Marquesas y trabajaba como correo aéreo entre las islas con la avioneta que compró realizando el mejor de sus sueños infantiles ; el cáncer de riñón de Brassens le daría una tregua de tres años más, hasta 1981. El mayor de los tres protagonistas de la fotografía, Léo Ferré (Mónaco, 1916), viviría hasta 1993 en una casa de la Toscana junto a la tercera mujer de su vida.

Poeta y compositor, Leó Ferré estaba especialmente dotado para ayudar al periodista a encontrar titulares. En aquel día del invierno de 1969, hablando por los tres mejores cantautores franceses del siglo XX, dijo que querían “meter la poesía en el jukebox”. Y lo consiguió, aunque al escribir esto ahora, cuando se cumplen veinte años de la muerte del poeta anarquista –un 14 de julio, día de la fiesta nacional, las burlas del destino- , no haya más remedio que lamentar que los jukebox (aquellas maquinitas instaladas junto a las mesas de los cafés que, a cambio de una moneda, te devolvían momentos inolvidables condensados en los tres minutos que duraba una canción) hayan terminado por desaparecer del paisaje urbano.

Pero la obra de los tres inmortalizados en la fotografía ha conseguido meterse no solo instalarse en las conciencias de todos los amantes de la belleza sino también en los vinilos, los CD’s, los DVD’s… y llegar hasta los ordenadores, las televisiones, los teléfonos móviles, las “tabletas” y cuanto artilugio nos piense deparar la tecnología en los próximos tiempos. Brassens, Brel y Ferré, inseparables en la memoria colectiva, siguen vivos y bien vivos en la herencia que nos legaron.

Algunos meses antes, Ferré, militante siempre en favor de los derechos humanos, militante tenaz en contra el poder y la autoridad, había escrito la canción “Ni dieu ni maître” (Ni dios ni amo) y sus palabras se habían transformado en el grito de adhesión a la causa anarquista en 1968.

Ferré que no deja a nadie indiferente, que cuando canta condensa todo su universo poético en un puñado de metáforas: “Soy de un país distinto al vuestro/ de otro barrio, de otra soledad/…Biológicamente me apaño con la idea que me hago de la biología: meo, eyaculo, lloro/ es de primera instancia que modelemos nuestras ideas como si se tratara de objetos manufacturados…”…”La soledad es un asunto de ordenador”.

Ferré el inconformista, hijo del director de personal del casino de Monte Carlo y de una costurera italiana, que da sus primeros pasos en la música a los siete años, como soprano en el coro de la catedral del principado; que durante buena parte de su vida quiso encarnar la subversión y acabó convirtiéndose en un clásico. Al final, también sus adaptaciones de Aragon, Verlaine y Baudelaire figuraban entre las pruebas literarias del examen final de bachillerato francés. “Ferré que predicaba la anarquía …desde sus propias ambigüedades, donde chocaban los ideales y la rutina de todos los días…No se trata de traición ni desviación, sino de la evidencia del destino póstumo de los artistas que soñaron con cambiar el mundo. Después de ellos, el mundo no cambia. Y, sobre todo, el mundo se las arregla muy bien solo. Por eso, Ferré se ha convertido en un rebelde en el programa de los liceos, un rebelde patrimonial, un rebelde consensual” (Bertrand Dicale- RFI).

Ferré el anarquista, con remotos ancestros catalanes (“No son ni el uno por ciento y sin embargo existen, la mayoría españoles, vaya a saber por qué…), poeta genial, músico importante, crítico de “la izquierda disléxica” (en Francia como en todas partes), recitador en los escenarios de la tristeza y de la rabia (“La anarquía es la manifestación política y poética de la desesperación”). Ferré que conocía el poder de la palabra; Ferré solitario, misántropo, melancólico, atormentado a veces, hasta colérico, y a veces resignado.

Avec le temps…/Avec le temps, va, tout s’en va,/ On oublie le visage et l’on oublie la voix/ le cœur, quand ça bat plus, c’ est pas la peine d’aller/ Chercher plus loin, faut laisser faire et c’est très bien. “Avec le temps” está compuesta en 1968, Madeleine, su segunda mujer, acaba de dejarle después de abatir en circunstancias trágicas a Pépée (el chimpancé que compró en 1961 a un domador), su mascota. Léo se tumba en el suelo y se niega a salir de casa: “Viudo de amor, solitario, escribe en su despacho ese pedazo de vida devastada. Tarda dos horas (y 53 años de oficio) en hacer texto y música. No se trata de facilidad, ni de escritura automática, ni tampoco es fruto de una inspiración trascendida… es su verdad, su sangre impulsada hasta le médula de los huesos quien le dicta las palabras, las rimas, las notas: esos arpegios de piano que suenan como una alarma del tiempo descompuesto”. A veces, cuando más tarde la canta en los escenarios, tras el último verso “avec le temps, on n’aime plus”, grita “salope” (guarra) en medio de un silencio atronador. Cuando termina la canción pide al público que no aplauda, que abandone la sala en silencio…

Un recopilatorio, un libro y dos documentales.

De Aragon a Baudeleire, a Verlaine y a Rimbaud y, en medio, poemas propios que pueden competir con los clásicos, emociones cantadas entre lirismo y emoción. El veinte aniversario de su muerte, y como no podía ser menos, el mercado se suma también a las celebraciones y saca a las estanterías un estuche con veinte CD’s y 263 títulos, que llevan el título de “L’Indigné” (aprovechando que finalmente estar indignado se ha puesto de moda y que Stéphan Hessel ha fallecido este mismo 2013) y que corresponden a los catorce primeros años de la carrera de Léo Ferré (1960-1974); entre ellos el legendario 45 revoluciones “Un chien a la Mutualité”, en el que de fondo se escucha el “fervor intenso de un público masivamente ácrata y particularmente reactivo que frecuentaba las salas donde Léo actuaba en aquella época”; unas canciones que, a partir de ahora, desaparecen también de las plataformas legales de música por Internet, por falta de acuerdo entre la productora de entonces, Barclay, y los muchos y dispersos herederos de Léo Ferré.

Un libro, “Dictionnaire Ferré” de Robert Belleret, autor hace ya algunos años de la mejor biografía que se ha escrito sobre él, “Léo Ferré, la vie d’artiste”, y que es “la mejor introducción que pueda desearse a la obra y la vida de un artista cuyos combates, rabias, felicidades y deseos no siempre resultan inteligibles para las nuevas generaciones. Belleret ha escrito la herramienta indispensable para todos aquellos que descubren a Ferré después de su desaparición”.

Y dos documentales: “Hello Ferré”, producción de la Radiotelevisión belga, France 2, Frace 3 y TV Catalunya, que regresa a los años del pan negro en Saint-Germain-des-Prés, la consagración con “Paris canaille”, mayo del 68, los recitales en el Olympia y la Mutualité, la fiesta de L’Humanité, los retiros en Bretaña y Toscana, la pasión por los poetas, la evolución artística, a veces chansonnier, a veces voz de Rimbaud y Aragon, a veces compositor sinfónico o pop, intérprete de largos monólogos de verso libre…un hombre profundo y bromista, intelectual y terreno siempre brillante, un espíritu libre refractario a todas las etiquetas, “un revolucionario de la auténtica revolución, la que tiene lugar a nivel del individuo”. Y “Génération Ferré”, emitido por el canal cultural franco-alemán Arte en la tarde del pasado 14 de julio, como homenaje a quien “musicó el amor, la muerte, la rebelión… y fue autor de poemas incandescentes”.




miércoles, 17 de julio de 2013

Llévame a la luna, nada nuevo en la Francia más conservadora



Para evitar la maldición que recae sobre todas las mujeres de su familia, que consiste en hacer fracasar todos los primeros matrimonios, y poder ser feliz con el hombre que ama, Isabelle (Diane Kruger) decide buscar un «primo» (Dany Boon) con el objetivo de seducirle, casarse con él e inmediatamente divorciarse. Un plan que parece perfecto si no fuera porque el elegido es redactor de la guía turística Les routiers y el periplo de seducción prenupcial se convierte en un viaje interminable, del Kilimanjaro a Moscú.

Los productores de Intocable, Pascal Chaumeil el realizador de Los seductores, el protagonista de Bienvenidos al Norte y la mujer de Malditos bastardos son los responsables de la comedia “optimista y romántica” Llévame a la luna (Un plan parfait) –aunque hay razones de sobra para preguntarse qué tiene de romántico ver a mujer cruel persiguiendo y jugando con los sentimientos de un pobre tipo al que ha engañado- , que llega a las pantallas españolas el 19 de julio de 2013. Llévame a la luna es un remake del telefilm Un homme par hasard, realizado en 2003 por Edouard Molinaro.

Comedia exagerada y bastante artificial, cualidades que no le restan eficacia, en la que están invertidos los papeles tradicionales y la dura, la manipuladora es ella, Isabelle, dentista y cruel, dispuesta a destrozar a Jean-Yves, al tipo elegido para cargarse la maldición, despreciando sus sentimientos. Con poco ritmo, apenas gags y ninguna sorpresa, la película es un divertimento intrascendente bastante previsible –apropiado para las calurosas noches estivales- que cuenta con el aliciente de presentarnos a los protagonistas en papeles muy alejados de los que interpretan habitualmente: el “gracioso habitual” Danny Boon aparece aquí como un personaje tranquilo y humilde, escondido detrás de un bigote y una barba; la dramática Diane Kruger hace una primera incursión en la comedia.

A pesar de lo intrépida que pueda parecer la película, al afirmar que el primer matrimonio es siempre un fracaso, también es tan conservadora y conformista como para que su protagonista no pueda “imaginar” tener un hijo fuera del matrimonio.